09 May 2008
Lo que echo de menos
¡Ay, qué tiempos! Iturrino, Cleber, Lopetegui, Quique Setién, Abadía, Poyatos, Polster... Y ganamos 1-0 al Real Madrid en el viejo Las Gaunas, al Real Madrid de Butragueño, Buyo, Milla, Luis Enrique, Chendo... Del pasado sólo echo de menos cosas como estas y los bocatas del descanso.
04 May 2008
Me lo pasé genial en el Mariquitina's Day

Por segundo año consecutivo acudimos en comandita al Mariquitina's Day, el evento enoturístico y de cultura vitivinícola que más me gusta. El sol fue espléndido, la sombra del toldo que nos protegía fue excepcional, cruce de aromas entre la cocina y la flora, y me lo pasé como un niño recolectando mariquitinas, admirando cómo Goyo Biribay hacía un tonel de vino él solito con sus propias manos, en la cata de aceite y frutas, en la desaparición de patatas con chorizo y chuletillas, con los cuentos de Carles, con la magia de Calavia, con las sesiones de DJ Vito... ¡Hasta disfruté como la primera vez disfrazado de Buscarini y leyendo poemas maridados con vino de Oporto, de Jerez, de Rioja...! ¡Vaya la que montamos! Más de 150 personas venidas de Valencia, Cantabria, Burgos, Navarra y, por supuesto, La Rioja disfrutamos entre el río Ebro y la vía del tren, en la Finca La Tejera de Fuenmayor. Hasta allí fueron los medios de comunicación, gestores turísticos y culturales y periodistas para comprobar cómo una fiesta independiente, sin muchos recursos pero con mucha imaginación y voluntad, se ha convertido, fuera bromas, en uno de los eventos más importantes en torno al vino de Rioja. ¿No querían las instituciones acercar el vino a los jóvenes? ¡Allí había casi doscientos! Y sin recibir una perra de nadie, allí fueron todos, el Murac, Zarándula, Biribay Jazz Club, Editorial Buscarini, Nadaimporta.com, La Habitación Sonora... más contentos que un perro con una pelota. Y fue fantástico, daba pena irse, dejar la sombra de los chopos, pero el año que viene volverá, y será mejor.
25 Abr 2008
Entrevista a Jaime Siles
«Lo mejor de lo clásico también es underground»
Jaime Siles abrió el Seminario Presencias Literarias de la Universidad de La Rioja
El Seminario Presencias Literarias de la Universidad de La Rioja inicia su edición 2008 con un recital poético de Jaime Siles, poeta y crítico literario, además de Catedrático de Filología Clásica en la Universidad de Valencia. Entre sus libros de poesía destacan Canon (Premio Ocnos 1973), Música de agua (Premio de la Crítica 1983), Semáforos, semáforos (Premio Loewe 1989) o Himnos tardíos (Premio Generación del 27 1998).
-A bocajarro, ¿qué sería de su poesía sin la tradición latina?
-Mi poesía no sólo se ha nutrido de la tradición clásica latina sino de gran parte de la occidental y, en concreto, de las ocho lenguas que leo y de las que he traducido. En mis primeros libros hay una clara influencia de los presocráticos y de Virgilio, a la que se añade luego la del barroco español y los metafísicos ingleses, la del romanticismo inglés y alemán, y la del modernismo anglosajón e hispanoamericano. Lo latino es un estado del espíritu: una forma de ver, que se objetiva en representaciones específicas, que, en mi caso, fueron, sobre todo, las de la poesía pura que visité en mi primera juventud y que me dieron un sentido arquitectónico de la escritura del poema.
-Junto a ella, también los lugares donde ha residido (Austria, Italia, EE.UU.) riegan su obra.
-El espacio me interesó casi más que el tiempo. Sólo en mis últimos libros (a partir de Semáforos, semáforos) el tiempo se ha sumado a la vivencia de la espacialidad: espacio y tiempo se me han hecho ahora permeables. Por eso aparecen en mi obra determinados espacios de mi vida: los de mi época de estudiante en Salamanca, Tübingen y Colonia, los de mi infancia en Valencia, los del final de mi juventud en Viena, los del inicio de mi madurez en EE.UU. y Suiza o los de la turbadora experiencia de Italia. Todo ello constituye los tiempos de mi espacio y los espacios de mi temporalidad: son algo así como los lienzos de mi vida, que la escritura reconvierte en página.
-La poesía es para usted ¿comunicación o comunión con el lector?
-La poesía es conocimiento de una verdad que a veces se trasmina y que puede hacer suya (o no) el lector, ya que ello depende de un sinfín de cosas. Pero la comunión con el lector es uno de los grandes misterios y milagros de la literatura. De hecho ésta no podría existir sin el lector, ya que él (y no el autor) es su verdadero personaje.
-¿Lo clásico siempre es moderno y, en estos tiempos, incluso trasgresor?
