La Rioja
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Súper Felipe
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Teri Sáenz | 16-02-2015 | 19:28| 0
rey

Tasio compadece al Rey. La inclinación innata del yayo a sufrir con los que sufren por padecer la guillotina de los recortes le ha hecho derramar una lagrimita por Felipe VI. También él se ha visto obligado a ajustarse el cinturón. Un reducción de sueldo del 20%. Sólo 234.000 euros. 58.000 migajas menos de las que recibía su padre. El abuelo se pone en su piel. Le imagina también a él haciendo cabriolas para llegar a fin de mes, garabateando cuando todos se han ido a dormir un folio donde irá tachando conceptos en la columna de gastos. Cómo negará los domingos con una sonrisa de dolor a sus hijas el capricho que otras amiguitas disfrutan –no puede ser, princesa mía–, de qué manera convencerá a su mujer para quedarse en casa viendo una película alquilada en vez de volver a ese restaurante con cubertería de plata y mantel de lino que tan buenos recuerdos trae a ambos. Se acabaron las vacaciones de invierno en la estación de esquí de Suiza. Adiós a las regatas en el Mediterráneo. Habrá que despedir al jardinero, aunque las orquídeas del palacio se amustien. Tasio fabula con el día que coincida con ellos en el súper cotejando precios, aprovechando los descuentos de cada estantería, cambiando la merluza por panga. El yayo confía en que entonces, cuando compartan la larga fila para pagar en caja sus carritos trufados de marcas blancas y paquetes 3×1, el Rey demuestre su jerarquía y le ceda el paso a un viejo al que se hinchan los tobillos si pasa demasiado rato de pie.

 

Fotografía: Agencia Efe

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Marcas caras
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Teri Sáenz | 10-02-2015 | 12:53| 0
candidato

El manual de uso de las campañas electorales incluye (o al menos incluía) la forja de un rostro solvente y reconocible como vehículo para intentar atrapar la mayor cuota de votos. Especialmente en el ámbito doméstico, donde la cercanía de una cara es (o venía siendo) uno de esos valores intangibles para el vecino de provincias por el cual las virtudes y/o defectos de un cabeza de cartel se suponen una prolongación de los de la organización que representa haciendo bueno el recurrente ‘aquí nos conocemos todos’. Hasta ahora. Mientras el PSOE se afana por inyectar a marchas forzadas visibilidad mediática a Concha Andreu o el PP vuelve a jugar a demorar que Pedro Sanz volverá a autoimponerse como apuesta por revalidar el Gobierno de La Rioja, partidos que hace dos días eran un embrión como Ciudadanos o Podemos –con todas las infinitas diferencias ideológicas que les separan– siguen todavía inmersos en el proceso de elección de sus candidatos a pesar de que el 24M está a la vuelta de la esquina. Y aún así, las encuestas les otorgan a priori una representatividad que otras formaciones con un recorrido mucho mayor y una estructura más consolidada observan con incredulidad. Se confirma así no sólo la influencia replicante de un liderazgo nacional como el de Iglesias o Rivera, sino el poder de la marca. Su peso específico entre los ingredientes de esa mezcla de sentimientos, a veces insondables, que se remueven en la voluntad a la hora de depositar una papeleta.

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Ser y no ser
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Teri Sáenz | 05-02-2015 | 10:58| 0
grecia

