La Rioja

img
Etiquetas de los Posts ‘

yayo tasio

Os vamos a matar
Teri Sáenz 09-12-2014 | 12:20 | 0

ultras

La última vez que el yayo Tasio fue el fútbol era menos viejo y Las Gaunas un estadio vetusto que miraba ya de reojo la piqueta. Yo acaba de terminar la EGB y al abuelo se le ocurrió ejercer de tal y celebrar mis buenas notas invitándome a asistir juntos a un partido de postín. Aunque por entonces ya mostraba mi anomalía de no expresar ningún entusiasmo por el fútbol, el yayo no me consultó y le invadió la idea senil de compartir con su nieto un domingo luminoso entre una muchedumbre de caras pintadas, banderas al viento, cánticos de ánimo y goles de primera. La casualidad hizo que detrás de nosotros se sentara una gavilla de chavales que abultaban poco más que yo y que desde el minuto uno dejaron claro que el partido les importaba lo justo. Sus insultos al árbitro –y algún lapo al juez de línea que aterrizó en la cazadora que mi madre me ponía los días de fiesta– rivalizaban con las amenazas recitadas a coro a otro pequeño rebaño de seguidores ubicados en la parte opuesta del campo. El grito de «hijosdeputaaaa, os vamos a matarrrr» taladró mis oídos 90 minutos y el tiempo añadido mientras Tasio me instaba a apreciar un remate imposible del delantero o saborear la técnica del extremo derecho para ejecutar bicicletas. No recuerdo quién era el equipo rival. Ni siquiera hago memoria de cuál fue el resultado. Sólo tengo grabada la cara de odio de aquellos chiquillos y la idea de que un día se harían mayores y, tal vez, cumplirían su promesa.

Ver Post >
Queridos muertos
Teri Sáenz 04-11-2014 | 12:20 | 0

cementerio

A Tasio le gustan los cementerios. Entre el ruido que maniata la calle, el caos de las terrazas insaciables que devoran las aceras y el guirigay institucionalizado, el yayo encuentra allí el sosiego que la cotidianidad le niega. El abuelo conecta con el orden de esas calles con nombres de santo. Le relaja la simetría de los nichos. Es dar un garbeo entre el ejército de cipreses enhiestos y recobrar el equilibrio violado. Sin que el calendario le obligue a limpiar lápidas o renovar el agua de los crisantemos, de vez en cuando se deja caer por entre las tumbas. Igual que otros viejos echan la mañana vigilando unas obras de pavimentación, Tasio se pierde entre panteones con cruces oxidadas y angelotes cubiertos de liquen sin importarle que algún día él también se mudará allí definitivamente. Por eso le chirría el repelús que los cementerios provocan al resto del mundo. Ese afán por trasladarlos bien lejos con la excusa de un nuevo recinto aséptico y más funcional. Como queriendo alejar el dolor, asear el pasado, evitar al nene que vea esos retratos en sepia que le miran desde los mármoles fríos. El abuelo envidia los vetustos camposantos de pueblo en que la muerte forma con naturalidad parte de la vida diaria. O esas explanadas anglosajonas de césped impecable donde las familias almuerzan el domingo y los críos juegan entre túmulos. Tasio regresa al cementerio. Se llena los pulmones de paz y sabe que, al menos allí, no se topará con escándalos ni corrupción.

 

Fotografía: Justo Rodríguez

Ver Post >
La gran terraza
Teri Sáenz 15-10-2014 | 6:57 | 0

terraza

Hubo un tiempo en que el yayo Tasio albergó la esperanza de que las peatonolizaciones humanizaran la ciudad. Compró la idea de adoquines suplantando al asfalto para que el humo del tráfico quedase diluido por el frescor de una jardinera. El abuelo soñó aceras tan anchas que se tocaran unas con otras. Autopistas pedestres. Niños jugando donde antes aparcaban las furgonetas y abuelos sentados en bancos brotados sobre carreteras muertas. Su fantasía urbana se frustró cuando la hostelería se adelantó y donde nació una loseta plantaron una silla. Y al lado, otra. Y otra más. Modestos veladores mutaron en estructuras de acero y cristal ancladas al suelo; las sombrillas se hicieron telones. Las terrazas se expandieron como el alquitrán sobre el espacio que prometieron reservado para el viandante, exprimiendo cada metro cuadrado para encajonar una mesa más. Las de una bar se fundieron con el siguiente, florecieron hasta butacones ibicencos, televisiones a pie de calle. Tasio no sólo vio hurtado su espacio sino que ni siquiera encontró hueco para llegar hasta su casa. Y cuando daba con un sendero libre entre tantas sillas, le reprendieron por pedir que, por favor, le abrieran paso. La peatonalización cambió la dictadura del motor por la de bares insaciables. El centro se convirtió en una gran terraza y el sueño de recorrer Logroño por mitad de las calles fue la pesadilla de ir sorteándolo de bandeja en bandeja. De copa en copa en un bosque inhumano.

