La Rioja

img
Categoría: moda
Sábado de estreno

Los hombres definitivamente han ganado peso en la moda que se luce en la calle San Antón. Massimo Dutti abrió el mes pasado –sus obras fueron rápidas- un renovado espacio dedicado a ellos. La firma de Inditex unió el local que hasta hace muy poco ocupaba Fosco para darles su merecido lugar a los chicos y es que ellos también les gusta la moda. Bien lo sabe la cadena de Amancio Ortega apuesta por la moda masculina y Bershka, otra de sus tiendas de la capital riojana acaba de amoldarse a esta visión.

Después de las fiestas navideñas vimos con extrañeza como cerraba Pull&Bear en esta calle,  pero supimos poco después que el local no iba a quedarse vacío, sino que formaría parte de la juvenil firma en Logroño, como indicó Javier Campos en uno de sus artículos en Diario LA RIOJA. Este viernes pude ver que iban desmontando los enormes paneles grises que desde hace algo más de un mes ocultaban de las curiosas miradas cómo iba a ser la reforma de todo Bershka para incluir la ropa para ellos en el local. Este sábado Bershka aparecía en San Antón más en forma que nunca, estaba radiante y qué mejor manera de comprobar si los cambios han sido para mejor que entrar como clienta.

Como es lógico ha ganado fachada por lo tanto también escaparate. Dos accesos. El de la derecha te lleva directo al espacio para ellos, el de la izquierda, al nuestro. Las cajas, que hasta ahora se habían situado a la entrada del local, en el lateral de la derecha, han quedado al fondo, lo que me ha resultado más cómodo, ya que a la hora de salir nadie te interrumpe el paso. Además, ahora es más fácil cubrir el espacio en una mirada, menos recovecos, una visión ‘más limpia’.

Sin dudarlo Bershka ha ganado en luminosidad, como si en el fondo del local se hubiera abierto una ventana. Allí, se ha colocado una sección de complementos, más ordenada y más amplia. Collares, pulseras, mochilas… al fondo los probadores. De madera clara, con mucha más luz y con banquetas, alguno de estos vestidores más grande que los demás. Esta imagen me ha hecho olvidar en minutos aquel pasillo que los acogía antes y en el que, perchas en mano, a veces te parecía de noche.

No me ha parecido que las chicas hayamos perdido espacio en favor de los chicos, eso me ha agradado, me parece bien que estén en nuestras tiendas, pero todo con su equilibrio (que no se lo tomen a mal). En la zona para las mujeres, perfectamente indicada y diferenciada, he observado que el suelo del local había cambiado, ahora tiene un tono de madera que lo hace más acogedor. Para nosotras ha llegado allí la primavera: había vestidos largos, cortos, tops de encaje, camisetas, bodys, mucho vaquero (incluso en forma de una bonita falda rosa) y el calzado, combinado con algunos modelos. Por supuesto, la marca no ha olvidado la ropa más deportiva, que también está presente.

Además, la tecnología ha entrado de lleno en el nuevo Bershka aportando movimiento desde las paredes, ¿cómo? con grandes pantallas que muestran algunos vibrantes montajes con las nuevas tendencias. Y para que nos hagamos una idea, se han colocado algunas de un tamaño más similar a una ‘tablet’ sobre determinados conjuntos y que muestran cómo queda ese modelo. Cerca de la caja hay otra zona de complementos en las que llamaban la atención fundas para móviles, parches para cazadoras o coquetos calcetines para llevar con zapatos. Aunque me parece que más de una nos resistimos a esta tendencia (no me veo), seguro que quienes forman las generaciones posteriores acabarán por atreverse con ellos.

¿Y en la parte de los chicos? Estampados de camuflaje, vaqueros, pantalones cortos, muchas gorras, zapatillas… Pero de esto les dejaremos que opinen ellos, aunque creo que estarán a la altura de las chicas Bershka.

 

 

Ver Post >
Tiempo de lana

Suave, rizada, elástica, resistente…son algunas de las características que tiene que tener la lana. Se observan para saber si es de calidad, así como se analiza el color para intuir si cuando se tiña tomará el tono deseado. Las temperaturas de los últimos días, esta niebla del Ebro que nos acompaña, la devuelven a nuestros pensamientos y, por supuesto, a nuestros armarios… ¡Ay! Ese jersey, ese gorro, esos guantes, ese cuello que adoramos porque no deja que nuestra piel se enfríe en estos inviernos típicos de La Rioja.

