La Rioja
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Autor: Belén
De un lado al otro del Santa Teresita
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Belén Martínez-Zaporta | 13-04-2015 | 1:48| 0

Desde los años 50, el Pasaje Comercial Santa Teresita asiste al movimiento de Vara de Rey. En su entrada por esta vía logroñesa luce un original cartel con su nombre y si lo recorres desde aquí saldrás a la calle Somosierra.

Hubo un tiempo en que el día a día de esta galería era un ir y venir de gente. “En el año 72 todos los locales estaban ocupados”, comenta Yasmin, cuyo negocio, del mismo nombre, es mercería y corsetería. En el recuerdo de la propia ciudad está la existencia de los talleres de Balmoral, que se situaban en uno de los pisos sobre este pasaje. Sus creaciones de ropa íntima tuvieron siempre mucha fama, Yasmin trabajó allí: “Éramos unas 150 mujeres y cuando salíamos de trabajar hacíamos aquí la compra porque había de todo: pescadería, carnicería, panadería, peluquería, relojería…”, me explica.

Su suegra, tuvo en su actual local una tienda de cuadros, desde el año 54. Lo unió después con otro de una perfumería. Hoy estos dos espacios son Yasmin, al que se accede por Vara de Rey, pero tiene escaparate también dentro del pasaje.

Los tres locales con su  entrada en Vara de Rey o Somosierra están ocupados. Está claro que este detalle los hace más visibles. En Somosierra está la Peluquería Cristóbal y Lesly. Cristóbal es cubano, vive en Logroño hace diez años. Abrió la peluquería hace seis.

“Aguantamos por corazón”, afirma este barbero “de toda la vida”, mientras le corta el pelo a una chica africana, con un cabello abundante y fuerte, “que hay que saber trabajar”. Él es especialista, “porque en Cuba es habitual”, me dice. Hablamos de la vida del Santa Teresita durante estos últimos años.

“Hemos visto como se abrían muchos negocios, pero también como se cerraban rápidamente”, se lamenta. Coincide con Yasmin en que sería necesario iluminarlo más, reformarlo, embellecerlo…”Hay que promocionar los pasajes comerciales de la ciudad”.

En Logroño hay numerosos espacios como éste. Con menos historia, ya que el de Santa Teresita es el más antiguo de Logroño, eran concebidos para ser galerías comerciales, a cubierto, que en principio es un buen punto de partida en una ciudad en la que llueve a menudo y con muchos meses de invierno.

Quizá habría que cuidarlos algo más. “Estos espacios los hunde la crisis”, me señalaba hace unos minutos Yasmin. Cristóbal y Lesly comentan que la han sufrido mucho y añaden a los problemas para salir adelante la subida del IVA, el 21 por ciento en este tipo de negocios. Mientras estoy en su peluquería, en la que la alegría está presente en el ambiente, los clientes se unen a la conversación. Son fijos, hay confianza, así que reímos, opinan y forman parte de las bromas de Cristóbal, que mantiene todo el tiempo la sonrisa.

Antes de que avanzara por el pasaje, Yasmin ha añadido a mis preguntas un apunte respecto a las campañas comerciales que se realizan en nuestra ciudad. Asegura que para Vara de Rey no son buenos días de venta.

“Esta zona se queda desolada porque la gente va más al centro. Al final, más que atraer al público, nos lo quitan”, me asegura. Es ella la que me indica cuáles son los demás negocios con los que convive.

 

 

Un nuevo inquilino

Son más de los que imaginaba, al mirar desde la entrada no me daba esa sensación. Están allí Limpiezas Rueda, Viva tu boda (los fotógrafos R&J), el centro de yoga Narayana, el taller de velas artesanas Las mil y una velas, Servinformática…el último en llegar hace unos meses ha sido Argos.

Tienen su entrada en Somosierra. Los responsables son los hermanos Adriana y Adrian Miga. Él era zapatero en Rumanía, según me explica ella, les viene este oficio de familia, también su abuelo lo era. Arreglan zapatos, bolsos…los tiñen. Ha sido su hija quien les ha puesto el negocio en marcha y están contentos. Para sus compañeros, la llegada de un nuevo inquilino siempre es una buena noticia.

 

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La calle se está moviendo
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Belén Martínez-Zaporta | 25-03-2015 | 12:52| 0

Como quien acude a un teatro y observa como han cambiado el decorado, me encontré hace menos de dos semanas ante la logroñesa plaza a la que da nombre el Monumento a los Donantes de Sangre, de los escultores Alejandro Rubio Dalmati y Alejandro Narvaiza. Sin poder evitarlo repasé los comercios que frente a ella levantan sus persianas y me di cuenta de que, en muy poco tiempo, la escena había cambiado.