-Clásico es lo que nos hace contemporáneos de nosotros mismos, y hay una modernidad tan clásica como la de la Antigüedad (sólo que lo es de otra manera). Y eso es lo que cada época intenta descubrir: su modo de ser clásica. Los renacentistas consiguieron ser clásicos de un modo; los barrocos y los románticos de otros. Y hasta hay una vanguardia clásica, porque, a estas alturas de la historia, todo es tradición: incluso la modernidad.
-Por otra parte, es autor de “poemas-videoclips”.
-Cuando escribía Semáforos, semáforos, que es mi libro más estéticamente postmoderno, vi que nuestra percepción de la realidad y nuestra representación del espacio y del tiempo no sólo estaban condicionados por el cine, también por la televisión, y que ésta había desarrollado un tipo de narratividad diferente. Al estudiarla, advertí que un subgénero literario de la Antigüedad había ensayado un tipo de poema, una miniepopeya, que describía escenas de un tapiz o de un cuadro o que relataba algunos episodios mitológicos menores. Pensé que ese género es el que más se aproximaba a la movilidad y percepción narrativa de un videoclip y compuse algunos poemas en esa línea, introduciendo la retórica de la publicística y la gramática de la publicidad.
-Su primer poemario fue fotocopiado hasta la saciedad. Visto así, más que clásico parece usted pertenecer a lo underground.
-Cuando empecé a escribir era muy difícil publicar. Hoy se editan hasta los estornudos, pero entonces se empezaba publicando algunos poemas en revistas y, si había suerte, se pasaba luego a una colección de plaquettes que editaba conjuntos de dos o tres poemas en cuadernos que tenían una tirada limitada y no venal. Ese fue el caso de mi Génesis de la luz (en 1969), que, dada la dificultad de conseguirlo, se fotocopiaba. No hubiera estado mal ser un poeta underground (concepto entonces muy de moda y que gozaba de prestigio y predicamento) pero lo cierto es que hoy lo mejor de lo clásico también es underground, como aquel cuadernito.
24 Abr 2008
Entrevista a Begoña Abad
Con una interesante trayectoria literaria, la riojana Begoña Abad presenta hoy, a las 20.00 h. en el Ateneo Riojano, su nuevo libro de poesía, La medida de mi madre (Olifante, Zaragoza, 2008). Anteriormente, Abad de la Parte, que trabaja como portera de un edificio de la calle Bretón de los Herreros de Logroño, ha publicado el cuaderno Begoña en ciernes (2006), por el que fue incluida en la antología La otra voz (2006), y ganó el VI Premio de Poesía Ateneo Riojano. La medida de mi madre ha sido editado con ayuda del Instituto Aragonés de la Mujer.
-En su nuevo libro se define como «una mujer, sin oficio, entrada en años y sola». ¿Esa es la razón por la que escribe? -Esa es la razón que todo el mundo ve aparentemente pero es, precisamente, el esquema que quiero romper. Es una ironía. -También asemeja la poesía con su oficio, la portería, un continuo abrir puertas ajenas. -En realidad la idea de una amiga, que una vez me dijo que yo vine al mundo para abrir puertas, pero de muchas formas, no sólo las de una casa, también las de la literatura, a través de la escritura. -En su nuevo libro conviven textos que, de algún modo, tratan de disculparse y otros en los que se autoafirma. ¿Se siente segura en la literatura? -No estoy segura de nada todavía. O al menos de muy pocas cosas. Sí es cierto que tengo esa contradicción en la literatura porque trato de encontrar mi lugar en ella. No aspiro a nada más, pero tampoco quiero nada menos, claro. Trato de que se respete, al menos, mi decisión de escribir. Luego, si gusta, es otra cosa, habrá unos a los que sí y otros a los que no. A mí esto me ha costado muchos años porque no tengo ninguna carrera o diploma y tenido que ser autodidacta. -Pero la literatura no se aprende, se lee. -Pero eso lo dice el corazón, no la cabeza. La inseguridad que te transmiten los demás me frena en muchos sentidos pero, escribiendo, me siento libre. Yo escribo y punto. Y si, además, la gente me lee y le gusta, estupendo. -Su nuevo libro es más personal, más íntimo. -Tengo la sensación de que este libro será el último, por eso quiero que no se me escape nada de lo que quiero decir. Luego, si vienen más, estupendo, pero, por si acaso, no quería tener la sensación de no ser yo del todo.
23 Abr 2008
Entrevista a Luis Martínez de Mingo
Luis Martínez de Mingo presentó su nuevo libro El estado contra natura. Recientemente el autor ha ganado el Premio de Novela Villanueva del Pardillo
Luis Martínez de Mingo presume de haber nacido en el número 7 de la calle Primo de Rivera de Logroño en 1948. Desde hace años es profesor de instituto en Madrid pero vuelve a La Rioja periódicamente, siempre con un nuevo libro bajo el brazo. En esta ocasión trae dos: una nueva edición de sus cuentos El estado contra natura (Pepitas de Calabaza) y la novela Pintar al monstruo (Verbum). La segunda ha ganado el V Premio de Novela Corta ‘Villanueva del Pardillo’ y el primero lo presentó en el Centro Cultural Caja Rioja-Gran Vía. Antes ha publicado libros como El perro de Dostoievski y la antología Cuentos de ciclismo.
