La Rioja
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El árbitro, el ladrón, la nevera y su amante
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cuestiondepelotas | 03-10-2013 | 15:33| 0

Trencilla, hijoputa, ladrón y cegato. Dolorosos epítetos para un pobre señor que se dedica a servir como juez imparcial entre dos fuerzas antagónicas que enseñan los dientes, para un pobre deportista que corre en diagonal, sin gloria cuando acierta y con pena cuando falla. Ay, pobres árbitros.

Trencilla, hijoputa, ladrón y cegato. Dolorosos epítetos para un pobre señor que se dedica a servir como juez imparcial entre dos fuerzas antagónicas que enseñan los dientes, para un pobre deportista que corre en diagonal, sin gloria cuando acierta y con pena cuando falla. Ay, pobres árbitros.

No.

El mal arbitraje es un crimen sin víctimas. No es que no existan, es que a tenor de los resultados parece como si no existiesen. Cuando un árbitro se equivoca, suele hacerlo a favor de quien menos problemas va a darle en el futuro. Así, si Muñiz Fernandez mete una gambada espectacular en un partido Elche-Real Madrid, el resultado es el que conocimos ayer: el Comité Técnico de Árbitros no aplicará ningún castigo. Ni entrará en la famosa nevera, ni ofrecerá explicaciones sobre el penalti inexistente en el área de los locales en el minuto 94. Muñiz seguirá siendo uno de esos increíbles profesionales de la Liga Española que se regulan a sí mismos y que no conocen más ley que la que Victoriano Sánchez Arminio tiene a bien aplicar. Es la ley del más fuerte y los más fuertes son ellos.

Ser árbitro de primera es un chollo espectacular. Hay que tener unas condiciones físicas mínimas, obviamente, y chuparse unos cuantos años aguantando escupitajos, insultos e incluso bofetadas en los campos de regional, tercera, segunda B, segunda… Cuando el candidato ha demostrado que pasar por ese infierno no ha afectado a su salud mental, indica también que sus tragaderas son enormes, y por tanto que está maduro para ponerse en manos de Victoriano y convertirse en uno más del grupo de trencillas de élite que van a chupar de una teta cuya leche no deja de manar.

Y qué teta. Estar trotando por los impecables campos de Primera 90 minutos por semana supone unos emolumentos de 150.000 euros al año. No sé ustedes, pero yo hay días que no los gano. Y además lo hacen desde la impunidad absoluta. Basta con saberse las cuatro reglas básicas del reglamento: que si el balón pasa la raya por cualquier sitio que no sea entre los tres palos es fuera, que si un jugador atiza a otro es falta, que el balón no se toca con la mano y que eso de quitarse las camisetas es amarilla. Ni siquiera hace falta que sepan lo que es el fuera de juego, que para eso hay unos asistentes de lo más majos que levantan banderines por si tú no te has dado cuenta.

Cualquier fallo, por garrafal que sea, si no es un desconocimiento del reglamento, se considera error de apreciación. No importa que todo el estadio haya visto lo contrario, si él no lo ha visto es humano y además estará cansado el pobre, alguien le habrá tapado, el sudor habrá nublado su visión… Cualquier cosa menos reconocer que es un inútil o que, aún peor, ha errado a conveniencia.

Si la vida pusiese a cada árbitro malo en su sitio, las fábricas de Bosch y LG tendrían que hacer horas extras. Pero quién va a meter a un árbitro en la nevera si es uno de los nuestros, pobre, hasta ahí podíamos llegar. ¡Ni que alguien hubiese salido perjudicado!

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Madrid 2020, ¿es lo que necesitamos?
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cuestiondepelotas | 28-08-2013 | 19:50| 2

Él es el héroe que Gotham se merece, pero no el que necesita ahora mismo“. Con esas palabras, recitadas en voz cadenciosa sobre el fondo musical de Hans Zimmer, el comisario Gordon le hacía ver a su hijo una triste verdad al final de la épica El Caballero Oscuro. En un mundo imperfecto, las soluciones mágicas no existen, los ideales funcionan sólo a veces, y los esfuerzos titánicos no siempre se ven recompensados.