No es raro que con nuestro clima ésta sea una tierra ‘lanera’. De este pasado hemos heredado fiestas como la trashumancia, textos que narran que las sierras de Los Cameros y la Demanda estaban repletas de ovejas merinas, que describen unos años 20 en los que esa industria comenzó a transformarse en urbana.

Después de leer numerosos artículos sobre este asunto no se me hace extraño que en las venas de los riojanos corra esa pasión por las lanas, por utilizar las manos para dar vida a creativos diseños en forma de delicadas chaquetas de bebé, coquetos gorros o amplias bufandas. En los últimos años, hemos perdido en la capital riojana algunas tiendas de ovillos pero por fortuna otras han ocupado su lugar y es que entre las nuevas generaciones el hacer punto se ha convertido en un popular hobby, aprendido muchas veces en su entorno familiar.

Ahora contamos con dos nuevos locales que han abierto sus puertas para que podamos sumergirnos entre sus ovillos, uno en la plaza Primero de Mayo, otro en Vara de Rey, este último unos meses después del cierre de Lana y punto, muy conocido en esta misma calle.

El testigo en Vara de Rey lo cogió María Díaz Emparanza. De Bilbao llegó a Logroño hace ocho años donde decidió aprender más sobre el arte de tejer. “Desde que tenía ocho años hacía ganchillo”, explica, y sus manos adquirieron nuevas habilidades con las agujas en Lana y punto a la que acudió con la idea de que le hicieran una prenda que sustituyera a otra que le encantaba.

“Tenía un poncho que me gustaba mucho, pero necesitaba uno nuevo. En Lana y punto me invitaron a que me lo hiciera yo”, recuerda sobre aquel momento. Al principio pensó que este reto era imposible, pero con las clases lo consiguió y asegura que comprendió “que era capaz no sólo de tejer, sino de crear sus propias prendas”.

Cuando Lana y punto desapareció el pasado mes abril, quienes se reunían allí terminaron el curso en la tienda de Rosana, justo enfrente del que es hoy es el nuevo local de María. La pregunta que le asaltó entonces fue: “¿por qué no poner un negocio de lanas?” Ella misma respondió a su  pregunta:  ”podía elegir un local más pequeño, uno se había quedado libre, así lo podía manejar sola, al fin y al cabo, ya conocía a la gente de la zona”.

 

 

El resultado de su decisión de emprender es Pompón, un espacio colorido, alargado y acogedor, en la que conviven la tienda y la parte en el que se acomodan las clientas a tejer, donde aprenden las especialidades de María, el amigurimi, ese punto pequeño con el que se pueden hacer unos muñecos que les encantan a los pequeños y que dejan sin habla a los mayores, y el ganchillo. “Más que clases se va aconsejando y resolviendo problemas mientras se está haciendo una prenda. Es ‘El Club del Tejedor’”, explica.

 


María detalla que conservó parte del mobiliario del negocio anterior. Lo cierto es que las estanterías eran perfectas para colocar las lanas. En ellas se encuentran marcas como Berger, DMC, Valeria de Roma…

 

Así como lo necesario para el amigurimi (ojos de seguridad, hocicos para osos…) se puede ver en el mostrador, junto a botones “más especiales” con forma de mariposa,corazones, lazos o los adornos como los pequeños cascabeles. Lo último son los que representan a las figuritas del belén. Algunas cosas llamaron mi atención, por ejemplo, los gorritos para niños en los que el pompón es la carita de un perrito, de un gato, una flor…Me imaginé graciosos a los pequeños con este detalle.

 

Mientras la dueña de Pompón apunta sonriente que  hace encargos “en un tiempito”, entra por la puerta una de las grandes de esta tienda, ella es Marisa. Llena de fuerza y simpatía me explica que en el último año ha hecho 27 jerséis para sus nietos y sus hijos.

 

Me señala algunas piezas que hay en el local como los bolsos o una moderna desenfadada falda que ella hizo para una de sus nietas…”Sabe un montón de punto”, añade María a nuestra conversación.

Ella ha estado toda una vida tejiendo por lo que en el club les echa una mano a algunas de sus compañeras. María ya me había hablado de ella antes de que entrara por la puerta, se conocen del tiempo de Lana y punto. Tenía razón es pura energía como la que desprende esta tienda.