-¿Es una maldición que, si ya cuesta publicar, lo haga a pares? -En este caso serán tres libros porque en otoño la editorial Almuzara publicará mi nueva novela Asesinos de instituto. Pero no, la cuarta edición de mis cuentos ha coincidido con el premio, nada más. No he trabajo ambos libros a la vez, los cuentos están acabados desde hace años y no creo que se vuelva a repetir esta curiosidad. -Además, está incluido en la nueva antología poética de las Jornadas de Poesía en Español. -Que yo sepa no, o me tendrán que avisar. Estuve en 2003, si es por eso, sí, estaré incluido. -¿Qué tienen los relatos de El estado contra natura para que sigan vivos? -Siempre han tenido muy buena recepción y, en breve, quizá también fuera de España. En su día, la revista Calle Mayor me propuso una sección fija de cuentos, y gustaban. Luego AMG hizo una edición recopilatoria y siguieron gustando. En Madrid lo reedité y fue reseñado con éxito, así que, entonces, pensé que de verdad eran buenos. Creo que tienen encanto, pero ya no sé hacer esos cuentos. Recrean la vida de un adolescente empantanado en la posguerra, esa parte de la vida tiene mucho encanto si sabes rescatarlo, pero, además, tienen elementos fabulosos. Luego he escrito otros, como Cuatro cuentos criminales, que fue segundo en el Premio Bretón, y de los que se incluyen dos en este nuevo libro, pero son muy distintos. -Aquellos de Calle Mayor tienen cierta consonancia con los relatos de Rafael Azcona. -Una de las cosas más agradables que me han pasado es que, cuando los reedité en Madrid en 1995, me llamó un lunes Azcona (después de haberle enviado un ejemplar sin conocerle) y me dijo: «Tú ya eres mi amigo porque eres un escritor como la copa de un pino, podemos emborracharnos cuando quieras». Y eso hicimos un día, en compañía de Manuel Vicent. Son cuentos de provincias, por eso quizá tengan consonancia. Incluso Bernardo Sánchez preparó un guión para una película, pero no cuajó. El ambiente es el mismo, aunque Azcona tenía veinte años más que yo. Mis cuentos tienen más textura literaria pero no tanto ingenio como los de él.
-A pesar de esto, y de que la mayoría tienen a Logroño como escenario, es receloso a considerar una “literatura riojana”. -Matizo, ¿quién es ciclista: Induráin o quien se monta en bici para dar un paseo? Si miramos qué escritores han quedado del siglo XVII, y eso que es el Siglo de Oro de las letras españolas, vemos que son apenas un puñado. ¿Y quién va a quedar de La Rioja dentro de 200 años? Si quedan dos, vamos que nos matamos. Si todo el que publica un libro es escritor hay 120 en La Rioja, sí, por eso hay que exigir algo más. Existen algunas cosas buenas, pero no tantas. -Sus relatos están escritos con una perspectiva inocente, ¿ha perdido esa candidez? -Ya hablo de esos cuentos ya como si no fueran míos porque no creo en el verbo ser. El escritor trabaja con vetas de memoria y a veces das con un filón o lo reactivas. Si comparas los cuentos con El perro de Dostoievski, ves que no hay esa rabia, resentimiento y amargura pero, en efecto, sí cierto encanto poético e ingenuidad. Hay escritores que siempre escriben lo mismo, pero a algunos nos salen cosas distintas.
Literatura riojana
10 Abr 2008
Entrevista a José Ángel Mañas
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El escritor José Ángel Mañas ofreció la conferencia inaugural del seminario 'El español de los jóvenes' en el Monasterio de Yuso de San Millán
El lenguaje juvenil ha sido el elemento locomotor de la mayoría de sus obras. Con la más destacada, Historias del Kronen, fue finalista del Premio Nadal 1994. José Ángel Mañas (Madrid, 1971) es autor, además, de las novelas Mensaka, Ciudad Rayada, Sonko95, Mundo Burbuja y Caso Karen y la serie de cómic El hombre de los veintiún dedos. Su último libro, El secreto del oráculo (Destino, 2007), es una novela histórica sobre Alejandro Magno. En el Monasterio de Yuso en San Millán ofreció la conferencia inaugural del seminario 'El español de los jóvenes'.
–¿En qué se caracteriza el lenguaje juvenil?
–Yo diría que por ser permeable, maleable, expresivo e ingenuamente inventivo, con todo lo que eso puede tener de positivo (la frescura, la chispa naïve...) o de negativo (lo efímero y en muchos casos lo previsible). Es, además, una fuente de inspiración para toda la sociedad a mismo título que la estética juvenil, puesto que sus invenciones, amplificadas por los medios, y en especial la música y el cine, que les prestan tanta atención, poco a poco se van asimilando en el resto de los ámbitos sociales. Hoy queremos todos ser lo más jóvenes posible, tanto en la estética como en lo físico y también el lenguaje.