Él es el héroe que Gotham se merece, pero no el que necesita ahora mismo“. Con esas palabras, recitadas en voz cadenciosa sobre el fondo musical de Hans Zimmer, el comisario Gordon le hacía ver a su hijo una triste verdad al final de la épica El Caballero Oscuro. En un mundo imperfecto, las soluciones mágicas no existen, los ideales funcionan sólo a veces, y los esfuerzos titánicos no siempre se ven recompensados.

Esta es una página sobre deporte. El deporte es una vía de escape y también una de las más nobles actividades del ser humano, principalmente porque se realiza por elección. El antílope y el guepardo, cuando corren, lo hacen impulsados por la necesidad, por mero instinto de supervivencia. Usain Bolt o una humilde estudiante de psicología, cuando corren, lo hacen por elección propia. Porque cada paso les hace mejores.

Por eso puede parecer extraño que en una página como esta, donde amamos el deporte y muchos de mis compañeros dedican, con pasión, su vida a contarlo, alguien exprese el deseo de que Madrid no consiga los Juegos Olímpocos de 2020. Para muchos de los que comparten espacio conmigo en Grada360 será uno de los acontecimientos que marquen sus vidas. También será un cambio radical en las vidas de muchas personas, muchos se enriquecerán gracias a los Juegos, habrá trabajo durante un par de años para muchos jóvenes, y será en general una fiesta.

Esa es la parte buena. Hay una parte mala. El presupuesto corregido de Madrid 2020 prevee gastar 2400 millones de euros e ingresar 2000. Sobre el papel, es un gasto medianamente asumible si consideramos el beneficio intangible que traerá para España en imagen de marca. Pero en el mundo real, sabemos que siempre se falla con las cifras. Sin ir más lejos, Londres calculó unos gastos de 2400 millones de libras que terminaron convirtiéndose en unos reconocidos 9300 millones, casi cinco veces más de lo ingresado. A todas luces, un negocio ruinoso.

El otro día salí a correr por el Parque del Retiro. Mientras intentaba mover mis viejos huesos de treintañero a un ritmo razonable, me crucé con la joven de la que hablaba en el segundo párrafo, amiga de hace años. Mientras nos deteníamos a tomar aliento y ponernos al día, le comenté que seguramente estaría emocionada por los Juegos. Y ella me respondió, muy seria: “Preferiría que esos miles de millones de euros que se supone que no tenemos y que han recortado de Sanidad y Educación fuesen a lo realmente importante. A pagar becas que hiciesen avanzar la investigación, a contratar más médicos, a elevar el nivel de los alumnos de este país”.

Y se marchó, antes de que pudiese responder nada. Me dijo adiós con la mano mientras se alejaba como el Batman de Nolan, dejándome pensativo, sudoroso y cansado. Troté de vuelta a casa, pero ya no era lo mismo. Sabía que poner una pierna delante de la otra nos hace ser mejores, pero no tanto como para que la ilusión que nos hace organizar unos juegos nos haga olvidarnos de que no siempre lo que queremos o merecemos es lo que necesitamos.

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Vaca sagrada
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cuestiondepelotas | 21-08-2013 | 21:12| 3

La vaca sagrada (Bos primigenius sacratus) es un mamífero homínido balompédico que tiene su hábitat en los campos, vestuarios y zonas nobles de los equipos grandes de fútbol. Son reconocibles desde cierta distancia, diferenciables de otros homínidos balompédicos por una nómina elevada (no siempre la más alta) y un aura intangible que les protege de todo mal.

La vaca sagrada (Bos primigenius sacratus) es un mamífero homínido balompédico que tiene su hábitat en los campos, vestuarios y zonas nobles de los equipos grandes de fútbol. Son reconocibles desde cierta distancia, diferenciables de otros homínidos balompédicos por una nómina elevada (no siempre la más alta) y un aura intangible que les protege de todo mal.

La vaca sagrada nunca nace vaca sagrada, salvo raras excepciones como el Raulibus Gonzalus, capaz de realizar grandes proezas desde el día de su debut. Normalmente deviene en vaca sagrada desde un estado primario de homínido balompédico corriente, más dotado que el resto, pero aún sin formar del todo.

