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Lo bueno de Actual

Buena nota

Aunque siempre hay esquinas que limar, esta edición de Actual quedará como una de las más sobresalientes que se han celebrado en los últimos años. El apoyo del público ha sido el más multitudinario y regular de los últimos tiempos y la calidad de lo acontecido la más destacable, en conjunto, de cuantas se recuerdan. La sorpresa, sin que deba de serlo, quizá la haya dado la notable presencia femenina sobre los escenarios (Orange Blossom, Ajo, Serpentina, Aterciopelados, La Shica...), que se ha saldado con muy buenas actuaciones, sobre todo para ser la mayoría perfectas desconocidas para el gran público. Y de broche de oro la abrumadora actuación de Benjamín Biolay. El cine ha seguido rindiendo a buen nivel, tendiendo cada vez más a películas asiáticas o de Europa del Este que narran tragedias y desgracias que nos emocionan pero que a diario ignoramos en los telediarios. Cuatro cosas cambiaría yo de Actual, sin que éstas sean vitales para el perfecto funcionamiento del festival, como se ha podido comprobar en esta edición. Primero intentaría que las actividades paralelas no se centraran en lo que ya protagoniza el propio festival: la música. El Café Cantante, la Matiné y el Musical Geographic han sido un éxito indiscutible que han relevado al ostracismo a la literatura, el teatro, la danza, el cómic..., géneros minoritarios con apariciones esporádicas en el festival. Bien es cierto que algo de esto han tenido las exposiciones sobre el mundo del circo y la ilustración, pero éstas son (y siempre lo han sido) las actividades de menor relevancia de Actual. El público pide acción, pide no pensar, que piensen por ellos y, sobre todo, que puedan llevarse un trago entre canción y canción. La literatura podría tener lugar en experimentos como el de la poeta Ajo, de tan buen resultado. También, y en segundo lugar, intentaría erradicar el estilo musical propio de Actual, que este fuera menos previsible dentro de su heterogeneidad. A veces se tiende a lo fácil y, como en Logroño el público es un sabueso que en cuanto escucha unos timbales y algo de mestizaje acude ciego a por la presa, intentaría ofrecer algo más, algo distinto. No obstante, Actual puede caracterizarse por recoger lo mejor de festivales concretos y dispares como el Sónar, el Viña Rock, Pirineos Sur, Primavera Sound, Contempopránea...; y traerlo a una ciudad de provincias como Logroño es todo un imposible hecho realidad, pero debe de ser más, algo concreto dentro de lo inclasificable y lo global, algo indiscutiblemente distinto. Lo tercero es una batalla perdida de antemano y una contradicción si se pretende condensar el programa: que este no sea tan apretado, que unas actividades no se encabalguen con otras y que se intente afinar y concretar el horario de actuación de cada artista. Y, por último, tendría la vergüenza de no programar a los propios organizadores ni siquiera como DJs.

Escrito por: Diego Marín A. 9 comentarios 07 Ene 2008 URL Permanente Tags:

Très bien

Benjamin Biolay

Esta vez no habrá peros. Benjamin Biolay fue una auténtica estrella que brilló en el firmamento de Actual. La puesta en escena, en principio sencilla (piano, órgano y guitarra), fue complicándose y convirtiéndose en un universo personal e inigualable fruto de la atmósfera propia creada con firmeza, pasión y personalidad en cada una de las canciones. Y no fueron pocas. Buena parte de este logro lo tuvo el trabajo de iluminación, destacable por lo acertado a la hora de acompañar y subrayar la música que se realizaba sobre el escenario. El directo de Biolay se fue llenando de matices, creando sendas hacia lo electrónico, gracias a los sintetizadores, y también hacia el dance por momentos y también hacia el rock y el trip-hop. Definitivamente el francés es un gran idioma para el arte y Benjamin Biolay lo demostró musicalmente con creces por su armonía y magia particular. A pesar de no entender absolutamente nada la mayoría de los allí congregados, Biolay transmitió como pocos (seguramente dijo cosas inteligentes) y rápidamente encandiló a un público que quedó enamorado incondicionalmente.