–El lenguaje juvenil puede verse como el fenómeno de la "economía lingüística" llevado al extremo, ¿cómo lo ve usted?
–Quizás el SMS pueda verse así, no necesariamente el lenguaje juvenil. En todo caso no es algo privativo de los jóvenes, sino casi un rasgo distintivo de la época. ¿No han proliferado, casi hasta el absurdo, todo tipo de acrónimos en los últimos tiempos? Quizás la influencia del periodismo en la sociedad no sea ajeno a este fenómeno
–Usted ha reflejado el lenguaje juvenil en sus novelas, ¿cómo ha conseguido el realismo? ¿Cuál ha sido el proceso de "documentación"?
–En su momento se dijo de mis novelas que eran "novelas-magnetofón". Quien inventó el término lo utilizaba peyorativamente, pues sugería que yo iba por la calle con un magnetofón grabando conversaciones que luego metía, casi sin elaboración. Lo cierto es que yo no trabajo en absoluto así; todos mis diálogos están filtrados por mi memoria, que por suerte es bastante buena. No obstante, para mí el término es un elogio. Significa que mis diálogos suenan tan frescos y tan inmediatos que uno tiene la impresión de que están grabados al natural. No hay otra documentación, en cualquier caso, que el "estar ahí", en los ambientes que recreo en mis novelas, y el escuchar a la gente. Mi novelística arraiga mucho en el diálogo cotidiano. Es lo que la vertebra narrativamente.
–Sin embargo, desde Historias del Kronen a El secreto del Oráculo ha habido una depuración lingüística importante. De una novela prácticamente dialogada ha pasado casi exclusivamente a la narración.
–Yo siempre digo que la novela es un relato dramatizado. Tiene que tener las dos cosas, la prosa narrativa, por una parte, y, por otra, el diálogo. En un principio mis novelas eran casi teatrales, en el sentido de que estaban, algunas de ellas, casi exclusivamente dialogadas. Con el tiempo –y eso se percibe con especial nitidez en mi última novela El secreto del Oráculo– lo que ha pasado ha sido que le he dejado más espacio a la prosa narrativa, y que se han equilibrado más estas dos facetas de la novelística. Pero el diálogo sigue siendo la columna vertebral de mis obras. Siempre sigo, en ese sentido, el consejo de Henry James: "Dramatize, novelists!".
–En cambio, en Mundo burbuja, otra novela de juventud, no usa en ningún momento el diálogo. Su experimentación con el lenguaje ha sido una constante en su obra.
–Mundo Burbuja es un monólogo escrito todo en párrafos corridos, donde sí que hay diálogo, sólo que dentro de esos párrafos corridos e introducido entre comillas. Fue un momento en el que me apetecía ese tipo de textura corrida –"novela mazacote", la llamo yo-, como luego he utilizado en Caso Karen. Pero sí que he experimentado mucho con la novela. De hecho, me considero, en este primer tramo de mi carrera, un experimentador. Me ha gustado explorar las capacidades del género, y ver qué es lo que podía dar este de sí. La experimentación siempre conlleva el descubrimiento, que es uno de los mayores placeres estéticos que puede tener un creador.
05 Abr 2008
El cómic en La Rioja
Mucho ha cambiado el cómic desde los tiempos de Roberto Alcáraz y Pedrín hasta la moda manga, desde cuando los tebeos se intercambiaban hasta ahora que se debate continuamente sobre la muerte de un género por el que han pasado todo tipo de lectores. Y es que, ¿quién no ha leído una historieta de Mortadelo y Filemón? Ahora los tebeos, clásicos españoles o estadounidenses, dan el gran salto al cine y tal vez eso haya beneficiado al cómic que vive (lleva viviendo varios años) una nueva edad dorada.
Buen ejemplo del buen momento que vive el cómic, incluso en La Rioja, es que el pasado jueves, dentro de la programación de la Semana Joven 2008, pudieron sentarse juntos en torno a una mesa redonda cuatro autores de distintas generaciones relacionadas con el cómic. El primero y moderador fue el experto Fernando Rodil, que departió sobre la historia del cómic en La Rioja hasta llegar a la actualidad y dar la palabra a los autores, José Manuel Pajares, Tris, Kb y Rubén Rodríguez. Además de estos bien podrían haber aportado su punto de vista otros protagonistas del tebeo riojano como el estudioso Miguel Ángel Muro (autor del ensayo Análisis de interpretación del cómic, publicado por la Universidad de La Rioja), el dibujante Pedro Espinosa o el guionista César Galiano, entre muchos otros.