Cuando el homínido balompédico común ejecuta grandes proezas puede no llegar a convertirse en vaca sagrada. Para eso es preciso que la futura vaca realice una serie de rituales mágicos transformadores, desde besar el escudo de la camiseta con profusión en cada partido hasta encararse con homínidos balompédicos de manadas rivales dentro y fuera del campo. Sin embargo estos rituales, que han de ser repetidos a lo largo de los años, tampoco garantizan la transformación en vaca sagrada. La etología nos enseña casos como el Ikeribus Casillus, un tipo particular de vaca sagrada que ha realizado actos de hermanamiento con machos alfa de manadas rivales, saliendo reforzado de los encuentros.

Donde realmente logra pasar la vaca sagrada de pupa a crisálida es en las zonas de abrevadero de animales del entorno del homínido balompédico, conocidos comúnmente como periodistas deportivos. La vaca sagrada acude a las zonas de pasto y abrevadero en los reservados de restaurantes de lujo, normalmente de nombre vasco, y allí hace ofrendas de alimento y copas. De semejante interacción suelen resultar cambios en el ecosistema, conocidos comúnmente como “mamadas a tres tiempos” o “portadas a cinco columnas“, variando la terminología según el color del lector del diario.

La combinación exacta y casi alquímica de condiciones ambientales, tiempo de maduración, éxitos deportivos y portadas de periódico termina de completar la transformación del homínido balompédico en vaca sagrada. Suele producirse este en un periodo no inferior a cuatro años, salvo contadas excepciones.

Una vez transformado en vaca sagrada, el ejemplar disfrutará de una serie de prebendas otorgadas por su condición. Los periodistas clamarán por su titularidad, los aficionados la exigirán, sus errores se disculparán o se camuflarán de pretendido XXXXismo (sustitúyanse las Xs por el nombre del clan de pertenencia de la vaca), siendo esto cierto o no.

En ningún caso se cuestionará el estado de forma de la vaca sagrada, y cualquier homínido balompédico que aspire a ocupar su puesto será tratado con el triple de dureza que se le aplicaba antes a esta a la hora de juzgar sus méritos y deméritos. Y si por lo que fuese, esa figura de adorno pero obligatoria en cada clan denominada “entrenador”, osase cuestionar su vacasagridad, caerá sobre ella todo el peso de las portadas.

Hasta aquí nuestro documental de National Geographic de hoy. ¡Gracias por estar ahí!

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28 veces la mejor del mundo
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cuestiondepelotas | 14-08-2013 | 18:51| 0

Hace 31 años nació una niña en Volgogrado que sólo quería ser gimnasta. Desde los cinco años, y durante una década, Yelena se dedicó en cuerpo y alma al giro y la pirueta, queriendo ser la mejor del mundo. Pero un día, sus genes y su sistema endocrino la traicionaron. De pronto sus entrenadores la miraban con desconfianza, y le decían que era demasiado alta para ser gimnasta. Que midiendo 1,74 jamás llegaría lejos.

Yelena lloró al saber la noticia. Ella sólo deseaba competir, pero las trabas eran demasiado grandes. Podría haber renunciado al deporte entonces, haberse convertido en una chica normal más, del montón. Podría haberse buscado un trabajo o echarse novio, podría haber hecho muchas cosas, pero no hizo ninguna.

En lugar de eso, cogió una pértiga.

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Las chicas no son solo guerreras cuando no están ellos
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cuestiondepelotas | 08-08-2013 | 11:20| 0

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Así, sí.

Hay una constante en la información deportiva en nuestro país que produce a la vez lástima y rabia. Y es la poca o nula atención que le prestamos a las deportistas femeninas españolas. El desequilibrio social y de atención que existe entre lo que gana y lo que aparece en medios un deportista hombre y una mujer es abismal y casi incomprensible. NewImage

Hay una constante en la información deportiva en nuestro país que produce a la vez lástima y rabia. Y es la poca o nula atención que le prestamos a las deportistas femeninas españolas. El desequilibrio social y de atención que existe entre lo que gana y lo que aparece en medios un deportista hombre y una mujer es abismal y casi incomprensible.

Los 106×70 de un campo de fútbol son iguales para una mujer que para un hombre. Los 3,05 del aro de baloncesto están a la misma altura. Los 100 metros lisos tienen exactamente el mismo número de centímetros, y por alguna razón nos comportamos como si eso no fuese así.