 

La oveja tejedora es otra apuesta lanera de estos meses en Logroño. Se encuentra en Pérez Galdós 43, bis, en aquel local en el que cuando yo era niña había una mercería llena de lazos de raso, que entonces nos impresionaban tanto. Juana Lanseros es quien ha puesto en marcha esta tienda. Tiene 52 años y decidió crear su propio empleo, un paso hacia adelante y valiente. “Conozco bien el negocio, me gustaba y me encantan las lanas”, me explica.

El escaparate de La oveja tejedora muestra hoy un alegre vestido en rojo y blanco, esas suaves chaquetas de bebé que son arte en miniatura, pompones, gorros y unos cuellos a la última moda. “Suelo poner muchas de las cosas que han hecho las clientas” -dice- “ella colocará la chaqueta que está haciendo ahora cuando está terminada”, dice señalando a una de las jóvenes que ha entrado a pedir algunas indicaciones para su labor. “Juana te lo pone muy fácil”, añade la chica.

A La oveja tejedora se acercan personas de otros municipios de La Rioja. En el desarrollo de este post entró una amante de las lanas de Nájera, pero otros vienen desde Lumbreras, Villanueva e incluso de otras ciudades como Pamplona. “Nos conocemos hace años y vienen a comprarme las lanas”, indica.

En esta tienda el producto es principalmente italiano y alemán. Se ven marcas como Miss Tricot Filateli, Filatura Di Crosa…algodones, lanas de bebé, lanas para mantas e incluso algo de lencería. ”Los italianos siempre están adelantados a la moda”, describe Juana, que indica que exportan a otros países como Estados unidos. “Y las lanas de Alemania son una maravilla”.

Juana también es una de aquellas niñas a las se les transmitió la pasión por la lana en su familia. “Aprendí siendo muy pequeña. Mira si era obediente que tejía como si fuera zurda, porque mi tía me enseñó y ella lo era”, recuerda.

La imitó en cada gesto para que a ella también le salieran sus labores perfectas. Se ríe al recordarlo. Cosas de familia como el nombre de esta tienda que votaron entre todos para decidir cómo llamarla. La oveja tejedora ganó. “Era más original que las otras opciones”. En esto su hija tuvo bastante que ver

 

 

Ver Post >
En tierra de niños

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las prendas pequeñas son una delicia. Me refiero a la ropa para niños, de tejidos suaves, elegidas con detalle, de patrones cuidados que conquistan desde el escaparate. Desde principio de este año,  dos ejemplos de la moda infantil se han instalado en la céntrica García Morato, casi uno enfrente de otro, me refiero a Koko Kids y Nanos.

 

 

El primero dejó atrás la calle Bretón de los Herreros y ocupó el local de EBO, marca sobre la que escribí cuando llegó a Logroño y que ha abandonado La Rioja. El segundo ha dejado su mítica esquina en Gran Vía con República Argentina y se encuentra ahora en el espacio de Yomime, que tampoco tiene ya representación en la ciudad. Las dos firmas han elegido tiendas amplias, en la que la luz es destacable y, a la vez, está al servicio de las prendas.

 

La historia de Nanos se remota al año 1963, tiene locales de gestión propia y franquicias, en España y fuera de ella -México, Portugal, Arabia Saudí…-y su central está en La Coruña. Su trayectoria en Logroño es amplia y se trata de una marca ya conocida entre las mamás.

En su nuevo local destaca la iluminación cálida, que surge, de entre otros puntos, de unas ramitas en el centro de la entrada que recuerdan a un árbol. Un detalle, exquisito, que no se puede evitar mirar desde fuera.


Querer y emprender

La historia de Koko Kids en Logroño es la de Teresa Álvarez, que se ha adentrado en este mundo porque no quería “quedarse sin cumplir este sueño”.

Su obsesión “no es la venta por la venta”, le gustan las telas, conocer a sus clientes, en definitiva, encontrar para cada uno de ellos las prendas perfectas. En su trayectoria familiar está presente el mundo de los sombreros y esa pasión por la creación perfecta es parte de lo que ha heredado Teresa, una emprendedora, que cuando ha desarrollado una gran parte de su vida laboral, se ha decidido a poner en marcha una tienda como Koko Kids.

 

 

Su nueva localización en García Morato presenta la moda Koko Kids en un escaparate de cristal, que ocupa la parte frontal de la fachada. Al pasar por delante se ve amplia, luminosa, blanca, de lámparas modernas y decorativas, que destacan modelo y sus detalles. Un espacio diáfano en el que encontramos, por ejemplo, los diseños de Monna Lisa, Villalobos, Creaciones Carmina, con 50 años de historia; y Twin Set, para las chicas.