Las melodías evocaban a Diabologum, y a Massive Attack, incluso a Serge Gainsbourg cuando Biolay se quedaba sin compañía en el escenario como un cantautor solitario, y a Coldplay cuando volvían junto a él su organista y su guitarrista. El concierto transcurrió desde un sonido techno basado en los órganos hacia ritmos más clásicos apoyados en la guitarra. Benjamin Biolay también tomó la trompeta para aderezar algún tema y salpicó canciones con versiones como la de Clint Easwood, el tema más célebre de ese grupo animado que es Gorillaz.

Como no podía ser de otra forma, los espectadores, que rompían a aplaudir al final de cada canción, no permitieron que las bambalinas del Riojafórum les arrebataran al francés antes de tiempo y éste tuvo que volver al escenario después de haberse despedido para brindar con un bis a un público entregado y totalmente encantado. Y no es para menos.

Benjamin Biolay reconcilió a algunos escépticos con Actual, hizo grande a este festival con un concierto pequeño. Quizás sea ese el acierto, otorgar a cada artista su espacio, su tiempo, y que éste desarrolle sus creaciones sin prisa, como en casa. Así, las bases de Biolay consiguieron sonar como latidos de un corazón entusiasmado, por ejemplo, el mío.

Se ganaron los Reyes

Brendan Croskerry, La Shica y Quique González.

Actual

Se esperaba una de las mejores entradas del festival y fue la más pobre pero, en cambio, se vivieron los mejores conciertos de Actual. Brendam Croskerry no contribuyó, aunque le echó ganas y reunió a un buen número de incondicionales que no pararon de azuzarle durante todo el concierto. Si su disco de estudio, de gran calidad en la producción, promete ser un éxito de discotecas, lo cierto es que en directo, en comparación, fue paupérrimo. Notable su batería y su órgano, insulso su coro soul y, aunque animó la escena al final con metales, fue, en resumen, un concierto impropio de Actual, de baja calidad. Para el triste recuerdo esa canción country-cutre en castellano macarrónico sobre las calles de Logroño. Al final se pidió un bis pero si ni Aterciopelados pudieron, que lo hicieron mucho mejor, él menos. La Shica fue la sorpresa de este festival. Entró con su sin par estilo como un elefante en una cacharrería pero enseguida encandiló al público, ávido de flamenco, rap, bulerías y coplas, muy diversos géneros que no habían tenido cabida aún en Actual 2008 y que ella fundió con un desparpajo andaluz encantador y embaucador, con una puesta en escena sobresaliente, muy bien aderezada con baile y taconeo. Pronto recordó a Bebe, a Chambao, a Mala Rodríguez, incluso a Mecano con esa estética a lo Ana Torroja (pantalones cortos y pelo al cero) e hizo olvidar a todas al instante con una alta calidad sorprendentemente y un triunfo improvisado sobre el público, que le arropó y le agradeció versiones (Bienpagá, Ay, pena, penita, pena...) en todo momento. La fuerza y carisma de esta artista sobre el escenario le auguran una trayectoria musical llena de éxitos. Si La Shica gustó sobre todo a las féminas, el turno de los chicos llegó con Quique González, cantautor rockero que recoge lo sembrado por Calamaro, Los Rebeldes... El pabellón tampoco se llenó con él, aunque fue recibiendo más público, e hizo hasta frío –¡aquel frío propio del Adarraga!–, pero la de Quique González es una música enervante, hipnótica, relajante. Alternó a la perfección la guitarra con el órgano, que adornó como si fuera el morro de un coche, y con buenos ritmos, alardes musicales y distorsiones consiguió hacer un directo bueno. Junto a una banda que en directo le hace un muy buen trabajo, como es La Aristocracia del Barrio, Quique González hizo gozar con su rock lleno de desencanto y nostalgia, aunque bien hizo esperar su célebre tema ‘Vidas cruzadas’ (el último de la noche). Para nota fue ya la sesión del DJ Shantel, de ambientación soviética. Se ganaron los regalos de reyes los músicos del sábado.