Tenemos tan poco respeto a la labor de las deportistas, que nos creemos que tenemos que centrar la atención en sus cuerpos, no en su desempeño. De ahí propuestas tan rocambolescas como la de la creación de una Liga de Baloncesto en Lencería, que produce vergüenza por su mera existencia.

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Así que durante todo el año pasamos olímpicamente de las mujeres deportistas a no ser que se dopen o salgan desnudas, como en la contraportada del As. Pero luego llega el verano y resulta que las competiciones masculinas desaparecen o que los chicos pinchan miserablemente en el mundial de natación, y ellas conquistan 12 medallas. Y de pronto nos acordamos de que el deporte, todos los deportes, los practican personas de ambos sexos, con las mismas reglas pero distintas oportunidades. Que cruzar la línea de meta la primera cuesta el mismo sudor, la misma energía y la misma fuerza. O incluso más, porque ha de ser logrado con menos recursos. Y en ese momento es cuando tenemos que pararnos a reflexionar sobre qué estamos haciendo, o escribir posts como estos, que ojalá no fuesen necesarios pero que hoy por hoy siguen siendo imprescindibles.

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Un camino sin retorno
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cuestiondepelotas | 03-08-2013 | 09:03| 0

120 millones de euros. Eso es lo que tendrá que pagarle el Real Madrid al Tottenham, un montante desorbitado y a todas luces innecesario, por una de las pocas estrellas sueltas que quedaban por el mundo.

Cabe preguntarse qué sentido tiene ahora el fichaje de Bale a ese precio por el Real Madrid. Es un jugador enorme, un crack, y tiene 23 años tan sólo. Sobre eso no caben muchas dudas, pero tampoco cabían sobre Kaká cuando se le fichó por un palé de billetes de 500 euros, y ha sido el calentador de banquillos más caro de la historia del equipo blanco. Su glorioso trasero ha elevado la temperatura de los asientos Recaro a razón de 10 millones de euros al año, elevando el coste de su fichaje por encima de los 100.

Al llegar a este tercer párrafo, habrá lectores que piensen que el Real Madrid es soberano y puede hacer con su dinero lo que le dé la realísima gana. Sin entrar en por qué el banco le presta al Real Madrid 120 millones de euros y para el CSIC no hay un duro, eso no es exactamente cierto. Sigo defendiendo, y lo haré hasta que me muera o me echen de Grada360, que el Real Madrid y el Barcelona tienen una responsabilidad con el fútbol español que han ignorado repetidamente en la defensa egoísta de sus propios intereses. Primero, ignorando (sobre todo el Madrid) las necesidades a largo plazo de la selección española, que en buena medida recaen sobre sus hombros. Y segundo, con el mal uso que le dan al dinero que genera el fútbol español y del que ellos se llevan la parte del león.

Todo el dinero que se está marchando de la Liga hacia la Premier, la Bundesliga o el Calcio, son oportunidades que le damos a los rivales para que nos debiliten. Lo primero que ha hecho el Tottenham con el dinero de Bale ha sido comprarse a Soldado, pegando un buen tajo a la delantera del Valencia. Y esa es una constante que se repite por todos los equipos que no entran en la parte superior de la tabla. Excepto Madrid y Barcelona, ningún club se ha reforzado de manera significativa. Salvo, como me comenta Rodrigo Errasti, el Athletic de Bilbao, y ello sólo porque tiene unas particularidades que le facilitan la vida a veces -otras muchas se la complican-.

¿Cuánto podrá mantenerse este sinsentido? Tanto como el dinero de la Liga y las televisiones siga igual de mal repartido, que será sin duda mucho tiempo. En realidad el fútbol español ha emprendido un camino sin retorno para los equipos pequeños, que durante la próxima década están condenados a ver a Real Madrid y Barcelona repartirse las Ligas y los puestos de arriba de Champions, mientras ellos rascan alguna Copa que otra y ven como sus mejores jugadores acaban comiendo fish and chips en Londres, pizza en Roma o codillo en Munich.

Y en realidad, tampoco nadie quiere que esto cambie, ¿no?

120 millones de euros. Eso es lo que tendrá que pagarle el Real Madrid al Tottenham, un montante desorbitado y a todas luces innecesario, por una de las pocas estrellas sueltas que quedaban por el mundo.

