La Rioja
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Categoría: crónica
Alcaldes eternos

alcalde

En contra de lo que digan las crónicas electorales, la condición de alcalde no se agota cuando quien ha ostentado el cargo cede la vara de mando. Y menos en una capital de provincias, donde la cercanía se sublima y el que un día ocupa la zona más noble del Ayuntamiento al siguiente comparte fila para pagar en la tienda del barrio. El primer edil lo es de por vida, beneficiado por una memoria colectiva siempre generosa que lo asocia a las mejoras de la ciudad que se acometieron bajo su mandato y borra del disco duro las incongruencias y errores inherentes a la condición política. Bermejo y Santos también siguen siendo alcaldes de Logroño aunque hace años que el despacho que ocuparon tiene otra inquilina. Los vecinos con los que se topan ahora que pasean sólo para disfrutar del día en vez de con la obligación de revisar el estado de esta ludoteca o aquel asfaltado no les llaman José Luis ni Tomás, sino por su título indeleble. ¿Cómo estás alcalde?. Y ambos no ocultan, pero lo cuentan si se les pregunta, que padecen Párkinson. En ese reconocimiento de la enfermedad sin lamentaciones pero tampoco eufemismos radica también el legado de su mandato. Los que un día fueron la voz de todos lo son hoy, por ese hábito que imprime haber habitado en la primera línea pública, de los que sufren su mismo mal. Tomás y José Luis vuelven a ser un referente y dar la cara, esta vez de quienes no se atreven a mostrarla quizás por temor al estigma. Y los que una vez gobernaron aplauden su gesto. Gracias, alcaldes.

Fotografía: Justo Rodríguez

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El alma de la radio

Hubo una época en que los barrios no eran ninguna frontera ni las familias una adición de individuos ajenos en hogares blindados. Los mocetes salían a la calle a jugar sin miedo, la juventud tenía la seguridad de que sus expectativas superarían a las de sus padres y la mayoría de las mujeres callaba lo que la sociedad no estaba preparada para oír. En aquel tiempo previo a las redes sociales, las auténticas redes sociales se tejían en torno a tertulias improvisadas en sillas a la puerta de un portal y cocinas donde las conversaciones se cocían a fuego lento. Las voces que salían de la radio eran el pegamento para unir a las personas que empezaban a conocer aquella cosa llamada libertad y nadie era consciente de que un día no demasiado lejano Internet lo jodería todo. Hasta allí viaja Ángeles Doñate en ‘El alma de la radio’.

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En su segunda novela tras la exitosa ‘El invierno que tomamos cartas en el asunto’, que ha sido traducida a seis idiomas, la periodista catalana reconvertida en retratista de emociones cambia de escenario sin alterar en exceso ni el registro ni el punto de mira. Como en su anterior trabajo, Doñate se apoya en las misivas que en este caso los oyentes remiten a la conductora del programa ‘El Consultorio de la Señorita Leo’ –un homenaje confeso al mítico ‘Consultorio de la Señorita Francis’– para radiografiar una Barcelona en plena transición no sólo política sino social que es en realidad el diagnóstico de la España del momento. Lo que Virtudes Leo dentro de la emisora y Aurora en la soledad de su hogar descubre en las líneas que se compromete a responder pese a las trabas para desvelar una fealdad anticomercial es una realidad cruenta. Jóvenes frustradas por su entorno, mujeres enfrentadas a la disyuntiva entre los sentimientos y los estereotipos que la época esperaban de ellas. Y, sobre todo, episodios de violencia de género emparedados entre los muros conyugales. La obra ofrece una doble lectura. La amabilidad de su escritura y el paisaje añejo que describe invitan a disfrutar de un libro dominado por la coralidad e historias cruzadas de gente corriente que unas veces coinciden y otras se alejan. Bajo esa capa de costumbrismo palpita una reflexión sobre temas imperecederos encarnados en la galería de personajes que pueblan una sociedad que empezaba a desperezarse de sus miedos. La soledad, la incertidumbre, las relaciones personales y el amor en sus todas sus formas se agitan en ‘El alma de la radio’ con esa habilidad que despliega Doñate para llevar de la mano al lector a través de una gran historia conformada por las pequeñas historias de cada protagonista. De entre todos ellos sobresale Aurora/ Virtudes Leo como eje sobre el que gira el resto y ejemplo de esa dualidad intrínseca al ser humano. La exitosa locutora sin rostro que da sostén a las esperanzas de sus oyentes, mientras fuera de ese papel brujulea indecisa en busca de su destino.

El alma de la radio’ reafirma las bondades apuntadas por Ángeles Doñate en ‘El invierno que tomamos en el asunto’ y agrega una dosis extra de madurez narrativa, alumbrando un libro que reivindica la literatura de los sentimientos y el cotizado placer de la lectura sosegada.

