04 Ago 2008
Entrevista a Fernando Aramburu
El escritor Fernando Aramburu, autor de Los peces de la amargura, ha pasado esta semana en Logroño
Nacido en San Sebastián en 1959, Fernando Aramburu reside en Lippstadt (Alemania), donde trabaja como profesor de Español, ya que es licenciado en Filología Hispánica. Su trayectoria literaria está protagonizada por novelas como Fuegos con limón, Los ojos vacíos o El trompetista del Utopía (llevaba recientemente al cine con el título Bajo las estrellas), premiadas con galardones como el Ramón Gómez de la Serna, el Premio Euskadi o el Vargas Llosa y el Dulce Chacón concedidos a su última publicación, Los peces de la amargura (Tusquets, 2007), un libro de relatos sobre víctimas de ETA. Esta semana la ha pasado en Logroño.
-Es de San Sebastián, vive en Alemania... ¿Qué le ha traído a Logroño? -Hacía más de treinta años que no visitaba Logroño y tenía un recuerdo muy vago de mi época de juventud, cuando uno no visita los lugares con una razón turística. Para mí ha sido como visitar una ciudad que no conocía, aunque Logroño es un lugar de paso para mi familia y a mí, que llevamos un mes entero recorriendo España. Tenemos muy buenos amigos aquí y hemos aprovechado para visitarlos y recorrer la ciudad. -En su último libro, Los peces de la amargura, se pone en la piel de víctimas y terroristas. ¿Anduvo con pies de plomo al escribirla? -Tuve cierta cautela pensando, sobre todo, en las víctimas. Reconozco que sentí cierto temor a suplantarlas, es decir, a utilizarlas con fine literarios. Ese escrúpulo lo tuve siempre pero, cuando el libro fue publicado y leído, comprobé que las víctimas se sentían reconocidas y comprendidas en su dolor. Eso fue una gran satisfacción personal, desde el punto de vista sentimental. -¿Cuál ha sido la respuesta de sus protagonistas? -He hecho literatura con dolor ajeno y, claro, en ningún momento podía permitirme una actitud frívola. Mucha gente ha sido generosa conmigo incluso antes de escribir el libro porque me proporcionaron información y sensaciones, que es la materia de la que se nutre la literatura. Una vez publicado el libro me invitaron a reuniones, participé en un congreso de COVITE... Han sido muy agradecidos. Este libro me ha proporcionado una satisfacción personal muy grande. -¿Cómo ve el terrorismo desde el extranjero?, sobre todo cuando las últimas noticias sobre ETA se han localizado en La Rioja. -La distancia geográfica es de segundo orden para mí. Una cosa es estar lejos y otra no querer ver, se puede estar lejos y estar bien informado (a parte de que internet suprimió las distancias hace tiempo). Yo he querido estar siempre cerca y en la medida de mis posibilidades denunciar el crimen, con excusa política o no, el resultado es el mismo. Nunca he querido alejarme de esa realidad, aunque viva lejos por razones familiares y laborales. Hoy en día hay poca diferencia entre vivir en Alemania o en La Coruña o Tenerife. Hay ciudadanos que viven muy cerca de esa realidad y miran para otro lado, ahí hay una distancia no espacial sino de otro tipo y que para mí es mucho mayor que la geográfica. -¿Cree en la literatura como arma contra el terrorismo? -No creo en las armas, aunque eso sea una metáfora. La literatura tiene una repercusión menor en el presente pero es un buen recipiente de interpretación, de creación de símbolos, y es duradera. En ese sentido, aunque no vemos la repercusión de lo que hacemos, al final la literatura es la encargada de colocar al individuo en la historia. -¿Quizá es más efectiva que el periodismo? -El periodismo es rápido y está sometido a la actualidad, esa es su función. No es la de la literatura, por eso no me parece bien que se reproche a unos escritores que no escriban sobre este tema u otro. Pero si queremos saber cómo vivían algunas personas en determinado tiempo, podemos recurrir a la historia, que nos proporciona datos, y también tenemos la literatura, que nos proporciona información sobre la vida privada. Esa es la función de la narrativa.
-No muchas novelas se han adentrado en el problema, El hombre solo de Atxaga o Días contados de Juan Madrid son las más conocidas. ¿Cree que hay miedo a narrar sobre ello? -Sí, claro. Pero no hay que reprochar nada todavía. Un escritor no puede permitirse la superficialidad, necesita tiempo y perspectiva. Un escritor que no escribe con libertad a mí no me interesa nada. Eso requiere meditación y madurez humana y sentimental incluso. Además, una cosa es escribir y otra publicar. Quizá haya escritores que no están satisfechos con lo que han hecho, aunque moralmente hayan actuado positivamente. Hay que ser generosos con los escritores. El periodista que no se ocupa de una noticia actual no cumple con su función, pero al escritor tampoco se le puede permitir escribir quince sonetos sobre los crímenes de ETA, eso merece una elaboración distinta. -Recientemente se ha llevado al cine una novela suya. ¿Ve Los peces de la amargura en la pantalla grande? -Probablemente se verá, sí. Aunque aún no está decidido, sí que estamos en ello. Es muy probable que haya una adaptación cinematográfica pero cómo será el resultado final no se puede predecir aún. Estas cosas son un poco lentas y ya no están en mis manos. -Es curioso, usted comenzó como autor surrealista y creó el grupo Cloc. ¿Qué le queda de aquello? -Uno empieza por el comienzo y el mío fue aquel. Luego vas evolucionando literaria y vitalmente, vas teniendo tus roces particulares con la vida, conviviendo muchos años con el lenguaje, intentando lo uno y lo otro... Bien mirado creo que no estoy lejos del principio, sigo siendo un individuo que se sienta regularmente en un escritorio y se expresa. Antes lo hacía de una manera y ahora de otra. Ahora tengo más oficio, más experiencia, conozco otras realidades... Todo ello conforma a la persona que escribe. Y, sobre todo, experimento algo que es ley de vida: con los años uno tiende a la austeridad y a la sencillez. Pero, en definitiva, sigo siendo alguien que se aparta de las personas para transmitirles algo por medio del lenguaje, lo cual es una paradoja. Yo escribo con las persianas bajadas, doy lo mejor que puedo, lo más sinceramente posible y respetando el lenguaje todo lo que puedo. En eso no he cambiado nada, sigo siendo un usuario del lenguaje escrito.

