La Rioja
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Autor: teri
Cuentas corrientes
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Teri Sáenz | 30-05-2016 | 10:15| 0

rato

La senectud del yayo Tasio es proporcional a la gavilla de manías que va acumulando con los años. La más enraizada es la sospecha enfermiza de que le roban. El abuelo está obsesionado con que el nuevo inquilino del tercero ha enganchado la luz a su contador. Cada vez que baja a comprar el pan remira las vueltas por si la tendera trata de sisarle un céntimo y tampoco para de echarse la mano al bolsillo del pantalón para comprobar que su cartera sigue ahí. El catálogo de tics incluye acudir a diario al banco donde tiene domiciliada la pensión para actualizar la cartilla. Aunque en la oficina le han repetido amablemente que puede realizar el trámite en cualquiera de sus cajeros, Tasio prefiere hacer fila y esperar a que el empleado de turno lo haga personalmente. Coge el cuadernillo, lo abre por la página del último apunte y lo introduce en la máquina. El mecanismo se pone en marcha y para casi al instante, porque nunca hay más movimientos que las obligaciones de pago y la proverbial austeridad de Tasio permiten. El abuelo ha comparado su rutina con la de Rodrigo Rato y le ha invadido un sentimiento de empatía al conocer que tiene 178 cuentas corrientes en 16 países. Entrando en años como él y víctima de rarezas análogas, el yayo se imagina al exvicepresidente de Aznar peregrinando de sucursal en sucursal con su hatillo de libretas. Pidiendo por favor que se las pongan al día y levantándose las gafas cuando se las devuelven para, en su caso, cerciorarse de que nadie le roba nada de lo que él ha robado.

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Podéis ir en paz
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Teri Sáenz | 23-05-2016 | 11:26| 0

despedida

Hoy es domingo y Tasio sale a la calle a gozar del día. Madruga para sentir el placer solitario de las calles recién regadas, las aceras mudas. Error. Nada más poner un pie en la acera le atropella una miríada de corredores. Runners, le matiza jadeante el que va en cabeza armado de pulsómetro y una cinta alrededor de la frente. Como en Matrix, el yayo hace un escorzo desafiando la gravedad para esquivar tanto sudor reflectante. Cuando se cree ileso, recibe un golpe en la cabeza. Le ha atacado la muñeca hinchable que portan una docena borrachos uniformados con camisetas con la fotografía de un pollo. Mientras trata de volver a ponerse la boina, comprueba que el pollo estampado es en realidad el novio disfrazo, que vomita plácidamente en un rincón. En vez de pedirle perdón la cuadrilla le pregunta dónde eztá nueztro hoztal en el que pretenden destilar el alcohol acumulado. Tasio, por supuesto, les manda en dirección opuesta. Justo por donde llega lo que parece una romería de pamelas y trajes recién planchados encabezada un niño vestido de almirante. La comunión con boato de bodorrio deja al menos un aroma de laca cara al pasar y el camino expedito para el ansiado paseo. Justo en ese momento, un hombre con sonrisa de cartel electoral le da un apretón de manos y se ofrece a hacer un selfie. Antes de que Tasio pueda zafarse, reconoce al asaltante: es un candidato en plena campaña que le promete confluencia, centralidad, una pensión digna. El yayo sólo quiere un domingo en paz.

Fotografía: Juan Marín

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Rita Maestre “El cambio es factible”
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Teri Sáenz | 18-05-2016 | 9:47| 0

De activista en las movilizaciones del 15M en las calles a portavoz del Ayuntamiento de la capital de España. Rita Maestre (Madrid, 1988) encarna el impulso adquirido por Podemos y el afán transformador que, como defendió ayer en Logroño, también está al alcance de la mano el 26J en la coalición acordada con Izquierda Unida.