 

 


Para los chicos, la moda de firmas como  Hugo Boss o Timberland: camisas, chaquetas, pantalones, americanas… El estilo sport, así como el más arreglado está entre sus perchas. Además, combinando con algunos modelos de la tienda, calzado de Pretty Bailarinas, Tinny Shoes, Twin-Set, Hugo Boss o Igor.

 

Teresa Álvarez se mueve por su nueva tienda con cuidado, así me muestra lo que ha ido llegando para primavera y este tiempo de ceremonias.

Insiste en que éste es un proyecto que “le apetecía mucho”. “Lo que me encantaría es en un tiempo poder crear puestos de trabajo. Es un compromiso que tenemos con la sociedad”, explica. Durante mi visita se abre la puerta, entran algunos clientes que vienen a buscar la prenda deseada y que han pedido unos días antes.

 

“Para mí es muy importante la atención personalizada”, puntualiza Teresa. “El servicio post venta es bueno y necesito saber que no haya problema con la distribución de prendas”, detalla. Añade que, tal como se ha ido desarrollando el negocio, ha ampliando el abanico de tallas.

Un ejemplo es la firma Carmina, con la que ahora abarca desde 0 a los 12 años. “Vamos escalando según lo demanda el público y es que además los niños vienen muy altos”, comenta, y es que es cierto. Su gusto por la moda está presente en lo que elige para sus público.

 

 

“Abordamos el diseño nacional e internacional, tengo mucho interés por los nuevos diseñadores”. Ellos son futuro, lo mismo que busca Teresa para su Koko Kids.

Ver Post >
El universo Okeysi está en el Berceo

Aroma a madera. Tras su cristalera, esta tienda recuerda a un loft de aquellos que se soñaron y se hicieron realidad en Nueva York. Un local urbano, industrial, en el que levantar la mirada hacia el techo es ver los tubos al aire, hormigón y, a la vez, tener la sensación de estar en un espacio cómodo, cuidado y acogedor, a pesar de que éste último adjetivo parezca un imposible teniendo en cuenta que hablamos de 600 metros de planta.

Entre tanto espacio, estuve más de una hora entre sus maniquís, paseando, observando los detalles que acompañan a su ropa: cajas entre los jerseys, alguna maceta e incluso una antigua máquina de escribir Olivetti que, como no podía ser de otra manera, me conquistó tan sólo al intuirla de reojo. Así vi Okeysi.

Poco sabemos de esta firma en Logroño. Está en plena expansión en el mercado español, es una marca madrileña, que tiene al mando al empresario chino Xiaohua Chen. Su central está en la calle Bravo Murillo, una vía repleta de comercios a la que siempre se ha podido acudir para encontrar cualquier cosa, de todo, así lo comprobé en mi vida de estudiante en Madrid. Okeysi tiene unos 22 puntos de venta por todo el país (Madrid, Galicia, Andalucía, Comunidad Valenciana y Castilla y León). En sus planes también han entrado ahora Oviedo y la cercana Zaragoza.

Volviendo a Logroño, aquí ha sido la última en llegar al  Centro Comercial Berceo, donde desembarcó el 12 de febrero. Unos días después, decidí  ir a conocer qué es lo que podemos encontrar en Okeysi. Me moví entre sus mostradores, descolgué perchas, leí etiquetas, composiciones, tallas…recorrí desde la entrada de la tienda -que esta casa llama pasarela- hasta el final. Observé sus ‘burros’ en forma de grifería y ya con el entorno hecho mío hablé con Tamara Jurado y Ana Fuentes. Ellas son las encargadas de esta tienda en Logroño, las dos riojanas, junto a cuatro compañeras más, también de la región.

Me explicaron que, a diferencia de otras cadenas, en ésta no se vende la decoración, que el interiorismo de este local es producto del trabajo de un equipo creativo que idea el aspecto de cada uno de los puntos de venta, que siempre son diferentes. Esto último me agradó, cada uno con su personalidad, una sorpresa para cada ciudad.

El estilo industrial para Logroño es nuevo y exclusivo. “Todas las tiendas de la marca tienen una imagen característica y, además, se les puede dar la vuelta completamente en cualquier momento por cómo están montadas”, me indican señalando como ejemplo un sistema de paneles y haciendo referencia a la llegada de nuevas colecciones.