Lo bueno de Actual

Si Sid Vicious levantara la cabeza

Definitivamente, la música ya no es lo que era. O los músicos, o los melómanos, o los fans, lo que sea, pero esto ha cambiado mucho. Cómo explicar, si no, que después de una sesión de conciertos tan larga (y magnífica) como la del viernes seamos muchos los insensatos capaces de levantarnos (casi madrugar) para asistir a la proyección matinal de una película sobre punk. Así es. Muchos que no habíamos nacido cuando The Clash triunfaron pero tantos otros que vivieron el nacimiento del punk británico (y ahora son padres de familia) nos reunimos para ver la película sobre Joe Strummer The future is unwritten de Julien Temple. El documental es un perfecto complemento para su hermana 24 hour party people, la película que se ofreció en el maratón de cine de Actual hace algunos años y que repasaba el pop-rock británico de aquella misma época. Un interesante repaso a la vida y obra de uno de los profetas del sonido sin artificios, de la liberalización de la música, de la conversión involuntaria de la defensa de la minoría en emblema de las masas. Lo que se saca en conclusión de este tipo de homenajes es que la mayoría de los genios, como Strummer, fueron personas insoportables en la vida diaria, padres de los Pete Doherty o Amy Winehouse actuales, hoy tan queridos como odiados pero, dentro de unos años, sólo amados. Por cierto que la proyección se descalabró y suspendió cuando apenas restaban unos minutos para finalizar la película y algunos impacientes nos quedamos sin verla acabar. Lo mejor, los testimonios de algunos miembros de las bandas 101’ers y The Clash narrando con media sonrisa cómo Strummer les echó de los grupos sin compasión para acabar siendo un punk millonario y, lo peor, las insulsas aportaciones de personalidades del cine como Johnny Depp, Steve Buscemi o Martin Scorsese, que no aportan nada en sus diez segundos en pantalla pero que maquillan muy bien en el reparto. La música siempre ha sido bandera de independencia, de rebeldía, y ahora nos encontramos las camisetas de Los Ramones en Pull & Bear, junto a las de los divertidos personajes de Hanna-Barbera. Ahora los músicos lloran porque los políticos no les soban la chepa, los mismos políticos a quienes insultan en sus directos. Por eso me parece hasta nostálgico y bonito (adjetivos que jamás deberían aplicarse al punk) que un buen puñado de personas se reúnan en Logroño en la mañana de un sábado y en un teatro para oír canciones de Sex Pistols y The Clash. Si Sid Vicious levantara la cabeza nos escupiría bien a gusto. Y nosotros no nos lavaríamos la cara en un año.

Déjà vu

Nebulosa, Tarántula, Single y Víctor Coyote

Matiné de Actual

Y van dos las ocasiones en que el recinto se abarrota en Actual. Aunque sea en aforos reducidos y en actividades en principio destinadas a un público reducido, hay que reconocer el acierto de sesiones como la Matiné. También ya van dos las ocasiones en que, por este motivo, se limita la entrada y no es posible introducirse en el concierto si antes alguien no deja libre un agujero que tapar. Aquí los despistados convertimos nuestro defecto en virtud y para cuando queremos darnos cuenta hemos entrado sin querer y, sobre todo, sin que nadie nos reclame la entrada. Nebulosa, Tarántula, Single y Víctor Coyote fueron los protagonistas de la Matiné de Actual, celebrada de nuevo en La Gota de Leche, ese centro de recursos juveniles tan inocente –hasta en el propio nombre– y convertido por unas horas en una discoteca after-hour. Pero sólo daré cuenta de Tarántula, que actuaron a la hora de comer y con una tabla de planchar como mesa de mezclas, presumiendo de llavero-souvenir de Logroño y lanzando las prendas al público, aunque sea para rogar automáticamente su recuperación. Al instante, el grupo era de fácil y cercana comparación: los logroñeses Playskull. El gamberrismo, el sacrificio de la música a favor del chiste y el medido caos de la puesta en escena recordaron a los riojanos (eternos aspirantes a Actual) y de quienes ya se acabó ahíto en su día. Si, ahora que amenazan con volver, incluso tienen clones en Barcelona (aunque sin disfraces), aquello, como con Los Planetas, se convertía en soporífero horroe. Como el masoquismo sí que no es virtud, todavía no me considero suficientemente moderno y, por tanto, digno del espectáculo; y tenía la mente fresca, fruto de haber dormido más de cinco horas, huí de allí, más que nada, para regalarle, ya que estamos en Reyes, la posibilidad de entrar a otra persona que lo disfrutara más y mejor que yo.