Ver Post >
Pulseras negras
Teri Sáenz 01-10-2014 | 4:48 | 0

pulseraEl yayo Tasio se obliga cada San Mateo a no soltar ni medio euro al tropel de pedigüeños que le asaltan por la calle. Cada vez que se da un garbeo por el barrio o se presta a llevar al nieto a saborear ese intangible que es el ambiente de las fiestas, hace un esfuerzo ímprobo por no sacar la cartera del bolsillo. No lo hace por racanería sino por esa desazón que le genera no tener la seguridad de acertar: si da una limosna al que no le hace falta dinero o escaquea unos céntimos a quien de verdad los necesita para comer. Sólo por eso circunvala Portales, pasa de largo de las estatuas humanas, huye del harapiento Mickey que reparte globos aprovechándose de la candidez infantil y se va un segundo antes de que acabe el espectáculo callejero de turno y pasen la escudilla. Su voluntad de hierro se derrite, sin embargo, cada vez que un africano se le acerca con su muestrario de gafas arco iris, gorros con lentejuelas y bisutería barata. A diferencia de los demás vendedores ambulantes, ninguno de estos le insiste ni intenta ablandarle con una letanía de miserias. Le planta el muestrario, aguarda unos segundos y, sin decir palabra, marcha como una sombra hasta la siguiente mesa dejando una pulserita de plástico. Al yayo le puede ese respeto silencioso, tanta paciencia, la serenidad detrás de unos ojos blanquísimos. Cuando el inmigrante está a punto de abandonar la calle, le llama y le da lo que lleva suelto a cambio de la baratija. Ya no cabe un brazalete más en las muñecas del abuelo Tasio.

Ver Post >
La plaza amable
Teri Sáenz 10-09-2014 | 6:28 | 0

primero de mayo

El yayo Tasio recuerda con nostalgia que la de Primero de Mayo estuvo muy cerca de ser una de las plazas nobles de Logroño. Cuando se alumbró en los 80, muchos como el abuelo no daban una peseta por ella. El solar era un lodazal con ese aire ténebre que inspiran las grúas trabajando y el esqueleto de los edificios en fase de construcción. Y además, quedaba muy lejos del centro, según el diagnóstico de los que siempre han vivido en la órbita del Casco Antiguo y todo lo que fuera ir más allá de la Gran Vía suponía cruzar una frontera insondable de retorno incierto. El tiempo y el crecimiento voraz de la ciudad no sólo la integró en el todo urbano, sino que la plaza tomó vida propia. Los toboganes se llenaron de niños, brotaron comercios, las terrazas (ay, ese gran termómetro social) salieron de los soportales y la agenda local la tuvo en cuenta al programar unos títeres o repartir chucherías. Tanto, que casi antes de que brotara la fiebre por los parkings subterráneos también allí se horadó la tierra para enterrar uno. Como el propio Tasio, también la plaza ha sufrido el paso de los años. Hace tiempo que se veía más rancia, con la cara agrietada, las costuras por remendar. Pero por lo que se ve cuando se llega hasta allá, el yayo no cree que su reforma vaya a reponerle los galones perdidos. Y no porque le sobre cemento armado o le falten unas docenas de árboles. No es cuestión de sol ni de sombra, de más parterres o farolas, sino de algo que, piensa el yayo, ha debido extraviar el proyecto por el camino: amabilidad.

Ver Post >

Últimos Comentarios

replicante 07-12-2014 | 20:14 en:
Otras clases de religión
teri 04-12-2014 | 09:40 en:
Otras clases de religión
pretextato 03-12-2014 | 23:41 en:
Otras clases de religión
teri 03-12-2014 | 09:31 en:
Otras clases de religión
herce.david 02-12-2014 | 19:33 en:
Otras clases de religión

Otros Blogs de Autor