La Rioja

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Autor: teri
Gente de a pie
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Teri Sáenz | 19-11-2014 | 8:33| 0

josé antonio monago

José Antonio Monago y su propensión a viajar compulsivamente a Canarias cuando era senador pagando (al parecer) unas veces de su bolsillo y otras veces con cargo a la Cámara Alta ha destapado mucho más que otro síntoma de la oxidación de un sistema político que levita por encima de las aceras mojadas. Más allá de la esfera privada que toca la actuación del ahora presidente de Extremadura, el episodio ha permitido conocer el procedimiento que rige entre sus señorías para moverse libremente y sin apoquinar por todo el país con la única justificación que su acta de parlamentario. Con matices y contadas excepciones, la reacción de sus compañeros en Las Cortes no ha sido apresurarse a sacar sin que nadie lo pida la relación de sus desplazamientos o incluso reclamar un cambio del procedimiento en aras a esa trasparencia tan invocada pero laxamente predicada en los últimos tiempos. Como el presidente del Congreso, el grueso de las reacciones han estado inflamadas de corporativismo aludiendo a que la cosa es así desde hace 1978, todo el mundo es bueno en el hemiciclo y sus señorías, abnegados currantes que pudiendo desplazarse en business lo hacen en clase turista. El principio de confianza, sin embargo, ha caducado. Todo se solucionaría con un simple registro de esos viajes, su coste y finalidad. Así nadie tendría que sorprenderse y facilitaría, de paso, calibrar el calado de su trabajo para valorar qué papeleta elegir la próxima vez que nos pidan a la gente a pie ir andando hasta la urnas.

 

Fotografía: Jero Morales (EFE)

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Capellán se va, el PP se mueve
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Teri Sáenz | 17-11-2014 | 8:10| 0

gonzalo capellánLa marcha de Gonzalo Capellán del Gobierno de La Rioja a apenas seis meses de concluir la legislatura supone una sorpresa mayúscula. Incluso los que ahora se arrogan saber con antelación de su salida y quienes interpretan el paso como fruto de tensiones larvadas entre Capellán y Sanz, ayer daban por seguro al exconsejero de Educación como máximo aspirante a suceder al de Igea.

Por más que el presidente inste a no hacer especulaciones (o precisamente por eso), el movimiento abre por sí mismo un sinfín de posibilidades e hipótesis. Por un lado, porque Sanz siempre ha alardeado de ser renuente a retocar sus equipos. Por otro, porque Capellán no ha sido un consejero más.

Recibido como una de las grandes promesas del nuevo PP tras su primera marcha en el 2008 para completar su ya abultada formación académica y profesional, en él se conjugaba juventud, militancia heredada ya desde la cuna como hijo del histórico alcalde de Haro y esa capacidad dialéctica que ha derrochado en el Parlamento en intervenciones no exentas de cierta inmodestia. Su llegada coincidió, sin embargo, con una de etapas más duras en materia de Educación a consecuencia de los recortes y la aplicación de la LOMCE. Quizás ahí, en el fuerte desgaste al que ha debido someterse y el entorno hostil dentro y fuera, reside una de la razones del cambio de aires a un puesto de libre designación por parte del Ministerio pendiente de qué sucederá en las próximas generales.

Pero la renuncia tiene además una vertiente estrictamente política. Desde su regreso, Capellán ha compatibilizado su cargo institucional con la vicesecretaría de Estudios y Programas del PP. En otras palabras: Junto a José Ignacio Ceniceros, Emilio del Río, Ana Lourdes González y el secretario general, Carlos Cuevas, ha formado parte en estos años del ‘núcleo duro’ de la dirección del partido. Una muestra manifiesta del papel que Sanz le tenía reservado para pilotar un partido que, por mucho que su líder eluda la cuestión, debe afrontar más pronto que tarde una renovación que irá paralela al resultado de las urnas en mayo.

El movimiento del ya exconsejero de Educación vuelve a agitar las quinielas sucesorias dentro del PP. Quizás el nombramiento de la plaza de vicesecretario que ahora queda vacante ofrezca alguna pista.

 

Fotografía: Justo Rodríguez

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“Ahí abajo en las fosas no hay objetos ni metatarsianos, sino dignidades”
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Teri Sáenz | 15-11-2014 | 8:35| 0

Icono a pie de campo de la recuperación de la memoria histórica y participante en la exhumación de fusilados riojanos en Altable, La Pedraja o Montenegro, el antropólogo forense Francisco Etxeberría (Beasain, 1957) ha recalado en Logroño invitado por “La Barranca” para relatar su experiencia e instar a más implicación.