Miedo a narrar
14 Jul 2008
Entrevista a Piedad Valverde
«Quien ha ganado verdaderamente es el Ateneo Riojano, el fracaso hubiera sido que no hubiera habido ningún candidato»
Piedad Valverde es la nueva presidenta del Ateneo Riojano
Con el 58% de los votos a su favor (85 de los 147 emitidos), Piedad Valverde es la nueva presidenta del Ateneo Riojano. Nacida en la localidad granadina de Baza en 1962, llegó a Logroño en 1988. Aquí se diplomó en Trabajo Social por la Universidad de La Rioja y trabaja como técnico en la Unidad de Infancia-Juventud del Ayuntamiento de Logroño. Además, pertenece al grupo de teatro leído María de la O Lejárraga.
-¿Qué valoración hace de su victoria electoral en las que han sido las primeras elecciones en 22 años del Ateneo Riojano?
-Me desagradan las palabras «victoria» y «electoral». Sí ha habido unas elecciones y un resultado pero, aunque suene muy manido, quien ha ganado verdaderamente es el Ateneo Riojano. El fracaso hubiera sido que no hubiera habido ningún candidato a presidente.
-Casi tan novedoso es que usted sea presidenta como que Antonio Díaz salga de la junta directiva tras veinte años formando parte de la misma. ¿Contarán con él, pese a todo?
-Hemos podido comprobar que en las dos candidaturas había gente con ganas de seguir colaborando ganara quien ganase. Una de ellas es Antonio Díaz, que creo que seguirá participando en temas cinematográficos. Creo que ese es su deseo y nosotros estamos encantados de que así sea.
-¿Cómo analiza el enrarecimiento vivido en las elecciones? Hay quien incluso ha visto un enfrentamiento político entre las candidaturas.
-La política es buena y necesaria y las personas que se dedican a ella cuentan con mi admiración, pero politizarlo todo es negativo. El Ateneo ha contado siempre con personas que se dedican a la política, pero politizar procesos plurales cuando esta institución se define por la independencia, la libertad de expresión, la tolerancia y el respeto es algo incómodo, la verdad. Sin embargo, yo estoy muy tranquila en ese aspecto porque no he hecho nada de lo que tenga que arrepentirme. No he llamado a ninguna puerta, si acaso a algún corazón.
-¿Qué objetivos tiene en cartera para el Ateneo?
-Afortunadamente el Ateneo no está enfermo y no hay que intervenirlo de urgencia. Por tanto, no nos volveremos locos. Intentaremos que no pierda esa buena salud, mantener todo lo bueno que se ha hecho en estos treinta años de su segunda época, sus colaboradores y sus socios. Esos son un objetivo en sí mismo, pero sí que habrá personas nuevas, nuevos objetivos y nuevas actividades, ése es el sentido del cambio. Hay que tener en cuenta que hay tres personas que continúan de la junta directiva anterior, así que no partimos de cero.
-¿Tienen prevista ya alguna actividad en concreto?
-Lo primero, tras los meses de inactividad en verano, será la apertura de curso en octubre, como viene siendo habitual, con una personalidad relevante del mundo de la cultura, pero aún no hay nada cerrado.
Juventud
-¿Ser técnico de dinamización juvenil contribuirá a rejuvenecer el Ateneo?
-He tenido mucho cuidado de no centrarme en juventud a la hora de hablar del Ateneo porque no poseo ninguna cartera con jóvenes, por muchos que conozca por mi trabajo. Yo necesito trabajar, tengo una profesión y pienso que se puede rentabilizar en sentido positivo la experiencia y la gente que conoces por eso. Pero es sólo un aval, nada más.
-El hincapié en el grupo que le acompaña, ¿quiere decir que cualquiera de su junta directiva podría haber sido la cara visible?
-Podría haber sido cualquiera de los miembros de mi junta directiva, sí, pero ellos tienen una función igualmente importante.
-¿Qué le ha empujado entonces a ser usted la presidenta?
-Creo que tengo un perfil humano y técnico que ha hecho que me animen a mí. Cuando le dije a mi hija pequeña que me presentaba me dijo: «Mamá, ¿otra cosa sin cobrar?». Eso me hizo ilusión porque en los tiempos que corren, en que parece que sólo importa el dinero y el poder, es hermoso dar ese ejemplo a los hijos.
-¿Cuentan ya con asesores específicos?
