La Rioja

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Fecha: octubre, 2015
La casa del oso se renueva
Belén Martínez-Zaporta 19-10-2015 | 9:49 | 1

La sensación en el primer paso al atravesar la puerta es agradable. La amplitud, la luz y un tono rosado en el ambiente se entremezclan en el aire. Así te sientes en la tienda de Tous de Logroño después de renovar su imagen.

 

Durante una semana los ciudadanos vimos sólo los enormes carteles de la firma que tapaban la esquina del hermoso edificio que alberga el local. El día que desaparecieron, mis pasos me condujeron hasta la entrada. La puerta estaba abierta. Allí me atendió con delicadeza Almudena Martínez Orio, la directora de la tienda. Ilusionada con este cambio -una adaptación a la imagen actual de Tous- también se acercó Lourdes Melguizo, una de las socias de Tous en la capital riojana, junto a Victoria Español.

 

Contemplé que el espacio era diáfano y en él había varios mostradores entre los que se podía pasear con libertad y disfrutar de los bolsos, de las colecciones de joyería, de los accesorios

 

 

Almudena me enseñó cómo se podían ver las piezas que guardan cajones acristalados, que se deslizan y que permiten que los diseños de Tous sean mucho más accesibles al cliente (alguno ya los observaba cómodamente y al detalle ese día)

 

Me paré detrás de parte de los escaparates y entonces Almudena y Lourdes destacaron que se habían abierto hacia la calle. Aquellos paneles que interrumpían antes las miradas curiosas desde la calle ya no estaban.

 

Esta decisión de Tous es un acierto al que otras marcas han sucumbido en los últimos tiempos, porque hacen más visible lo que ocurre en el interior a quienes pasean por delante de sus tiendas.

 

Me invitaron a acompañarlas al exterior. Antes de entrar me había parecido que algo estaba diferente, pero el cambio es suave, embellece y no se siente como un elemento extraño. Ahora el oso -icono de esta empresa familiar que tiene su origen en el taller de reparación de relojes de Salvador Tous Blavi y Teresa Ponsa Mas- está bajo cada uno de los arcos que enmarcan los escaparates, como si cuidara desde lo alto las piezas que están tras los cristales.

 

 

Este oso surgió de la creatividad de  la mujer de Salvador Tous Ponsa, Rosa Oriol, tras fijarse en un viaje en un osito de peluche. Ha explicado, en más de una ocasión, que le hizo pensar en “los recuerdos entrañables de la infancia” y nació -como casi todo lo que acaba siendo importante- de una pregunta. El interrogante fue sencillo: “¿Por qué no hacerlo en oro?” Y se hizo. Logroño tiene unos cuantos decorando una de las esquinas más bonitas de la ciudad, la de Vara de Rey 10 con Gran Vía.

 

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Logroño tiene su Goya
Belén Martínez-Zaporta 01-10-2015 | 1:46 | 0

Sus sabores son históricos, están en la memoria de generaciones que han acudido con regularidad a Vitoria para degustar, por ejemplo, sus más que famosas trufas. Me refiero a ‘Confituras Goya’, fundada en 1886 por Manuel Goya en la calle Mateo Moraza, que desde hace un mes ha llegado a Logroño con la intención de quedarse.

En la capital riojana, la pastelería está situada en la calle Benemérito Cuerpo de la Guardia Civil, número 2. Al mirarla de reojo, ya sientes que una parte de aquella pastelería a la que nos llevaban cuando éramos niñas está aquí. ¡Qué sensación!

Según entrar nos saluda la jarrera Toya Santamaría. Sonriente nos muestra los dulces bocados que la rodean. “Todo el producto es de Goya, tenemos las trufas, los bombones vasquitos y nesquitas, las tartas, muses, turrones, las mermeladas,

las galletitas…“, detalla, y a mi mente vienen las trufas de nata, que siempre han sido mis favoritas. Toya explica que iba desde Haro a comprar a Vitoria, al Goya que se trasladó desde Mateo Moraza a la calle Dato. “Ha formado parte de mi vida siempre, me enteré de que querían expandirse –en la actualidad cuentan con diez tiendas- y es un negocio en el que yo creía ya como clienta. No se quieren masificar y es una casa seria, artesana,

que se ha cuidado de generación en generación”, asegura.

Miro las cajas de lata en sus estanterías. Serían reconocibles en cualquier parte, para muchos formarán parte de los recuerdos de su infancia, de la casa de sus abuelas, porque cuando se acababan los dulces tenían una segunda vida en la que las utilizábamos para guardar otros tesoros. Eran útiles, bonitas y ahora tienen la categoría que les añade un diseño que viene de atrás.

“La bollería se hornea aquí, como el resto de los productos se traen a diario del obrador de Vitoria”, explica. “Estuve allí y me enseñaron cómo hacen las cosas, aprendiendo, me animé y al final me he venido con Goya a Logroño”, recuerda sobre los días en los que tomó esta decisión.

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Periodista, logroñesa, las dos cosas de toda la vida. Con este periódico en la sangre, ahora lo revivo en internet. Ah: y me gustan las tiendas.