Etxebarria
-¿Son las exhumaciones una necesidad ética o histórica?
-Básicamente, ética. Los contenidos históricos son perfectamente conocidos y están acreditados en una dimensión científica. Las exhumaciones no tratan de explicar la historia sino el presente; dar respuesta a los afectados que son los familiares que no acuden a congresos ni leen tesis doctorales, porque no les corresponde, y sin embargo merecen saber qué pasó.
-¿Cuánta dignidad hay enterrada en cada fosa que se abre?
-Toda. No se puede devolver la dignidad a quienes nunca la perdieron, aunque intentaron arrancársela. Ahí abajo no nos encontramos objetos ni metatarsianos, sino dignidades. Queda una enorme tarea en este sentido y en dimensiones que se me escapan. Estoy pensando, por ejemplo, en esas inscripciones que nos encontramos en las celdas de presos republicanos que están contando ahí su historia y nadie ha rescatado todavía de una manera seria.
-¿Ha sido suficiente la Ley de Memoria Histórica del 2007?
- Es una ley necesaria pero, como así nos pareció desde el primer día, insuficiente. Todos, incluido yo mismo, podíamos haber sido más exigentes. En cualquier caso, ha habido muchos avances, especialmente en el apartado documental. Antes había profesionales de la archivística que nos negaban el acceso a legajos en aras de algo sorprendente: prejuzgándonos a nosotros y nuestras intenciones. Falta mucho por hacer. Sobre todo en la plano judicial, pero también en el administrativo. En un estado con gobiernos centrales, autonómicos y locales, lo fácil es echar la culpa a Madrid. Sin embargo, hay que mirar más cerca y preguntar al señor alcalde o concejal qué está haciendo o dejando de hacer en este sentido.
-¿Por qué hay tanto miedo?
-Los que perdieron la guerra civil tuvieron que olvidarse de todo y guardar silencio para protegerse porque tras ella llegó una dictadura a la cual algunos llaman el régimen anterior. Quienes sufrieron robo, expolio o muertes han visto cómo en democracia no se ponían los mecanismos para resarcirles cuando en otros países sí era factible. Es posible que se estén haciendo tareas de búsqueda de españoles que lucharon en la División Azul en el frente soviético. Me parece perfectamente pertinente, pero si eso es posible en el siglo XXI, ¿por qué no se puede también sacar al hermano, al tío o al abuelo que están enterrados a escasos cien metros de nuestra casa?
-¿Impulsaría la memoria histórica un cambio del gobierno?
-Estoy seguro de que en lo sucesivo todos los partidos van a incluir en sus programas contenidos de memoria histórica, incluido el PP. Sucederá igual que como el medio ambiente, que se ha incorporado a la agenda política aunque al principio mucha gente se rio sin darle valor.
-¿Por convicción o afán electoral?
-Por el sentimiento de recuperar lo sucedido hace décadas. Es una cuestión al alza; en nuestro caso hemos pasado de estar solos en actuaciones en las que no aparecían ni los sindicatos ni representantes políticos a ver casi el efecto contrario. No deben venir para darnos un aplauso a nosotros, que somos técnicos, sino por una cuestión cívica que refuerza los valores democráticos. El que no lo vea así es que no está entendiendo absolutamente nada.

 

Fotografía: Justo Rodríguez

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Tolerancia cero
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Teri Sáenz | 13-11-2014 | 10:17| 0

cospedal

El nivel de corrupción política es insoportable. Ya no basta con practicar cada mañana la gimnasia de la resignación leyendo las portadas del periódico ni comprar el discurso de que es una minoría abusando del poder púbico en beneficio particular frente a un ejército de sufridos cuadros de base sin avaricia ni cuentas en Suiza. Son ellos, como integrantes primero de la misma ciudadanía asqueada de tanta inmundicia, quienes deben romper la cadena del seguidismo y presionar a las cúpulas para aplicar una ‘tolerancia cero’ imprescindible para no completar la mutación en un país putrefacto. Las declaraciones de María Dolores de Cospedal defendiendo que el PP ha hecho todo lo posible para atajar la corrupción y no se contempla ninguna medida interna de regeneración son la gota que colma un cubo rebosante de barro. Lejos de asear la cara del partido, dejan el mensaje de que la corrupción no es sólo un efecto colateral de la política sino que resulta indomable y, por lo tanto, hay que convivir con ella como una enfermedad crónica sin antídoto posible. Pues no. Ni Bárcenas era una pieza residual en la macroestructura del partido ni Granados un pícaro advenedizo que ha tenido la habilidad para lucrarse entre tertulia y tertulia donde regalaba lecciones de ética y austeridad. La calle tiene la opción de renegar de ello con su voto en las urnas, pero debe ser cada partido el que desnude sus propias vergüenzas para darse y dar oxígeno. Lo contrario sería (es) intolerable.

