La Rioja
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Categoría: alimentación
Uvesco abrirá su primer supermercado en Logroño en República Argentina

Detrás de un negocio siempre hay una historia, en esta ocasión, la acompañan adjetivos como el de familiar y el de tradicional, también una clara intención: el ánimo por mejorar. A partir de ahí nació el Grupo Uvesco, en 1993, el que conocemos hoy, entre otras cosas, por tener un supermercado en Alfaro y cuya próxima apertura en La Rioja será en Logroño. Surgió como grupo de la unión de dos empresas de larga tradición, la guipuzcoana Unialco SL y la cántabra Ves SL. Pero fue mucho antes cuando su presente empezó a fraguarse, quizá bajo la idea de que solo no se puede sobrevivir o de esa frase “de la unión hace la fuerza”.

En Guipúzcoa, un grupo de comerciantes -dueños de diferentes ‘coloniales’-, decidieron en los 70 formar Unialco SL. “En ese proyecto se implicaron muchas familias”, explica Miguel Ángel Zamorano, director de Marketing y Comunicación de Grupo Uvesco. Para entonces ya existía Ves S.L., cuyo nombre significa Viuda de Eulogio Sánchez. Esta empresa es centenaria en el sector de la distribución. A finales de los 80, conociéndose ambas empresas de la central de compras IFA, se fusionaron.

Tenían las mismas ideas, coincidían es su forma de trabajar, el conocimiento en el negocio y la larga trayectoria les unía. Su objetivo común en ese momento era extenderse por la cornisa cantábrica. “El desarrollo se produjo como ‘la mancha de aceite'”, explica Zamorano. “En el sector llamamos a este sistema así porque primero se implantó en Vizcaya, después llegó a Navarra  y en Álava se paró la gota y la extensión. Cuando se quiso crecer de nuevo surgió la oportunidad en Alfaro y la experiencia está siendo fantástica, enriquecedora. Le hemos dado la vuelta a aquel local que querían cerrar y ahora queremos estar en Logroño”, detalla.

De 15 a 20 empleados

El lugar ya está elegido. Será en la calle República Argentina, en el número 3, en el local de lo que era Caprabo, estará  el nuevo supermercado BM, de unos 900 metros cuadrados. En este proyecto se va a invertir  1,5 millones de euros, será una realidad en octubre y el Grupo Uvesco prevé que contratará de entre 15 a 20 personas. “Preferimos, si es posible, que los empleados en nuestros supermercados sean de la región”, indica Zamorano, que lo justifica con la relación con uno de los pilares del negocio, el trato directo con el cliente. Consideran clave la experiencia de compra: “Es que es diferente comprar para cubrir necesidades, que disfrutar haciendo la compra, que sea agradable”.

El número de empleados responde también a su forma de organización. Zamorano explica que “cuando en el sector se inclinaron por ofrecer el producto cortado, en badejas…eso llevó a suprimir carniceros, pescateros… y un buen producto necesita de buenos profesionales que lo sirvan”.

Sus productos, lo regional y lo local

En el futuro recorrido por este local, los clientes podrán encontrar producto fresco, “en nuestros locales las secciones de producto fresco tienen mucho peso”, asegura. “Por supuesto, el pescado es del Cantábrico, nunca de importación. El vacuno siempre nacional o local y en el caso de la fruta y la verdura nuestros proveedores son locales, el trato es directo con los agricultores”, detalla.

El objetivo del Grupo Uvesco es “cubrir un nicho de mercado, dar más”. “Ofrecemos muchas marcas, muchos productos y locales y regionales”. “En el producto envasado trabajamos con más de 10.000 referencias, marcas de todo tipo, también de la zona y de distintos precios”, esas son sus normas.

Sus aspiraciones no se quedan en un solo local en Logroño. En los planes del Grupo Uvesco está el contar con 2 o 3 tiendas más en la capital. Ahora están “en pleno lanzamiento de sus tiendas on line, una manera de ofrecer un servicio complementario a los clientes”.