-Aún no me hemos tenido tiempo, pero hay personas como Santiago Vivanco y Fernando Gil Torner que se han ofrecido ellos mismos. También hay otros como Bernardo Sánchez, Miguel Ángel Muro o Jesús Miguel Alonso Chávarri que ya colaboraban con el Ateneo y esperamos que sigan haciéndolo.
25 Jun 2008
Entrevista a Luis García Montero
«No me gustaría dejar de escribir a los 50»
Luis García Montero cierra el curso del Ateneo Riojano presentando su nuevo libro de poesía Vista cansada
Es firma de primera referencia en la poesía nacional actual. Premios como el Adonáis, el Loewe, el Nacional de Poesía o el de la Crítica avalan libros como Y ahora ya eres dueño del puente de Brooklyn (1980), El jardín extranjero (1983), Habitaciones separadas (1994) y La intimidad de la serpiente (2003), aunque hoy acude al Ateneo Riojano en su cierre de curso para presentar Vista cansada (Visor, 2008), su última publicación poética, a modo de memorias en verso. Luis García Montero (Granada, 1959) es catedrático de Literatura Española de la Universidad de Granada y militante de Izquierda Unida.
-Su oculista le dijo que realmente tenía la «vista cansada» y usted decidió poner ese título a su libro, pero, ¿por qué?
-Me pareció un título significativo porque, por una parte, toma conciencia el paso del tiempo y, por otra, encierra algo de optimismo. Quien acude al oculista y se pone gafas es porque no quiere quedarse ciego y desea seguir viendo, seguir leyendo.
-Lo que sí parece Vista cansada es unas memorias poéticas. ¿Por qué, en esta ocasión?
-Este año cumplo los 50 años y creo que medio siglo es un buen tiempo para meditar sobre el paso de la historia personal, de la propia biografía. España ha pasado mucho en estos años, ha pasado de una dictadura a una democracia. Meditar sobre mi vida también ha sido meditar sobre la Historia, cuando yo era niño y vivía en la Andalucía franquista no es lo mismo que, ahora, de adulto, en Madrid, con la inmigración y otros problemas.
-Usted ha declarado en alguna otra ocasión de recordar es comparar. ¿Con quién se compara en este libro?
-Recordar siempre es un ejercicio de conciencia y la memoria es elaboración. Uno siempre compara el pasado con el presente, lo que uno fue con lo que es, y siempre hace ajuste de cuentas con uno mismo, analiza lo que ha cambiado y cómo de leal es con lo que creía y pensaba antes. Un libro de inevitable extensión social como Vista cansada no sólo no debe considerar odiosas las comparaciones, es que son necesarias.
-Además, el libro está repleto de dedicatorias. Casi parece una despedida.
-Cuando uno va publicando y encontrando su propio mundo tiene miedo a repetirse. En el ejercicio de la escritura eso se convierte en miedo a no saber qué decir y no saber si tendrá la necesidad de escribir un poema nuevo. En Vista cansada sí he tenido necesidad de recapitular sobre mi mundo poético y espero seguir teniendo cosas que decir en lo sucesivo porque no me gustaría dejar de escribir a los 50. Pero el tono de reencuentro con el pasado sí existe, es el tono de alguien que debe hacer saldo de su existencia.

Logroño
-Su obra se ha clasificado en multitud de corrientes, poesía urbana, «la otra sentimentalidad», política por su vinculación con IU pero..., ¿se siente realmente dentro de una línea poética?
-Creo que la creación poética tiene un calado civil importante. Toda creación tiene un matiz social importante, aunque la política, en general, está muy desprestigiada porque se han salido con la suya quienes han unido política con corrupción. Hay que reivindicar la poesía como un trabajo noble para la convivencia, un poeta puede y debe sentirse vinculado con lo que sucede porque no sólo debe dedicarse a unir palabras de modo que queden bonitas, también tiene que darles sentido. Lo grave, lo peligroso, es escribir panfletos, perder la independencia.
-Las ciudades son un tema recurrente en su obra y Logroño ha aparecido en ella en alguna ocasión. ¿Qué le ha conducido literariamente hasta aquí?
-Siempre he prestado especial atención a las ciudades porque soy un viajero curioso. Además, la condición del viajero se identifica bien con la del escritor, los ojos que miran desde la extrañeza ven cosas que para los demás pasan de largo. Me atrae convertir en materia literaria la ciudad que descubro, como fue Logroño en 1993, con motivo de un viaje a la ciudad por una intervención literaria, precisamente al Ateneo Riojano, donde estaré hoy de nuevo. Entonces sentí curiosidad por la ciudad y quise proyectarla con una trama literaria que dio lugar a ‘Dedicatoria’.
21 Jun 2008
Entrevista a Sonia San Román
Sonia San Román publica su nuevo libro de poesía, Punto de fuga
Sonia San Román (Villamediana, 1976) está construyendo una trayectoria poética firme y regular. Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de La Rioja, debutó publicando el cuaderno De tripas, corazón (2004), que dio paso a la reedición ampliada Planeta de poliuretano (2005). Ahora, tras haber sido incluida diversas antologías y de haber sido elogiada por Sabina en un último concierto en La Rioja, acaba de publicar Punto de fuga (Eclipsados, Zaragoza, 2008), un libro de viajes en clave poética.