Lo bueno de Actual

El efecto Actual

Bastante regular está siendo la asistencia a los actos de Actual. De momento no hay llenos en los conciertos, pero se espera para The Waterboys. El cine, de ese que en Golem Verano estamos ocho en la sala, se completa hasta el primer anfiteatro. Las actividades paralelas, en principio las más minoritarias, se están llevando a cabo con una muy digna cantidad de público. Un público, por supuesto, que nace, crece –seguro que alguien también se reproduce– y muere en Actual. Esto tiene dos visiones. Por una parte es desencantador que las actividades se llenen de público por el mero hecho de ser de Actual. Es así. El discofórum Musical Geographic, un repaso intercontinental a las canciones más espeluznantes, fantasmagóricas y bizarras, resultó hasta divertido pero, seamos sinceros, a ese acto no hubiera acudido ni el camarero si se convoca fuera del festival. Luego están los conciertos de la noche, que de momento registran muy buena entrada, pero Logroño ya no es el erial artístico que era cuando comenzó Iberpop, ahora es habitual que haya conciertos de calidad por los que no pasan esos 2.000 espectadores, apenas unos cientos, si llegan. Y es que el público de Actual no se sabe si es fiel o acomodado, y ahí está la cuestión. ¿Cómo dilucidar entonces qué es realmente lo meritorio, lo que tiene calidad? Quién sabe, el efecto Actual. Es como la ropa de marca falsificada a la perfección: la compras, pagas un huevo y, aunque sea falsa, ni te enteras. Y tan contento. Como los chavales que venden las invitaciones que les sobran en la puerta del Palacio a unos euros más baratas, para que se las compre la gente: además de entrar gratis les invitan a unas cañas. Y luego dicen que la juventud viene idiota. Demasiado lista la veo yo, aunque sea para lo que quieren. En el concierto de Los Planetas, que ni a la tercera me convencieron, los mejores fueron el grupo pamplonés que nadie se esperaba. Fuera de cartel, sin previo aviso y con el público entregado esperando a los granadinos, saltó un cuarteto pamplonés de rock indy. Lo hicieron realmente bien, lucieron pero también lidiaron con el peor toro: un público impaciente que esperaba a sus ídolos. Después, Los Planetas ofrecieron el mismo desencanto de siempre. Música triste hasta en los temas más emblemáticos pero que encandila creando atmósferas propias. Pero decía que el público que aparece y desaparece como cabezas de topo en Actual tiene dos puntos de vista, dos visiones. El otro, claro, es el mérito de que este festival sea capaz de interesar a quien no le interesa este tipo de actos, y eso es maravilloso. Quien nunca va al cine, a los conciertos, al teatro... pisa por primera vez un acto artístico con Actual y se bautiza, comulga, aunque sea para todo el año, con una expresión artística sin fronteras. Y aunque a uno le parece asistir a los mismos conciertos año tras año (timbal por aquí, electrónica por allá, folk por allá, rumba por aquí...), al menos ve que no está solo.

Aterciopelados

El grupo colombiano Aterciopelados, ganadores de dos Grammy Latino, encabeza el escenario de Actual esta noche

Ayer, jueves, tomaban el vuelo Bogotá-Madrid para presentar esta noche en España su último disco, Oye (2006), con el que han conseguido el Premio Grammy Latino al Mejor Álbum Alternativo. Y la cita es en Logroño. En Actual, claro. Aterciopelados es un grupo colombiano distinto, original e interesante, que invita a bailar, a amar y a pensar, comprometido con su país y su tradición musical. Actual les trae en una cita que también junto a Potato y Mimi Maura, encargándoles la representación musical hispanoamericana en esta edición.