 

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Agonía en pelotas

aventura en pelotas

‘Aventura en Pelotas’ hace como aquellas películas en VHS, que mutaban su título original para tratar de excitar los bajos instintos del cliente y las eligiesen de entre todas las del anaquel de saldos en el videoclub. ‘Naked and Afraid’ no fomenta la libido para espectadores despistados como quizá insinúa su traducción –en otras emisiones de Discovery se etiqueta más atinadamente como ‘Supervivencia al desnudo’– pero tampoco el programa va de eso. La idea es tan simple como juntar a una pareja de extraños en un lugar no se sabe si más remoto que hostil, despojarles de todas sus ropas e invitarles a que vuelvan intactos a la civilización 21 días después. Si pueden. Los píxeles amputan cualquier rastro de morbo. Aunque tampoco es necesario, porque al minuto uno se provoca en el espectador un agobio compadecido con los protagonistas que van perdiendo kilos y energía como una cerilla se va consumiendo entre los dedos. Cosas tan prosaicas como beber, comer y dormir tienen también su propia traducción en ‘Aventura en pelotas’: hidratarse, buscar proteínas, yacer en paz sin una legión de mosquitos haciendo supurar la piel. La propuesta de supervivencia alcanza cotas bizarras, haciendo que rebañar un puñado de insectos incrustados entre la corteza, (si los hay) lamer agua estancada (si ha llovido) o triscar un pez vivo (si se deja atrapar) sean actos heroicos. Y no porque los protagonistas no se atrevan a explotar su lado más primitivo que se da por hecho, sino porque las condiciones son en la mayoría de los casos extremas. Hambre, cólicos, urticaria, eczemas, mucho frío. Más impensables aún cuando al final de la aventura, si llegan a completarla, a los participantes no les espera nada. Ni un maletín rebosante de billetes, ni quiera el premio de la vanidad televisiva. Sólo la satisfacción personal de quien acuda buscando sus propios límites y certificar hasta qué punto se eleva ese termómetro de resistencia con que se les mide antes y después de completar el programa. Cada vez que me cruzo con un capítulo de ‘Aventura en pelotas’ en la pantalla se me quitan las ganas de viajar a ningún paraíso, picoteo algo del frigo sin tener hambre y me echo otra manta. Aunque sea agosto.

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Un riojano del Sur

alberto garzón

El 20 de octubre de 1996 fue un domingo aciago para el CD Logroñés. El equipo que dirigía entonces Lotina visitaba el Camp Nou con la esperanza de hacer un papel digno y se volvió trasquilado. Sendos dobletes de Stoichkov, Ronaldo y Giovanni, un remate de Pizzi y el tanto en propia puerta de David Clotet rubricaron una de las derrotas más demoledoras en la historia rojiblanca y llenó de pesadumbre a la hinchada riojana. A toda, no. Muy lejos de Logroño y Barcelona, en el colegio Manuel Laza Palacio de Rincón de la Victoria, un chavalín apareció al día siguiente en el patio con la camiseta del Logroñés desafiando la euforia de su mayoría de compañeros culés, reivindicando una pasión exótica a tantos kilómetros de distancia y anunciando, sin ser aún consciente de ello, su querencia por las causas más difíciles. Aquel mocete era Alberto Garzón.
O como le llamaban de bebé en Cenicero para distinguirle de su progenitor, Albertillo. Alberto Garzón padre había recalado desde el Sur hasta el pueblo de su mujer, Isabel, después de haberse conocido, deslumbrado, enamorado y casado casi de un tirón en Málaga, donde ella pasaba los veranos con su familia andaluza. Profesor de Geografía e Historia recién titulado, las interinidades en los institutos de Nájera, Lodosa y Santo Domingo invitaron a convertir el piso en la calle La Borda, al lado de Bodegas Riojanas y las vías del tren, en el puerto franco de la pareja para iniciar su vida y traer al mundo el 9 de octubre de 1985 en el Hospital San Millán al otro Alberto Garzón. “Un niño muy calladito, tremendamente sensato, siempre a vueltas con las tres cosas que más le gustaban: los libros, la informática y el Logroñés”. Así recuerda su tío Ignacio Espinosa al ya candidato de IU para la Presidencia del Gobierno, el niño al que los Reyes Magos, sin saber que la carta les llegaba firmada por un republicano en ciernes, nunca se equivocaban cuando le traían una bufanda, un chándal o una camiseta siempre que tuviera los colores rojo y blanco.
Allí pasó los primeros cuatro años, hasta que su padre obtuvo plaza primero en Marchena y luego en Rincón de la Victoria. Y allí empezó a fraguar su carácter como parte de una piña de quince primos con los que sigue manteniendo una estrechísima relación, incluso tras la dolorosa muerte de su madre “Sabela” el año pasado. Con ellos queda a tomar el primer cacharro en el “Sombras” cada vez que regresa (al menos una vez al año, a veces con amigos de Madrid o Málaga) poner un bote y dejarse caer luego por Laurel o la calle San Juan, donde es más de cortos de cerveza que de vino. Una estancia ritual que concluye llenando siempre la mochila con ristras de chorizo y abundante picadillo.