Historia del Cómic en La Rioja
El punto de partida desde donde comenzar a hablar del tebeo en La Rioja es, sin lugar a dudas, Beaumont, dibujante de El Capitán Trueno en los 50. Ángel Julio Gómez de Segura Beaumont (Calahorra, 1922), hijo de alcalde republicano de la localidad, «marcha a Barcelona con 18 años a hacer la mili como voluntario en Aviación tras la muerte de su madre, quien le rompía los tebeos cuando descubría a su hijo leyendo alguno en lugar de estudiar», comenta Fernando Rodil, que ha investigado al autor y en 2006 realizó una exposición sobre su obra en el Museo de Calahorra. Como dibujante comenzó trabajando para las editoriales Cirsa y Marcos y la revista La Femme, y aunque su personaje propio más célebre es Merche, se encumbró como dibujante de El Capitán Trueno para el guionista Víctor Ambrós desde 1956. Posteriormente realizaría otros trabajos para series como Zoltan el Zíngaro o Delfín Negro y también realizó adaptaciones a historieta de series célebres de animación televisivas como Mazzinger Z o D’Artacán, así como otras originales como Érase una vez el cuerpo humano o Muzzy.
«En 1954, Adriano Pascual, propietario de la extinta librería Balmes de Logroño, anunció en el periódico La Rioja un concurso para dibujar una colección de tebeos. Sólo daba los nombres de los protagonistas «Balilla, Ricardo y Pirrada» y como única indicación que hubiese muchos «palos, mucha acción y mucho movimiento», recuerda Rodil. A la convocatoria se presentaron varias jóvenes promesas del lapicero de color y se llevó el gato al agua José Manuel Pajares, que realizó más de una docena de historietas. Pero al concurso también se presentaron otros dibujantes que, aunque no ganaron, como Eliacer Ramos, luego continuaron con la serie tras el abandono del autor original. Aquella fue la primera iniciativa que reunió a los dibujantes riojanos en torno a un mismo proyecto, aunque fuera a modo de competición.
Aunque no fue autor de cómic, un importante valuarte de la historieta nacido en nuestra región es Ernesto Santolaya (Haro, 1935). «Creó la editorial Ikusager en Vitoria y ha editado álbumes como Los Trotabosques, donde interviene el logroñés Pedro Espinosa, y muchos más de indudable calidad», informa Rodil, que atesora todos estos tebeos y muchos más en su casa logroñesa. Precisamente en Ikusager publicó un álbum otro jarrero, Carmelo Hernando (Haro, 1954), guionista en esta labor, titulado Astronomía pirata (1980). «También habría que citar a Fernando Ruiz Pellejero (Logroño, 1930), “Nano”, mozo de Radio Rioja y humorista gráfico de Nueva Rioja con Lope Toledo como director», al que siguieron David Lapeña y Tris y, en otros medios, Sinsal.
Más recientemente
En la actualidad contamos con un pequeño número de autores de repercusión nacional y local, la mayoría de alta calidad. En Barcelona vive Pedro Espinosa (Logroño, 1958), autor de álbumes como el histórico sobre nuestra ciudad El Sitio de Logroño (1982) y Loco (2005). Espinosa tiene una trayectoria deslumbrante, cursó un master de Ilustración por la Universidad Autónoma de Barcelona, se dedica profesionalmente al dibujo como profesor en la Escuela de Cómic Joso y ha trabajado para periódicos como La Vanguardia, El Mundo o El Jueves.
Uno de los guionistas más destacados que ha tenido Pedro Espinosa es César Galiano, najerano que ha publicado en revistas tan legendarias como Makoki y El Víbora. Su hermano, José Luis Galiano (Nájera, 1965), es otro destacado dibujante riojano, que ha publicado diversos álbumes de historieta erótica para editoriales tan importantes del mundo del tebeo como La Cúpula. Es en Barcelona, cuna del tebeo nacional, donde también se localiza a los mejores autores de cómic de La Rioja de ayer y hoy. De ideología punk y anarquista allí se encuentra el arnedano Elreydespaña, maestro del humor desinhibido que ha demostrado su valía en publicaciones como su fanzine propio Miguel y los cómic-books Cabrón, Chistes para reírse muchísimo o el reciente ¡Muy bien!
José Manuel Pajares (Logroño, 1937) estudió dibujo en La Industrial y en el Círculo Católico, aunque su primer oficio fue el de mecánico en Tallejeres Pajares, junto a su padre. Tras ganar el concurso de Librería Balmes y dibujar la serie Balilla, Ricardo y Pirrada, trabaja para Jisuma y Unipapel como contramaestre de taller, viajando incluso a Alemania.
-¿Cómo fueron sus inicios en el cómics, por qué comenzó a dibujar?
-De muy chavalillo despuntaba un poco en Maristas, aunque en lo demás era algo desastroso. Fue en plena recesión, cuando no había ni dinero ni papel y leí un anuncio en La Rioja de un concurso donde sólo daban los nombres de unos personajes que dibujar en una historieta. Me presenté y gané. Adriano Pascual, de Librería Balmes, me hizo un contrato que tuvo que firmar mi padre al ser menor de edad. Gané algo de dinero, en aquella época un dineral, pero como trabajaba de mecánico tenía que trabajar por el día hasta doce horas y dibujar por la noche. Con 16 años ya quise salir por ahí y mi padre me obligó a elegir una cosa u otra.
