'Lo que el aire mueve' de Manuel Hidalgo

Existe, ahora más que nunca, una gran diferencia entre los jóvenes según su formación y su estrato social. El que tiene la suerte de caer en una familia acomodada disfruta, por lo general, de una allanada senda por delante libre de obstáculos, mientras que los de clase media o baja se encuentran con un auténtico calvario que superar para siquiera ganarse la vida. Y es precisamente el sueño de intentar llegar hasta arriba del todo partiendo del fondo sobre lo que trata Lo que el aire mueve. Y, todo hay que decirlo, esta novela con la que Manuel Hidalgo resultó ganador del I Premio Logroño de Novela, a pesar de los pesares, transmite algo, quiere decir algo, se deja leer, esconde un noble leit motiv y hace un reflejo fiel de la sociedad actual.
Lo que el aire mueve se queda en medio de dos novelas anteriores y sociales como son El Jarama de Sánchez Ferlosio e Historias del Kronen de Mañas, no por retratar a la juventud que mira el presente huyendo del pasado y sin pensar en el futuro, sino por el ejercicio que el autor ha realizado con el lenguaje. Es este apartado, lo más sobresaliente de la obra de Hidalgo son los diálogos, pues de ellos se compone casi en su totalidad la novela. Pero no es un diálogo infértil sino dramático, ágil, coloquial y real, que lleva en volandas al lector por la historia que desea contar. Los tres escritores recogieron el hablar de la calle y lo trasplantaron en sus escritos otorgándoles una vivacidad muy propicia para el realismo de la narración. La prosa es directa, no se detiene en artificios o descripciones, no deja pensar, sólo fluye como un río, como un tren que no deja echar marcha atrás ni parar.
Dos hermanos, Javi y Tere, intentan vivir (sobrevivir) en Madrid desprendiéndose del pueblo, aunque aún no tienen alas para echar a volar. Los sueños pronto se convierten en pesadillas, problemas que intentan atajar rápido, de cualquier manera antes de pedir ayuda y admitir el fracaso. En medio del desaguisado, y como preludio del desastre, una comunión reúne a toda la familia y convierte a la novela en coral, en un desfilar de personajes que aportan cada uno su punto de vista sin cuajo alguno. Así pues, el corazón, más que la cabeza, mueve las acciones de los personajes, que actúan instintivamente, de modo inconsciente, emocional, convirtiendo en la novela en un relato crudo y descarnado de una historia triste que no da lugar a optimismos. Para colmo, sus más allegados les superan, les adelantan y les dejan atrás abriéndose camino como modelos, como empresarios, triunfando y haciéndoles a ellos naufragar. Hay momentos duros en la novela, escenas amargas, y mucha actualidad, de modo que parece hacer sido escrita al mismo tiempo que es leída. El dinero, la amistad, el amor, la prostitución, el engaño, el fracaso son temas centrales de Lo que el aire mueve, que constituye un escáner social a los tiempos que corren más que nosotros mismos.
Entrevista al escritor Manuel Hidalgo, Premio Ciudad de Logroño de Novela
«Estamos en una España a punto de tener una generación perdida»

Manuel Hidalgo es autor de la novela Lo que el aire mueve, Premio Ciudad de Logroño y publicaba ahora por Algaida
Periodista en diarios como El Mundo y revistas como Cambio 16 y Fotogramas, Manuel Hidalgo (Pamplona, 1953) resultó ganador del I Premio Ciudad de Logroño de Novela, convocado por el Ayuntamiento de Logroño y Fundación Caja Rioja, y sus 90.000 euros de dote con Lo que el aire mueve, publicada ahora por Algaida. Anteriormente ha publicado novelas como El pecador impecable, Azucena, que juega al tenis, Todos vosotros o La infanta baila, e incluso su relato ‘El portero’ fue llevado a la pantalla grande por Gonzalo Suárez. Mañana viernes a las 20.30 h. presenta en público su novela en el Centro Cultural Caja Rioja-La Merced de Logroño, mientras que ayer miércoles lo hizo en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.
-Lo que el aire mueve es un retrato descarnado de la sociedad. ¿Es ese reflejo una denuncia?
-No, no lo veo por ahí. No es una denuncia pero sí un reflejo. Es una parte de la realidad que tiene que ver con los jóvenes, estamos en una España a punto de tener una generación perdida, con jóvenes sin formación suficiente, que salen al pairo de los pueblos o las periferias de las grandes ciudades con la pequeña gran ambición salir adelante y, sobre todo, muy influenciados por lo peor de los medios de comunicación. Es una generación a la intemperie, el título se refiere tanto el aire que les lleva a la ciudad como el aire que les barre como vendaval.
-Más del 75% de la novela está construida a base de diálogo, algo que le otorga agilidad a la obra.