alberto garzón
De entre la legión de familiares riojanos, Carmelo es quien más de cerca le conoce. Además de primos y amigos, ambos fueron compañeros de piso en los años de universidad junto al hermano menor de Alberto, Eduardo, en el piso de la abuela María del Carmen cerca de la catedral de Málaga. “Parece muy reservado en el tele, pero es un chaval divertidísimo y, sobre todo, súper preparado que sacaba tiempo igual para jugar una pachanga de futbito que devorar libros e informes”, le describe. “Se enfrascaba tanto en el estudio que le tomaba el pelo preguntando si ligaba con las chicas hablándoles de la macroeconomía en Perú“, bromea mientras rememora las épocas de examen donde la dieta un día sí y otro también se limitaba a macarrones con tomate y una banda sonora donde igual sonaban Reincidentes que Marea, Calle 13 o los cantautores que tanto gustan a su padre, melómano consumado y carpintero de sus propias guitarras.
María del Carmen da fe de la constancia de “Albertillo”. “Pero come chiquillo, que vas a volverte loco”, dice que le decía mientras estudiaba “siempre con el ordenador delante y decenas de trabajos en marcha a la vez”. Su tío Román comparte esa imagen del aspirante de “serio pero alegre, volcado en el trabajo sin descuidar nunca a su gente”. “Muy normal”, resume su prima Leyre. Y como añade la coordinadora regional del partido, Henar Moreno, con La Rioja siempre en mente al punto de que al incorporarse al Congreso en el 2011 como el diputado más joven pidió ocuparse de la comunidad que en principio correspondía a Caridad García. Un modo de reforzar el lazo de sus raíces y, de paso, saber qué ha hecho cada jornada el Logroñés para alentar a su equipo del alma. Aunque pierda 8 a 0.

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El partido se toma el pulso

Si en el actual estado de salud del PSOE cualquier cita interna resulta reveladora para conocer el pulso del partido, la que celebra hoy en forma de reunión del Comité Regional –el máximo órgano entre congresos– se antoja aún más sustanciosa. Por varias razones. Sobre todo, porque se trata del primer encuentro de estas características tras el XIII congreso regional que dio en febrero la secretaría general a César Luena tras una apretada disputa (55% de apoyos) con el sector crítico representado entonces por Luis Alonso y José Ángel Lacalzada, oficiosamente afín al exlíder de la formación, Francisco Martínez Aldama.

Tras subir aquella cumbre llegó una quizá todavía más empinada para la nueva Ejecutiva:el congreso en abril de la agrupación de Logroño, la de mayor peso en La Rioja, que desbarató las perspectivas de Luena depositadas en la candidatura oficialista de Victoria de Pablo al conceder mayoritariamente la confianza a la lista de Inmaculada Ortega. Aquel movimiento dejó al descubierto la división interna, jalonada después por las diferencias entre la nueva Ejecutiva Local y el grupo municipal heredado de Tomás Santos.
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Con esas coordenadas, el Comité Regional que abre hoy la vicesecretaria general del PSOE, Elena Valenciano, se ofrece como termómetro de las diferencias internas por más que el secretario de Organización de los socialistas riojanos abundara ayer en que su sentido es otro, sólo alineado con el futuro de la formación. «El objetivo es avanzar hacia una alternativa al Gobierno del PP que está agotado e incumple sus compromisos, como el de llegar a un 9% de paro mientras estamos camino del 23%», dijo Francisco Ocón para rebatir que puedan aflorar divisiones. «No las hay, más allá de diferencias de matices lógicas en un partido plural», agregó.
Quienes determinarán si predomina la fractura o se impone el consenso serán los 200 integrantes del Comité Regional llamados al encuentro de esta mañana. Secretarios generales y representantes de todas las agrupaciones territoriales, así como integrantes de las organizaciones sectoriales y tanto los miembros de la Ejecutiva que encabeza Luena como los 25 miembros natos elegidos en el cónclave de febrero. La evolución de los acontecimientos desde entonces también servirá como indicador de las posiciones actuales, dado que Luena designó a 14 de ellos y el resto correspondieron a la oposición aliada. Un Alonso que aceptó entrar en la Ejecutiva y un Lacalzada que en mayo fue nombrado como coordinador del grupo parlamentario con sueldo de liberado. Dos pasos que fueron vistos con recelo por una parte de quienes en febrero les respaldaron como opción al liderazgo del también diputado nacional.
Los que con más seguridad difícilmente comulgarán hoy con las propuestas de Luena serán los 39 representantes de la agrupación de Logroño. O al menos, la mayoría de los que concurrieron en la lista de Inmaculada Ortega, entre los que estaba José María de Miguel, el expresidente de La Rioja que recientemente anunció su voluntad de abandonar el PSOE tras 40 años de militancia. En ese enrevesado mapa de situación queda también por ver el encaje de las otras agrupaciones locales convocadas, algunas de las cuales han mostrado su desafección respecto a la línea oficial.
En manos de todos ellos queda la votación de la resolución política articulada para cimentar una «alternativa progresista» al actual Gobierno del PP. Pero no será el único documento que se pondrá sobre la mesa. Además del debate de otras resoluciones –sobre el Hospital de Calahorra o la Educación Pública– también se planteará el reglamento de funcionamiento interno y la comisión regional de listas que sanciona las candidaturas. El órgano análogo al que, a nivel federal, integra César Luena en Madrid.
Fotografía: Juan Marín
Valenciado se dirige a los participantes en la reunión del Comité Regional del PSOE de La Rioja