El yayo Tasio me pregunta entre solemne y contrariado qué somos realmente. Su soprendente duda existencial, lanzada a quemarropa, me inquieta. Temo que se le haya ido la cabeza. Que de sopetón haya dejado ser un abuelo cascarrabias y entrañable para convertirse en un viejo enajenado y dependiente. Tasio se explica, me sosiega. Al minuto uno de que Syriza ganara las elecciones, no sabe por qué extraña razón todos los partidos nacionales han coincidido en declarar que Grecia no es España, que ellos no son aquí igual que los que han ganado o perdido allí. Unos para alejar la sombra de la radicalidad, otros para limpiar de su ropa la mancha de la derrota ajena. Al yayo le espina la obviedad. Le escama la negación como mecanismo de autoafirmación. Como si para certificar que él es de Montalvo tuviera que aclarar que no ha nacido en Luezas ni San Román. Igual que si debiera especificar que detesta la mentira y la corrupción para evidenciar que es un hombre de pueblo sin dobleces. Los líderes políticos, no. Ahora se distancian de sus homólogos helenos con la misma rapidez que durante la precampaña se fotografían a su lado y ejercer una política por ósmosis. Aunque bien pensado y conociendo el paño, Tasio concluye que todo es un gran eufemismo. Una vía de escape para asumir con miedo lo contrario de lo que niegan. Que los españoles somos griegos, con la misma libertad ante las urnas para elegir y errar (o acertar) por nosotros mismos.

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Un riojano del Sur
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Teri Sáenz | 02-02-2015 | 18:39| 0
alberto garzón

El 20 de octubre de 1996 fue un domingo aciago para el CD Logroñés. El equipo que dirigía entonces Lotina visitaba el Camp Nou con la esperanza de hacer un papel digno y se volvió trasquilado. Sendos dobletes de Stoichkov, Ronaldo y Giovanni, un remate de Pizzi y el tanto en propia puerta de David Clotet rubricaron una de las derrotas más demoledoras en la historia rojiblanca y llenó de pesadumbre a la hinchada riojana. A toda, no. Muy lejos de Logroño y Barcelona, en el colegio Manuel Laza Palacio de Rincón de la Victoria, un chavalín apareció al día siguiente en el patio con la camiseta del Logroñés desafiando la euforia de su mayoría de compañeros culés, reivindicando una pasión exótica a tantos kilómetros de distancia y anunciando, sin ser aún consciente de ello, su querencia por las causas más difíciles. Aquel mocete era Alberto Garzón.
O como le llamaban de bebé en Cenicero para distinguirle de su progenitor, Albertillo. Alberto Garzón padre había recalado desde el Sur hasta el pueblo de su mujer, Isabel, después de haberse conocido, deslumbrado, enamorado y casado casi de un tirón en Málaga, donde ella pasaba los veranos con su familia andaluza. Profesor de Geografía e Historia recién titulado, las interinidades en los institutos de Nájera, Lodosa y Santo Domingo invitaron a convertir el piso en la calle La Borda, al lado de Bodegas Riojanas y las vías del tren, en el puerto franco de la pareja para iniciar su vida y traer al mundo el 9 de octubre de 1985 en el Hospital San Millán al otro Alberto Garzón. “Un niño muy calladito, tremendamente sensato, siempre a vueltas con las tres cosas que más le gustaban: los libros, la informática y el Logroñés”. Así recuerda su tío Ignacio Espinosa al ya candidato de IU para la Presidencia del Gobierno, el niño al que los Reyes Magos, sin saber que la carta les llegaba firmada por un republicano en ciernes, nunca se equivocaban cuando le traían una bufanda, un chándal o una camiseta siempre que tuviera los colores rojo y blanco.
Allí pasó los primeros cuatro años, hasta que su padre obtuvo plaza primero en Marchena y luego en Rincón de la Victoria. Y allí empezó a fraguar su carácter como parte de una piña de quince primos con los que sigue manteniendo una estrechísima relación, incluso tras la dolorosa muerte de su madre “Sabela” el año pasado. Con ellos queda a tomar el primer cacharro en el “Sombras” cada vez que regresa (al menos una vez al año, a veces con amigos de Madrid o Málaga) poner un bote y dejarse caer luego por Laurel o la calle San Juan, donde es más de cortos de cerveza que de vino. Una estancia ritual que concluye llenando siempre la mochila con ristras de chorizo y abundante picadillo.

