La Rioja

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Categoría: Entrevista
“Si Pablo Iglesias puede convertirse en presidente de España, ¿por qué no Legarra puede serlo de La Rioja?”

El candidato del Partido Riojano a las elecciones autonómicas desde 1999 repite en el puesto de salida. Miguel González de Legarra (Logroño, 1962) lo hace tras pasar por las primarias sin contrincante y con el optimismo intacto.


-¿Qué frescura puede aportar alguien que repite por quinta vez como cabeza de cartel y lleva ejerciendo como diputado desde 1991?
-Creo que la clave de mi experiencia política es que la he desarrollado mayoritariamente desde la oposición -al margen de su fugaz cargo como director general de Juventud y luego asesor de la vicepresidenta Elvira Borondo- y eso me ha obligado a aprender y vivir valores que en política son básicos y algunos se han perdido. Puedo aportar a la Presidencia del Gobierno ese bagaje para no repetir errores y comportamientos que se han realizado en estos 20 años del PP que son los que han lastrado el desarrollo de la comunidad.
-¿Por qué en su caso es un valor y en el de Pedro Sanz una rémora?
-Porque no son lo mismo las decisiones de un Gobierno que las de un partido, donde en primera instancia deciden sus militantes. Cuando se trata de gestionar recursos públicos hay que mover el banquillo para evitar tentaciones y situaciones de corrupción como las que vivimos.
-¿Quién le acompañará en la lista? ¿Incluirá a Julio Revuelta?
-Aún no lo sé ni depende sólo de mí, pero tampoco sería algo descabellado ni un mal compañero de viaje. Revuelta está siendo desde la integración con Ciudadanos de Logroño muy buen secretario general para el PR+ y podría ser también un gran parlamentario. O un gran concejal.
-¿Qué objetivo electoral se fija?
-Alcanzar la Presidencia del Gobierno de La Rioja. Estamos en un momento histórico de cambio político y los riojanos tienen en su mano dar un vuelco a la situación.
-Parece complejo que el PR+, que nunca ha pasado de dos escaños, reúna la fuerza precisa por sí solo.
-Si es posible un vuelco electoral en España, también lo es en esta comunidad. En estos momentos que se especula con que un perfecto desconocido hace un año como Pablo Iglesias se convierta en nuevo presidente del Gobierno de España, ¿por qué no Miguel González de Legarra puede convertirse en presidente de La Rioja si lo quieren los riojanos?
-¿Teme que la dispersión del voto que auguran todas las encuestas y el efecto Podemos melle al PR+?
-Siempre he defendido que la pluralidad es esencial para que el Parlamento sea algo vivo y no un cadáver por la permanente mayoría absoluta mal ejercida. Ya hemos convivido antes en el hemiciclo con más fuerzas y, a diferencia de los demás partidos que son de ámbito nacional y sometidos a consignas y líderes lejanos, el PR+ es el único con discurso propio, sin ataduras y cercano a los problemas de los riojanos.
-¿Serán también las elecciones un termómetro tras los cambios de marca y estructura operados en el PR+ tras su congreso del 2012?
-Como partido constituyen un test para nuestro proyecto político en el sentido de saber si los ciudadanos siguen respaldándonos después de 33 años, aunque también es cierto que el escenario ha cambiado de forma radical en estos dos últimos años.
-¿Qué opinión le merecen los candidatos que UPyD y PSOE han elegido también por primarias?
-A Sáez de Guinoa no le conozco personalmente. Con Andreu tengo más trato por ser también diputada. Es buena persona, aunque como política la conozco menos porque apenas ha intervenido en el hemiciclo.
-¿Se presentará Sanz otra vez?
-Ni lo sé ni me preocupa. Sea cual sea el candidato del PP estará abocado al fracaso porque representa el ejercicio de un poder tirano que se personaliza en Sanz pero cuenta con la permisividad y la colaboración necesaria del resto del partido.