-¿Y qué tenían sus dibujos para ganar?
-Se presentaron dibujos mucho mejores que los míos (eso me dijeron), pero querían que hubiera muchos golpes y parece que gustó lo mío. Una vez entré en internet y vi que otros autores habían continuado con los personajes sin haber ganado. Eran unas historietas como las de Roberto Alcázar y Pedrín. Yo le pregunté al editor si se vendería y me respondía seguro que sí y, si no, se vendía como sobres-sorpresa.
-En aquella época no era muy común ganarse la vida dibujando, ¿qué opinaba su familia?
-Era una época mala y todo dinero era poco en casa, donde éramos muchos. Hice una docena de historietas y lo dejé. Di algunas clases de dibujo con Gregorio Alonso Beti, que me prometía futuro en Madrid trabajando como dibujante, pero hasta que me he jubilado he trabajado en talleres mecánicos y de artes gráficas.
-¿Le hubiera gustado dibujar tebeos, ganarse la vida con ello?
-También hice pruebas para Metal Gráficas, que hacían botes de conservas, y se quedaron encantados de unos dibujos que les hice en punzón sobre chapa de zinc. Pero mi padre era reticente, prefería lo seguro: el taller. Luego apenas he dibujado, acaso algún retrato de un hijo, pero lo he dejado muy de lado, aunque en Muro de Aguas, mi pueblo, realicé las vidrieras de la iglesia. Ahora hace un año que me dio un ictus cerebral que me paralizó medio cuerpo y me estoy recuperando. De todas formas, aunque nazcas con facultades, si no las entrenas, las pierdes.
-¿Cómo era el mundo del tebeo en Logroño entonces?
-Sólo se leían tebeos de Pacho Dinamita, luego hazañas bélicas... Conseguías tebeos, los cambiabas y alquilabas en Careada, que estaba en una esquina de El Espolón. Era un verdadero ambientillo porque no había dinero. No había ni papel, a mí me lo daba Adriano Pascual para poder dibujar. Ahora sigo comprando tebeos de Mortadelo.

Tris, también conocido como Carlos Sacristán (Logroño, 1967), es el autor del chiste gráfico diario de la contraportada de Diario La Rioja. Afirma que «desde su más tierna infancia se sintió atraído por la pintura que en alguna ocasión llegó a comérsela» y estudió en la Escuela de Artes de Zaragoza, en la que se tituló en Ilustración. Colaborador habitual de revistas como Cimbra, se puede saber más sobre él en www.enuntris.es.
-¿Cómo comenzó a dibujar?
-Como todos lo niños pequeños, emborronando papeles con las pinturas. Luego seguí emborronando los libros del colegio, no hacía distinciones. Más tarde copiaba todos los dibujos que me gustaban, me los aprendía de memoria y luego los mezclaba. Llegó un momento en que vi que, en mi entorno, tenía cierta fama de artista, así que tuve que estudiar algo de técnica para estar a la altura.
-¿Se considera dibujante o humorista?
-Creo que me considero más dibujante. Los humoristas son los dibujitos de las viñetas.
-Debe ser difícil hacer un chiste diario sobre la actualidad. ¿Cómo lo consigue?
-Hacer un chiste diario es fácil. Lo difícil es que le haga gracia a gente muy distinta entre sí y a la que no conoces de nada. Se parte del titular de una noticia. Ese titular es un problema que tiene multitud de soluciones. Todo consiste en seleccionar la más adecuada. Unas veces aciertas y otras no.
-¿Recuerda algún día especialmente difícil sobre el que bromear?
-El 11-M fue duro. Cuando salen temas terribles se sustituye el «bromear» por el «sensibilizar».
-¿Añora, aunque sea a veces, que el chiste no tenga dos o más viñetas?
-¡Jamás! Dos viñetas significan doble trabajo.
Rubén Rodríguez (Logroño, 1979) es uno de los miembros de la Asociación Komikreadores, editora de la revista Pussytron, única publicación dedicada al cómic que pervive en La Rioja actualmente. Pussytron prepara ya su octavo número anual con una tirada de 1.500 ejemplares y más de cien páginas a todo color.
-¿Cómo se os ocurrió hacer una revista de cómic?
-La idea surgió cuando nos dimos cuenta de que todos teníamos historietas inéditas en el cajón. Entonces pensamos que era una lástima que todos esos cómics no vieran la luz, así que decidimos autopublicarnoslos nosotros mismos.
-¿Por qué la publicación pasó de fanzine a revista?
-Para darle un toque más original y llegar a un público más global, no sólo al típico
lector de cómics.
-¿No es una locura hacer una revista de cómic en Logroño?
-No a juzgar por el número de dibujantes que hay en esta ciudad y la expectación que despierta cada número.
-¿Cuáles son los objetivos de la revista?
