La Rioja
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Autor: teri
El pueblo unido
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Teri Sáenz | 15-05-2018 | 9:28| 0

teruel

Hace ahora una semana a 40.000 personas les dio igual que saliera un domingo soleado después de un invierno eterno. En vez de aprovechar el buen tiempo para tirarse a la bartola en algún pueblo, salieron de sus respectivos pueblos para citarse en una ciudad alejada en demanda de inversiones, mejores infraestructuras, comunicaciones propias del siglo XXI y oportunidades reales de empleo. Los manifestantes, llegados desde decenas de pequeñas localidades amenazadas por el fantasma del olvido pero que juntos suman más habitantes que alguna capital de provincia, unieron sus voces para reclamar algo tan elemental como poder seguir viviendo donde lo hacen con unos servicios dignos y derechos idénticos a los de entornos con censos más densos. Como puede observar, el catálogo de peticiones es prácticamente calcado al que de un tiempo a esta parte ha ganado enteros en la agenda política de La Rioja, tanto del Gobierno como de la oposición. Ya sabe: España vacía, demotanasia, la agenda de la población, el reto demográfico y tal. La principal diferencia es que la imponente marcha celebrada hace ahora siete días no estaba integrada por riojanos, sino por turolenses. Y no tuvo lugar en Logroño, sino que discurrió por el centro de Zaragoza. Está por ver que los aragoneses logren su propósito. Lo que ya han conseguido es demostrar su fuerza, acuñar un lema, abanderar una demanda que es la de buena parte del país. Puede que su grito acabe en saco en roto. O también que cuando se repartan fondos y oportunidades de futuro se priorice a quien con más energía lo reclama y obvie a quien mastica el silencio. El que no llora no mama. Y el que no sale a gritar por lo suyo, tampoco.

Fotografía: Periódico de Aragón

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Relatos y preguntas
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Teri Sáenz | 07-05-2018 | 9:39| 0

terrorismo

Para que un relato enraíce en la memoria más allá de los hechos son necesarias dos partes para abonarlo: quien lo pronuncia y el que lo escucha. La fijación por imponer el de las víctimas frente al de ETA requiere que ambos ingredientes se complementen adecuadamente. Aquellos que fueron cómplices por obra, aplauso u omisión de los años en que los atentados eran constantes jamás compartirán las palabras de los asesinados y sus familias. Donde hay que ahondar es en los oídos incontaminados que carecen de cualquier referencia. Es lo que pretende el proyecto impulsado por el Ministerio del Interior en colaboración con las asociaciones de víctimas en la cual quienes sufrieron la lacra del terrorismo se limitan a eso: contar con la mayor asepsia que permite el dolor qué les ocurrió a unos adolescentes ajenos por edad y contexto a aquellos días, a aquella sociedad en que las miradas y la presión social en sus variantes más crueles eran parte de la munición. La charla que inauguró en el IES Batalla de Clavijo la iniciativa en La Rioja fue sintomática de cómo recibe un relato contado ya decenas veces quien jamás lo ha escuchado en primera persona. La audiencia fue más allá de la descripción por parte de Marisol Chavarri del asesinato de su padre en 1979 en Beasain y las preguntas al final de la charla denotaron el poder que el recuerdo de un suceso tan trágico puede insuflar para evitar que se repita. ¿Todos los vascos eran los ETA (sic)? ¿Por qué no se investigaron muchos asesinatos? ¿Quién seguía a las víctimas para preparar el atentado? Y el interrogante que adolescentes con la mirada aún inmaculada comparten con quienes vieron directamente esas muertes: ¿cómo pudo llegar a ocurrir algo así?

Fotografía: Sonia Tercero

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La brecha religiosa
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Teri Sáenz | 30-04-2018 | 10:07| 0