 

Fotografía: Jonathan Herreros

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“Ahí abajo en las fosas no hay objetos ni metatarsianos, sino dignidades”

Icono a pie de campo de la recuperación de la memoria histórica y participante en la exhumación de fusilados riojanos en Altable, La Pedraja o Montenegro, el antropólogo forense Francisco Etxeberría (Beasain, 1957) ha recalado en Logroño invitado por “La Barranca” para relatar su experiencia e instar a más implicación.

Etxebarria
-¿Son las exhumaciones una necesidad ética o histórica?
-Básicamente, ética. Los contenidos históricos son perfectamente conocidos y están acreditados en una dimensión científica. Las exhumaciones no tratan de explicar la historia sino el presente; dar respuesta a los afectados que son los familiares que no acuden a congresos ni leen tesis doctorales, porque no les corresponde, y sin embargo merecen saber qué pasó.
-¿Cuánta dignidad hay enterrada en cada fosa que se abre?
-Toda. No se puede devolver la dignidad a quienes nunca la perdieron, aunque intentaron arrancársela. Ahí abajo no nos encontramos objetos ni metatarsianos, sino dignidades. Queda una enorme tarea en este sentido y en dimensiones que se me escapan. Estoy pensando, por ejemplo, en esas inscripciones que nos encontramos en las celdas de presos republicanos que están contando ahí su historia y nadie ha rescatado todavía de una manera seria.
-¿Ha sido suficiente la Ley de Memoria Histórica del 2007?
- Es una ley necesaria pero, como así nos pareció desde el primer día, insuficiente. Todos, incluido yo mismo, podíamos haber sido más exigentes. En cualquier caso, ha habido muchos avances, especialmente en el apartado documental. Antes había profesionales de la archivística que nos negaban el acceso a legajos en aras de algo sorprendente: prejuzgándonos a nosotros y nuestras intenciones. Falta mucho por hacer. Sobre todo en la plano judicial, pero también en el administrativo. En un estado con gobiernos centrales, autonómicos y locales, lo fácil es echar la culpa a Madrid. Sin embargo, hay que mirar más cerca y preguntar al señor alcalde o concejal qué está haciendo o dejando de hacer en este sentido.
-¿Por qué hay tanto miedo?
-Los que perdieron la guerra civil tuvieron que olvidarse de todo y guardar silencio para protegerse porque tras ella llegó una dictadura a la cual algunos llaman el régimen anterior. Quienes sufrieron robo, expolio o muertes han visto cómo en democracia no se ponían los mecanismos para resarcirles cuando en otros países sí era factible. Es posible que se estén haciendo tareas de búsqueda de españoles que lucharon en la División Azul en el frente soviético. Me parece perfectamente pertinente, pero si eso es posible en el siglo XXI, ¿por qué no se puede también sacar al hermano, al tío o al abuelo que están enterrados a escasos cien metros de nuestra casa?
-¿Impulsaría la memoria histórica un cambio del gobierno?
-Estoy seguro de que en lo sucesivo todos los partidos van a incluir en sus programas contenidos de memoria histórica, incluido el PP. Sucederá igual que como el medio ambiente, que se ha incorporado a la agenda política aunque al principio mucha gente se rio sin darle valor.
-¿Por convicción o afán electoral?
-Por el sentimiento de recuperar lo sucedido hace décadas. Es una cuestión al alza; en nuestro caso hemos pasado de estar solos en actuaciones en las que no aparecían ni los sindicatos ni representantes políticos a ver casi el efecto contrario. No deben venir para darnos un aplauso a nosotros, que somos técnicos, sino por una cuestión cívica que refuerza los valores democráticos. El que no lo vea así es que no está entendiendo absolutamente nada.