-El objetivo principal creo que ha sido recuperar a autores riojanos que por diferentes motivos habían dejado de dibujar.
-¿Para cuándo el próximo número y qué contiene?
-El próximo número va a ser un número especial en el que cada autor hace una
adaptación libre de sus cuentos favoritos, va a tener alrededor de 100 páginas de
historietas, reportajes, entrevistas... y no podemos olvidar el DVD. Este número va a tardar en ver la luz porque hemos tenido muchos problemas técnicos, además, este último número, al tener tantas páginas, está costando mucho maquetarlo, pero esperamos que salga pronto.
04 Abr 2008
'Lo que el aire mueve' de Manuel Hidalgo

Existe, ahora más que nunca, una gran diferencia entre los jóvenes según su formación y su estrato social. El que tiene la suerte de caer en una familia acomodada disfruta, por lo general, de una allanada senda por delante libre de obstáculos, mientras que los de clase media o baja se encuentran con un auténtico calvario que superar para siquiera ganarse la vida. Y es precisamente el sueño de intentar llegar hasta arriba del todo partiendo del fondo sobre lo que trata Lo que el aire mueve. Y, todo hay que decirlo, esta novela con la que Manuel Hidalgo resultó ganador del I Premio Logroño de Novela, a pesar de los pesares, transmite algo, quiere decir algo, se deja leer, esconde un noble leit motiv y hace un reflejo fiel de la sociedad actual.
Lo que el aire mueve se queda en medio de dos novelas anteriores y sociales como son El Jarama de Sánchez Ferlosio e Historias del Kronen de Mañas, no por retratar a la juventud que mira el presente huyendo del pasado y sin pensar en el futuro, sino por el ejercicio que el autor ha realizado con el lenguaje. Es este apartado, lo más sobresaliente de la obra de Hidalgo son los diálogos, pues de ellos se compone casi en su totalidad la novela. Pero no es un diálogo infértil sino dramático, ágil, coloquial y real, que lleva en volandas al lector por la historia que desea contar. Los tres escritores recogieron el hablar de la calle y lo trasplantaron en sus escritos otorgándoles una vivacidad muy propicia para el realismo de la narración. La prosa es directa, no se detiene en artificios o descripciones, no deja pensar, sólo fluye como un río, como un tren que no deja echar marcha atrás ni parar.
Dos hermanos, Javi y Tere, intentan vivir (sobrevivir) en Madrid desprendiéndose del pueblo, aunque aún no tienen alas para echar a volar. Los sueños pronto se convierten en pesadillas, problemas que intentan atajar rápido, de cualquier manera antes de pedir ayuda y admitir el fracaso. En medio del desaguisado, y como preludio del desastre, una comunión reúne a toda la familia y convierte a la novela en coral, en un desfilar de personajes que aportan cada uno su punto de vista sin cuajo alguno. Así pues, el corazón, más que la cabeza, mueve las acciones de los personajes, que actúan instintivamente, de modo inconsciente, emocional, convirtiendo en la novela en un relato crudo y descarnado de una historia triste que no da lugar a optimismos. Para colmo, sus más allegados les superan, les adelantan y les dejan atrás abriéndose camino como modelos, como empresarios, triunfando y haciéndoles a ellos naufragar. Hay momentos duros en la novela, escenas amargas, y mucha actualidad, de modo que parece hacer sido escrita al mismo tiempo que es leída. El dinero, la amistad, el amor, la prostitución, el engaño, el fracaso son temas centrales de Lo que el aire mueve, que constituye un escáner social a los tiempos que corren más que nosotros mismos.
03 Abr 2008
'Las botellas del señor Klein' de Óscar Calavia
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Este no es un libro para primerizos. O sí. Ese es el juego. Óscar Calavia plantea el enrevesamiento de las historias, su conjunción a través de un misterioso personaje para que todas funcionen en solitario pero encajen a la perfección unas con otras. Las botellas del señor Klein es el primer libro de Óscar Calavia, una novela construida con un conjunto de cuentos que sirve de primer plato para lo que vendrá después, La única margen del río, en la que Klein también está presente y que será publicada por Algaida en primavera después de haber recibido una inesperada «mención especial» del jurado en el I Premio Ciudad de Logroño de Novela.
Las botellas del señor Klein es, ante todo, un libro extraño, y singular, uno de esos libros que no dejan indiferente, que arrastran al lector por su lectura en busca de ese algo diferente que tiene la narración. Aquí se dan cita seres extraordinarios (sobre todo, mujeres, diminutas dentro de una botella, minúsculas prostitutas...), situaciones siniestras, casualidades imposibles unidas con el débil hilo de la realidad. El cuento breve de ficción, que es de lo que se compone básicamente el libro, tiene la imaginación del maestro José María Merino y la originalidad propia de la colección Nueva Biblioteca de la editorial Lengua de Trapo, razón, sin duda, por la cual ocupa el número 138 de la misma. Hay que reconocer que la narración, por momentos, se nubla, parece sumergirse en un oscuro túnel, del que sale rápidamente, en la recta final del libro, hacia argumentos más verosímiles.
