La Rioja
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Disfraces para todos
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Belén Martínez-Zaporta | 10-02-2017 | 20:36

Trasformarse, convertirse en dibujo animado, en princesa, en india, en vaquero en los últimos super héroes, en alguien que no eres tú… Llega la fecha y la pregunta es ¿estás preparado? La invitación es para todos, hay que disfrazarse. El Carnaval es una fiesta histórica, aunque no pensemos en ella de esa manera. Es una tradición que en España estuvo prohibida durante décadas, pero a pesar de estar perseguida se celebró en fiestas privadas, sin hacer mucho ruido, e incluso en algunos municipios se ‘mezcló’ con celebraciones religiosas para apartar la mirada dela censura. Considerada una festividad de permisividad y de crítica social -muy acorde con el humor español- los historiadores sitúan su origen, entre otros, en el Imperio Romano. Lo cierto es que hasta el gran Cervantes se refirió a ella en el Quijote como ‘carnestolendas’ (Carnaval). Está en nuestro pasado, está en nuestro presente, hay mil razones para celebrarla y ninguna excusa para pasarla por alto.

Para mi generación el Carnaval ha estado siempre ahí, con poca fuerza cuando éramos niños y avanzando en su conquista de la calle conforme hemos ido cumpliendo años.

 

En el Logroño de mi adolescencia muchas veces tuvimos que recurrir a las modistas para hacernos con el disfraz  que ese año tocaba –porque estaba de moda o era el que apetecía- pero hubo dos tiendas que en poco tiempo vimos como los estandartes del Carnaval: la desaparecida Mascarada–cuyo local estaba en la calle Chile y de la que nos despedimos por jubilación- y El Carrusel, que sigue vivita y coleando en Pérez Galdós y en la calle Labradores.

José Luis García es el padre de este comercio que nació en 1994. Tras su jubilación, son sus hijos José, Rubén e Iván quienes llevan las riendas del negocio y traen a sus estanterías el último grito en disfraces, maquillaje, complementos para Halloween, despedidas de solteros –también de solteras ¿eh?- fiestas temáticas y el rey de estas celebraciones, el Carnaval. No pude resistir el acercarme a conocer cuáles son las tendencias de este año, en este campo también hay tendencias, y quise aclarar algunas dudas sobre la seguridad. Que lo que compramos no suponga un peligro para nuestra salud es lo que diferencia y define un comercio serio y del que no lo es. En el mundo de los disfraces se refiere, además de a la ropa, al maquillaje, los sprays, complementos y pelucas.

No fui la única que esta semana fue a El Carrusel pensando en cuál es el perfecto disfraz. Al entrar por la puerta pude ver a una radiante mujer que ya se miraba al espejo con un aspecto acorde a una fiesta de los ‘años20’ y a un conocido jugador de balonmano del Naturhouse,que  miraba una peluca (estos chicos tienen mucho humor).

Tras el mostrador estaba aquel día Rubén García, que me atendió y me apuntó que la mujer se estaba probando uno de los 500 modelos que hay disponibles en El Carrusel. De cada uno de ellos hay uno de prueba para que el cliente pueda verse con él y sobre esa referencia pedir el modelo. Comprar a ciegas siempre es muy difícil.

Por el escaparate ya pude intuir lo que este año es tendencia: todo lo que tenga relación con Star Wars (buzos, cascos, complementos…), Pikachu, el gran conocido Pokemon también está en esta lista –no hay que olvidar la fiebre del Pokemon Go-, y triunfan los super héroes. El cine, los videojuegos y las redes sociales marcan el camino y la actualidad se mezcla así con la tradición carnavalera. No faltan clásicos en estas perchas: indios, vaqueros, profesiones, animales en general…¡imaginad lo que hay entre quinientos!

El maquillaje era una de mis preocupaciones como consumidora. Rubén me reveló primero una diferencia: “En Carnaval tiene más peso el disfraz que el maquillaje, ocurre al revés en Halloween. En esas fechas hacemos incluso algún taller con Martín, de Sapo Producciones, para que la gente vea cómo se puede maquillar, crear deformaciones con látex líquido…”. En Carnaval las opciones que triunfan son el color, las brillantinas, que este año han estado sobre los labios y las pasarelas ¡Dejémos volar la imaginación!