 

Fotografía: Justo Rodríguez

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“Pedir perdón por la corrupción no es suficiente; hay que apagar y resetear”

Tarjetas opacas, cuentas en Suiza, financiación irregular de partidos, amaños urbanísticos… Las caras de la corrupción se multiplican día a día en un proceso que Raúl Susín (Huesca, 1968) analiza desde el tamiz ético en su condición de experto en Filosofía del Derecho y director del departamento de la UR y sobre el que advierte: «La sociedad debe cuestionarse constantemente su calidad democrática».

raul susin

-¿Es tolerable en términos de calidad democrática el grado de corrupción que se está alcanzando?
-Vamos en una pendiente resbaladiza en la que se va acumulando cada vez más desorden y todo eso está debilitando la poca credibilidad que ya empezaban a tener las instituciones. A la crisis que había hecho que fuera por un lado la política y por otro la economía haciendo que los ciudadanos estuvieran prácticamente desamparados, se suman los casos de corrupción que estamos conociendo, creando así un proceso de desafección creciente. Pero lo peor es que eso va socavando el alma ética de las sociedades. Ya no se trata de cuestiones materiales, sino de miserias en el plano moral que calan hasta los huesos del esqueleto democrático. Es más grave y tiene el peligro de generar una situación de difícil salida sino hay una especie de catarsis con algún elemento que sirva de exorcismo.
-¿Qué tipo de reacción augura?
-Lo raro es que con unos niveles de paro tan alto, una desigualdad creciente, la desactivación del estado del bienestar o el alza de la corrupción no se haya dado en España un proceso de rebelión violenta o un nuevo proceso constituyente. Si la anomia generada no ha provocado ese estallido es por un cúmulo de factores como el peso de la economía sumergida, los entornos familiares y, sobre todo, la instalación de una cultura de consumo que abarca todo, incluso la política. Nos dedicábamos simplemente a votar, no a producir, y eso había generado una situación de apatía, convirtiéndonos en ciudadanos desapoderados. Nos habíamos acostumbrados a ser clientes en el mundo de la política, contribuyendo a no tener criterio ni capacidad de decisión. Pero, al final, el caos que va acumulándose es tal que entiendo que debe desbordarse por algún lado.
-En otros países se ha canalizado a través de la ultraderecha.
-Eso es porque, sociológicamente, la ultraderecha en España ya está representada en una parte del PP, que tiene gente muy válida y otros que enlazan con los planteamientos de la dictadura franquista.
-¿Es Podemos y su fulgurante ascenso esa válvula de escape?
-El 15M y la extensión en Podemos se nutren en cierta forma de esa angustia, de la desafección. En principio se formuló en torno a su valor emocional y de denuncia más que de pensamiento, aunque a medida que pasa el tiempo va demostrando su capacidad también de enunciar y elaborar un programa con propuestas. Otra cuestión es la posibilidad de ponerlas en práctica, pero la simple existencia de un movimiento que suponga un proceso antagonista de regeneración y de replantearnos lo que tenemos es interesante en sí mismo ya que una sociedad no es suficientemente democrática mientras no se cuestiona constantemente su calidad democrática.
-Hay quien observa el fenómeno Podemos de forma opuesta. Una clase de populismo que puede resquebrajar valores asentados.
-Eso está vinculado al miedo a perder espacios en los que determinados entes y colectivos se encontraban muy cómodos. Todos tenemos un instinto conservador, y en la medida que observamos alguien que nos amenaza intentamos plantear una desvalorización del otro como fórmula de defensa.
-¿Por qué el PSOE no ha podido desde la izquierda aglutinar la fuerte corriente que atrae Podemos?
-Tachar al PSOE de izquierdas es matizable y, por otro lado y superando esas etiquetas, si no ha reaccionado de otro modo es porque permanecía instalado en lo constituido. Frente a lo constituyente y la regeneración que propone Podemos, el PSOE ha estado en un modelo bipartidista favorecido por ley electoral en la que asumía que cíclicamente llegaría al poder. La gente percibía además a los dos grandes partidos como una misma parte de la desinvención del estado del bienestar, y ejemplo de ello es que las reformas laborales del PP vienen de otras realizadas previamente por gobiernos socialistas. Había pues una continuidad que, unida a los casos de corrupción en el PSOE, ha hecho que se diluyan las diferencias.
-¿Y UPyD o Izquierda Unida? ¿No pueden ser ellos el refresco que según plantea precisa el sistema?
-Es evidente que sólo Podemos ha sabido calar en las emociones ciudadanas. Tal vez porque IU, aunque ha tenido una dinámica asamblearia, sigue siendo un partido clásico y, en el caso de UPyD, Rosa Díez proviene del PSOE y su proyecto trata de formar parte del mismo sistema.
-¿Por dónde debería llegar la reacción: las urnas, mayor participación social de la gente, regeneración interna de los partidos…?
-No son fórmulas alternativas, sino complementarias. Por un lado hay que trabajar en que las democracias se acerquen más a las necesidades ciudadanas, para lo cual sería positivo que entren nuevos partidos en las instituciones. Asimismo es saludable recuperar la idea de ágora; no como una discusión constante y sobre todo, sino asumiendo el debate para romper algunos cotos vedados que existen a la democracia. También, por último, sería clave que los propios agentes democráticos hagan un ejerció de responsabilidad.
-¿Lo cree factible?
-Llegados a este punto resulta muy complicado. Que los partidos pidan perdón y digan que la corrupción ha sido culpa suya in eligiendo o in vigilando a mediocres que se han aprovechado del sistema no es suficiente. Lo necesario para la catarsis que le apuntaba al principio sería apagar todo y resetear de nuevo.