alberto garzón
De entre la legión de familiares riojanos, Carmelo es quien más de cerca le conoce. Además de primos y amigos, ambos fueron compañeros de piso en los años de universidad junto al hermano menor de Alberto, Eduardo, en el piso de la abuela María del Carmen cerca de la catedral de Málaga. “Parece muy reservado en el tele, pero es un chaval divertidísimo y, sobre todo, súper preparado que sacaba tiempo igual para jugar una pachanga de futbito que devorar libros e informes”, le describe. “Se enfrascaba tanto en el estudio que le tomaba el pelo preguntando si ligaba con las chicas hablándoles de la macroeconomía en Perú“, bromea mientras rememora las épocas de examen donde la dieta un día sí y otro también se limitaba a macarrones con tomate y una banda sonora donde igual sonaban Reincidentes que Marea, Calle 13 o los cantautores que tanto gustan a su padre, melómano consumado y carpintero de sus propias guitarras.
María del Carmen da fe de la constancia de “Albertillo”. “Pero come chiquillo, que vas a volverte loco”, dice que le decía mientras estudiaba “siempre con el ordenador delante y decenas de trabajos en marcha a la vez”. Su tío Román comparte esa imagen del aspirante de “serio pero alegre, volcado en el trabajo sin descuidar nunca a su gente”. “Muy normal”, resume su prima Leyre. Y como añade la coordinadora regional del partido, Henar Moreno, con La Rioja siempre en mente al punto de que al incorporarse al Congreso en el 2011 como el diputado más joven pidió ocuparse de la comunidad que en principio correspondía a Caridad García. Un modo de reforzar el lazo de sus raíces y, de paso, saber qué ha hecho cada jornada el Logroñés para alentar a su equipo del alma. Aunque pierda 8 a 0.

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Aprender inglés
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Teri Sáenz | 26-01-2015 | 18:23| 0
inglés

La próxima instalación de un colegio privado bilingüe al sur de Logroño ha generado una expectación mayúscula en la calle que, en realidad, discurre en parte paralela a la proliferación de guarderías que ofertan clases de inglés entre pañales, la frenética apuesta de la Consejería por incorporar un doble idioma en las aulas y, en definitiva, la obsesión de los padres de hoy por que sus hijos viajen por el mundo mañana sin miedo a comunicarse como en muchos casos ellos no pudieron (o no les enseñaron) hacer. Todas esas recetas tratan indismuladamente de atajar complejos y carencias generacionales, aunque debería prescribirse en las dosis adecuadas para que el fulgor no ciegue las buenas intenciones. Ni la presencia de un nativo garantiza por sí misma una mejor enseñanza ni que un bebé repita mecánimamente green cuando le muestran una cartulina verde prometen mayor fluidez. El bilingüismo no son unas horas aisladas de clase a la semana ni notas encabezadas con un ‘good job’. Se trata de un concepto más ambicioso y arranca con la aplicación de un método riguroso y adecuado a cada edad sin abrir más brechas de las que ya genera el ritmo del aprendizaje general, sigue con equipos de profesionales formados sin fisuras y se prolonga con una lluvia fina de contacto constante con el idioma para hacerlo propio como sucede en el norte de Europa. Todo lo demás sonará ‘great’. Quizá incluso satisfaga algunas conciencias paternas. Está por conocer si surte un efecto real.

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Pequeñas mentiras
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Teri Sáenz | 20-01-2015 | 12:13| 0
impostor