Aterciopelados son la cantante y guitarrista Andrea Echeverri y el bajista y productor Héctor Buitrago, un dúo que ha evolucionado hasta tomar plenas riendas de su trabajo desde la composición hasta la producción. En América se encumbraron con el extraordinario ‘Bolero falaz’ del disco El Dorado (1994), aunque ya tenían un trabajo anterior: Con el corazón en la mano (1993). El tercer disco, La pipa de la paz (1996), fue de mucha más calidad, con mayor regularidad entre sus canciones. No en vano, Phil Manzanera (ex Roxy Music) fue el productor de este disco, y también de los trabajos de estudio Senderos de traición y El espíritu del vino de Héroes del Silencio y Radical Sonora, lo primero en solitario de Bunbury. Precisamente Bunhury colabora en un par de canciones de ese disco. Tras un ramplón Caribe atómico (1998), Héctor Buitrago asume la producción de los siguientes trabajos de Aterciopelados y remontan el vuelo con Gozo perezoso (2000), con el que ganan su primer Grammy Latino como Mejor Álbum de Rock, aunque se toman un respiro con un disco de grandes éxitos. Buena prueba de que no era una separación sino un paréntesis es que Echeverri y Buitrago han vuelto a las andadas musicales en buena forma y, además, han dejado por el camino dos perlas individuales.

Andrea Echeverri, que así se llamó el disco en solitario de la cantante de Aterciopelados, es un trabajo intimista, cercano a la música de Julieta Venegas; no obstante la colombiana también aprovechó el parón del grupo para ser madre. Echeverri lo hizo bien y fue nominada con su trabajo a los Premios Grammy Latino en la categoría de Mejor Artista Pop. Conector, el trabajo de Héctor Buitrago, es más radical en el cambio, mucho más electrónico y variopinto. En él colaboraron la propia Venegas y el español Álex Ubago, elaborando un desfogue musical que ha revertido en la vuelta de Aterciopelados. El nuevo disco, aunque va a cumplir dos años en 2008, ya les ha valido su segundo Premio Grammy Latino, esta vez, al Mejor Álbum Alternativo. La singularidad de Aterciopelados reside en la voz melosa de Andrea Echeverri y el acompañamiento musical envolvente. Su estilo mezcla bolero, folk colombiano, música vallenata, rock y bases electrónicas. Lo mejor de ellos, por supuesto, en directo. Este es uno de esos grupos que se preocupan de hacer algo distinto.