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Un repaso general

Si el pleno que celebrado en el Parlamento de La Rioja se hubiera desarrollado en un aula en vez del hemiciclo, habría tenido un formato de examen general. No una de esas pruebas que se programan al final de cada ciclo para certificar cuán aplicados son los alumnos, sino uno de inicio de curso previsto a modo de repaso general para conocer desde qué punto parte cada estudiante.
El debate resultó un compendio de la avalancha de diferencias que Gobierno y oposición mantienen desde hace meses. Primero mediante una pregunta de los socialistas en relación al aumento de las tasas universitarias y después en una interpelación genérica sobre la política educativa del Ejecutivo, el intercambio de argumentos no reveló ningún cambio de posición. Más bien al contrario. Gonzalo Capellán se amarró aún con mayor fuerza a que los ajustes en la comunidad no son ya mínimos, sino que se han mejorado aspectos a pesar de la crisis. El PSOE, por su parte, tampoco cambió de estribillo: el «delirio recortador» de la Consejería está llevando a un deterioro crítico del sistema público y genera serias dificultades en muchas familias.
Sólo una detalle alteró el guión.

Esta vez no fue Inmaculada Ortega quien, como ha venido haciendo y a pesar de firmar una de las iniciativas, defendió la posición socialista al respecto. En su lugar tomaron la palabra primero Manuela Galdámez y luego Emilia Fernández, su sustituta como portavoz de la materia en la Cámara. Un matiz que no pasó por alto Capellán con ironía incierta. «Señora Ortega, al final le voy a echar de menos», espetó al subir al atril a la también vicepresidenta segunda de la Mesa.
Ese fue el preámbulo del consejero para rebatir todas las acusaciones, que achacó a una razón puramente política: «A la oposición le saca de quicio que el curso haya empezado con entera normalidad, no lo puede soportar (…) le gustaría una realidad caótica para montar bulla y desestabilizar».gonzalo capellan

El PSOE se centró en las dificultades económicas que plantea la subida de tasas universitarias -el 46% en segunda matrícula, el 111% en tercera y el 191% en cuarta-, el encarecimiento de la vuelta al colegio con la eliminación de la gratuidad de los libros de texto o el aumento del IVA del material escolar, la eliminación de 200 profesores y la «torticera» aplicación del acuerdo alcanzado sobre la ratio por aula. «Usted es el consejero que tiene encerrada a la comunidad educativa de La Rioja en el Sagasta», zanjó Fernández en una alusión que devolvió el aludido para acusarle de «tener que ir a la puerta del instituto para que le chiven qué debe decir».

Capellán también se ciñó a las preguntas del examen. «No teníamos posibilidad de cambiar la Ley, y hemos aplicado el mínimo de la horquilla sobre el precio real de la matrícula», rebatió a la primera cuestión ensalzando cómo se han cubierto todas la plazas en la UR. Respecto a la ratio, acusó al PSOE de focalizar la cuestión en los dos únicos casos donde se excede -Navarrete y Villapatro- y no dejó de lado la convocatoria de oposiciones en la actual coyuntura. «No tiene que dar miedo, es una oportunidad y la ocasión de que los mejores se incorporen a nuestro sistema educativo», remató lanzando un último recado a «algunos sindicatos que quieren guardar el nicho de las listas cerradas de interinos».

En una maratoniana sesión de la que estuvo ausente Pedro Sanz, la temperatura subió al tratar el proyecto de Ley que valida en La Rioja las medidas urgentes para garantizar la estabilidad presupuestaria en el sector público. «Responsabilidad» fue el concepto reiterado por la consejera del ramo y Carlos Cuevas mientras desde la oposición Miguel González de Legarra les acusó de «estigmatizar» a los funcionarios y Ortega calificó al PP de «hipócritas redomados».

 

 

Fotografía: Fernando Díaz

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