Nuestra querida Dede estaba vacía. Aquella tienda en la que fui comprando parte de la ropa deportiva cuando era niña para acudir a mis clases de gimnasia rítmica, mi pelota para los ejercicios (una rosa, otra azul y la última amarilla) y el equipo de esquiar (los primeros buzos y esquíes los heredé de mis hermanas) del que cambiábamos en Reyes las prendas que se nos quedaban curras. En los últimos tiempos su local de siempre lo ocupó la nueva e5 store con sus monopatines, protecciones, gorras, zapatillas…un pequeño mundo skate, pero ese día había aparecido a su lado, en un abrir y cerrar de ojos, Foot of Mars.

Se trata de cadena centrada en el calzado deportivo, al parecer ésta es su sexta tienda en la península. En sus estanterías Vans, Converse, Nike, Adidas… alguna de las marcas que comparte con su compañera de acera e5 store.

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

Salí de Foot of Mars y detrás de la escultura, que permanece impertérrita ante estos movimientos comerciales, observé que el estilo británico ha tomado la esquina de San Antón.

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

La firma es española, se llama Kilarny y nació en 1997. Su ropa adora los cuadros, los símbolos relacionados con el deporte (como el polo) y los borda en sus camisas y otras prendas como lo hace con escudos. Utiliza en sus diseños la bandera de Gran Bretaña, se presiente que le encanta ser sport y el color. Sus polos, vestidos y complementos ocupan hoy el lugar que hace unos días llenaban los juguetes educativos del negocio anterior.

Mi sorpresa va más allá. Desde esta esquina se puede contemplar con claridad la acera de enfrente. El local de una pequeña tienda, que hace unos meses llenaba sus expositores con bisutería y complementos, anuncia quién va a ocuparlo: Suyute, alpargatas.

Con la sensación de que la plaza de Los Donantes y San Antón están en una continua metamorfosis me marché por Vara de Rey. Allí estaba Al Gramo. El local de la tienda de alimentación tiene un plan, será El duende inquieto.

 

Ahora ya no me queda ninguna duda, la calle se está moviendo.

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Un mundo Petit Paris
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Belén Martínez-Zaporta | 21-02-2015 | 9:30| 0

Perfumes, jabones de tocador, lacas y otros elementos de belleza se dispensaron durante más de 70 años en el local de Petit Paris en la calle logroñesa de Hermanos Moroy. Fueron Amado y Ricardo quienes abrieron sus puertas. En 1971 David se puso al frente, así lo explicaba con su gran memoria nuestro Eduardo Gómez en su sección A pie de calle en Diario LA RIOJA. La última propietaria de esta histórica perfumería fue Alicia Calvo, según reseña la página web de la Plaza de Abastos de Logroño, ya que el local se sitúa en en el número 20, uno de los bajos.

Del mundo Petit Paris, que ha formado parte del ir y venir de esta transitada calle, queda parte de su historia. Ha tenido como aliado el buen gusto de quienes hoy ocupan este local con un negocio dedicado a la moda femenina, Lourdes Rivas Rodríguez y Beatriz Martínez Rivas, tía y sobrina.

Confiesan que les conquistó el lugar. Conservaron el nombre, como quien rinde un homenaje a la vida del comercio en la capital riojana, y no fue lo único.

En la nueva Petit Paris se decidió que su fachada fuera todo escaparate. En él, dos restaurados mostradores de la antigua perfumería son los soportes perfectos sobre los que colocar las prendas y los complementos, que pertenecen a “colecciones de calidad,  asequibles y en las que la moda se acomoda a la persona y no al revés”, asegura Lourdes.

 

La altura de los techos en este esta tienda se impuso cuando la remodelación se llevó a cabo. Querían consevar la antigua escayola, “pero se rompió nada más tocarla”, explican. A cambio, el espacio otorga así a sus visitantes más sensación de libertad. Otra de las mujeres de la familia, Noelia Martínez Rivas, fue  la apasionada arquitecta de este proyecto.

 

“El cariño y los detalles” han sido un denominador común en cada paso de la creación del nuevo Petit Paris. Un ejemplo es la estructura metálica, que ocupa la pared izquierda de la tienda. Es obra del marido de Lourdes y en ella se exponen con delicadeza, algunos de los conjuntos que se pueden encontrar en este comercio.

 

En el probador, cuelga un espejo antiguo que también se ha recuperado y conservado, al igual que la calzadora que lo acompaña. Frente a él se
miran las clientas que se prueban Levitas de napa, chaquetas cortas de piel, especiales vestidos, cazadoras o los bolsos de piel que lucen en las estanterías.