-El diálogo sirve para la agilidad y también para el reflejo social y la mentalidad, pero voy más lejos. Me he propuesto usar el diálogo con otra virtud, lo dramático, sustituyendo y haciendo innecesaria la descripción y la introspección. No es sólo estrategia de agilidad o método testimonial, he buscado sustituir la descripción externa, que la haga innecesaria fijando las escenas y con pocas acotaciones, para introducirse en los personajes. Ese es uno de los objetivos estilísticos y literarios de la novela.
-Ha afirmado que su novela es una «visión barojiana del siglo XXI», pero Pío Baroja era más contemplativo.
-Más que con el estilo, cuando he mencionado lo «barojiano» me he referido a dos cosas: mi interés por la tradición realista de la literatura española reciente (Galdós, Baroja, Cela, Delibes, Marsé...) y el común afincamiento en el Realismo con una mirada hacia la sociedad. Y, claro, hablo de novelas de Baroja como las de la trilogía La lucha por la vida, no de las de aventuras. Quizá también de otro modo puede estar en la tradición barojiana, por el carácter impresionista del libro y el contenido social, no de crítica. Es la primera vez que lo abordo de una forma clara, aunque parte de La infanta baila, en el que hay un retrato del Madrid nocturno centrado en personajes marginales, puede ser un antecedente de este libro.
-Las relaciones familiares y la amistad son el eje motor de la novela. ¿Por qué es el amor fraternal el protagonista de su novela?
-Javi, el hermano, es un personaje-centro de una tripleta de relaciones: la amistosa con José, la fraternal con su hermana y la sentimental con su novia Merche. Y también hay otra relación (rota) con sus padres. Javi es epicentro porque esta novela es muy coral, hay un cogollo de relaciones personales con un abanico de matices muy grande que da lugar a otras consideraciones personales. Javi es muy machista con su novia y su hermana porque no creo que hayan cambiado ni se haya eliminado el machismo, la cabeza y la educación les dice una cosa y la razón otra a los jóvenes, como si hubiera una genética que persiste. En el escenario de la novela sobran las modelos y faltan los modelos de conducta, moral o intelectuales, eso es reflejo de la sociedad actual por culpa de una tele horripilante.
-Esta preocupación por los jóvenes seguramente parte por ser usted padre. ¿Ha escrito esta novela para su hijo adolescente?
-No exactamente, aunque se la dedico a él. No se la he escrito para él pero me gustaría que la leyera y sacara la conclusión de que tener un fuerte esqueleto de formación y valores es fundamental hoy y el problema de los protagonistas de la novela es que no lo tienen. Volviendo a la realidad, insisto en que hablamos de una parte de la juventud. No se puede hablar de los jóvenes en general porque es muy distinta la vida en familias de clase media-alta con padres más o menos ilustrados y los reflejados en la novela. Esto tiene que ver con mi hijo porque tiene el privilegio de pertenecer a un contexto en el que las oportunidades son muy distintas a los de la novela, no corre los mismos peligros.
Los adultos, el dinero.
-Las figuras adultas de la novela parecen pasar de largo, no están muy asentadas. ¿Por qué?
-Es global, de fondo, es por un lado muy expresionista porque es una novela muy contundente, descarnada y categórica en el diagnóstico y a la vez impresionista en la pincelada, valga la contracción real o aparente. No he ahondado en esos personajes porque todos forman parte de un concierto que se va decantando. Los jóvenes tienen mucho desarrollo pero a la vez están dibujados con pinceladas claras y firmes. El padre de José ha leído porque accedió a libros en el colegio donde fue bedel, el padre de Javi es propietario, hecho a sí mismo, la abuela procede de una familia anarquista y con otros valores, quizá republicanos, todo con sus contradicciones el catedrático tiene esas caras que procede de leyes.
-Ha declarado en la revista Qué leer que el dinero del premio «es muy poco» y es de los más cuantiosos del país. Aclárelo porque resulta usted tan envidiado como inconformista.
-Eso lo puede entender cualquiera. El premio está muy bien dotado, es excelente y me siento muy contento y agradecido de haberlo ganado porque es muy importante que el Ayuntamiento de Logroño y Fundación Caja Rioja se hayan lanzado a esto, ya que es tranquilizador para un escritor de hoy, pues no hay tantos adelantos. Yo quería decir que quince millones de las antiguas pesetas (a descontar los impuestos) no es dinero si uno se mete a hacer castillos de arena, no puedes hacer nada radical con él.
-Curiosamente, Lo que el aire mueve también trata de dinero.
-Es uno de los temas, alguien lo necesita y conseguirlo es la solución, aunque se convierte en el problema. Esto quiere decir mucho de nuestra sociedad. El dinero es un problema para el que se busca una solución y esta es otro problema en sí, la gente lo busca y se mete en otro problema, préstamos, créditos, hipotecas...