Cabe preguntarse qué sentido tiene ahora el fichaje de Bale a ese precio por el Real Madrid. Es un jugador enorme, un crack, y tiene 23 años tan sólo. Sobre eso no caben muchas dudas, pero tampoco cabían sobre Kaká cuando se le fichó por un palé de billetes de 500 euros, y ha sido el calentador de banquillos más caro de la historia del equipo blanco. Su glorioso trasero ha elevado la temperatura de los asientos Recaro a razón de 10 millones de euros al año, elevando el coste de su fichaje por encima de los 100.

Al llegar a este tercer párrafo, habrá lectores que piensen que el Real Madrid es soberano y puede hacer con su dinero lo que le dé la realísima gana. Sin entrar en por qué el banco le presta al Real Madrid 120 millones de euros y para el CSIC no hay un duro, eso no es exactamente cierto. Sigo defendiendo, y lo haré hasta que me muera o me echen de Grada360, que el Real Madrid y el Barcelona tienen una responsabilidad con el fútbol español que han ignorado repetidamente en la defensa egoísta de sus propios intereses. Primero, ignorando (sobre todo el Madrid) las necesidades a largo plazo de la selección española, que en buena medida recaen sobre sus hombros. Y segundo, con el mal uso que le dan al dinero que genera el fútbol español y del que ellos se llevan la parte del león.

Todo el dinero que se está marchando de la Liga hacia la Premier, la Bundesliga o el Calcio, son oportunidades que le damos a los rivales para que nos debiliten. Lo primero que ha hecho el Tottenham con el dinero de Bale ha sido comprarse a Soldado, pegando un buen tajo a la delantera del Valencia. Y esa es una constante que se repite por todos los equipos que no entran en la parte superior de la tabla. Excepto Madrid y Barcelona, ningún club se ha reforzado de manera significativa. Salvo, como me comenta Rodrigo Errasti, el Bilbao, y ello sólo porque tiene unas particularidades que le facilitan la vida a veces -otras muchas se la complican-.

¿Cuánto podrá mantenerse este sinsentido? Tanto como el dinero de la Liga y las televisiones siga igual de mal repartido, que será sin duda mucho tiempo. En realidad el fútbol español ha emprendido un camino sin retorno para los equipos pequeños, que durante la próxima década están condenados a ver a Real Madrid y Barcelona repartirse las Ligas y los puestos de arriba de Champions, mientras ellos rascan alguna Copa que otra y ven como sus mejores jugadores acaban comiendo fish and chips en Londres, pizza en Roma o codillo en Munich.

Y en realidad, tampoco nadie quiere que esto cambie, ¿no?

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Comienza la era Ancelotti
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cuestiondepelotas | 17-07-2013 | 00:15| 0

Comienza una nueva era para el Real Madrid, una que lleva el nombre del 2 veces campeón de la Champions Carlo Ancelotti. El italiano lleva el peso de su nacionalidad por delante, algo que ha hecho que muchos viésemos con cierta prevención su fichaje por el club blanco. Están demasiado presentes en el recuerdo las soporíferas ligas de Fabio Capello o los partidos a la numantina de Mou -que cuando le daba la ventolera parecía más italiano que el Lambrusco y el queso parmesano-.

Hoy comienza una nueva era para el Real Madrid, una que lleva el nombre del 2 veces campeón de la Champions Carlo Ancelotti. El italiano lleva el peso de su nacionalidad por delante, algo que ha hecho que muchos viésemos con cierta prevención su fichaje por el club blanco. Están demasiado presentes en el recuerdo las soporíferas ligas de Fabio Capello o los partidos a la numantina de Mou -que cuando le daba la ventolera parecía más italiano que el Lambrusco y el queso parmesano-.

Ahora bien, cuando reflexionamos un poco, con gráficas en la mano, sobre la trayectoria del ex entrenador del PSG, vemos que sus técnicas apuntan hacia un modelo menos conservador que el de sus compatriotas. No es que de pronto vaya a atacar con seis delanteros, pero tampoco es Ancelotti entrenador de autobús y patapúm pa’rriba.