¿Son seguros para la piel?, le pregunté. Rubén me explicó que trabajan con dos marcas, que son la española Skarel y Grimas. Ambas han pasado todos los controles que se exigen por seguridad para la salud e incluso ahora –puede verse en el escaparate donde Skarel mostraba qué puede llegar a hacerse con sus pinturas- están libres de gluten, parabenos y otras sustancias. Además, son maquillajes “al agua”.

“Muchas veces el problema no es que se produzca una reacción alérgica es que los que no son al agua pueden resultar muy grasos, depende de la piel de cada uno”, aclaró Rubén. Esto era lo que en el pasado podía provocar que apareciera algún grano porque no dejaban respirar la piel. Eso sí, un consejo personal, quienes tienen la piel sensible deben de ser conscientes de que hablemos de maquillajes, cremas u otros productos que se aplican sobre ella, hay que mirar que no vaya a resultar demasiado fuerte para nuestro rostro, como haríamos con cualquier hidratante de las que, por ejemplo, llevan perfume. Para ese tipo de cutis no es lo ideal, esto ya depende de nuestras características.

Por temáticas

Paseé  un poco por el espacioso local. Hoy en día está ordenado por temáticas y sus productos perfectamente clasificados: sobreros de todo tipo (de magos, de vaqueros, cascos…), pelucas de todas clases (ignífugas en los últimos años, sí, para que no ardan) y complementos para destacar el encanto de cualquier disfraz,  incluso medias para ¿enfermera? Sin duda fue una visita divertida.

Faltaban por ver los disfraces de los peques, ellos también forman parte de esta fiesta. Desde hace unos 16 años, El Carrusel tiene otra tienda en la calle Labradores.“Hubo un momento que aquí había demasiadas cosas, hubo que separar las prendas que tenemos allí de las que se pueden encontrar en esta tienda”, explica Rubén.

Hay varias razones que responden a esta decisión. En las tiendas de disfraces también hay hoy en día cambio de temporada. Hay que añadir o retirar género dependiendo de las fiestas o las citas que llegan en el calendario. Los García decidieron dar este paso, tener otro local.

La ‘hermana’ de El Carrusel, con el mismo nombre, es una delicia. La atiende Valvanera Pérez, quien te recibe sonriente rodeada de trajes de sevillana, los trajes regionales, maillots para patinaje, para gimnasia rítmica y, por supuesto, los disfraces para pequeños y adolescentes.

 


Los festivales escolares y la demanda de las academias de baile llevó a que en este local podamos encontrar lo relacionado con el aprendizaje de determinados ritmos como la danza contemporánea. Además, como expone Valvanera, “ahora en muchos municipios, durante sus fiestas, se organiza un día temático y vienen a buscar los trajes aquí” si es, por ejemplo, el Rocío.

Disfrazarse en familia

En los últimos años se han vivido otros cambios. La gente también se disfraza en familia y, por ello, hay tallas de 0 a 6 meses y de niños hasta los 16 años. Aunque, como de explica Valvanera, cada vez son más altos y a los adolescentes hay que aconsejarles a veces que vayan a la otra tienda donde está lo de adulto.

Si observamos lo de los peques encontramos animalitos, traje de calabaza, flor, profesiones como la de bombero y clásicos como el de pirata. La moda también llega a ellos, existe su difraz de Star Wars, que verlo en ese tamaño es para echarte a reír. Hay un largo etc de posibilidades. “Intento encontrar todo lo que me piden, como tengo relación continua con las casas tengo opciones para ir buscando”, dice Valvanera. No se rinde fácilmente.

¿Lo último en llegar? Entre los dibujos animados que entusiasman a los niños –como la fiebre por Patrulla Canina– se ha fabricado el modelo de Lady Bug. A los peques también les entusiasma el de swats, agentes especiales, ninjas… y Valvanera me cuenta una curiosidad: “Los chicos muchas veces se fijan más en el complemento que lleve el disfraz, una pistola por ejemplo, aunque intento explicarles que luego pueden añadirle cualquier complemento que quieran”.

Ellas en cambio –y esto lo recuerdo por mi propia experiencia- pasan del disfraz de princesa a odiar el rosa. Llega el momento en que quieren verse como ‘malotas’, dice Valvanera. Quieren ser chica ganster, vampira, pirata….

Observo sus estanterías antes de marcharme. Hay  guantes, zapatos de princesa y varios set de ‘Elsa’ para tener lo indicado para ser una princesa.

Aquí se podrían pasar horas.

 

Periodista, logroñesa, las dos cosas de toda la vida. Con este periódico en la sangre, ahora lo revivo en internet. Ah: y me gustan las tiendas.