islam

Como era de prever, la implementación de la asignatura de religión islámica en La Rioja el próximo curso no ha contentado a nadie. La comunidad musulmana sigue juzgando insuficiente el criterio de progresividad en la implantación y la elección de sólo cinco centros para impartirla, además de insistir en la necesidad de contemplar en la preinscripción la religión elegida. La Consejería alude sin excesiva convicción a la obligatoriedad de cumplir con la legislación vigente –pese a que durante años se ha resistido a ello hasta el pronunciamiento firme de los tribunales– y las familias de los niños que acuden a los colegios e institutos señalados se dividen entre el aplauso, la resignación y el silencio a hacer público el malestar que rozaría lo políticamente incorrecto. El hecho es que, al menos en Logroño, las aulas elegidas, ninguna de ellas concertada, se encuentran en un radio de unos pocos cientos de metros. Si la distribución social de la ciudad ya venía conformando una clara asimetría respecto al nivel de inmigración que acogen determinados clases respecto a otras, es más que presumible la inclusión de la asignatura de islam ahondará en esa brecha. Quienes vacilaban si matricular ahí a sus hijos a consecuencia de ese desequilibrio no es muy probable que así despejen sus dudas. Los que han perseguido durante años que la asignatura de islam tenga la misma consideración académica que la católica es probable que se decanten por llevar en bloque a sus hijos a estos colegios. Una palada más para apuntalar esa palabra en la que todos piensan pero pocos verbalizan: gueto. Una realidad que carga de razones a los que vienen reclamando sacar de las aulas la religión. Todas las religiones.

 

Fotografía: Justo Rodríguez

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La hoguera de las ambigüedades
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Teri Sáenz | 23-04-2018 | 10:06| 0

master

Es de suponer que los asesores de Cristina Cifuentes, que habrán pasado semanas en vela y taquicardias brutales hasta concretar una salida al escándalo del máster que no cursó, ya habían anticipado el choteo que suscitaría su respuesta al entuerto. Renunciar a algo que nunca se ha tenido es un sofisma tan burdo que provoca la risa floja si no fuera por la gravedad de la situación que salpica a una universidad pública (¿cuál hubiera sido el calibre de la crítica de ser un centro privado?) y, en general, al nivel ético de más un responsable político. La todavía presidenta de la Comunidad de Madrid cuenta con una legión de asistentes de la que no disponen todos los dirigentes sobre cuyo currículo se ha puesto estos días la lupa a rebufo del ‘caso Cifuentes’. Una somera recapitulación de la formación y títulos que reconocen oficialmente los más cercanos arroja varias conclusiones. Desde la urgencia de algunos por matizar/eliminar la información aportada en su momento, hasta el interés ahora de la gente de a pie por comprobar de un solo golpe de vista la preparación académica y/o profesional de quienes tienen en sus manos algo tan vital como la gestión pública o su control. En paralelo se descubre la laxitud que cunde en todas las instituciones no sólo por recabar este tipo de datos ahora que se llenan las bocas con la palabra transparencia, sino por contrastar mínimamente los CV aportados. Y mientras unos modulan sus máster al amparo de una ambigüedad esta vez semántica, otros se abalanzan sin pedirlo a mostrar sus certificados sin entender aún que lo que la ciudadanía está reclamando no es una pila cuanto más grande mejor de legajos con sello oficial, sino que digan la verdad. Simplemente.

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Sospechosos inhabituales
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Teri Sáenz | 09-04-2018 | 12:06| 0

libro

Al yayo Tasio le resultó sospechoso en cuanto lo vio de lejos. A otros paseantes con prisa quizás le hubiera pasado desapercibido, para el abuelo lo caló al instante. Estaba repantingado en un banco del parque, haciendo nada más que mirar al cielo con los ojos cerrados dejándose rociar del tímido sol de una falsa primavera. El resto de los viandantes pasaba a su lado como si fuera una jardinera más, una estatua de sal. Pantalones vaqueros de Zara, cazadora gris abotonada hasta el cuello, zapatillas con restos de barro. Alguien (sólo en apariencia) anodino. El radar de Tasio, sin embargo, lo detectó de inmediato. Se colocó lo bastante cerca como para confirmar sus recelos y lo suficientemente alejado para no ser visto y salir huyendo en caso de ser descubierto. Apenas tuvo que aguardar disimulando unos minutos. El chaval se incorporó. Primero asomó una mano. Después, la otra. Pero no estaba vacía. Del bolsillo derecho extrajo algo que desde la distancia le pareció al yayo un viejo teléfono móvil de esos gruesos y teclas rudas. Pero no. Lo vio perfectamente. Era un libro. Un pequeño ejemplar de esos con tapas flexibles y solapas desgastadas. Lo abrió por donde tenía una esquinita doblada y… se puso a leer el papel. Podría haberse conectado a Internet, compartir chistes bizarros en el grupo de WhatsApp de sus colegas, malgastar el tiempo libre y sin embargo, ahí estaba:pasando con delectación una página tras otras, en su propia soledad rodeada de gente que iba y venía alrededor, sin dejarse perturbar por el pitido de los coches ni el runrún de las palomas. Tasio no pudo contenerse y salió de su trinchera. Henchido de valentía, le interpeló: ¿autor, título y editorial, por favor?

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