Hoy me atrevo a recomendarle un libro. Se titula ‘El impostor’, lo firma Javier Cercas y aborda en ese sugestivo híbrido que combina hiperrealismo ajeno y personal la figura de Enric Marco. Si el nombre no les suena, su historia lo hará. Él es aquel mentiroso compulsivo –mediopatía, le diagnostica Cercas– que sin haber estado nunca preso en ningún campo de concentración llegó a presidir la asociación Amical de Mauthausen que agrupa a los españoles encarcelados allí por el régimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Y no sólo eso. Su arrolladora personalidad, el ansia de protagonismo, la hipertrofiada capacidad de invención (incluso de su propia vida familiar) y una dialéctica efervescente que seducía a periodistas y políticos en pleno auge de la Memoria Histórica le erigieron en un icono que sólo la audacia del historiador Benito Bermejo logró desenmascarar. Como las buenas lecturas, ‘El impostor’ contiene múltiples lecturas. Una de las más jugosas reflexiona sobre el proceso de construcción de las mentiras. Cercas concluye que los grandes embustes se fabrican con pequeñas verdades, que sólo un poso de realidad puede hacer verosímil un fraude. Al pasar las páginas, el lector sufre un escalofrío al aplicar esa máxima a su vida cotidiana. Cuántas medias certezas hay en lo que oye, en lo que se da por seguro. Qué número de minúsculos Marcos habitan ocultos entre nosotros. Y sobre todo, quién se atreverá algún día a destaparlos.

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Libertad a secas
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Teri Sáenz | 11-01-2015 | 16:32| 0
charlie hebdo

A los periodistas de provincias nos gusta el titular de que nuestro trabajo diario es una profesión de riesgo. Con ese halo porque algún gerifalte presiona (con o sin disimulo), un analfabeto te insulta anónimamente en las redes sociales o aquel sobre el que escribiste algo incómodo amenaza con darte una hostia si te encuentra por la calle digerimos con un jarabe ufano la rutina pastosa. Tanta grandilocuencia se desvanece en migajas ridículas ante la masacre del Charlie Hebdo. El ego se achanta al imaginar a los humoristas de la revista que ha sido objeto del atentado más sangriento y salvaje de las últimas décadas con sus lápices y arrobas de sátira como única defensa ante los fanáticos que les acribillaron por juzgar que ofendían a Alá. La información que uno pueda escribir aquí desde una cómoda silla giratoria se hace de pronto minúscula e irrelevante; salir de la redacción con la seguridad de que ningún intransigente espera fuera engrasando un kalashnikov adquiere un gusto inaudito. Es verdad que los asesinatos no son (solo) un ataque contra la libertad de expresión sino por alcance contra la libertad sin adjetivos. Tampoco el hecho de que la matanza se haya producido en el epicentro del elitista primer mundo debe nublar la consternación ante tantos crímenes en nombre de cualquier dios cometidos en otras partes del planeta menos visibles. Todos somos Charlie Hebdo. Y todos tenemos la obligación de hacer fuerte una democracia sin fronteras.

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Podemos con todo
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Teri Sáenz | 08-01-2015 | 18:05| 0
pablo iglesias

Fuera hace frío y el yayo Tasio vota por unanimidad no salir de casa. Enciende la televisión y se topa con un debate político. Hay representantes de una gavilla de partidos excepto de Podemos. Sin embargo, todas las conversaciones gravitan (y gritan) en torno a Podemos. Cambia de canal. El zaping le conduce a una tertulia de actualidad más. Aunque tampoco hay rastro de Podemos, los participantes no paran de hablar (y porfiar) contra una tertulia anterior donde apareció uno de Podemos. Al tercer intento aterriza en otra cadena donde no sabe por qué don de ubicuidad catódica reconoce a alguno de los contertulios que acaba de ver en otra pantalla. Misteriosamente no están tratando el tema de Podemos y el conductor anuncia que ahora van anuncios. Tras la publicidad, nuevos datos sobre la catadura moral de Podemos, adelanta. El yayo gana una moción de censura contra sí mismo y sale a tomarse un café. En el bar ojea el periódico. En la portada dice que los sondeos dicen que Podemos puede ganar en algunas comunidades. En letra más pequeñuja aclara que Podemos aún no tiene candidato en esas comunidades. Junto al yayo, un par de señoronas juran por su abrigo de pieles que nunca ningún harapiento les despojará de lo suyo, aunque llegue a presidente. Aturrullado, Tasio vuelve a casa. Para entrar en calor se hace una sopa de ajo. Al tercer sorbo se encuentra un pelo en la cuchara. Es demasiado largo para ser suyo. Se ha debido caer de la coleta de Pablo Iglesias.

