Entrevista a Isabel Franc

La escritora Isabel Franc cierra hoy a las 20.00 h. en el Ateneo Riojano el ciclo Autores, su vida y su obra organizado por el colectivo GYLDA.

Isabel Franc

Isabel Franc (Barcelona, 1955), también «Lola Van Guardia», tiene ya una notable trayectoria literaria, iniciada con la novela Entre todas las mujeres (1992; finalista del Premio La Sonrisa Vertical), la trilogía formada por Con Pedigree (1997), Plumas de doble filo (1999) y La mansión de las Tríbadas (2002) y, recientemente, Las razones de Jo (2006).

     -Es extraño encontrar hoy a un escritor que firme con pseudónimo. ¿Por qué lo hace en su caso?
     -Permíteme que te corrija: una escritora; hay una diferencia. ¿Por qué? No es casual, pero sí un juego. En 1996 la editorial Egales me llamó porque estaban interesados en publicar novela de temática lésbica. Yo había sido finalista del Premio La Sonrisa Vertical y, entonces, tuvimos la idea de hacer un culebrón lésbico por entregas, aunque luego no fue técnicamente posible. Pero lo habíamos concebido para que se publicara con pseudónimo, y... hasta hoy, cinco años después. Más que dentro de armario estaba dentro de la vitrina. También hay un poco de juego, de querer que se especulara con la autoría. Buscamos un nombre que se notara que era pseudónimo, nadie se va a llamar «Lola Van Guardia».
     -Las razones de Jo, su última obra, es una continuación de Mujercitas. ¿Cómo se planteó esta segunda parte apócrifa?
     -No es que fuera una continuación, sino resolver una deuda que había con Jo, un personaje de referencia para muchas chicas. Jo quería ser libre, no estar atada al futuro predestinado para la mujer de aquella época: casarse, tener hijos... De alguna manera hubo una traición cuando, en la novela, sí se casó. Había que dar una explicación, aunque fuera ficticia. Más de una lo pensamos. La razón de la autora seguro que fueron razones sociales, aquella época no era fácil para una mujer.
     -¿Y cómo toma usted personalmente la actitud de Jo en Las razones de Jo?
     -Comprendo que, aún siendo ficción, no era fácil ni imaginar una mujer con tanta libertad hace un siglo en EE.UU. Mujercitas es de la época de las sufragistas, una época muy fuerte, aunque luego se abrió un poco en los años 20. Estas mujeres lucharon mucho, por eso en mi novela se mezcla la ficción ya escrita de Mujercitas con pasajes reales, como una manifestación en New York con pancartas que decían «Ojalá que mamá pueda votar». Es bastante impensable que personas como Jo, que vivía en Boston y luego en New York, no se implicaría en todo eso.
     -Estas jornadas en las que participa se han acercado a la literatura de autores gays. ¿Cree usted que estos pueden caracterizarse estilística o temáticamente de algún modo?
     -Yo creo que como género literario no existe porque lo único que haría falta para que una obra fuera literatura gay es que hubiese una relación gay o lésbica. Políticamente sí hay que reivindicarlo, porque todo lo que no se define por defecto es «blanco, occidental, heterosexual y hombre», que es lo que dice Mendicutti. Hay que concretar porque, si no, por defecto, es demasiado genérico, por eso hay que reivindicarlo como tal, es una forma de decir que existimos, que comemos verdurita por la noche, que tenemos nuestros líos, nuestros amores..., que somos gente normal, vamos. Pero esto no es una ideología política, sino una forma de ver el mundo. Lo que sí sirve es para quien busca este tipo de literatura, porque es un tema que se ha reprimido durante mucho tiempo.
     -Lo cierto es que hay un círculo emergente en torno a la cultura gay con festivales cinematográficos, jornadas de este tipo..., algo impensable hace unos años. ¿Cómo recibe la sociedad esta apertura de mente?
     -Espero que bien, cumple una función social porque, al aceptar las cosas, se les pierde el miedo. No hay mejor forma para anular a una persona que no nombrarla. La homosexualidad ha sido una «enfermedad», una «perversión», algo «malo» en la represión franquista, así que, ahora, que haya festivales, jornadas y Olimpic Gays sólo es una forma de darnos a conocer, de declarar que amamos como amamos y reivindicar que te dejen hacerlo con quien y como quieras.










Escrito por: Diego Marín A. 1 comentario 02 Nov 2006 URL Permanente

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GK

GK dijo

Parece una tia agradable

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Sobre este blog

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Ciudad del Hombre

DIEGO MARÍN A. (Logroño, 1979) es licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de La Rioja, trabaja como redactor y es crítico literario de Diario La Rioja y Punto Radio La Rioja. Ha publicado el libro 'Inmejorable y otros relatos' (2003) y editado títulos como las obras poéticas 'Las eróticas' (2005) de Esteban M. de Villegas, 'Estación del frío' (2006) de Vicente Muñoz Álvarez y 'Orgullo. Poesía completa' (2006) de Armando Buscarini; los epistolarios 'Cartas vivas' (2006) y 'Epístolas líricas' (2007) de Buscarini y la obra teatral 'Los dioses se han fatigado' de Antonio Cillero Ulecia (2007), así como la antología de poemas sobre perros 'Vida de perros' (2007). Actualmente coordina el Aula Literaria de Logroño y codirige Editorial Buscarini.

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