-De la poesía cotidiana a los versos viajeros, ¿qué tienen los viajes que nos transforman? -El viaje en sí mismo es un pretexto. El libro pretende ir más allá de la mera traslación en el espacio. Es una metáfora de la vida. La voz poética de Punto de fuga es la misma en todos los lugares y la evolución que se produce por el acto de viajar viene dada por el hecho de poner distancia de por medio entre su cotidianeidad y ella misma. El viaje le permite comparar y ver las diferencias pero, fundamentalmente en este caso, la va transformando a medida que es capaz de observar las semejanzas entre el lugar de origen y el de destino hasta hacerla regresar y ser capaz de ver su propia casa con ojos de viajera. -El recorrido transcurre, sobre todo, por la vieja Europa. ¿Por qué? -No hay un porqué ni una explicación concreta. Simplemente he viajado donde me ha ido apeteciendo en cada momento, donde mi presupuesto me lo iba permitiendo y, después, he escrito acerca de los lugares que me removían algo por dentro. -Intenta en cada poema, en cada ciudad, encajar la geografía con su sentimiento. ¿Es complicado extraer emociones personales de lugares ajenos? -Más bien pienso que es al revés. No trato de hacer que las ciudades o los países encajen con lo que siento sino que las reflexiones finales sean fruto de la observación de esos lugares que van sugiriéndome detalles e impregnándome de historias. Trato de aprender de lo que veo y de ser un filtro entre lo que observo, lo que soy y lo que escribo. Y no, no es difícil extraer emociones personales de lugares ajenos. La emoción va con uno mismo, uno no la deja en casa cuando va de viaje. Además, cuanto más viajo menos distingo entre lo ajeno y lo propio. Así que todo se mezcla. -¿Qué es lo más poético del viaje? -El viaje mismo, sin duda. -Hay quien prepara sus vacaciones no con guías sino con novelas localizadas en sus destinos. -En mi caso, el grueso del viaje se prepara fundamentalmente con guías informativas sobre el lugar y, una vez zanjados los detalles meramente prácticos del destino que voy a visitar, busco literatura, música o buen cine que me sitúe. Pero no siempre leo antes de viajar. Sí que lo hice en el caso de La India, por ejemplo, cuando leí El aprendiz de brujo de Tahir Shah un mes antes de ir allí. Otras veces lo hago durante el viaje, como me ocurrió la segunda vez que visité Roma donde fui leyendo por los cafés de la ciudad la versión bilingüe de Roma, peligro para caminantes de Rafael Alberti. Y en otras ocasiones lo he hecho mucho después, como en el caso de Praga y La insoportable levedad del ser de Milán Kundera. -¿Será Punto de fuga guía turística? -Eso el tiempo lo dirá. -¿Y la lectura de Punto de fuga producirá jet-lag? -Si lo hace significará que quien lo ha leído ha viajado con o a través de sus páginas y eso será bueno. Así que ojalá lo produzca.

Viaje poético
17 Jun 2008
Entrevista a Javier Sierra
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Javier Sierra presentó en el Espacio Fundación Caja Rioja-Santos Ochoa la novela La dama azul
El escritor Javier Sierra, experto en misterios y autor de best-sellers que intentan explicar lo inexplicable, como La ruta prohibida, La cena secreta o El secreto egipcio de Napoleón, acude el lunes a presentar su nuevo libro, La dama azul (Planeta, 2008) al Espacio Fundación Caja Rioja-Santos Ochoa. La novela, una edición revisada de la original aparecida en 1998, narra la historia de la monja María Coronel y Arana, famosa por conseguir la bilocación, esto es, estar en dos lugares al mismo tiempo.
-La dama azul parece surgido del capítulo de su anterior libro La ruta prohibida sobre la bilocación. ¿Es así?
-En realidad, La dama azul aparecía ya citada en otras obras anteriores, como En busca de la Edad de Oro o La España extraña. Y es que, desde 1991, el personaje de esa monja de clausura del siglo XVII capaz de estar en dos lugares a la vez se convirtió en una obsesión para mí. En cada viaje, en casi cada archivo que visitaba o conversación con historiadores que mantenía, aparecía ella. Decidí escribir esta novela para hacer justicia a una de las mujeres más fascinantes y misteriosas del barroco español... y para curar mi obsesión.
-¿Qué le atrae a usted del misterio?
-El misterio es sinónimo de vanguardia. Si te atreves a asomarte a las regiones que la Historia o la Ciencia desconoce, sientes algo parecido a aquellos viejos navegantes que decidieron cruzar las Columnas de Hércules y aventurarse en un mar que muchos creían que terminaba en un abismo poblado de monstruos. Para mí, misterio es vida. Es aventura y pasión, y la herramienta fundamental para el avance del pensamiento humano.
-Quizá hubiera sido más oportuno preguntarle qué no le atrae de él.
-No me atraen quienes entienden el misterio como superstición o negocio. Tampoco me seduce demasiado el misterio en su sentido criminológico, que es muy limitado y demasiado... humano.
-La dama azul es una novela a medio camino entre lo histórico y lo místico. Para los escépticos, ¿cuánto hay que creerse?
-No escribo novelas para que el lector crea (esto es, para que acepte como dogma lo que cuento), sino para que piense. En una sociedad en la que todo se nos da masticado e interpretado, libros en los que se incita a la reflexión son pasaportes a la libertad intelectual. La dama azul es uno de ellos, pues va más allá de contar las bilocaciones de sor María Jesús de Ágreda; en realidad aborda el eterno enfrentamiento entre religión y ciencia, entre la búsqueda espiritual y la material.
