La Rioja

img
Categoría: La Rioja
Comer lentejas

paella

El yayo Tasio había creído ingenuamente durante sus muchos años que la política era una cuestión de ideologías y servicio público. Siempre de consenso y a veces, hasta de cumplimiento de la palabra dada. El coordinador general del PP, ese tipo de tez aceitunada y mofletes amables al que se le cierran los ojillos cada vez que sonríe, le ha bajado del burro. Para Fernando Martínez Maíllo, un acuerdo entre partidos es, simplemente, gastronomía. Cuando ha llegado el plazo de materializar algunos de los puntos nucleares del pacto que suscribieron con C’s al estilo naranja – con cientos de fotógrafos revoloteando alrededor, manos entrelazadas y perfume de estadistas– los populares empiezan a excusarse con requiebros procedimentales e interpretaciones de lo firmado. Ni siquiera el haber solemnizado el pacto y claudicar a aquello que parecía el inicio de una nueva era lejos del rodillo y la opacidad reconduce a Maíllo. ¿Por qué rubricó entonces algo a sabiendas de que presumiblemente no lo acataría? «Eran lentejas», responde el hombre sin perder la simpatía. El documento podría haber sido caviar de regeneración, marisco democrático, trasparencia patanegra. Pero no. La urgencia por mantenerse en La Moncloa se quedaron en unas vulgares legumbres sazonadas por Rajoy«no he incumplido nada», eructa– que con los meses se han revenido hasta convertirse en un potaje pastoso y lleno de grumos. A ver cómo C’s deglute el engrudo que se le ha quedado pegado en el paladar.

Fotografía: El Norte de Castilla

Ver Post >
Un buen ejemplo

moviles

La hiperconectividad es la manera sofisticada de llamar a esa subordinación brutal que (casi) todos tenemos al móvil y las redes sociales. No es ni fenómeno baladí ni un hábito inocuo. Para José Luis Orihuela, el experto en nuevas tecnologías de la información que esta semana ha recalado Logroño para advertir de los valores que esa dependencia acecha, se trata de la mayor brecha de la historia entre cómo fue alfabetizada una generación y lo está siendo la siguiente. Los patrones de educación que han gobernado hasta ahora no valen. O, cuando menos, deben adaptarse. Mientras que hace años un chaval se informaba consultando un libro o escuchando la voz de la experiencia, hoy domina sin más criterio ni referencias lo que ponga en Internet. Los padres no dormían tranquilos hasta que el mocete volvía a casa una noche de fiesta, pero ahora la amenaza puede encerrarse con él en su propia habitación mientras chatea sin saberlo con un pederasta. El catálogo de peligros abarca intangibles menos visibles. El secuestro de la mirada al otro por unos ojos pegados a la pantalla, el conocimiento sosegado, la capacidad de estar solo, la conciencia del largo plazo. Ese bien tan infravalorado como es el silencio. Visto así, el panorama se antoja tenebroso. Pero no tiemble. Hay un antídoto capaz de atenuar los síntomas más graves:el ejemplo. Y si la próxima vez que esté comiendo en familia consulta Twitter o el correo electrónico, no se asuste si sorprende a sus hijos haciendo lo mismo entre plato y plato.

Ver Post >
Seguir vivos

Cuando el yayo Tasio sale a pasear cada mañana, organiza su ruta de forma que en algún momento del recorrido pueda detenerse ante la Sombrerería Dulín. El abuelo se planta frente al escaparate y experimenta una conexión que no tiene tanto que ver con la exquisita oferta de productos alineados tras el cristal como con el aroma que rezuma la tienda. Tasio mira a un lado y a otro de Portales y certifica que la mayoría de negocios vecinos han mutado a lo largo de los años. O peor:han desaparecido para siempre. La calle que una vez fue el epicentro de aquel Logroño orgulloso de sus raíces, la arteria de paso obligada para turistas ansiosos de encontrar una postal genuina cargada de historia, es ahora un cúmulo de establecimientos y bazares sin encanto ni criterio. Sombrerería Dulín ha ido sobreviviendo a esa metamorfosis constante. El local se ha mantenido más de un siglo incólume al viento de los cambios y el tornado de las modas. Como un periódico de papel, un teléfono de góndola, una cocina de leña. Aunque Tasio nunca se ha tocado la cabeza con nada más que su vieja boina, una vez traspasó el umbral y se hizo con una elegante gorra. Rara vez sale a la calle con ella, pero en aquellos duros que quedaron en la añeja máquina registradora Krupp quiso imaginar una inyección de eternidad para que el negocio espantara el cierre. Lo hizo, sobre todo, por egoísmo. Con la secreta certeza de que si Dulín continúa vivo, él también lo estará. Y que mientras pueda seguir observando sus anaqueles intactos, él tampoco morirá.