rita maestre
– ¿Es usted uno de los radicales y extremistas sobre los que alertó Mariano Rajoy en Logroño?
– En absoluto. No se trata de una declaración novedosa porque es lo que han dicho desde que nació Podemos, tratando de construir esa idea de que somos un grupúsculo antisistema. Es un mensaje que la realidad desmiente y sería tanto como que Rajoy admitiera que hay 5 millones de extremistas y radicales, tantos como nos votaron en las últimas elecciones. Lo que somos y representa nuestro aval en los gobiernos de muchas ciudades de España es una fuerza que apuesta por el cambio político y recoge las demandas que llevaban mucho tiempo en el debate de la calle pero no tenían representación, pidiendo medidas que se dediquen a satisfacer las necesidades de la mayoría y no la de unos privilegiados.
– ¿No son radicales desnudos como el que protagonizó usted en el 2011 en la capilla de la Complutense y ha concluido en condena por ofender los sentimientos religiosa?
– No. Y no es que lo diga yo, sino la Constitución. Ahí se recoge que España es un estado aconfesional y por lo tanto no puede haber ninguna institución pública como es esa universidad donde exista un espacio para una religión particular.
– En clave electoral, ¿cómo se entiende la alianza nacional con IU más allá del cálculo de votos? Hace cinco meses no sólo resultó fallida, sino que el acercamiento se saldó con críticas durísimas al que Podemos calificaba entonces de un partido viejo y apoltronado.
– El escenario político ha cambiado y la posibilidad de que uniéndonos se puede cambiar España es factible; está encima de la mesa después que el PSOE no quisiera hacer ese desempate. Pedro Sánchez tenía que elegir entre un proyecto de país que virara el rumbo de lo ha sucedido en los últimos años o dar continuidad a la políticas del PP. Como optó por esto último, tenemos que unirnos los que apostamos por ese cambio. No sólo Podemos e IU, sino también los que sin militar en ningún partido quieren trasformar las cosas.
– ¿Es sólida esa alianza más allá de la suma electoral que pretende? Algunas voces internas dudan de su espíritu y el reparto de puestos.
– Si la posibilidad de gobierno se concreta, de lo cual estoy convencida, va a imponerse una lógica de responsabilidad y trabajo conjunto sobre los acuerdos y no las diferencias. Así se ha demostrado en las candidaturas de unidad popular que hoy gobiernan en Madrid o Barcelona. Al margen de críticas puntuales en sitios concretos, el ambiente general es de mucha alegría porque la posibilidad real de cambiar las cosas está ahí y ha provocado un nuevo análisis que, además, no supone que IU y Podemos vayan a diluirse.
– ¿Cómo debe articularse esa confluencia en las listas de La Rioja? Sara Carreño volverá a ser cabeza de cartel por el peso de Podemos e IU reclama “visibilidad”.
– Sería presuntuoso que yo dijera desde Madrid qué hacer. Lo dejo en manos de mis compañeros aquí y las negociaciones donde seguro que primará la buena voluntad, la generosidad y la correlación de fuerzas.
– Más dudas incluso que la alianza con IU al Congreso genera la invitación frustrada al PSOE de acudir juntos al Senado, el partido de la “casta” al que Podemos rechaza.
– El 26J es una forma de segunda vuelta de las generales en la que apostamos por ganar, pero somos conscientes de que quizás debamos entendernos con otros actores. Hay uno, el PP, con el que seguro que no vamos a hacerlo y tal como está establecido el sistema electoral es posible que se repita el escenario del 20D en el Senado: que con el 25% de votos tenga el 60% de representación y lo use como una Cámara de bloqueo a un gobierno de cambio.
– Cuesta asumir que fuera imposible lograr un acuerdo de Gobierno con el PSOE hace unas semanas y ahora planteen concurrir juntos.
– Fue el PSOE y las limitaciones de que su comité federal impuso al pacto con Podemos las que impidieron llegar a un acuerdo. Nuestra propuesta fue clara y franca y la prueba de que puede concretarse, los apoyos mutuos en ayuntamientos como Madrid, Barcelona o Valencia.

 

Fotografía: Sonia Tercero

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El papel de la memoria
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Teri Sáenz | 16-05-2016 | 9:54| 0

El futuro de Unipapel se antoja cada vez está más arrugado. En el rostro de sus 64 empleados se dibujan unas estrías tristemente demasiado vistas ya: las que provoca ver pasar los meses sin cobrar la nómina y comprobar que los pedidos escasean. La piel empieza a contraerse con el runrún de inversiones de interés incierto, sigue agrietándose al certificar que las máquinas cada jornada funcionan un poco más lentamente y se hacen cicatriz el día que no aparece un compañero de turno. Ojalá las movilizaciones surtan efecto. Que las conversaciones con la dirección abran un resquicio, por pequeño que sea, en el encapotado futuro de la compañía. Porque si no es así, con la verja de la planta se cerrarán además colateralmente un puñado de recuerdos imborrables para una generación entera de logroñeses. Aquellos que de mocetes, en los pupitres de melamina verde de un colegio de EGB, escuchaban del profesor que al día siguiente en vez de clase había visita a una fábrica. La chavalería cruzaba los dedos y saltaba de alegría si el autobús les llevaba a Unipapel. Allí olía a celulosa recién tratada –un aroma sólo equirable al de las galletas de chocolate en Marbú en otra de las excursiones míticas–, el tamaño era el de los grandes blocs de dibujo o las libretas que cabían en el bolsillo y el color, tan brillante como las tapas del rebosante material que el visitante se llevaba a casa en una bolsa (de papel) al concluir el recorrido como el mayor regalo que la industria riojana podría darle.

Fotografía: Justo Rodríguez

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Películas de terror
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Teri Sáenz | 02-05-2016 | 11:33| 0

calle mayor

El hombre lleva barba y viste de negro. Permanece de pie, con los brazos colgando, el rictus tranquilo. En el contraplano, otro individuo habla con un tercero ante la mirada de dos mujeres. «Frénalo que le mato, frénalo», parece que dice con una voz ronca. Las chicas le empujan hacia atrás cuando el ángulo gira bruscamente hacia el primer actor. Ahora sí que se mueve. Da unos pasos adelante mientras agita las manos. En la derecha sujeta algo. A pesar de que la cámara está instalada lejos de la escena, se observa perfectamente el objeto. Se trata de una navaja que blande a los que tiene enfrente. «Tira p’allá; tira p’allá», repite no se sabe a quién de todos. El de la cazadora oscura camina entonces hacia una jardinera situada a escasos metros. Esconde el cuchillo entre los arbustos casi con mimo y se limpia las manos. Fin. En los dos minutos escasos que dura el vídeo doméstico se aprecian muchos más elementos. Hay un precioso suelo de baldosas. Bancos de madera primorosamente ubicados. Una bucólica lluvia fina que empapa el encuadre. Viandantes para arriba. Viandantes para abajo. Seis de la tarde, contextualiza el autor al pie de la pantalla. La película está rodada en la calle Portales. La misma por la que multitud de turistas hacen su entrada en Logroño. Esa en la que viven personas y comerciantes tratan de hacer negocio. La misma donde Juan Antonio Bardem filmó una vez ‘Calle Mayor’ sin saber que ahora se ruedan allí cortometrajes caseros de terror cotidiano.

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