Monja azul
-¿Por qué se fijó usted, en concreto, en la monja María Coronel y Arana?
-Fue cosa del destino. Llegué a Ágreda en 1991 arrastrado por una insólita cadena de "causalidades" que describo en el libro; hubo un momento en el que sentí que la propia María Coronel me había arrastrado hasta allí sirviéndose de aparentes casualidades, encontronazos fortuitos y suerte. Y, ¿sabe?, tal vez no estuviera tan equivocado.
-La nueva edición de Planeta es una reedición revisada. ¿Qué contiene de nuevo?
-Sor María Jesús de Ágreda fue, gracias a su capacidad de estar en dos lugares a la vez, una especie de "espía" de Felipe IV. En Estados Unidos, soldados norteamericanos fueron adiestrados durante la Guerra Fría como "espías psíquicos" utilizando técnicas parecidas a las de la "monja azul", y yo les entrevisté y documenté. Fruto de ese trabajo, y de otros datos, decidí reescribir mi libro y completarlo. Siento que he cumplido con un viejo compromiso con mis lectores.
-Si usted pudiera estar en dos lugares a la vez, ¿dónde estaría?
-¡Ya lo estoy! Y no sólo en dos, sino en millones de lugares a la vez. Cada libro mío contiene una buena parte de mi alma.
16 Jun 2008
María José Marrodán
«La vida te reta y a mí me gustan los retos»

María José Marrodán ha sido presidenta del Ateneo Riojano desde 2002. En la asamblea de socios anual celebrada el pasado 5 de junio hizo pública su marcha de la presidencia a falta de cumplir dos años más de su segunda legislatura al frente de la institución. Pedagoga de profesión, es autora de libros didácticos y de poesía, además de directora el grupo de lectura poética A Tempore. El próximo 20 de junio finaliza el plazo para presentar candidaturas a presidencia del Ateneo y el 8 de julio se procederá a las elecciones. Marrodán avanzó que el próximo socio por mérito propio del Ateneo Riojano será el colaborador de Diario La Rioja Miguel Ángel Muro.
-Ateneo Riojano y María José Marrodán eran ya una simbiosis, ¿quién se queda más sólo?
-Ninguno se queda sólo porque ambos hemos aprendido, crecido, madurado y hecho buenos amigos.
-La dimisión no ha tenido que ser una decisión fácil. ¿Cómo consiguió tomarla?
-Siempre hay un factor desencadenante, pero no es el único. Hay cansancio físico porque el desgaste diario es muy duro teniendo en cuenta que además atiendo a mi familia, a mi trabajo... La decisión me permitirá disfrutar más de mi familia, cuidar mi espalda (que está muy deteriorada y lo necesita) y enfrentarme a nuevos retos profesionales.
-Lloró en la asamblea de socios al comunicar su decisión. ¿Hay lugar para la vuelta a atrás?
-Sí, me emocioné un poco y lloré. ¿Cómo no hacerlo cuando los socios te dicen que no puedes dejarlo, que te quedes y que te agradecen de corazón los esfuerzos realizados? Pero no hay vuelta a atrás, sólo el compromiso con una institución tan importante en mi vida como el Ateneo. También algo de tristeza porque la forma de ayudar a muchas personas no será igual.
-¿Y qué motivos le han conducido a dimitir como presidenta?
-He dedicado muchas horas al Ateneo tanto en bambalinas como en intendencia o de cara al público y también tengo que buscar mis propios huecos para escribir. Por otra parte, los objetivos que me propuse en 2006 ya los he cumplido. Finalmente, mi editorial me propuso realizar materiales educativos más complejos y eso requiere por mi parte una dedicación que no puedo dar si lo compagino con el Ateneo, como hasta ahora. La vida te reta y a mí me gustan los retos.
-Además de lo laboral, siempre se sospecha de los famosos «motivos personales». ¿Ha habido alguno en esta ocasión?
-A nivel personal estoy muy satisfecha, sobre todo de la respuesta de la gente que viene al Ateneo a contarte sus proyectos y donde poder colaborar. Son muchos los «motivos personales» los que me seguirán uniendo al Ateneo.
-¿Puede confesar algo inconfesable de las asambleas o juntas?
-Los secretos de la cocina son eso: secretos; ningún chef te lo confesará nunca. Pero te diré una cosa: el ingrediente mágico del éxito de este Ateneo tan dinámico y multicultural es la ilusión, la creatividad, el esfuerzo, el esfuerzo y el esfuerzo.
Treinta aniversario
-Con usted, el Ateneo ha cumplido los treinta años de su segunda época. Ahora que verá los toros desde la barrera, ¿con qué recuerdo se queda?
-Con varios, como los logros conseguidos: treinta empresas colaborando cuando antes sólo había tres, un 37% más de socios, una sede actualizada, diez convenios de colaboración, la catalogación de la Biblioteca... En total, veinticuatro nuevas iniciativas en seis años.
-¿Qué le sedujo para presentarse como candidata a presidenta del Ateneo Riojano en 2002?
-El Ateneo Riojano era un reto fantástico, sobre todo desde donde las anteriores personas lo tenían situado y las ideas que me sugería y que hemos desarrollado.