 

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Logroño tiene su Goya

Sus sabores son históricos, están en la memoria de generaciones que han acudido con regularidad a Vitoria para degustar, por ejemplo, sus más que famosas trufas. Me refiero a ‘Confituras Goya’, fundada en 1886 por Manuel Goya en la calle Mateo Moraza, que desde hace un mes ha llegado a Logroño con la intención de quedarse.

En la capital riojana, la pastelería está situada en la calle Benemérito Cuerpo de la Guardia Civil, número 2. Al mirarla de reojo, ya sientes que una parte de aquella pastelería a la que nos llevaban cuando éramos niñas está aquí. ¡Qué sensación!

Según entrar nos saluda la jarrera Toya Santamaría. Sonriente nos muestra los dulces bocados que la rodean. “Todo el producto es de Goya, tenemos las trufas, los bombones vasquitos y nesquitas, las tartas, muses, turrones, las mermeladas,

las galletitas…“, detalla, y a mi mente vienen las trufas de nata, que siempre han sido mis favoritas. Toya explica que iba desde Haro a comprar a Vitoria, al Goya que se trasladó desde Mateo Moraza a la calle Dato. “Ha formado parte de mi vida siempre, me enteré de que querían expandirse –en la actualidad cuentan con diez tiendas- y es un negocio en el que yo creía ya como clienta. No se quieren masificar y es una casa seria, artesana,

que se ha cuidado de generación en generación”, asegura.

Miro las cajas de lata en sus estanterías. Serían reconocibles en cualquier parte, para muchos formarán parte de los recuerdos de su infancia, de la casa de sus abuelas, porque cuando se acababan los dulces tenían una segunda vida en la que las utilizábamos para guardar otros tesoros. Eran útiles, bonitas y ahora tienen la categoría que les añade un diseño que viene de atrás.

“La bollería se hornea aquí, como el resto de los productos se traen a diario del obrador de Vitoria”, explica. “Estuve allí y me enseñaron cómo hacen las cosas, aprendiendo, me animé y al final me he venido con Goya a Logroño”, recuerda sobre los días en los que tomó esta decisión.

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Esparto, oro y bechamel

Siempre me ha causado verdadera emoción ver que el diseño y la calidad del calzado riojano llegaba a las revistas nacionales de moda, en especial, cuando se ha tratado de algo tan artesanal como las zapatillas de esparto, hechas a mano, tan nuestras y con la capacidad de convertirse en únicas para acompañar incluso vestidos de fiesta en verano.

Durante años, adquirí algunos de mis pares en Cataluña, siempre ‘made in’ La Rioja, pero allí lucían en numerosas zapaterías y de forma mucho más habitual que en el comercio logroñés. Apreciadas como auténticas joyas, siempre estaban colocadas como piezas destacadas entre los demás pares. Además, los modelos escogidos para la venta en tierras catalanas se salían del ‘básico’ para llevar piedras, abalorios…llamativos diseños que en La Rioja nunca he encontrado.

Ahora, por fin, una empresa riojana ha dedicado un espacio único a este arte nacido de las manos sobre la tela y el esparto, una tienda sólo y en exclusiva para las esparteñas. Está en San Antón, en un local que durante años ocupaba un comercio de complementos y que hoy muestra en sus estanterías las creaciones dela empresa Suyute, de Cervera del Río Alhama, que desde hace más de 40 años diseña sus propias alpargatas, las fabrica y distribuye.

Revestido en madera y con una sencilla decoración en la que destaca el color verde, al entrar en este espacio parece que lo hicieras en un pequeño jardín en el que  se pueden ver las ‘piezas’ de sus colecciones de hombre y mujer. Esparteñas sencillas, con piel, lentejuelas, lisas, a rayas, con cuña, planas… Entre las creaciones de Suyute también las hay dedicadas a los más pequeños como muestra su página web. En unos días, según indican desde el comercio, llegarán modelos más veraniegos de este sano y ‘natural’ calzado.