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Pedro Sánchez: “Lo importante no es tanto con quién puede alcanzarse un acuerdo sino para qué”
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Teri Sáenz | 07-01-2015 | 12:19| 0

Pedro Sánchez (Madrid, 1972) está confiado en seguir recuperando las dosis de confianza que el PSOE perdió en la última etapa de Rubalcaba. En su recetario para conseguirlo, propuestas audaces pero realistas y asambleas abiertas como la celebrada en Logroño en las instalaciones de Riojafórum. pedro sanchez

-¿Qué PSOE encontró de puertas adentro al acceder a la Secretaría General en julio y qué ha cambiado desde entonces?
-Me encontré un partido con muchísima ilusión y cohesión interna y hoy está con mucha más ilusión y cohesión interna que entonces. Entre otras cosas, porque hicimos algo histórico como fue abordar la crisis de la democracia con más democracia y fuimos todos los militantes los que elegimos a un diputado desconocido como era mi caso para liderar el partido. A partir de ahí he hecho lo que prometí: estar más en la carretera que en el despacho, pisar la calle, combatir la corrupción y construir un proyecto socialista nuevo y mayoritario.
– Ese tránsito por la carretera ha incluido numerosas paradas en programas de televisión que una parte de la opinión le censura.
-El PSOE debe estar presente en los grandes debates de la sociedad, que ahora le está escuchando con muchísima esperanza respecto a sus propuestas de reforma fiscal, derogación de la reforma laboral o defensa de la clase media y trabajadora. Tenemos que seguir recuperando mucha de la confianza perdida en los últimos tiempos y mi deber es ser un político de calle, porque en la calle es donde está ahora mismo la política y se nos quiere escuchar. En este sentido, yo estaré en aquellos lugares que me sean útiles para hacer llegar el proyecto socialista. Eso incluye cualquier plató de televisión e incluso el periódico en el que usted trabaja.
-¿Se ha contenido así la hemorragia de votos que señalaban las encuestas en la etapa de Rubalcaba?
-Sí. No soy nada autocomplaciente con los sondeos, pero lo cierto es que todos ellos reflejan tres dinámicas: la caída muy acusada del PP, la emergencia de Podemos y la recuperación del PSOE. Trabajo para que sea más intensa, pero se evidencia que tenemos opciones muy reales de ganar los comicios en noviembre.
-¿Es la vuelta atrás ahora en el artículo 135 que usted también votó un intento de reconciliación con el votante socialista?
-Es la voluntad de enmendar un error y de blindar lo que es propio de la sociedad democrática, que es el estado del bienestar.
-Los mismos sondeos dicen que son cuestiones como aquella la que han trasvasado parte del electorado socialista a Podemos.
-Lo que está haciendo fundamentalmente Podemos es activar un voto que estaba en la abstención. Doy a Podemos la bienvenida al debate de los partidos políticos, pero a sus dirigentes les exijo lo mismo que me exigen a mí: consistencia en las propuestas y explicaciones sobre aspectos que afectan a su pasado más inmediato, porque con la misma vehemencia que escuchaba hace tres semanas a Pablo Iglesias que uno se puede jubilar a los 60 años ahora dice que a los 65.
-¿Cabría algún tipo de acercamiento a Podemos ahora que se sitúa en la socialdemocracia?
-Agradezco que reconozcan que la socialdemocracia es la receta a todos los males, aunque olvidan que para ser socialdemócrata hay que ser del PSOE. Uno no puede levantarse diciendo que es izquierda anticapitalista, a la hora de comer mediopensionista y por la noche socialdemócrata escandinavo. Es sorprendente que Pablo Iglesias esté ahora renegando de su programa de las europeas o diga querer gobernar el país asumiendo que no tiene equipos para gobernar municipios. Les pido que sean consistentes en las ideas y den más explicaciones sobre los supuestos pagos en negro a sus trabajadores, lo que demuestra, por otro lado, que no soy casta ni ellos tan castos. En todo caso: lo importante no es tanto con quién se puede alcanzar acuerdos sino para qué, y ahí están por ver cuáles son las propuestas de Podemos.
-¿Ese “qué” podría ser el modelo territorial con Cataluña al frente para alcanzar acuerdos de estado puntuales con el PP que incluyan una reforma de la Constitución?
-Debería serlo, porque la reforma constitucional que plantea el PSOE es para todos. Sobre tres ejes: blindar los derechos sociales, regenerar la vida democrática y forjar un nuevo modelo de convivencia territorial. Cuando se lo propongo a Rajoy su alternativa es la nada, el bloqueo. Eso debe ser resuelto en las próximas elecciones porque, además, la reforma constitucional es la oportunidad de renovar España.
-¿Qué diferencia el modelo federal que pergeña con el actual estado de las autonomías?
-Hoy no tenemos fijadas en la Constitución cuáles son las competencias de la Administración General, del Gobierno central y de las comunidades. Y tampoco están constitucionalizados los principios de financiación autonómica, que para el ciudadano es el modo de sufragar los servicios esenciales. El sistema federal es por tanto un paso natural del sistema autonómico. O si me lo permite, un sistema autonómico perfeccionado. Pero el federalismo no es una cuestión sólo instrumental; también una forma de entender la política más abierta al pacto y al diálogo, no al ruido y a la diferencia.
-¿Qué papel jugaría una región como La Rioja en ese modelo?
-El que quieran los riojanos. La identidad y vocación de autogobierno de La Rioja debe ser reconocida también en la Constitución, porque con la derecha siempre ocurre lo mismo cuando gobierna: intenta uniformizar las comunidades y diferenciar la financiación de cada una de ellas recortando el dinero para los servicios públicos esenciales. Nuestra propuesta es la contraria: que la diversidad se vea reconocida en la Constitución pero que la igualdad entre españoles con una financiación más potente se vea también reconocida en la Carta Magna.