En medio de todo esto, el señor Klein, un personaje protagonista pero apenas visible que pasa por las páginas como un fantasma. Nunca está, pero siempre permanece presente. Tras él corren las historias, es el cauce de una prosa inteligente y diferente, que intenta escribirse desde dentro para otorgar distintos puntos de vista. La atmósfera, también hay que decirlo, es continuamente negativa, tenebrosa, apenas deja aliento de forma que se asemeja la trama a una sucesión de pesadillas desconcertantes, sin llegar al terror. El autor habla de estructura de «muñecas rusas», de «cubo de Rubick literario», pues, cierto es, no estamos ante una obra convencional. Las botellas del señor Klein parece influenciada más por el cine secuencial de estructura quebrada que, siquiera, el realismo mágico hispanoamericano o Joseph Conrad, con quien le comparó Jorge Edwards. En cualquier caso, este es un libro de esos que provocan envidia insana no haber escrito uno mismo. Klein ha lanzado sus mensajes en botellas al mar y este libro los reúne en forma de cuentos.
02 Abr 2008
Entrevista al escritor José Luis Galar
«La documentación es algo a lo que le doy verdadera importancia por respecto al lector»

El escritor José Luis Galar vuelve al colegio La Enseñanza de Logroño, donde ya acudió en 2006, para presentar su novela La frontera dormida (Destino, 2008), dentro de las actividades del Aula Literaria del centro, a las 11.30 h. en su salón de actos. Autor de otras obras de intriga como Muerte en un cabaret o La isla de los pelícanos, la nueva novela aborda los secretos que perviven ocultos tras la II Guerra Mundial y que descubren sus personajes narrando la historia en clave policíaca. El acto está organizado por los departamentos de Ciencias Sociales y Lengua Castellana y Literatura del propio centro.
-¿Cómo se le ocurrió la historia narrada en la novela? -Soy muy aficionado a la II Guerra Mundial, a aquellas historias que no se desarrollaron en los frentes de batalla. También soy un amante de la obra del pintor Veermer. Hitler tenía verdadera pasión por una de sus tablas (El Astrónomo) y los nazis practicaron un expolio sistemático de arte. Muchos jerarcas del movimiento y mandos intermedios se beneficiaron particularmente de este expolio. Con estos mimbres me surgió el deseo de escribir una novela moderna (en mi libro hay una gran intervención del Servicio de Documentoscopia de la Policía Científica española) pero que tuviera su origen en aquellos años. -¿Y cómo se documentó para escribirla? -La documentación es algo a lo que le doy verdadera importancia a la hora de escribir una novela y esa importancia se la doy por respecto al lector porque, aunque mi novela es ficción, el entorno y la época son reales. Utilicé dos vías: siempre que puede acudí a fuentes primarias como la propia Policía Científica de Canillas en Madrid, que me atendió maravillosamente, para documentarme sobre procedimientos de trabajo con obras de arte robadas, y, para aquellas cuestiones sucedidas en la II Guerra Mundial y nuestra postguerra civil, acudí a fuentes secundarias como memorias, biografías o crónicas de personas relevantes del régimen nazi como Albert Speer, Göering, Hitler o Gilbert Renault. -¿Qué parte de realidad, por tanto, contiene su novela? -En cuanto a argumento La frontera dormida es una gran ficción. La realidad está en lo que le rodea. La inmensa mayoría de los personajes también son ficticios, aunque algunos tengan una ligera inspiración en personajes reales. Pero, aunque es ficción, quien la lea se puede hacer una idea bastante sólida de lo que pasaba en territorios fronterizos de España, como es la estación de ferrocarril de Canfranc. -¿Cree que es una novela apta para leer por escolares? -Sí, y por muchas razones: porque creo que no contiene nada que pueda herir su sensibilidad, porque resulta enormemente entretenida (a juzgar por las críticas que hasta ahora se han realizado sobre ella) y porque, aunque es una trama de ficción, los escolares (y por su puesto los no escolares) pueden vislumbrar algunas cosas sobre la Historia reciente de Europa y de España.
Sobre este blog
Ciudad del Hombre
Diego Marín A.DIEGO MARÍN A. (Logroño, 1979) es licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de La Rioja y crítico literario de Diario La Rioja. Ha publicado el libro 'Inmejorable y otros relatos' (2003) y editado títulos como las obras poéticas 'Las eróticas' (2005) de Esteban M. de Villegas, 'Estación del frío' (2006) de Vicente Muñoz Álvarez y 'Orgullo. Poesía completa' (2006) de Armando Buscarini; los epistolarios 'Cartas vivas' (2006) y 'Epístolas líricas' (2007) de Buscarini y la obra teatral 'Los dioses se han fatigado' de Antonio Cillero Ulecia (2007), así como la antología de poemas sobre perros 'Vida de perros' (2007).
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