RAMÓN J. SENDER: Réquiem por un campesino español

Hoy os presento una obra que habla de las vicisitudes que sufrió nuestro país durante el siglo XX.

Ramón J. Sender, su autor nació en Huesca en el año 1901. Desde muy joven tuvo grandes discusiones con su padre debido a razones políticas; ya que desde muy joven estuvo afiliado a sindicatos anarquistas como el CNT. Durante su juventud estuvo malviviendo en Madrid, durmiendo como un indigente en las calles de la capital hasta que su padre le obligó a volver a casa. Durante la guerra de Marruecos, alcanzó el grado de alférez, grado que le sería bastante útil cuando, durante la Guerra Civil, luchó en el bando republicano. En los años próximos fue adquiriendo fama literaria con obras como el Imán.
Durante dicha guerra perdió a su mujer a la que torturaron para que dijera el paradero de su marido; sin embargo, éste se encontraba en Francia.
Tra la guerra se exilió a EEUU donde vivió dando conferencias y escribiendo algún libro como Réquiem por un campesino español.
Murió en California en 1982.

COMENTARIO Y RESUMEN

Este relato corto escrito desde el exilio por Ramón J. Sender (1901-1982) cuenta la historia de Paco el del Molino mediante los recuerdos del sacristán del pueblo, Mosén Millán. La novela, contada al ritmo del romance que se ha difundido por la aldea sobre la muerte de Paco, cuenta la vida de éste a lo largo de la tumultuosa primera mitad del siglo XX en España. Al principio, durante su infancia, en el poder se encuentra el rey Alfonso XIII y, por aquél entonces, Paco es un muchacho piadoso que a todas horas se encuentra con Mosén Millán ayudándole como monaguillo. Es durante este período cuando Paquito (como lo llamaban) se empieza a dar cuenta de las desigualdades que existen en su pequeña aldea cuando visita las cuevas, donde vive la gente más pobre, para dar la extremaunción a un desdichado que vive allí. Desde ese día Paquito habla a todo el mundo de la pobreza en la que viven y es aquí donde empieza su preocupación por la injusticia y por las desigualdades sociales.

Estos pensamientos desembocan en que sea él quien, cuando se declara la II República, plante cara al Duque que controla los pastos del ganado de la aldea y al que tienen que pedir permiso para que éstos puedan acceder a ellos. Por aquel entonces ya se comienza a granjear algunos enemigos entre la gente más pudiente de la aldea (D. Valerio y D. Gumersindo). Pasa el tiempo y aparecen unos señoritos que devuelven los pastos al Duque y que, por la noche, asesinan a todo aquél que hable mal de su forma de actuar o que critique al nuevo régimen impuesto. Entre estos asesinatos cabe destacar a las viejas del carasol (lugar donde se reunían las mujeres) quienes se dedicaban a “despellejar” a todo el mundo y que, un mal día, recibieron una ración de metralla para acallar sus quejas y cuchicheos.

Paco el del Molino, al ver el panorama, decide huir y esconderse pero cuando Mosén Millán se entera de donde está y, creyendo que está haciendo un favor a Paco y que los señoritos lo juzgarán justamente, se lo dice a los señoritos quienes irán a por él. Sin embargo, Paco se defiende con uñas y dientes y es imposible sacarlo de su madriguera por lo que Mosén Millán le habla y le dice que le han prometido que tendrá un juicio justo y que a sus familiares no les pasará nada. Entonces Paco sale pero los señoritos, cuya única palabra es la de la violencia y el asesinato, lo matan en el cementerio.

Mosén Millán después de un año recuerda cada detalle con meridiana claridad y decide realizar un réquiem por su alma al que solo acuden los enemigos de Paco: D. Valerio, D. Gumersindo y D. Cástulo quienes se ofrecen a pagar su misa quizá para lavar su conciencia y sus manos.

ÉPOCA DE LA OBRA Y CARÁCTERÍSTICAS DE DICHA ÉPOCA

Esta obra pertenece a un grupo muy dispar de escritos que se realizaron durante la posguerra española pero fuera de las fronteras nacionales; ya que los autores tuvieron que huir del país por miedo a represalias por los vencedores.