-Ponga la mano en el fuego, ¿quién le gustaría que le sucediera en el cargo?
-Desde luego alguien capaz de esforzarse porque el Ateneo siga cada día más vivo, que sea un ateneísta que crea en la idea de que el Ateneo es por encima de cualquier persona que esté, estuvo o estará.
15 Jun 2008
'La estación azul' de RNE3, especial poesía riojana
RNE 3 emitió un programa especial de La estación azul dedicado a la poesía riojana

El Seminario Presencias Literarias en la Universidad de La Rioja acogió el pasado 15 de mayo la grabación de un especial de La estación azul, el programa de poesía decano de la radio española y que se emitió el pasado 15 de junio en RNE 3 (94,6 FM). Lo especial de aquella grabación fue que Ignacio Elguero, director del programa, dedicó el espacio a la poesía riojana. Siete autores locales pasaron por los micrófonos de Radio Nacional de España, que se trasladaron por un día al Espacio Fundación Caja Rioja-Santos Ochoa. Elguero tuvo como apuntador al colaborador habitual del programa Javier Lostalé y amenizó el espacio radiofónico con canciones de grupos musicales riojanos como el rapero Puskas, los flamencos Íñigo y Gaztea Ruiz, ElCuartoVerde y Lemon Age. En la realización, además, trabajó la periodista logroñesa Cristina Hermoso de Mendoza.
El programa La estación azul dedicado a la poesía realizada en La Rioja se vertebró por generaciones. Así, los primeros invitados fueron Javier Pérez Escohotado, Alberto Vidal y Begoña Abad de la Parte. Escohotado, que ese mismo día presentaba la reedición de Chascarrillos, dichos y decires en el habla de La Rioja, leyó poemas de sus dos últimos libros de poesía Laura llueve y Papel japón. Begoña Abad, por su parte, leyó poemas de su nueva publicación La medida de mi madre (Olifante, 2008). Y Vidal fue, cómo no, el más cáustico y desconcertante, pues comenzó cantando tres coplas picantes de sus dos recopilatorios Alegrías riojanas y acabó su intervención con un poema melancólico de su cuaderno de poesía Viento K.O. (bien tocao!), que explicó cómo fue escrito: «Mientras voy corriendo a primera hora de la mañana por el corredor del Ebro me vienen a la cabeza ideas rítmicas, mientras veo los pajaritos y cómo amanece».
La primera canción, 'Logroño era una fiesta', dio paso precisamente a su autor, Puskas. Carlos Cabezón es un músico más que reconocido en la escena del rap local actual, pero en materia poética también tiene algo que decir. En La estación azul Puskas leyó el poema suyo que ha sido recogido en la antología La venganza del inca. Poemas con cocaína. A continuación intervino otro músico y poeta, Odón Serón, voz y guitarra de ElCuartoVerde, que leyó algunos inéditos que verán la luz en su próximo libro El ruido de la cisterna, a publicar este mismo año por la editorial cordobesa La Bella Varsovia. Quien ya tiene nuevo libro bajo el brazo es Sonia San Román, la siguiente invitada, que dio a conocer poemas de Punto de fuga (Eclipsados, 2008). La última invitada fue Nerea Ferrez, cabeza visible de la última hornada de escritores que ha dado Logroño. Ferrez leyó ante los micrófonos de RNE los poemas por los que acaba de ser incluida en la antología poética Parque de atracciones (Libros del Imperdible, 2008).

Ignacio Elguero es periodista literario de Radio Nacional de España y dirige el programa de poesía La estación azul que se emite en RNE3 los lunes de 24.00 a 01.00 h. Como poeta ha publicado los libros El dormitorio ajeno y Materia y, como antólogo, Inéditos y Periféricos.
-¿Cuál es el secreto de la pervivencia del programa? -Hacer poesía, buena, de calidad, porque eso el oyente lo agradece. Hay que ser absolutamente objetivo, no dejarse llevar por tendencias y sólo pensar en el oyente. Hay que estar muy abiertos, también a la poesía no española. En el programa han estado poetas hispanoamericanos como Álvaro Mutis o el Premio Nobel chino Gao Xingjian, y también poetas noveles e inéditos. La poesía habla del compromiso con el individuo y ese es el secreto del éxito del programa. -¿Por qué no acaba de triunfar un programa literario en televisión? -Ha cambiado el código de lectura del televidente, lo mismo que pasa en el Arte. Si a alguien que no ha visto jamás una película le pones a ver una no entiende nada por las claves, a la gente se le ha acostumbrado a ver una cosa en televisión y, por mucho que se quiera cambiar de formato, esto es igual. Una bicicleta tiene dos ruedas, y si tiene seis es otra cosa. La poesía no puede ser un video-clip, la estructura de un programa de libros no puede ser eso. -¿Cómo se selecciona la poesía de la que hablar en el programa? -Es complicadísimo. Se edita muchísimo, miles de libros en España al año. Hay una base muy clara, los grandes poetas que siguen publicando obras nuevas como Antonio Colinas, Francisco Brines, Gamoneda, etc. Luego, claro, influye tu propio criterio. Pero ese criterio no es lo que a ti te guste sino lo que a ti te parece bueno.