 

Fotografía: Raúl Susín

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Ariel Rot: “Cantar en otro idioma sería un acto de cobardía”

Irónico a veces, reflexivo en muchas ocasiones, brillante siempre. Ariel Rot (Buenos Aires, 1960) conjuga en su trayectoria musical y su biografía personal toda la riqueza que el castellano extiende en cada palabra a ambos lados del Atlántico. Argentino autoexiliado a España con su familia en 1976, el guitarrista, cantante y compositor que ha puesto su sello en bandas indispensables como Tequila o Los Rodríguez da los detalles de su idilio con un idioma sin el que no concibe sus canciones ni su vida.

ariel rot
-Una cuestión protocolaria previa ya que hablamos de castellano. ¿Le trato de vos, de tú o de usted?
-De tú, por favor. No hay problema porque soy bilingüe: puedo hablar igual en porteño y en madrileño.
-Por su recorrido personal y su carrera musical, siempre ha estado en tránsito a un lado y otro del Atlántico. ¿Ve un argentino o un español cuando se mira al espejo?
-Por una cuestión familiar me siento más arraigado a España. Mis hijos nacieron aquí y aunque tienen sus primos argentinos y han viajado mucho, el equipaje en ese sentido empieza a ser más pesado. Pero si te soy sincero, no me siento de ningún lado ni creo mucho en el concepto patria. Me fue muy chiquito de mi país odiándolo por todo lo que había pasado a mi alrededor y sin ganas de regresar jamás. Sin embargo, volví y me reencontré con muchas cosas que amaba y las había negado durante mucho tiempo.
-¿Fue una reconciliación con los orígenes?
-Mi primer regreso a Argentina llegó en 1985. Mucho tiempo para una persona tan joven entonces. Aquella vuelta y el hecho de haber sido una salida planificada por la familia y las circunstancias que rodeaban el país me hicieron comprender que son más importantes las ramas que las raíces.
-¿Qué expresión española es la que más le impactó en aquel Madrid de los años 70?
-Palabras como macarra, cheli, mosqueo… Recuerdo que pensaba que boludo se diría de una forma parecida y cuando descubrí que su sinónimo aquí era gilipollas tardé muchísimo en aprenderla. Me sonaba tan extraña…
-No era un vocabulario muy académico.
-Ten en cuenta que yo tenía 16 años y mi primer contacto con mi “nuevo” español fue en el instituto. Además, al poco empecé a tocar con los Tequila, que eran chicos de un barrio, barrio de verdad como La Concepción. Con ellos hice un máster acelerado en idioma barrial.
-¿Y al revés? ¿Se aprovechó de ese acento porteño tan marcado que aún conserva para abrirse puertas o franquear algún corazón?
-No fue nada impostado. Yo no conocía el acento español, así que si debía respetar las eses, las ces o las zetas tenía que hacer un esfuerzo de concentración mayúsculo, así que hablaba naturalmente. Soy prácticamente una de las primeras hornadas que llegaron a aquella España que todavía estaba cerrada y cuando aterricé en el colegio fue un schock para mis compañeros. Primero, porque les llamaba muchísimo la atención que alguien se llamara Ariel y después por mi forma de hablar. Recuerdo que en el recreo se ponían todos a mi alrededor y simplemente me pedían que hablara. Les hacía una gracia enorme.
-¿Fue un buen pasaporte compartir el mismo idioma?
-Fue básico. Sobre todo en relación con la música, que entonces no era mi profesión pero sí mi pasión. Yo venía escuchando rock en castellano toda la vida porque en Argentina siempre se cantó en español, nunca en inglés, y eso me hacía jugar con cierta ventaja en aquella escena musical de Madrid donde sólo los cantautores utilizaban el español y los rockeros se suponía que cantaban como los Rolling Stones. Algo, por otra parte, muy curioso porque muy pocos sabían inglés ni tenían ocasión de aprenderlo bien.
-¿Cuál es el idioma del rock?
-El rock es en sí mismo un lenguaje para expresarse y lo lógico es que lo hagas en tu propio idioma. Yo, desde luego, lo concibo así e intento que mis canciones sean entendidas por la gente a la que me dirijo. Cantar en otro idioma sería a mi juicio un acto de cobardía.