El etiquetado y las tallas

Tan importante es el continente como el contenido. Este grupo se dirige a mujeres entre 18 y 35 años, con tallas de la 36 a la 42 o las XS a XL, y en calzado (botines, manoletinas…), del 35 al 41, “en algunos modelos”, me puntualizaron.

En su etiquetado se indica si la prenda ha sido diseñada en España y fabricada aquí, o incluso diseñada en el país y confeccionada fuera. España, Italia y China son sus fabricantes.

En sus estanterías quedan prendas rebajadas: chaquetas, jerséis, camisas, faldas, pantalones, leggins, algún abrigo de manchas, lisos… y, por supuesto, la primavera ya viste sus maniquís. Colores suaves, rosas, azules…grises, blancos, estampados, flores, tribales, geométricos, telas ligeras, monos largos, con caída, bolsos de fiesta, brillantes, mochilas, también cinturones…múltiples son las posibilidades y reciben prendas nuevas todas las semanas, sus ‘mini colecciones’.

Las composiciones de sus tejidos también me interesaron y encontré acrílicos, algodón, viscosa, elastán e incluso alguna chaqueta de mohair. Entre sus básicos: camisetas de licra, jerseys, pantalones, entre los que también había leggins, y esperaban la llegada de la colección para una zona del local dedicado al denim. Como me indicaron las caras visibles de Okeysi en el Berceo se trata de prendas fáciles de lavar y con un deseo común, poder disfrutar de las tendencias, en ropa más desenfadada o prendas de noche.

Mucho donde elegir y el principio de seguir siempre la moda.

Ver Post >
Descubrir ‘Algo Bonito’

El invierno nos ha alcanzado. Cambio definitivo de tiempo, niebla, bajada de temperaturas… ha llegado el frío para instalarse en nuestro armario en forma de nueva temporada. Pero no hay excusa para no disfrutar del comercio a pie de calle, todo lo contrario. Quizá ahora veamos que tenemos que renovar alguno de nuestros jerséis, o de nuestros bolsos, o una falda…

El frío no significa renunciar al estilo, todo lo contrario, podemos darle la bienvenida a otros complementos que echábamos de menos (aunque dentro de unos meses ‘los echemos de más’ pensando en el buen tiempo ¡A quién no le encanta cambiar de tercio!

Guiada por la curiosidad de descubrir una de las nuevas tiendas de la capital riojana, entré en Algo Bonito (nº 18 de la calle Doctores Castroviejo, Paseo de las Cien Tiendas). Una maniquí parecía darme la bienvenida. Me hizo sonreír encontrármela de frente, como esperando coqueta y sin darse importancia, aunque esté allí para que la observen.

Ante mí,  un local revestido en madera, muy envolvente y en el que pueden verse sombreros, bolsos, bufandas, pañuelos, collares…en sus estanterías. Me giré para curiosear entre sus perchas. Presentí dos líneas distintas. Me lo explicó después Ana de la Iglesia, la encargada de la tienda en Logroño, que distinguió entre ‘casual’ y ‘women’, ésta última sería la que, de manera coloquial, llamaríamos ‘más de vestir’.

Ana viene de Zaragoza, trabajaba en esta misma empresa que se define en su web como “una compañía especializada en moda femenina”, a la que añaden el adjetivo de  ”asequible”. Observé que había diferentes tejidos, y según éstos, los precios subían o bajaban si se mezclaba por ejemplo el punto con piel o seda. Trabajan mucho el algodón, Ana asegura que es 100 por 100, porque les gusta que puedan encontrarlo ” quienes tienen la piel delicada”. Explica que las prendas vienen de Italia, Francia  y China. El 20% de la colección es propia y se quiere potenciar.

El de Logroño es el séptimo Algo Bonito que se abre en España, pero no se trata de una franquicia. Junto a Ana, trabajan otras dos jóvenes, en este caso riojanas. La compañía, que se ha extendido desde Madrid, es una empresa familiar, fundada por Marcos Fernández. Él es un emprendedor que dejó atrás su empleo como distribuidor de una marca de camisería italiana y decidió dar el salto. Reconvirtió su experiencia en sector textil en su primer local Algo Bonito. Desde entonces han pasado tres años y siete tiendas. La última la tenemos aquí.

