Estos días ha vuelto a ser expuesta la famosa y controvertida sábana santa en la catedral de Turín. Por si no lo sabéis dicha sábana es el supuesto paño con el que Jesucristo fue tapado después de muerto y que, de ser auténtico,
supondría la revelación final de que Jesucristo resucitó. Sin embargo hay una serie de hechos que me llevan a pensar que se trata de una falsificacón medieval, y más específicamente, del sigl XIV.
La primera de todas es que ya se ha descifrado el proceso que se llevó a cabo para su creación: se vasa en los conocimientos de un artista avanzado a su tiempo que tenía ciertas nociones de gotografía y quien, utilizando la luz del sol, descubrió como proyectar una sombra sobre lienzo y que ésta quedara marcada “a fuego.”
La segunda razón y, desde mi punto de vista, más lógica es que si el paño cubrió realmente el cuerpo de Cristo la cara que está esbozada debería tener una forma más ancha debido a que lo que se debe mostrar es todo el rostro desplegado y no como si lo vieramos de frente que es lo que sucede en la sábana santa a la que nos referimos.
También se tiene que tener en cuenta que, aunque la de Turín es la más famosa, existe una infinidad de supuestas Sábanas que cubrieron el cuerpo de Cristo desperdigadas por el mundo.
Todas estas razones son las que me hacen creer que dicha reliquia es falsa y que apenas es comprensible que se haya vuelto a exponer, como la verdadera mortaja que cubrió el cuerpo de Jesucristo, en la ciudad italiana de Turín.