Espido Freire
«Hay un tiempo para evadirse,
y otro para reaccionar»
Espido Freire presenta su nueva novela Soria Moria, Premio Ateneo de Sevilla, hoy en el Espacio Fundación Caja Rioja-Santos Ochoa
Todavía es la ganadora más joven del Premio Planeta, que recibió por Melocotones helados (1999), novela que le encumbró. Espido Freire (Bilbao, 1974), filóloga inglesa, es autora de novelas como Donde siempre es octubre (1999), Diabulus in musica (2001) y Nos espera la noche (2003), libros de relatos como Juegos míos (2004), el libro de poemas Aland la blanca (2001) y ensayos como Querida Jane, querida Charlotte (2004). Esta tarde, a las 19.30 h., presentará su última novela, Soria Moria (Algaida, 2007; Premio Ateneo de Sevilla) en el Espacio Fundación Caja Rioja-Santos Ochoa.

-La narrativa de sus admiradas Jane Austen y las hermanas Brönte está muy presente Soria Moria. ¿De qué modo han influido en su obra?
-Bueno, para comenzar, Jane Austen describió la caza y captura del marido entre las clases altas con una precisión que me ha servido de orientación..., aunque las madres casamenteras de Soria Moria son mucho más feroces y determinadas de lo que la educación de Austen permitiría describir. Las Brontë asoman menos...
-La narración está salpicada de epístolas, también muy común en aquella narrativa inglesa.
-Sí: me encantan las epístolas. Escribo una cantidad apabullante de e-mails no profesionales al día, continuación de las cartas que antes enviaba. Mis amigos tienen mis cartas ordenadas en clasificadores, porque durante los últimos dieciséis años algunos tienen casi carta diaria. Respecto a las de la novela, alguna de ellas es prácticamente real, por ejemplo, la de la petición de mano por parte de una las madres. Sorprendente, ¿verdad? El lenguaje también envejece, y ahora nos resulta extraño...
-La novela transcurre en las Islas Canarias a comienzos del siglo XX, ¿ha intentado apartar la acción de la península para que fuera una historia cercana, pero no tanto?
-No, tiene más que ver con que ese momento y ese lugar me interesaban, no con la lejanía... En Diabulus in musica no concreto el tiempo, pero sí el lugar: transcurre en Bilbao y Londres.
Investigación literaria
-Y surge de una investigación previa. ¿Qué investigaba y qué le empujó a escribir esta historia?
-Más que con una investigación tiene que ver con varias casualidades. Una es que me llegó un librito sobre extranjeros en Tenerife, otra un sueño con los cuatro protagonistas jugando juntos y la última vino de un comentario de un amigo escritor (noruego), que me habló de la tradición de Soria Moria. A partir de ahí, uní los tres temas y comenzó la investigación. ¡Me encanta investigar! Pasaría años averiguando sobre los temas que me interesan. Acumulo una gran cantidad de datos inútiles que luego casi nunca sirven para nada... pero cuando sirven, ¡qué satisfacción!
-Los amores y las familias vertebran esta nueva novela, algo que siempre (literariamente) acarrea conflicto. ¿No hay amor perfecto, ni siquiera en la ficción?
-Los amores perfectos, en la ficción, tienden a resultar aburridos, a no ser que sólo se insinúen. «Y se casaron y fueron felices, y comieron perdices...». Si el cuento se alarga hacia la felicidad, no hay gran cosa más que decir. Si hacia la infelicidad, nos encontramos con lo que ya Tolstoi anticipaba: «Todas las familias felices se parecen...».
-Los protagonistas desean escapar hacia ese lugar imaginario, Soria Moria. ¿A usted también le gustaría huir hasta allí?
-No, gracias. Yo ya dejé atrás la adolescencia hace muchos años, y una de las señales de madurez tiene que ver con resolver los problemas en lugar de escabullirse de ellos. Hay un tiempo para evadirse, y otro para reaccionar. El problema de mis personajes es que cuentan con tan poco poder que no hay en ellos posibilidad de reacción.
Espido Freire participará a partir de las 18.00 h. en Café con libros, el club de lectura organizado por el Ateneo Riojano y la librería Santos Ochoa. A continuación, a las 19.30 h., la autora presentará su novela Soria Moria en público. En esta ocasión estará acompañada de la escritora albaceteña Raquel Martínez, que presentará junto a Espido Freire su novela Sombras de unicornio (Algaida, 2007), ganadora del XII Premio de Novela Ateneo Joven de Sevilla.
Sobre este blog
Ciudad del Hombre
Diego Marín A.DIEGO MARÍN A. (Logroño, 1979) es licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de La Rioja, trabaja como redactor y es crítico literario de Diario La Rioja. Ha publicado el libro 'Inmejorable y otros relatos' (2003) y editado títulos como las obras poéticas 'Las eróticas' (2005) de Esteban M. de Villegas, 'Estación del frío' (2006) de Vicente Muñoz Álvarez y 'Orgullo. Poesía completa' (2006) de Armando Buscarini; los epistolarios 'Cartas vivas' (2006) y 'Epístolas líricas' (2007) de Buscarini y la obra teatral 'Los dioses se han fatigado' de Antonio Cillero Ulecia (2007), así como la antología de poemas sobre perros 'Vida de perros' (2007). Actualmente coordina el Aula Literaria de Logroño y codirige Editorial Buscarini.
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