 

 

 

Percha a percha

Entre las perchas del armario de Petit Paris encontramos moda italiana como la de Betty Goodman, pero en este vestidor destacan las firmas españolas como Dossoles, con diseños exclusivos en prendas en piel; los vestidos de la andaluza Nuribel, cuyo principio es “diseñar para la mujer española real”; prendas de Lola Baldueza y las estrellas de Barada: sus bolsos, pañuelos y paraguas.

Los bolsos son uno de los puntos fuertes de Petit Paris. Fue Maribel, de la respetada Bolsos Best, quien acercó a Lourdes y Beatriz a la histórica firma Barada. “Nos asesoró en un montón de cosas”, dice Lourdes, “le estoy muy agradecida, nos ayudó mucho y con mucho cariño”, comenta sobre los consejos de Maribel.

 

Entre todo este talento español no podía faltar el riojano y tiene todo su protagonismo en forma de zapatos con Molé, Molé, en el apartado ‘de vestir’, con maravillosos tacones que enamoran. Para pisar fuerte  el comercio nos ofrece las botas de piel y estilo urbano de Sweet Lemon, así como las zapatillas italianas, casi una joya, de P-13.

Para la nueva temporada, Petit Paris tenía reservada una sorpresa que ya es una realidad: su propia marca de zapatos Petit Paris, puro diseño español. Podremos verlos con las nuevas colecciones.

 

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Me perdí en Hermanos Moroy
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Belén Martínez-Zaporta | 09-02-2015 | 7:44| 0

 

Mis pasos me llevan en una tarde de este invierno de temporal a una calle con historia. Desde El Espolón bajo por Marqués de Vallejo, sobrepaso la antigua Veneciana, así como el conocido hotel que lleva el nombre de esta calle. El edificio que te da la bienvenida luce como nunca. Fundado en 1911, reformado y ampliado en el 2004 contó con el arte de Devota & Lomba para transformar una de sus habitaciones en el 2007. Entro así, despacio y dando un paseo, en un pequeño mundo que te envuelve de historia, en este caso, comercial, historia de ciudad, pero que ha dejado entrar por la puerta a la nueva moda. Ganar sin perder.

Estoy en Hermanos Moroy. Esta calle en la que no existen los focos en la fachada, si acaso antiguas farolas, que atraviesa Sagasta y en la que conviven con nuestra gran Plaza de Abastos originales locales. Ellos son los que arrojan una intensa luz desde sus escaparates cuando ya se ha presentado la noche. He venido a visitar la nueva Petit Paris (lo que contaré en siguiente post). 

Inevitable fue detenerme, contemplar a quienes le acompañan en su día a día. A quien decida perderse en esta calle le pasará lo mismo. Verde Doncella, que ocupó con estilo y respeto la esquina de Modas Lis, te abre el paso hacia esta vía de singulares negocios.

La esquina de enfrente brilla con la Joyería Domínguez y observo que la Tacita de Té, justo a su lado, ha cambiado de ubicación. Aquella tienda llena de estanterías, estrecha, personal y en la que te envolvían los olores de las infusiones se ubica hoy en el local de la óptica que recuerdo desde niña en el Edificio Comercial.

A su lado, estaba y está, la delicadeza de La Encajera. Frente a ella, Tejidos y novedades Viza y el pequeño pasaje de la tienda Mola, cuyo escaparate en curva es firma de la casa y deja observar como un ventanal todo lo que ocurre y se ofrece en el local.

Entre ellas también la joyería Domenech y el negocio de Isidoro Ochoa, que lleva con Carlin a la primera parte de Hermanos Moroy  los libros, la papelería, el material de oficina, de imprenta… entre un largo etcétera de cosas que emocionan a quienes nos encanta el papel.

Vecina de la Tacita de Té, subiendo esas escaleras del Edificio Comercial encontramos la moda de Canal Ocho. Junto a ella, a pie de calle, está Casa Mazo. Si la desaparecida Lis fue inaugurada en el 45, Casa Mazo lo fue en el 56. Mientras ésta última viste el interior, a su lado, la diseñadora logroñesa  Jordana Carrera muestra en un alegre escaparate su moda y complementos para mujer.

Tradición y emprendedores se dan la mano en esta calle. Un par de pasos más nos conducen esta vez a la tradición, ahí se ubica Mary Costura. La especialidad que anuncia son los trajes regionales, enseña una parte en
sus maniquíes, un homenaje a la cultura riojana. Hay una parada más antes de cruzar Sagasta son los objetos para el hogar de Amarilis.

Entre pan, especias y perfumes

Queda mucho que observar y descubrir al otro lado de la calle en mi búsqueda de Petit Paris. A su alrededor se encuentran negocios tan diversos como La Molienda, hogar de condimentos y especias, y en cuyo rótulo destaca la leyenda ‘Ingredientes para la matanza’. A unos metros nos conquista el perfume desde el establecimiento de frente de madera de la Perfumería Angulo. Antes de llegar a esta altura de la céntrica calle hemos observado la moda femenina de Chaflan, en la primera esquina y frente  la tienda de regalos Por Fin.