A Carlo se le ha fichado porque es un entrenador cómodo, que garantiza una cierta confianza en los resultados. Será complicado que veamos con él una paliza abrumadora como las últimas que tuvieron que aguantar los aficionados ante el Borussia de Dortmund. Es aficionado al sistema de tres medioscentros, trivote o como llamemos a esa acumulación en la medular que suele producir partidos lentos, juego menos vertical y supuesta “seguridad”. Sin embargo, ha sido lo suficientemente listo como para adaptar su estilo de juego cuando la ocasión lo requería, ya fuese porque le convencía la calidad de sus jugadores, ya fuese porque -como dicen las malas lenguas- tiene más miedo a un mal titular que a un gol en contra.

Aún es pronto para vaticinios, pero si tuviese que apostar por el sistema que empleará Ancelotti diría que será un 4-3-3, con Khedira cerrando la medular, Xavi o Illarramendi e Isco. Por delante, Ozil, Cristiano y Benzemá. Un juego que le permitirá contras rápidas, pero no abusando de ellas como hacía el Madrid de Mou. Su estilo irá hacia la creación y el toque, restando velocidad pero aumentando los recursos.

¿Es esto lo que necesita el Real Madrid ahora mismo? No exactamente. La renovación del club debería pasar por asumir que pueden pasarse tres o cuatro años en blanco y empezar a seguir el camino de la cantera. Eso daría un vuelco tremendo a la imagen del equipo y serviría para construir. Pero es algo que Ancelotti no hará en ningún caso. Poco amigo de arriesgar, es de esos cuya alineación es siempre la obvia. Al contrario de Mouriño, que llegaba a comprarse todos los periódicos del día para poner después la única combinación que no había aparecido en ninguno, el italiano es muy mainstream. Aunque considerando todas las opciones disponibles, Ancelotti no será malo para el club. Está por ver si conseguirá los resultados, en este momento de incertidumbre, pero desde luego a nivel de imagen al menos no supondrá el demérito constante del entrenador anterior. Y eso, al menos, es un avance.

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Illarramendi y la españolización
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cuestiondepelotas | 12-07-2013 | 12:20| 2

Algo está cambiando en el Real Madrid. Es posible que Florentino Pérez se haya dado cuenta -por fin- de que la selección campeona del mundo es la española. Es posible que no tenga dinero para Bale, es posible que crea que de esta forma se acercará más a la afición, es posible que se haya dado cuenta de que el club necesita un urgente cambio de imagen para resultar menos antipático.

Cualquiera de las razones expuestas podría ser válida, incluso podrían serlo todas. Podría ser que simplemente haya coincidido así, porque Florentino no ha sido el presidente de Primera División con más luces en su segundo advenimiento. El caso es que Morata, Carvajal, Nacho, Isco, Jesé e Illaramendi son los nombres de la temporada. Por primera vez en muchos años, el Real Madrid tendría 12 españoles de los 25 jugadores de la primera plantilla.

Algo está cambiando en el Real Madrid. Es posible que Florentino Pérez se haya dado cuenta -por fin- de que la selección campeona del mundo es la española. Es posible que no tenga dinero para Bale, es posible que crea que de esta forma se acercará más a la afición, es posible que se haya dado cuenta de que el club necesita un urgente cambio de imagen para resultar menos antipático.

Cualquiera de las razones expuestas podría ser válida, incluso podrían serlo todas. Podría ser que simplemente haya coincidido así, porque Florentino no ha sido el presidente de Primera División con más luces en su segundo advenimiento. El caso es que Morata, Carvajal, Nacho, Isco, Jesé e Illaramendi son los nombres de la temporada. Por primera vez en muchos años, el Real Madrid tendría 12 españoles de los 25 jugadores de la primera plantilla.

Esta novedad tiene que traducirse luego, lógicamente, en minutos de juego. Illarramendi y Xabi Alonso compiten por un mismo espacio, Isco sí puede desplazar a un extranjero, pero el resto de la alineación seguirá un esquema muy parecido al de otras temporadas. No es muy amigo Ancelotti de hacer cambios grandes.