Lo natural, o más bien la naturaleza,  inspira los diseños de la última franquicia que ha llegado a Logroño. Se trata de Aristocrazy, el proyecto de la nueva generación de la familia Suárez. En el 2010 nació esta firma bajo el ‘concepto innovador de joyería trendy’, según su propia página web. Ya desde su concepción ha querido distinguirse y lo hizo desde el con la creación de lo que hoy es uno de sus iconos, la serpiente Aristocrazy, a la que han seguido otros símbolos como el cocodrilo, ambos al abrigo de la colección Savage.

En el 2013 comenzó su expansión internacional con las aperturas en México, Chile y Portugal y que la firma continúa, pero sin dejar de lado la representación en nuestro país en el que sigue buscando espacios en las calles más céntricas de las ciudades. En el caso de Logroño, el lugar elegido ha sido un local de Gran Vía, junto a la Torre del Banco Atlántico.

Nos ha costado traspasar la puerta de Aristocrazy en la capital riojana, porque ya estaba en marcha su apertura antes de Navidad, pero no ha sido una realidad hasta finales del pasado mes. Allí podemos encontrar collares, pendientes, brazaletes…muchas piezas de plata rodiada bañadas en oro de 18 kilates y alguna piedra preciosa, en sus mostradores también se pueden ver piedras como el coral  y la turquesa. La última apuesta de la marca es la colección Luxe Diamonds, que califica de alta joyería.

Gran Vía, pero en el otro extremo, ha sido también el lugar elegido para otro nuevo negocio. Éste no se ocupa de embellecer nuestros looks sino de satisfacer a nuestros estómagos. Es otra franquicia y sólo vende croquetas. Su nombre, Croqueta y presumida.

Sus variedades, catorce, van desde las de puerros y gambas, a las de bacalao, pasando por carne con piquillo o las tradicionales huevo y jamón de York.

El origen de esta cadena es vasco, desde el negocio en Logroño, en Gran Vía 56, a la altura de la locomotora del tren, explican que hacen la bechamel con leche de caserío y cada mañana les llegan las croquetas desde Zarauz.

A la pregunta de si tienen croquetas para celiacos entre tanta variedad la respuesta es no, aunque parece que hay intención de valorar esta idea para el futuro. Tendré que esperar hasta entonces para probarlas.

 

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Hasta Reyes en el centro de Logroño

Setenta y seis años después de la creación de la primera confitería de El Soteño camino hasta la puerta de su tienda en García Morato. Situada casi enfrente de donde se encontraba en origen la empresa con la que Aníbal Pérez endulzó durante décadas la vida de los riojanos.

Poner un pie en El Soteño significa dejarse envolver por el olor del chocolate y la almendra, las frutas escarchadas…la mirada se vuelve ansiosa a la vez que el olfato no puede dejar de percibir cada una de las bandejas de productos tradicionales que se exponen en el mostrador.

La tienda podría decirse que es ‘de temporada’, después de El Pilar la tradición es abrir para que los clientes puedan adquirir los productos navideños hasta el 5 de enero. Es una forma de acercar el mazapán de soto, los soteñitos, las frutas con chocolate (las tiras de naranja, limón, la piña, los higos), tortas de chocolate con frutos secos, los turroncillos, los bombonelos, el guirlache, las trufas, los roscones de vino… hasta el centro de Logroño.

 

Entre los clientes hay favoritos, sin dudarlo, el mazapán de Soto, pero Elena me explica que las frutas con chocolate, como la naranja, son de las más solicitadas.

 

Una pregunta habitual: “¿el polvorón es de ese blanquito, el de toda la vida? Sí, el de toda la vida”.

En 1986 la fábrica se trasladó al polígono de Cantabria, donde los nietos del fundador Víctor y Nacho continúan con la fabricación y la venta durante todo el año. Ellos son, junto a Elena, la tercera generación, los hijos de Alicia Pérez y Antolín Marín, quien tomó el testigo de Aníbal.

 


Datos:

El Soteño

Calle García Morato

Horario: 10.30 a 13.30 horas y de 17.00 a 20.00 horas

 

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Periodista, logroñesa, las dos cosas de toda la vida. Con este periódico en la sangre, ahora lo revivo en internet. Ah: y me gustan las tiendas.