29 May 2008
Entrevista a Julio Llamazares
Julio Llamazares presenta su nuevo libro Las rosas de piedra, un recorrido por las catedrales españolas que pasa por Calahorra, Logroño y Santo Domingo
Hablar de Julio Llamazares (Vegamián, 1955) es hablar de una de las trayectorias más interesantes de la literatura española reciente. A novelas como Luna de lobos o La lluvia amarilla hay que unir libros de viajes como El río del olvido y obra poética, recogida recientemente en Antología y voz. Su nuevo libro, Las rosas de piedra (Alfaguara, 2008), es un recorrido personal por las catedrales españolas. El viaje transcurre también por La Rioja, con parada y fonda en Calahorra, Logroño y Santo Domingo. A las 19.30 h. firma ejemplares en el Espacio Fundación Caja Rioja-Santos Ochoa.
-La comparación es inevitable, aunque seguramente errónea: ¿le molesta que le citen a Ken Follet?
-No porque, en efecto, vivimos una moda de novelas sobre catedrales, pero mi libro tiene poco que ver con ella. Cuando comencé el primer viaje en 2002 aun no se habían puesto de moda, el proyecto está a años luz; este es un libro que, si está de moda, lo está a su pesar y, si va a tener más eco de lo normal, no es premeditado. Si alguien busca un best-seller en Las rosas de piedra se va a decepcionar.
-Este es un primer volumen de una obra mayor, puesto que se centra en las catedrales del norte. ¿Queda el viaje al sur o sólo la redacción?
-Ya he hecho los viajes por las catedrales del centro y de Madrid. El conjunto lo forman doce viajes, de los cuales ya hice seis y escribí sus capítulos para este libro. Ahora debo escribir la parte de Madrid y, luego, viajar al sur. Acabaré en Islas Canarias.
-¿Y qué le atrae de las catedrales? No es un tema esperable en su obra.
-En realidad, Las rosas de piedra es un libro de viajes, un libro literario, como pudo ser El río del olvido, no un inventario ni una guía de Arte; en lugar de seguir un río he seguido la ruta de las catedrales, esa especie de malla que forman en nuestro país. Todo ha sido, claro, un pretexto para viajar por la España de hoy, y también por la del pasado puesto que las catedrales son como las cajas negras de nuestra historia.
-Medio leit motiv de Las rosas de piedra será la catedral de su León natal, ¿no?
-Siempre me han fascinado las catedrales, desde niño, cuando, como cuento en Escenas de cine mudo, mi padre me llevó a la catedral de León. Seguramente esa fascinación surja de aquella primera impresión, sí, quizá ahí esté el impulso inicial.

«Realismo mágico»
-En concreto, la de La Rioja, en Calahorra, afirma en el libro que le atrae porque para visitarla hay que bajar en lugar de subir.
-Sí, hay algún otro caso y me llama mucho la atención. En Calahorra la catedral está casi hundida, es una sensación extraña porque bajas en lugar de subir, cuando están hechas para ascender. Son muy interesantes tanto ésta como la de Santo Domingo, e incluso la de Logroño, que es concatedral (realicé una encuesta a pie de calle en la ciudad durante mi viaje y la opinión fue dispar: unos afirmaban que La Redonda es catedral, otros que no y otros que sí pero no...). La Rioja es la única comunidad con dos catedrales y las dos en lugares distintos (dos sedes episcopales, por tanto). Ambas son fascinantes, una porque tuvo mucha importancia histórica (Calahorra) y la otra (Santo Domingo) por el interesante edificio, el continuo trasiego de peregrinos y la anécdota de las gallinas en el interior que le da un aire de realismo mágico, de surrealismo.
-Para la portada del libro, sin embargo, ha elegido la de Tudela. ¿Por qué?
-La elegí yo mismo porque me gustó mucho la fotografía. Las imágenes del libro son de mi mujer, que en ocasiones me ha acompañado en algunos viajes. En principio el libro no iba a ir acompañado de fotografías pero como ella iba tomando imágenes, luego pensamos en añadirlas, como en los libros de peregrinos. La foto de portada resume muy bien el espíritu del libro, también por el juicio final del pórtico de la catedral de Tudela. En ella yo sólo soy un viajero tomando notas, apenas se me reconoce.
-¿Y ha tenido la tentación de novelar su experiencia catedralicia conforme iba viviendo el viaje, con sus anécdotas e intrahistorias?
-Siempre he escrito los libros que he querido, ese es el mayor prestigio de escribir. Los libros son herramientas para contar, a veces eliges la novela, el artículo, el ensayo o incluso la poesía. En este caso me gustó la idea de viajar y pasar de catedral en catedral, ha sido una experiencia maravillosa. Por supuesto, he recogido leyendas y anécdotas novelescas de las catedrales, pero no he querido buscar ese lado novelístico.
-Sin embargo, usa la tercera persona en la narración, se refiere a sí mismo como «el viajero». ¿Por qué?
-La fórmula de «el viajero» es muy antigua, no es idea mía ni mucho menos pero me gusta mucho porque permite distanciarte de lo que cuentas. «El viajero» se convierte en un personaje literario y a veces piensa y hace cosas que yo no hago. Curiosamente, mis cuatro novelas están escritas en primera persona y los libros de viajes en tercera.