Fotografía: Justo Rodríguez

Ver Post >
Relato partido

manos

Congreso del partido. Primero el nacional, a continuación regionales. Nuevo ciclo. Mirar al futuro. Rearticular las estructuras y reverdecer el discurso. Atender las demandas sociales. Un proyecto útil. Escuchar la calle. Bla, bla, bla. Unidad y liderazgo. ¿Liderazgo y unidad? Discrepancias internas. Lucha de egos. No, diferentes sensibilidades con un objetivo común y tal. Conmigo o contra mí. Transversalidad, cohesión, blindaje. Quería decir fractura. Esos y estas. Todos los -istas. Renovación. Tal vez experiencia. Ideología, con perdón. Jóvenes que saben a licor añejo. Veteranos sin corbata. Lista única. La tuya no, la mía. Negociaciones de urgencia. Este punto sí, esta propuesta no. Asientos calientes. Qué dirán. No hablar de nosotros para que sólo hablen de nosotros. Documentos internos, ponencias, líneas maestras, estatutos y actos de fe. Enmiendas. Puntos y comas. Y punto. La voz para los militantes. Que clamen las bases. Bueno, mejor que sólo susurren. Delegados  y compromisarios. El aparato al habla. Coser el partido. Todo bien atado. No somos de nadie. O mejor, de todos. Ayer éramos de unos; y hoy de todos. Quietos hasta que alguien respire. Cuerpos ubicuos. Almas sin memoria. Puños en alto al final del cónclave. Saludos para todos y besos para las primeras filas. Aplausos hasta que las manos ardan. Fotos, focos y forofos. Promesas de integración. Afanes de victoria en las próximas elecciones. La defenestración. Viejas rutinas para la nueva política de siempre.

Ver Post >
Yo soy la Ley

URDIALES

El discurso tan en boga de reconocer la voz al pueblo y tal olvida a veces los (escasos) mecanismos ya existentes para que inquietudes ciudadanas puedan tomar forma al más alto nivel y la demanda de empoderamiento se vea, al menos parcialmente, satisfecha. El Parlamento de La Rioja contempla desde 1985 un procedimiento denominado Iniciativa Legislativa Popular. Como su propio nombre indica, abre la vía a que un colectivo traslade a la Cámara la posibilidad de impulsar una normativa concreta. Basta con justificar jurídicamente la oportunidad de la ley y su constitucionalidad, vigilar que se ciña a competencias autonómicas y, eso sí, recabar al menos 6.000 firmas que visualicen que no es el capricho de unos pocos sino el afán de un amplio sector social. Una vez admitida a trámite, la ILP debe ser tomada en consideración por la mayoría del hemiciclo y, si pasa ese filtro, empezar a tramitarse. Sin embargo, desde que existe la opción sólo ha llegado al final del camino un texto de apoyo a la mujer embarazada que recabó todos los parabienes. Y fue en junio del 2012. Por contra, sólo en el último año se han puesto dos en marcha: una de protección animal y otra para la promoción de la tauromaquia. Su debate está envuelto en una polémica mayúscula, con informes jurídicos contrapuestos incluidos, y una fuerte polarización que amenaza con mermar las virtudes de una fórmula idónea para avanzar en la democracia efectiva. Porque esto no se trata sólo de una lucha entre taurinos y animalistas, ¿verdad?

Fotografía: Justo Rodríguez

Ver Post >
Paso de cafres

atropello

El yayo Tasio tiene que cruzarlo todos los días, y todos los días lo cruza con un nudo en la garganta. Es aparentemente un paso de cebra vulgar. Una anodina sucesión de franjas blancas y negras dibujadas en paralelo sobre la carretera a las que tampoco vendría de más un brochazo renovador. Pero el problema no es que las rayas estén desdibujadas. Su principal característica es que resulta invisible a los conductores. La vía es ancha y la visibilidad razonable y, sin embargo, los coches lo atraviesan sin miramientos entre el pavor de los viandantes a que la brea acabe teñida con su sangre. Con esa prevención, el abuelo saca primero la cabeza desde la acera para certificar que no viene ningún vehículo. Si el camino está expedito, acelera la marcha todo lo que el reuma le permite. O si coincide con otros peatones que van por la misma ruta, se cuida de caminar a su lado a modo de escudo por si el accidente se consuma. Esta mañana no hay nadie a su alrededor. Espera unos minutos y sigue solo ante el paso de cebra. Otea el horizonte y por fin se decide avanzar. De pronto, a lo lejos, un todoterreno. Pánico. Intenta apretar el paso, pero no da para más. Tasio se queda quieto, cierra los ojos y el coche pasa a unos centímetros de su cara levantando una ola de aire que le hiela el rostro. El abuelo le pega un grito. El piloto le devuelve un bocinazo.  Con el corazón aún agitado, el yayo llega a su destino en el bar del otro lado. Pide un café mientras hojea el periódico. En las páginas centrales hablan del enésimo atropello en la ciudad.

Fotografía: Juan Marín

Ver Post >

Últimos Comentarios

teri 17-05-2016 | 10:06 en:
El papel de la memoria
konrad 16-05-2016 | 09:29 en:
El papel de la memoria
herce.david 18-04-2015 | 05:57 en:
UPyD al aparato
herce.david 18-04-2015 | 05:51 en:
UPyD al aparato
replicante 07-12-2014 | 20:14 en:
Otras clases de religión

Otros Blogs de Autor