Lo bueno a Actual

Premiar la mediocridad


Hay quien saca oro del hormigón y quien es capaz de ver la cara divertida de la tragedia. Me refiero, por supuesto, a la primera película de Actual, 4 meses, 3 semanas, 2 días, que narra la odisea que vive una joven rumana que desea abortar su embarazo en una sociedad sórdida y decadente que no lo permite. Las protagonistas consiguen que les asista un médico en la clandestinidad y la futura madre interrumpe su embarazo. Entonces, superando lo desagradable de la situación en una historia nada optimista ni alegre, su director, Cristian Mungiu, despacha el final con una última e íntima escena de humor negro, si no de mal gusto: declinando las comensales el estofado de sesos del menú por la sombra del canibalismo. También es una falta de respeto cómo nos compadecemos de ese infortunio, e incluso se aplaude cuando acaba la proyección, mientras se desprecia a los rumanos que tenemos por vecinos con semejantes o peores desgracias a cuestas. Por no hablar de que esa película, fuera de la programación de Actual, no iría a verla nadie. Terminó el cine al mismo tiempo que comenzaba el concierto de Orange Blossom con el Palacio vacío –o al menos eso dijo la radio–, aunque finalmente se consiguió una más que digna entrada para la primera cita musical. Digital 21, si no hubiera resultado tan estridente y, quizá, si se hubiera limitado a la música, no a cantar, hubiera sido genial. Pero todavía no conozco a un artista total, por mucho que haya quien se lo crea. Asian Dub Foundation, por otra parte, fueron el grupo que salva el festival nada más empezar, como otras veces han sido Rinôçérôse y Los Coronas. Simplemente inmejorables, vibrantes. ¿Pero qué grupo amateur quiere subirse a ese escenario después de esta impresionante actuación y alarde de calidad? Algún inconsciente o suicida que quiera hacer el ridículo, si no, no se explica. Decía ayer que sí hay un músico riojano en Actual: Brendan Croskerry. El más avispado defenderá que este canadiense sólo tiene de riojano el haber estudiado de Erasmus en la Universidad de La Rioja y cuatro conciertos improvisados en el Café Bretón y El Embrujo, pero también tiene de productores a Paulino Lorenzo y Míchel K., es decir, a Conectados. Los mismos culpables de delitos sonoros perpetrados por Tamara Seisdedos, Dinio o Andy Bass. La pregunta es de dónde sale este tipo. Pues de la chistera. A Croskerry ya le han colocado el tema ‘Sumerman’s on holidays’ en los recopilatorios Disco Estrella 2007 y Supermedelo 2007 y mientras unos exigen apoyo porque están empezando esta pareja se lo tiene que estar pasando en grande, y a buena fe, con los millones que ganan con esta basura. Y, ahora, para algo decente que hacen, también se lo premian. Hay quien nace con estrella.

Lo bueno a Actual

Premiar la mediocridad


Hay quien saca oro del hormigón y quien es capaz de ver la cara divertida de la tragedia. Me refiero, por supuesto, a la primera película de Actual, 4 meses, 3 semanas, 2 días, que narra la odisea que vive una joven rumana que desea abortar su embarazo en una sociedad sórdida y decadente que no lo permite. Las protagonistas consiguen que les asista un médico en la clandestinidad y la futura madre interrumpe su embarazo. Entonces, superando lo desagradable de la situación en una historia nada optimista ni alegre, su director, Cristian Mungiu, despacha el final con una última e íntima escena de humor negro, si no de mal gusto: declinando las comensales el estofado de sesos del menú por la sombra del canibalismo. También es una falta de respeto cómo nos compadecemos de ese infortunio, e incluso se aplaude cuando acaba la proyección, mientras se desprecia a los rumanos que tenemos por vecinos con semejantes o peores desgracias a cuestas. Por no hablar de que esa película, fuera de la programación de Actual, no iría a verla nadie. Terminó el cine al mismo tiempo que comenzaba el concierto de Orange Blossom con el Palacio vacío –o al menos eso dijo la radio–, aunque finalmente se consiguió una más que digna entrada para la primera cita musical. Digital 21, si no hubiera resultado tan estridente y, quizá, si se hubiera limitado a la música, no a cantar, hubiera sido genial. Pero todavía no conozco a un artista total, por mucho que haya quien se lo crea. Asian Dub Foundation, por otra parte, fueron el grupo que salva el festival nada más empezar, como otras veces han sido Rinôçérôse y Los Coronas. Simplemente inmejorables, vibrantes. ¿Pero qué grupo amateur quiere subirse a ese escenario después de esta impresionante actuación y alarde de calidad? Algún inconsciente o suicida que quiera hacer el ridículo, si no, no se explica. Decía ayer que sí hay un músico riojano en Actual: Brendan Croskerry. El más avispado defenderá que este canadiense sólo tiene de riojano el haber estudiado de Erasmus en la Universidad de La Rioja y cuatro conciertos improvisados en el Café Bretón y El Embrujo, pero también tiene de productores a Paulino Lorenzo y Míchel K., es decir, a Conectados. Los mismos culpables de delitos sonoros perpetrados por Tamara Seisdedos, Dinio o Andy Bass. La pregunta es de dónde sale este tipo. Pues de la chistera. A Croskerry ya le han colocado el tema ‘Sumerman’s on holidays’ en los recopilatorios Disco Estrella 2007 y Supermedelo 2007 y mientras unos exigen apoyo porque están empezando esta pareja se lo tiene que estar pasando en grande, y a buena fe, con los millones que ganan con esta basura. Y, ahora, para algo decente que hacen, también se lo premian. Hay quien nace con estrella.