28 May 2008
Letras de Fábula
La revista de la Universidad de La Rioja publica su vigésimocuarto número con poemas inéditos de Andrés Trapiello
Ayer se dio a conocer un nuevo número de la revista Fábula. Coeditada entre la Universidad de La Rioja y su Asociación Riojana de Jóvenes Escritores y Artistas, y con la colaboración de Fundación CAN, la Consejería de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de La Rioja y el Instituto de Estudios Riojanos, la publicación cuenta ya con 24 números y quince años de vida. El nuevo ejemplar de Fábula «mezcla de nuevo diversos géneros, estilos, autores y tendencias para ofrecer un abanico amplio de las diversas facetas de la creación literaria contemporánea en lengua española», explican los propios miembros de la publicación. En este vigésimocuarto número, correspondiente a la primeravera de 2008, se mantiene la dirección de Carlos Villar, el consejo de redacción formado por María Luisa Lázaro y Eugenio Sáez de Santa María (con Ascen Jiménez de coordinadora) y el consejo de honor. Como nuevas manos en la elaboración de la publicación se incorporan Nerea Ferrez, Juan Kim Ballesteros y Raúl Gutiérrez como responsables de la sección 'Opera prima'.
Andrés Trapiello, Premio Nadal 2002 por la novela Los amigos del crimen imperfecto, es la firma más relevante en este nuevo Fábula, en el que publica unos poemas inéditos. También se pueden encontrar poemas del autor puertorriqueño Miguel Arzola-Barris en la sección 'Se busca poeta', y versos de las cubanas Zoelia Frómeta y Madeline Pedroza. Además, los argentinos Damián Huergo y Daniel Alejandro Gómez participan en prosa. Como se puede comprobar, la presencia hispanoamericana vuelve a ser seña de identidad de la revista, que recibe muchas colaboraciones desde el otro lado del océano gracias al eco que se hace de ella en Radio Exterior de España. En materia narrativa también se encuentra el relato de Sáenz de Santa María 'El rumor', ganador del I Certamen Internacional de Relato Breve sobre Vida Universitaria de la Universidad de Córdoba. En 'Opera prima' se da la alternativa a los jóvenes escritores logroñeses Jesús Murillo, Raquel Martínez y Elena Mahave. Por otra parte, el periodista Andrés García de la Riva firma un artículo cinematográfico sobre el director Basilio Martín Patino y, en la sección ‘Perros verdes’, se rescata la figura del escritor y pintor inglés Percy Wyndham Lewis, autor vanguardista e impulsor del movimiento conocido como Vorticismo, que fundía futurismo y neoclasicismo. La revista se completa con la habitual sección de reseñas literarias, cada vez más amplia.
El acto de presentación público de Fábula tendrá lugar mañana jueves a las 20.00 h. en el Centro Cultural Ibercaja de Logroño y tendrá al escritor logroñés Andrés Pascual como protagonista. Pascual, conocido por el éxito de su primera novela El guardián de la flor de loto (Plaza & Janés, 2007), ofrecerá la conferencia La labor de creación desde cero. Además, el autor logroñés es el protagonista de la sección 'Platicando' del N.º 24 de Fábula, en la que es entrevistado a fondo.
Entrevista a Andrés Pascual
Andrés Pascual (Logroño, 1969) es abogado, aunque con su El guardián de la flor de loto se ha convertido en un fenómeno literario: cinco ediciones y traducida al brasileño, ruso y búlgaro (de momento). La próxima semana acudirá a la Feria del Libro de Madrid para firmar ejemplares.
-La labor de la creación desde cero. Vista la rapidez de su éxito, parece fácil, pero ¿qué es lo más tortuoso del trayecto?
-El título de la charla es un guiño a la dureza que lleva aparejada cualquier proceso creativo y, en concreto, el literario. En cada capítulo de mi novela he volcado mi vida entera: experiencias personales, viajes, música, las clases de Pepe Ramo en La Laboral, los libros leídos… Y todo ello sazonado con trabajo, trabajo y más trabajo.
-La novela comienza a andar traducida al brasileño y, en breve, al ruso y al búlgaro. ¿Da vértigo dejar su obra en manos y lenguas ajenas?
-Lo que da es mucha satisfacción. Las editoriales que por el momento van a publicar en el extranjero merecen toda la confianza de mi agente, por lo que también hemos de confiar en sus equipos de traductores. Además, ¡en algún momento tenía que delegar!
-En las últimas reediciones, El guardián de la flor de loto comparte colección con obras de John Grisham y Michael Crichton. ¿Cómo se siente al lado de los grandes?
-Es un lujo tener a Grisham y a Crichton como compañeros de colección. Como anécdota contaré que cuando estaba preparando mi web www.andrespascual.com, antes de que la novela hubiera visto la luz, entré en las webs de ambos para ver cómo las tenían estructuradas. ¡Quien me lo iba a decir entonces! A ver si algún día me los presentan y se lo cuento también a ellos.
-Con tanto trajín, ¿le da tiempo a preparar algún nuevo trabajo?
-Nada más terminar El guardián... comencé a recopilar documentación y pasé varios meses puliendo la trama de una nueva novela que estoy escribiendo desde las pasada Navidad. Estoy muy ilusionado viendo cómo las páginas van llenándose de esa mezcla de aventura, exotismo, romanticismo y acción que tan bien ha funcionado con mi opera prima.
13 May 2008
Javier Pérez Escohotado y 'Chascarrillos'
«La Rioja tiene su propio dialecto y se puede identificar con un modo de ser»
Javier Pérez Escohotado presentó en la Sala Ibercaja de San Antón la reedición de su libro Chascarrillos, dichos y decires en el habla de La Rioja