-Seguramente será por una carga histórica o mediática, pero el rock se presta más al “I love you, baby” que a un “Te amo, nena”.
-No debería haber ninguna diferencia. Cada idioma tiene sus características fonéticas y uno tiene que adaptarlas para que suenen fluidas y creíbles. No hay que tener prejuicios, miedos ni vergüenza a expresarte en tu propio idioma.
-Un músico y compatriota suyo como Fito Páez ha dicho alguna vez que limitarse a un idioma es como usar una sola mano cuando se tienen dos.
-Hay países o personas que tienen el bilingüismo más afinado y tiene un poco más de sentido que se cante en inglés. Yo, lamentablemente, siempre tuve un problema ahí y los colegios donde estudiaba se tocaba el inglés muy por arribita.
-A través de sus proyectos y ese tránsito continuo entre Europa y Latinoamérica ha ejercido como “traductor” de una cierta manera de entender el rock en castellano.
-No tiene mucho mérito. Yo empecé a escuchar discos a los 9 años, cuando el rock argentino empezó a ser un poco menos underground. Estaba tan fascinado que aprendí a tocar la guitarra para poder interpretar aquellas canciones. Para mí era algo absolutamente natural y en ningún momento sentí que iba a a descartar por eso. Mirado desde la distancia, aunque no hubiéramos existido Tequila o Moris, él con una visión mucho más adulta y poética, en algún momento se hubiera dado ese fenómeno y alguien hubiera roto la baraja de cantar en inglés. En esa época no éramos los únicos que tocábamos en español, pero sí los que más trascendimos porque fuimos un éxito mediático muy poderosos. Era en definitiva algo que tenía que ocurrir y tuvimos la suerte de, si me lo permites, estar en el right time in the right place.
-¿Cuál es su estribillo favorito?
-Buff. Es complicado decantarse por uno porque hay grandísimos letristas en español. Te puedo nombrar unos cuantos. Los tópicos, que serían Serrat y Sabina, pero también El Lichis, Kiko Veneno, Sergio Makaroff, Andrés Calamaro… Uno de los momentos excitantes que tuve en toda mi carrera de compositor fue cuando Sabina me llamó para poner música a dos letras suyas. Ese día sentí una emoción suprema. Llegué a mi casa corriendo y no dormí hasta que acabé ambas. De ahí salieron Viridiana y Jugar por jugar.
-¿Hay sonidos comunes además de un idioma compartido en ambas orillas del Atlántico?
-El mundo se ha globializado y uniformado mucho en ese sentido. Y un ejemplo es el hip hop latino. Es hoy el idioma musical de los jóvenes. También ocurre incluso dentro del rock pero, curiosamente, desde una tradición anglosajona que surge con los Clash, pasa a Mano Negra y llega a Latinoamérica donde un montón de bandas hace lo mismo que Manu Chao pero cantándolo en castellano y rapeando más esa energía rockera mezclada de ska o reggae.
-¿Es posible tejer un mismo hilo entre los distintos países a través de un mismo castellano?
-Hay algunos que tienen las puerta más abierta y los brazos mejor preparados para recibirte. Siempre me llamó la atención cómo España le dio la espalda en el rock a Latinoamérica. Es cierto que luego Latinoamérica sí conquistó España a través de la música melódica y comercial, pero por una cuestión mercantil. Los aficionados al rock español de verdad nunca se han preocupado por saber qué pasa en Argentina, México o Colombia, cuando están muchas y muy interesantes cosas. Por otra parte, hay unas diferencias sociales enormes. Cuando vuelvo a Madrid después de mis viajes me parece que estoy en un decorado de cine. Cada cosa está en su sitio y todo funciona, mientras que en la mayoría de Latinoamérica todo es más efervescente, loco y joven.
-Y la última pregunta aprovechando su visita a Logroño. ¿Vino o tequila?
-¿De verdad tengo que escoger?
-Si es posible…
-Me quedo entonces con las palabras de Fito: si tienes dos manos, para que vas a utilizar una sola