En cualquier caso, la base de la selección española que ha de conquistar el mundial de Rusia 2018 pasa por todos estos jugadores. Serán ellos los que aspiren a levantar la copa del mundo en el Luzhniki Stadium. Así que ahora recae sobre el Real Madrid en su conjunto gran parte de la responsabilidad de mantener -frente a la hegemonía del Barça- a la espina dorsal de la Roja

Al final todo es una cuestión de minutos. Todos confiamos en que Zizou sea el nuevo entrenador del Madrid tras la marcha de Ancelotti -y es mucho adelantar, ya que para eso faltan como mínimo un par de temporadas-, confiando en que inicie una era de apuesta por la cantera y por el juego bonito. Mientras tanto, cae sobre el italiano la tarea de manejar al jugador que puede convertirse en el eje de la selección y del Real Madrid. Es indiscutible la inmensa labor que ha realizado Xabi Alonso a los mandos de ambos conjuntos, haciendo una tarea menos vistosa que la de Xavi pero igualmente productiva.

Illarramendi aparece cortado por el mismo patrón, un hombre capaz de manejar las pausas con la misma naturalidad que las transiciones, decidir cuándo correr y cuando parar. Pura potencia de procesamiento que le ha costado a Florentino casi 40 millones de euros. Ahora toca aprovecharlos, por el bien de todos.

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Gloria de cristal
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cuestiondepelotas | 02-07-2013 | 16:53| 0

Un héroe se define por la gloria, dicen. Lo que tendríamos que preguntarnos es qué es la gloria, y más importante aún, de qué está hecha.

La gloria es como una jarra de cristal de Murano. Extremadamente difícil de crear, es necesario un artesano de una pericia especial para soplar un objeto de inusual belleza. Un profesional puede dedicar su vida entera para crear una sola pieza excepcional, algo que no pueda ser superado nunca. Es muy sencillo fallar en cualquier parte del proceso, destruir lo creado, tener que volver a empezar.

E incluso cuando se ha terminado, cuando la obra se coloca en una repisa, en el lugar exacto para que la luz incida de forma perfecta sobre ella, tan sólo hace falta un tropezón estúpido para que la jarra se tambalee y se haga añicos contra el suelo.

Cuando pienso en los chavales de la Selección, en su esfuerzo titánico y continuado a lo largo de todos estos años (contamos cinco desde que ganaron la Eurocopa, pero han hecho falta alguno más para ese primer hito), y pienso en la derrota que sufrieron el domingo ante Brasil, lo único que se me ocurre es lo profundamente injustos que podemos llegar a ser los espectadores, los periodistas, incluso los compañeros (Ese canterano riéndose de Iker Casillas en su cuenta de Twitter).

Siguiendo con el símil de la jarra de cristal, no es demasiado complicado deducir cuál es el lugar del artesano creando con inusual pericia algo insustituible y cuál es el papel del idiota que tropieza y se lleva todo por delante. Los medios y el público estamos tan deseosos de crear héroes, de tener triunfos, de vender periódicos, de olvidar las penas, que somos los torpes visitantes de esa jarra maravillosa que nunca va a repetirse. Estar en Twitter el domingo por la noche y el lunes por la mañana, leer los chistes malos e hirientes sobre Arbeloa y Ramos, sobre Casillas e incluso Del Bosque, me hizo reflexionar sobre la pobreza de nuestra afición y sobre la ínfima calidad de nuestro periodismo. Porque he escuchado muchas veces decir “Somos campeones del mundo”, pero muy pocas “hemos perdido”.

Y la primera persona del plural, ya que se usa mal cuando se gana, no debería de olvidarse cuando se pierde.

Un héroe se define por la gloria, dicen. Lo que tendríamos que preguntarnos es qué es la gloria, y más importante aún, de qué está hecha.

La gloria es como una jarra de cristal de Murano. Extremadamente difícil de crear, es necesario un artesano de una pericia especiall para soplar un objeto de inusual belleza. Un profesional puede dedicar su vida entera para crear una sola pieza excepcional, algo que no pueda ser superado nunca. Es muy sencillo fallar en cualquier parte del proceso, destruir lo creado, tener que volver a empezar.

E incluso cuando se ha terminado, cuando la obra se coloca en una repisa, en el lugar exacto para que la luz incida de forma perfecta sobre ella, tan sólo hace falta un tropezón estúpido para que la jarra se tambalee y se haga añicos contra el suelo.

Cuando pienso en los chavales de la Selección, en su esfuerzo titánico y continuado a lo largo de todos estos años (contamos cinco desde que ganaron la Eurocopa, pero han hecho falta alguno más para ese primer hito), y pienso en la derrota que sufrieron el domingo ante Brasil, lo único que se me ocurre es lo profundamente injustos que podemos llegar a ser los espectadores, los periodistas, incluso los compañeros (Ese canterano riéndose de Iker Casillas en su cuenta de Twitter).