 

Fotografía: Ángel Díaz

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“Pedir perdón por la corrupción no es suficiente; hay que apagar y resetear”
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Teri Sáenz | 11-11-2014 | 10:34| 0

Tarjetas opacas, cuentas en Suiza, financiación irregular de partidos, amaños urbanísticos… Las caras de la corrupción se multiplican día a día en un proceso que Raúl Susín (Huesca, 1968) analiza desde el tamiz ético en su condición de experto en Filosofía del Derecho y director del departamento de la UR y sobre el que advierte: «La sociedad debe cuestionarse constantemente su calidad democrática».

raul susin

-¿Es tolerable en términos de calidad democrática el grado de corrupción que se está alcanzando?
-Vamos en una pendiente resbaladiza en la que se va acumulando cada vez más desorden y todo eso está debilitando la poca credibilidad que ya empezaban a tener las instituciones. A la crisis que había hecho que fuera por un lado la política y por otro la economía haciendo que los ciudadanos estuvieran prácticamente desamparados, se suman los casos de corrupción que estamos conociendo, creando así un proceso de desafección creciente. Pero lo peor es que eso va socavando el alma ética de las sociedades. Ya no se trata de cuestiones materiales, sino de miserias en el plano moral que calan hasta los huesos del esqueleto democrático. Es más grave y tiene el peligro de generar una situación de difícil salida sino hay una especie de catarsis con algún elemento que sirva de exorcismo.
-¿Qué tipo de reacción augura?
-Lo raro es que con unos niveles de paro tan alto, una desigualdad creciente, la desactivación del estado del bienestar o el alza de la corrupción no se haya dado en España un proceso de rebelión violenta o un nuevo proceso constituyente. Si la anomia generada no ha provocado ese estallido es por un cúmulo de factores como el peso de la economía sumergida, los entornos familiares y, sobre todo, la instalación de una cultura de consumo que abarca todo, incluso la política. Nos dedicábamos simplemente a votar, no a producir, y eso había generado una situación de apatía, convirtiéndonos en ciudadanos desapoderados. Nos habíamos acostumbrados a ser clientes en el mundo de la política, contribuyendo a no tener criterio ni capacidad de decisión. Pero, al final, el caos que va acumulándose es tal que entiendo que debe desbordarse por algún lado.
-En otros países se ha canalizado a través de la ultraderecha.
-Eso es porque, sociológicamente, la ultraderecha en España ya está representada en una parte del PP, que tiene gente muy válida y otros que enlazan con los planteamientos de la dictadura franquista.
-¿Es Podemos y su fulgurante ascenso esa válvula de escape?
-El 15M y la extensión en Podemos se nutren en cierta forma de esa angustia, de la desafección. En principio se formuló en torno a su valor emocional y de denuncia más que de pensamiento, aunque a medida que pasa el tiempo va demostrando su capacidad también de enunciar y elaborar un programa con propuestas. Otra cuestión es la posibilidad de ponerlas en práctica, pero la simple existencia de un movimiento que suponga un proceso antagonista de regeneración y de replantearnos lo que tenemos es interesante en sí mismo ya que una sociedad no es suficientemente democrática mientras no se cuestiona constantemente su calidad democrática.
-Hay quien observa el fenómeno Podemos de forma opuesta. Una clase de populismo que puede resquebrajar valores asentados.
-Eso está vinculado al miedo a perder espacios en los que determinados entes y colectivos se encontraban muy cómodos. Todos tenemos un instinto conservador, y en la medida que observamos alguien que nos amenaza intentamos plantear una desvalorización del otro como fórmula de defensa.
-¿Por qué el PSOE no ha podido desde la izquierda aglutinar la fuerte corriente que atrae Podemos?
-Tachar al PSOE de izquierdas es matizable y, por otro lado y superando esas etiquetas, si no ha reaccionado de otro modo es porque permanecía instalado en lo constituido. Frente a lo constituyente y la regeneración que propone Podemos, el PSOE ha estado en un modelo bipartidista favorecido por ley electoral en la que asumía que cíclicamente llegaría al poder. La gente percibía además a los dos grandes partidos como una misma parte de la desinvención del estado del bienestar, y ejemplo de ello es que las reformas laborales del PP vienen de otras realizadas previamente por gobiernos socialistas. Había pues una continuidad que, unida a los casos de corrupción en el PSOE, ha hecho que se diluyan las diferencias.
-¿Y UPyD o Izquierda Unida? ¿No pueden ser ellos el refresco que según plantea precisa el sistema?
-Es evidente que sólo Podemos ha sabido calar en las emociones ciudadanas. Tal vez porque IU, aunque ha tenido una dinámica asamblearia, sigue siendo un partido clásico y, en el caso de UPyD, Rosa Díez proviene del PSOE y su proyecto trata de formar parte del mismo sistema.
-¿Por dónde debería llegar la reacción: las urnas, mayor participación social de la gente, regeneración interna de los partidos…?
-No son fórmulas alternativas, sino complementarias. Por un lado hay que trabajar en que las democracias se acerquen más a las necesidades ciudadanas, para lo cual sería positivo que entren nuevos partidos en las instituciones. Asimismo es saludable recuperar la idea de ágora; no como una discusión constante y sobre todo, sino asumiendo el debate para romper algunos cotos vedados que existen a la democracia. También, por último, sería clave que los propios agentes democráticos hagan un ejerció de responsabilidad.
-¿Lo cree factible?
-Llegados a este punto resulta muy complicado. Que los partidos pidan perdón y digan que la corrupción ha sido culpa suya in eligiendo o in vigilando a mediocres que se han aprovechado del sistema no es suficiente. Lo necesario para la catarsis que le apuntaba al principio sería apagar todo y resetear de nuevo.

 

Fotografía: Raúl Susín

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