 

Fotografía: Promocional (Alfredo Tobía)

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“Si se hacen las cosa bien, en 40 días no será necesario hablar más de ébola en España”

De no estar en el vocabulario de la calle a ser la palabra maldita más pronunciada en las últimas fechas. El ébola ha generado tanto miedo como dudas, alentando una avalancha de comentarios que José Antonio Oteo puntualiza, desarrolla y despeja desde un punto de vista científico y huyendo de matices políticos como uno de los máximos especialistas en la región.

josé antoniio oteo

-¿Por qué ha adquirido el ébola una dimensión tan descomunal si se trata de un virus activo desde los años 70 y ya ha provocado miles de muertes en África?
-Porque ha cambiado el escenario. Hasta ahora se habían registrado unos 20 brotes en zonas rurales, de forma que se pudo aislar a los pacientes rápidamente. El último ha surgido en una zona de Guinea Conakry muy pobre con escasos recursos sanitarios que ha tardado tres meses en identificarse, lo cual lo ha llevado a extenderse a Liberia y Sierra Leona, donde las fronteras son muy permeables y con altísima movilidad ejerciendo como correa de transmisión a lo que, además, se ha añadido la llegada a la capital guineana. Así cómo es factible aislar a una comarca, resulta muchísimo más complicado con tantos y tan dispersos pacientes. A eso se suma la falta de medios y el hecho de que los primeros en contagiarse hayan sido los sanitarios, haciendo complejo romper la cadena de transmisión.
-¿Es imaginable aquí un escenario de esas características?
-No es en absoluto extrapolable. En los países afectados, los enfermos ya no acuden al médico temiendo que les quiten su casa o los marginen y comienzan a acudir a los brujos, lo cual agrava aún más la situación junto a prácticas funerarias donde al muerto se le lava manualmente cuando sabemos que el momento del fallecimiento resulta el más contagioso. Ha pasado demasiado tiempo desde que Occidente ha dado una respuesta adecuada -la OMS reconoció un problema a nivel mundial el 2 de diciembre cuando el primer caso data de agosto- y la atención ha tenido que ser protagonizada por las ONG.
-¿Fue entonces un error repatriar a los dos religiosos que han ejercido como eslabón del contagio de la auxiliar del Hospital Carlos III?
-Opino que no. No podemos desatender a la gente que entrega la vida a los demás y, por otra parte, nadie querría atender a los pacientes por riesgo a contagio. El gran error ha sido no disponer en la zona de los recursos precisos para atender a los pacientes. Ahora se ha decidido montar un hospital bien dotado en la zona que, si hubiera estado habilitado antes, no habría planteado el debate de las repatriaciones.
-No es, por lo tanto, un problema de fronteras.
-La historia nos decía que cada uno o dos años surgía un brote en África y podía contenerse perfectamente. Por las circunstancias que le he relatado y la tendencia de Occidente a mirarnos al ombligo y pensar que cuestiones como él ébola nos son ajenas, se ha mostrado que no estábamos preparados ni éramos conscientes de que las enfermedades infecciosas transmisibles no conocen fronteras. Se ha cumplido el dicho de que no hay enfermedad más contagiosa que el miedo.
-¿También ha sido un error el tan polémico sacrificio del perro de la afectada en Madrid?