Cabaret arrabalero. Café Cantante.

Ajo + Mastretta, Serpentina, Burruezo & Bohemia Camerata y Rodrigo García
Actual. Círculo Logroñés



Todo un acierto volver al Café Cantante. Tan abarrotado estaba el Círculo Logroñés que no dejaban entrar a nadie si no salía antes alguien. Por tanto, hasta la bandera para ver a Ajo & Mastretta, que realizaron un impecable espectáculo de cabaret simpático y divertido, una auténtica delicia para afinar el buen humor y cargarse de optimismo y buenas intenciones con el nuevo año. Mastretta interpretó con el piano, el clarinete y la armónica y Ajo cantó, recitó e improvisó su poesía al antentísimo público, despreocupado, por otra parte, por las siete lámparas de araña que se cernían sobre sus cabezas.

El monólogo musical y humorístico de Ajo dejaba pequeñas pausas para pensar sobre sus juegos de palabras y resultaban exquisitos aperitivos, de los que quitan el hambre aunque no alimenten. Sentado en el suelo vivimos algunos cronistas el acto, para que luego digan que no se está a pie de calle: ¡a pie de moqueta estuvimos!, frente a los privilegiados anónimos del palco. Mientras actuaba el dúo Serpentina se escuchó otra música de fondo, la encantadora de los hielos chocando contra el cristal de las copas que se servían en la barra y la agria de los camareros discutiendo.

Los hermanos Tamarit también lucieron, aunque con un directo más espartano. Guitarra y voz ofrecieron chanson y pop dulce y naïf con versiones de Parade, Rocío Durcal y Vainica Doble, algo ñoño pero embaucador, aunque el glamour se le fue a la cantante bebiendo a morro del botellín de cerveza. En el nuevo descanso hubo un juego de sillas en el que los que estaban de pie corrieron a por las localidades que otros dejaban libres, facilitando la renovación del público. Y en esto salió Burruezo & Bohemia Camerata con violín, contrabajo, guitarra y piano para realizar un concierto redondo e intenso. Flamenco, canción judía y arábica interpretada con mucho ritmo, mucha garra, mucha tensión. La voz desgarradora, con algún que otro gallo maravilloso, y las melodías populares que disfrutó el público acompañando con las palmas hizo que la música cinematográfica trasladara a todos hacia unos imaginarios y bohemios arrabales.

Quizá hubiera que haber dividido las sesiones alargando más cada una de ellas y otorgándoles un espacio propio, ya sea en café o en copa, pero la cita fue fabulosa, para el recuerdo. De Rodrigo García, como en lugar de ver a sus compañeros (como hicieron el resto, e incluso Víctor Coyote) esperó su turno en el bar del Círculo, no decimos nada. Tampoco asistimos. No se puede estar en todas partes.


Sobre este blog

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DIEGO MARÍN A. (Logroño, 1979) es licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de La Rioja, trabaja como redactor y es crítico literario de Diario La Rioja y Punto Radio La Rioja. Ha publicado el libro 'Inmejorable y otros relatos' (2003) y editado títulos como las obras poéticas 'Las eróticas' (2005) de Esteban M. de Villegas, 'Estación del frío' (2006) de Vicente Muñoz Álvarez y 'Orgullo. Poesía completa' (2006) de Armando Buscarini; los epistolarios 'Cartas vivas' (2006) y 'Epístolas líricas' (2007) de Buscarini y la obra teatral 'Los dioses se han fatigado' de Antonio Cillero Ulecia (2007), así como la antología de poemas sobre perros 'Vida de perros' (2007). Actualmente coordina el Aula Literaria de Logroño y codirige Editorial Buscarini.

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