Ver Post >
Una mañana entre lanas y aceites

Dos pequeños mundos descubrí al pasar el último día por el logroñés Paseo de las Cien Tiendas. Dos bonitas sorpresas en forma de nuevos comercios que no esperaba encontrar. Su estética es muy diferente, sin embargo, tienen algo en común y es que nacen de la ilusión de dos mujeres que entran por primera vez en la familia del comercio de nuestra ciudad.

 

Ambas se definen con cierto humor como “valientes”, coinciden en este detalle también, han decidido crear su propio empleo y consideran que han asumido ciertos riesgos. Además, cuando hablan de cómo se plantearon sus tiendas cumplieron con la misma condición: debía ofrecer a sus clientes aquello que a ellas les había conquistado tiempo atrás.

 

‘Tejiendo sueños’ es el nombre de un espacio en el que la idea ‘hazlo tú mismo’ está muy presente. Poner un pie en este local (en Calvo Sotelo 22 esquina con Juan XXIII) es rodearse de color, de lanas, de punto, de la suavidad de sus madejas -en estas fechas de algodón- que sugieren su propia moda a quien posee en sus manos el arte de las agujas. Este el terreno de Ruth García, que reflexiona en nuestra conversación sobre que a ella siempre le gustó hacer punto. Explica que ha ido perfeccionando su técnica a través de distintos cursos y en ellos también pudo observar que “había más gente y mucha muy joven a la que le gustaba este mundo”.
 “A mí me relaja tejer”, admite, y es cierto que quien lo hace lo aconseja como una actividad para dejar atrás el estrés.

Ruth también muestra en sus estanterías distintos complementos (capazos, bolsos, los mix pareos-toallas, que este verano ocupan las orillas de las playas; pañuelos, bolsos vintage…) Todos comparten un coqueto espacio en el que también hay lugar para un detalle riojano, las alpargatas, que este verano han vuelto a instalarse en nuestros armarios. ¡Ojalá que sea para quedarse!

 

 

Aquella mañana, unos minutos después, salí de este pequeño universo de la creación propia para entrar en el de lo natural. La curiosidad no dejó que pasara por alto Venera Venus, el segundo comercio en el que me adentré. Lo vi con el ‘rabillo del ojo’, cuando dejaba atrás la bocacalle en la que se encuentra (Ciriaco Garrido, número 2). Es una tienda luminosa, profunda, con un escaparate sencillo que no me impidió ver a través de él qué había en su interior.


Allí me atendió con simpatía Pilar Hernández, la segunda emprendedora que conocí ese día. Sin querer, ya había observado los aceites puros que lucían en perfecto orden sobre las baldas (de coco, de almendras,…), así como las pastillas de jabón que guardan con cuidado unos pequeños cestaños colgados de la pared.

Detalla que siempre ha estado trabajando, que no puede estar quieta, parada…y se le nota en la energía con la que explica que  esta tienda, dedicada a la Alta Cosmética Natural,  se convirtió en “su ilusión”.

 

“Tenemos productos muy novedosos, con una mayor composición natural. La gente los conoce y muchas veces tenía que comprarlos por Internet porque no tenían una local cerca para adquirirlos y, por ejemplo, preguntar cuál era el más adecuado para ellos”,  explica Pilar. Las cremas (tratamientos faciales, corporales…), por ejemplo, tienen una caducidad más corta porque no llevan los conservantes”, indica.

Me muevo entre la suavidad que ofrecen los productos de sus estanterías: los aceites regeneradores con Rosa de Damasco, sus originales jabones; entre los que descubro los que contienen arena del Mar Muerto o con arcillas. A lo lejos están los perfumes, los champús, las cremas con colágeno marino… Es innegable que la naturaleza está presente en esta nueva franquicia que ha llegado a la ciudad.

 

Tras salir de Venera Venus, de camino a casa, me detuve ante una de esas tiendas ante las que soñaba cuando era adolescente con ser mayor para ponerme alguno de los modelos del escaparate. Allí compré mi pantalón de los llamados de montar – los ‘pitillos’ de mis 15 años-, así como alguna de mis primeras camisetas ‘de salir’ y después más de una cazadora que hoy conservo. Se trata de Veinte Ans, un local siempre cuidado, que luce nueva imagen.

 

Ver Post >
Periodista, logroñesa, las dos cosas de toda la vida. Con este periódico en la sangre, ahora lo revivo en internet. Ah: y me gustan las tiendas.