No falta en el siguiente tramo del paseo otra diseñadora riojana, Marina Torres, que lleva su moda con su marca Nona Papallona hasta su comercio EME. Recrea su creatividad en vestidos, faldas, blusas, camisetas, sudaderas, pañuelos e incluso bolsos.

El deporte también tiene su espacio entre estos comercios logroñeses. Está en las prendas y el calzado de K2. 

Innegable es que estamos en una calle llena de vida, de continuo movimiento y en la que el trasiego es diario porque a ella se acude para  ‘hacer la compra’. Lo demuestran otros negocios como la Carnicería Olga o Pan Tudanca, que se entremezclan con  la Mercería Mari Carmenlos cerrajeros Mediavilla, la tienda de revistas de José Ignacio Martínez, la farmacia de Carlos Martínez Gil; la antigua y bonita farmacia de Rodríguez Maimón o el local de café El Pato.

Si por el día el movimiento está servido con una joya de esta ciudad, la plaza de Abastos, su cercanía a la Laurel marca estilo. Bares y restaurantes iluminan la noche de Hermanos Moroy.

 

La calle cuenta con las chuletillas y la parrilla de los restaurantes Entre Cepas y En Ascuas, así como los bares Moroy tapas y vino y El Palillo, café, tapas y vino.

He llegado a la nueva Petit Paris, pero como comentaba al inicio de este post ese será mi próximo capítulo.

 

* si faltara alguna tienda o negocio por nombrar agradecería mucho que me lo hicieran saber, por ejemplo, a través de un comentario. De esa manera podría añadirlo a este texto. Gracias.

 

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Un espacio de Perlas
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Belén Martínez-Zaporta | 21-01-2015 | 3:24| 0

Veinte años entre gemas. Dos décadas estudiando las piedras preciosas, observando esas hermosas concreciones nacaradas que conocemos con el nombre de perlas. Media vida entre brillantes gracias a su pasión, sus estudios y su profesión, la gemología. Roberto Pinillos es el propietario de Perlas, la joyería que ahora embellece la logroñesa calle Doctores Castroviejo con algunas de sus piezas que ocupan 16 metros del escaparate de esta nueva tienda.

 

Estrenó ubicación el pasado día 12 del mes 12 a las 12 horas. Ese instante fue el momento señalado -como si de una superstición se tratara- para abrir las puertas del nuevo local.

 

Aquel día celebraba Perlas su décimo aniversario entre los logroñeses.  Lo hizo en una tienda en el que el espacio es el protagonista con 150 metros en los que la luz natural no encuentra muro al que enfrentarse y es la mejor aliada para disfrutar de los colores de sus joyas. “Es un local muy diáfano, con espacios diferentes y con rincones especiales”, describe Conchi Lafuente, la otra cara amable de Perlas y quien se ha encargado de cada detalle de la decoración.

 

 

“Queríamos un espacio abierto, que la calle estuviera en la joyería y la joyería en la calle”, explica Pinillos sobre la idea de esta nueva Perlas. Y es que al pasar por delante, el público puede ver sin ningún obstáculo qué puede encontrar en ella. Ampliar el espacio también era importante por una cuestión de intimidad. Las mesas en las que te muestran las joyas deben estar separadas por la distancia suficiente como para que el cliente sea consciente  de que “tiene intimidad”.

 

Esmeraldas, tanzanitas y rubelitas son las gemas con las que más trabajan. Especialistas en perlas de los mares del sur (australianas y tahitianas) y en el diamante con certificado, Pinillos defiende la necesidad de que al menos “haya un gemólogo en cada joyería”, una manera de asegurar la calidad.

 

El taller artesanal de orfebrería con el que cuenta Perlas es parte de la columna vertebral de este negocio. El gemólogo explica que así pueden crear sus propias aleaciones y lograr diferentes colores de oro para que “siempre siga la última tendencia”.

 

Además, “si tienes esta opción puedes multiplicar los muestrarios”, es decir, adecuar la pieza al cliente. En éste apartado se trabaja la modificación de joyas que, en ocasiones, son antiguas y se quieren actualizar o simplemente necesitan de mantenimiento para que luzcan como el primer día.

 

  GUÍA

Perlas

Doctores Castroviejo, 8-10

Servicios: Taller artesanal de Orfebrería, realización de regalos para  instituciones  y empresas. Los prototipos de los logos se realizan en 3D

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Periodista, logroñesa, las dos cosas de toda la vida. Con este periódico en la sangre, ahora lo revivo en internet. Ah: y me gustan las tiendas.