-Es un tema muy complicado sobre el que no es bueno discutir. Como científico, lo que me hubiera gustado es coger ese perro y estudiarlo para ver si desarrolla la enfermedad o anticuerpos. Podría haber servido de modelo en un campo en el que no hay bagaje. Hubiera sido una buena ocasión, pero también es cierto que requeriría un laboratorio muy especial bajo un protocolo estricto. No digo que se haya actuado bien, pero ha sido quizás la medida más práctica ante el estado de inquietud existente. Aquí hay que hacer caso a la autoridad sanitaria.
-¿Qué diferencia al ébola de otras enfermedades similares? ¿Cómo pueden discernirse unas de otras para evitar falsas alarmas?
-Básicamente, la forma de transmisión. El paludismo lo trasmite un mosquito y el ébola por contacto entre personas, aunque en origen no es una enfermedad humana y tiene un reservorio animal que según parece arranca en los murciélagos. La tuberculosis se contagia por partículas donde van en suspensión las microbacterias, que tampoco es propia en este caso. Afortunadamente, el ébola es fácilmente controlable y si se hacen bien las cosas en 40 días no tendremos por qué hablar del ébola en España. Basta con aplicar con rigor el protocolo, que debe ser algo dinámico según van surgiendo evidencias, identificar correctamente a los pacientes infectados, aislarlos, estudiar los contactos y en caso de desarrollar la enfermedad, tratarlos. Ahora es posible que surja algún otro caso, pero lo bueno es que los sanitarios que han tenido un contacto de riesgo han ido voluntariamente al Carlos III y se han aislado para no poner en peligro a nadie.
-¿Hay un riesgo real hoy de que el virus alcance a La Rioja?
-Estamos igual que hace unos meses. Estadísticamente, lo lógico es que hubiera aparecido antes en Francia o Inglaterra, pero hemos tenido mala suerte en cuanto a que, al parecer, se ha dado un accidente con la persona que atendió a García Viejo que ha generado mucha alarma y a la vez nos ha puesto también las pilas. Estamos preparados pero no entrenados porque no hay experiencia. En eso estamos trabajando aunque, si de verdad se quiere contener el brote, hay que ser contundentes y poner los medios en los países de origen de la epidemia.
-¿Debe el riojano de a pie tomar alguna precaución? ¿Ha de mirarse con recelo a los temporeros llegados para la vendimia?
-En cuanto a la segunda cuestión, es muy improbable que sean transmisores porque llevan tiempo de campaña en campaña, muy por encima de los 21 días en que se manifiesta la enfermedad. Alguno sí puede provenir de Liberia, Sierra Leona o Guinea Conakry, pero en general son gente sana. Respecto a la primera pregunta, animaría a que la gente se vacune de gripe. Los primeros signos de fiebre y malestar son similares y eso evitaría cualquier confusión. ¿Por qué la gente no se vacuna de una enfermedad transmisible que mata a miles de personas habiendo una prevención que aunque no es efectiva 100% sí protege a un porcentaje alto de la población?
-¿Y el personal sanitario de la comunidad? Se han suscitado dudas sobre la preparación, los medios disponibles, el riesgo…
-El San Pedro cuenta con equipos de protección individual suficientes y mejores de los recomendados, cualquiera puede disponer de ellos y practicar, las indicaciones están actualizadas, los recorridos y dispositivos claros… En La Rioja ha habido suerte de no tener un caso sospechoso y no ser preciso desplegar el protocolo completo. Otra cosa es que ahora seamos más conscientes del ébola y nos preocupemos más por conocer todas estas cuestiones.