Muestra de esto es, sin ir más lejos, el tema; ya que una novela con este tema (las represalias que se llevaron a cabo durante la posguerra) no hubiera sido publicada en la España franquista por criticar al régimen y su autor, Ramón J. Sender, hubiera tenido serios problemas con la autoridad de la época: los llamados grises, policía secreta… Además el autor hubiese sufrido una tortura después de haber sido arrestado, hubiese sido encarcelado por motivos políticos y, si te descuidas, le hubieran fusilado.

OPINIÓN

Esta obra, de un inmenso valor moral y literario, me ha hecho pensar sobre muchas cosas que ahora, de la forma más ordenada y clara posible, expondré.

La primera ha sido la forma de actuar de Mosén Millán (una historia que no me es nueva pues se repite con cierta frecuencia en la mayoría de novelas y películas sobre la represión franquista y la Guerra Civil española), quien pensando que está ayudando al prófugo y a su familia de un destino mucho peor decide entregarlo a los falangistas quienes incumpliendo toda promesa dada acaban fusilando a Paco. Sin embargo, Mosén Millán no tiene la conciencia limpia como se demuestra cuando, pocos instantes antes de morir, recibe a Paco para ofrecerle la última confesión a escasos metros del paredón y cuando un año después decide organizar, gratuitamente, un Réquiem por el alma de Paco. Esta forma de actuar representa como la doctrina católica, aunque lo que desea es guiar y ayudar a las ovejas de su rebaño, se encuentra con el deber moral y político de entregar a Paco.

Pero volvamos al momento de la última confesión, donde Paco le dice a modo de última súplica y llorando a mares a Mosén Millán: “Por favor, usted me conoce dígales que yo no he hecho nada malo”. Aquí se presenta la ingenuidad de Paco y como, casi como un niño, no puede entender que ha hecho mal alguno para merecer la muerte porque él no ve nada de malo en lo que ha hecho a lo largo de su vida y no se da cuenta de que para los que gobiernan en ese momento es peligroso ya que tiene unos ideales muy diferentes y puede apoyar movimientos contra la represión establecida.

También, dentro de este mismo “apartado”, destacar los múltiples asesinatos que se cometen en la aldea contra todo aquel que hable mal del nuevo régimen como el zapatero (disconforme y criticón con todas las autoridades por regla general: representante de los anarquistas) que es la primera víctima o las viejas del carasol donde se habla de todo lo que pasa en la aldea y se critica la forma de actuar de los falangistas quienes, en la protección de la noche y cobardemente realizan sus crímenes.

Destacable es también la progresión de las tierras del Duque (quien, seguramente sea el culpable de la aparición de los falangistas para restituir el orden): estas tierras, al principio, pertenecen al Duque de forma casi feudal, es decir, los campesinos le tienen que pedir permiso y que pagar un impuesto para que su ganado pueda pastar allí. Después, durante la República, los campesinos se rebelan contra la autoridad nobiliaria y dejan de pagar y de pedir permiso al Duque. Sin embargo, durante la última etapa y con la aparición de los señoritos el noble vuelve a obtener la autoridad sobre las tierras de pasto. Esto demuestra que el Duque tuviera algo que ver con la aparición de éstos y que se tenía muy en cuenta los deseos de la nobleza durante la monarquía y la dictadura ya que eran éstos los que más poder financiero y político tenían.

Por último, creo que es un hecho bastante significativo que a la misa que organiza Mosén Millán solo fueron los caciques de la aldea: D. Valeriano, D. Gumersindo y D. Cástulo (quien aunque parecía ser indiferente a los acontecimientos que sufróa la aldea pronto se pone del lado de los falangistas, ya sea por miedo o por ansias de poder, y les presta su coche para que vayan al cementerio a fusilar a los republicanos). Este hecho representa el rencor que el pueblo guarda al cura por haber entregado, de forma involuntaria, a Paco el del Molino quien desde pequeño había estado muy unido a él y toda la aldea, como si fuera un único ser (como ocurre también en la obra de Fuenteovejuna de Félix Lope de Vega donde todos los ciudadanos se comportan igual al haber aceptado una especie de promesa cómplice) decide no aparecer por la iglesia como protesta por la traición del párroco.

En conclusión, esta obra me ha gustado mucho porque, aunque es breve, posee una gran carga moral y social. Además, se describe, desde el punto de vista de una pequeña aldea y a nivel regional, las vicisitudes de la primera mitad del s. XX desde un punto de vista humano.

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