 

Fotografía: Díez Uriel

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Figuras del belén
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Teri Sáenz | 05-01-2015 | 18:11| 0

Entonces la Navidad cabía en una caja rectangular de zapatos con las costuras entreabiertas que el yayo Tasio guardaba en lo alto del armario de su viejo dormitorio. Cada primero de diciembre pasaba por su casa, el abuelo bajaba la caja que había acumulado el polvo de un año entero y volcaba el contenido sobre la colcha de la cama. La Navidad era unas pocas figurillas de plástico de entre las que hace años había desaparecido el rey Baltasar y una legión de pastores. También había un pesebre con un niño Jesús desmesurado y tuerto y metros de espumillón arrebujado que al extenderlos se deshilachaban. Era un belén feo. Nada que ver con esas virguerías de cerámica y expresión beatífica que las tiendas caras del centro empezaban también a exhibir en sus escaparates. A mí, sin embargo, me fascinaba. El carácter un poco ácrata de Tasio, pero sobre todo la escasez de elementos y la estrechez de la mesita del teléfono que el yayo quitaba para acomodar el belén durante un mes, invitaba a colocar a cada personaje al tuntún. El resultado era una abigarrada escena que ni el musgo, ni el papel albal que intentaba simular el riachuelo, ni la harina que el yayo derramaba como colofón para impostar la nieve salvaba de la distopía. Año a año el belén va menguando. Ovejas, pajes y romanos siguen desertando misteriosamente y el espumillón es ya un hilillo ralo. Aún así, sigue siendo mi belén favorito porque conserva la pieza que más adoro: el yayo Tasio.

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