 

Fotografía: Sonia Tercero

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Pérez Tapias: “El PSOE necesita dosis de coraje para dar las respuestas precisas”

José Antonio Pérez Tapias (Sevilla, 1955) se aferra a sus opciones para liderar el PSOE el 13J. Tras superar la fase de avales, e incluso ganar en La Rioja a Eduardo Madina -163 apoyos a 160- en un recuento que copó Pedro Sánchez, el candidato más a afín a Izquierda Socialista trajo ayer a Logroño su convicción de que el partido no debe resignarse ni pecar de «timorato».


-¿Es compatible la perspectiva de un PSOE de futuro apelando a los valores del pasado?
-Los elementos originarios y que son la razón de ser del PSOE como el empeño por la justicia, profundizar en las libertades o consolidar objetivos de igualdad son cuestiones irrenunciables. Eran válidos hace 135 años y siguen siéndolo ahora. La clave está en traer todo ello a las circunstancias del siglo XXI y adaptar nuestras estrategias de organización y planteamientos políticos para lograr esos mismos objetivos.
-¿Qué, quién y cuándo ha arrebato esas esencias al PSOE?
-Nuestro partido atraviesa un momento muy delicado influido por un cúmulo de factores. El descrédito general de la política, estados rebasados por los mercados, decisiones en la última etapa de Zapatero que contradecían puntos básicos del PSOE y desdibujaron su esencia… A ello se añade el perfil muy empañado de la socialdemocracia en Europa sin rasgos que la diferencien de otras posiciones y aspectos de liderazgo y organización interna.
-¿Es recuperable ese espacio o Podemos y otras opciones de izquierda ya lo han patrimonializado?
-Por supuesto que sí. No vamos a resignarnos a que el PSOE vaya a parar a una posición residual. Por lo que significa la historia del socialismo y por el legado moral y político que estamos obligados a dejar. Recuperar el electorado pasa por recuperar la credibilidad consolidando una alternativa nítida a las políticas neoliberales y buscar alianzas por la izquierda pero no, desde luego, introduciéndonos en un camino de la gran coalición que algunos plantean.
-Hay quien teme que el PSOE dé así un giro radical.
-Todos tenemos la suficiente inteligencia política y un sentido muy acentuado de la prudencia colectiva para saber lo que el partido debe significar en tanto que socialista y en la realidad política española actual marcada por una dramática crisis económica y social. Dicho eso, a veces lo que la prudencia política exige es también las necesarias dosis de coraje para que el PSOE dé respuestas precisas y no llegar tarde. Mantenernos en actitudes tibias o timoratas que nos someten a una situación de bloqueo para adoptar las medidas necesarias en defensa de sus principios elementales respecto a lo público y lo social.
-Más allá de lo ideológico, sus contrincantes creen que su veteranía conjuga mal con la renovación que todos creen obligada en el PSOE.
-Comparto que debe darse un relevo generacional, y si gano lo potenciaré. Pero no todo se resuelve según la edad que marca el DNI de cada uno. Las ideas tienen un potencial innovador que no dependen de ningún carné de identidad y mis propuestas de democratización internas, protagonismo de las bases o reforma constitucional que ponga el foco en un estado federal plurinacional tienen validez suficiente para ir más allá de la edad. Los avales no sólo los dan los militantes sino la propia trayectoria política o la trayectoria personal y profesional de cada uno. Una “juvenilzacion” excesiva, como a veces parece impregnar todo, tampoco puede ser la única baza en juego en este proceso.

Fotografía: Jonathan Herreros

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