Siguiendo con el símil de la jarra de cristal, no es demasiado complicado deducir cuál es el lugar del artesano creando con inusual pericia algo insustituible y cuál es el papel del idiota que tropieza y se lleva todo por delante. Los medios y el público estamos tan deseosos de crear héroes, de tener triunfos, de vender periódicos, de olvidar las penas, que somos los torpes visitantes de esa jarra maravillosa que nunca va a repetirse. Estar en Twitter el domingo por la noche y el lunes por la mañana, leer los chistes malos e hirientes sobre Arbeloa y Ramos, sobre Casillas e incluso Del Bosque, me hizo reflexionar sobre la pobreza de nuestra afición y sobre la ínfima calidad de nuestro periodismo. Porque he escuchado muchas veces decir “Somos campeones del mundo”, pero muy pocas “hemos perdido”.

Y la primera persona del plural, ya que se usa mal cuando se gana, no debería de olvidarse cuando se pierde.

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Herr Guardiola
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cuestiondepelotas | 24-06-2013 | 23:42| 2

Existen muchas clases de personas. Están los que van de frente y los que van por detrás. Están los que crean los problemas y están los que los evitan. Están los que quieren llegar en dos patadas al área y los que mueven la pelota hasta que te marean.

Existen muchas clases de personas. Están los que van de frente y los que van por detrás. Están los que crean los problemas y están los que los evitan. Están los que quieren llegar en dos patadas al área y los que mueven la pelota hasta que te marean.

Durante muchos meses de la famosa y encarnizada pelea entre guardiolismo y mouriñismo, un servidor se alineó en las filas de los segundos. Creí, equivocadamente, que tenía que haber forzosamente algo oscuro oculto tras el mensaje buenrollista de Guardiola. No es que merezca el altar en el que le colocaron los medios catalanes, ni tampoco era el ser sibilino y manipulador con el que nos quisieron enquistar los medios madridistas.

Con sus defectos, que no vienen al caso, Guardiola es, símplemente, un señor al que le gusta el fútbol.

Se marchó del Barça dejando el pabellón altísimo, tan alto que tardarán décadas en igualarle, pero no superarle, a no ser que se inventen más títulos además de los seis que ganó en un solo año. Es fácil pensar que se fue cuando intuía el final del ciclo, pero no parece que la cosa esté tan clara después de que los azulgrana hayan vuelto a conquistar la Liga y el Madrid dé signos de mayor debilidad que nunca. Es facilón, obvio y hasta de perogrullo remarcar que se va al Bayern de Munich, campeonísimo de Europa después de fregar el suelo con los cupés en el Camp Nou y en el Allianz Arena.

Pero esperen un momento. Eso Guardiola tuvo que haberlo visto hace casi dos años, cuando tomó la decisión. Cuando la información no estaba tan clara como la tenemos hoy todos los columnistas, que somos unos listillos y unos futurólogos increíbles a toro pasado. Así que apúntenle una al señor Guardiola.

Y también sería facilón pensar que claro, que lo ganó todo porque tenía a los mejores del mundo. Sí, claro, y también el Cosmos de Nueva York tuvo a Pelé y a Beckenbauer y todos sabemos lo bien que les fue. La herramienta es importante, pero la mano cuenta. Apúntenle otra al señor Guardiola.

Y también sería sencillo suponer que ahora, lejos de su entorno y de su casa, de unos medios entregados y una afición que le admira desde hace décadas, Guardiola lo va a hacer mal. Que pasará sin pena ni gloria, que fue sólo un chico que pasaba por allí. Y ante los ojos atentos y los oídos dispuestos de los que desean esto, Guardiola reapareció en su presentación como entrenador del Bayern hablando en un correctísimo -dicen- alemán, demostrando que no ha llegado a poner la cara sino a conquistar un espacio. Un respeto que se le ha hurtado por ser un chico de la casa en los años en los que esa casa llegó donde nunca se había llegado antes.

Apúntenle otra al señor Guardiola. O mejor dicho, a herr Guardiola. Viel Erfolg!*


*(Excepto en semifinales de Champions contra los equipos españoles. Tampoco lo cargues.)

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