Casualidades
Casualidades:
“Todos los ríos son metáforas de la vida, y todos los ríos, como cantó hace mucho tiempo Jorge Manrique, van a dar a la mar, que es, bueno, ya sabemos lo que es…”
Esta mañana comentábamos en clase lo que para Jorge Manrique significaba la metáfora del río y del mar.
Esta tarde, mientras leía el libro de Eduardo Jordá, último ganador del premio “Café Bretón” con: Esperando la tormenta, me aparece esa frase y tantas otras con las que me he identificado.
Un libro ameno, en el que Eduardo narra sus diversos viajes de una manera muy fresca y atractiva, con la que, ni más ni menos, me obliga a no soltar su libro hasta que lo acabe, y además, a seguir los dictados de mi cabeza y corazón y viajar y viajar, para tener historias tan atractivas como las suyas, y darlas a degustar.
Martes y trece. Viernes trece para la cultura anglosajona. Gatos negros, escaleras, andamios y “tocos madera” temerosos. Horóscopos, videntes y sueños premonitorios. Deja-vús e intuiciones. Supersticiones.
Hace tiempo fui supersticiosa. Creo que hace un par, o tres años. Tres años para mucha gente no son nada. Para mí, significan mucho.
Unos días vives, otros disfrutas y otros lloras. Experiencias turbadoras, gratificantes y voladas. Tantos días vivimos, que no nos queda más remedio que echar unos cuantos a la memoria del trastero.
Hace tiempo fui supersticiosa. Creí en mis sueños nocturnos, en mis intuiciones. Confiar en ellas nunca me vino mal. Mis intuiciones son mis impulsos, mis impulsos provienen de mis sentimientos, de mis valores, de mis pensamientos. Tal vez no sean tan sólo instantáneos como a veces pienso. Pueden ser tan premeditados de manera oculta en nuestro cuerpo que ni nosotros mismos nos demos cuenta. Quizás no haya nada escrito, como muchas veces he oído, ni todos los astros se pongan de acuerdo para que hoy sea un día nefasto para toda la humanidad (excepto los británicos, claro, que ellos prefieren “joderse” el último día de la semana, para ir calentitos al finde…)
Probablemente todo venga del interior de cada uno. Seguramente que no exista esa superstición como la llamamos nosotros, tan sólo supercherías de brujas y adivinos, o gente con alto grado de credibilidad en la sociedad y muchas ganas de vender el boleto de la tómbola, dispuestos todos juntos a confluir en la sociedad de la que participamos.
Muchas veces leí carpe diem, algunas menos collige virgo rosas, pero una vez escuché de la pluma de Bertolt Brecht: “No os dejéis engañar con que la vida es poco. Bebedla a grandes tragos, porque no os bastará cuando hayáis de perderla”.
No soy muy partidaria del tan típico y recurrido, por algo llamado tópico carpe diem. Algunos días sólo, tal vez, otros prefiero vivir conforme al tiempo, sin adelantar acontecimientos. Mañana quizás me levante con ganas de mandar la lluvia a las nubes y haga lo que pueda por cambiar mi día, aunque los astros o los adivinos se hayan puesto de acuerdo para que sea nefasto.
Poco a poco voy aprendiendo que la vida no es sino una balanza que se equilibra cuando en ambos extremos se coloca el mismo peso. Lástima que la perfección sea tan aburrida…
Mi día no es peor porque así lo quiera el calendario.
Sobre este blog
Desde La Estepa
RaquelMe llamo Raquel, tengo 18 años recién salidos del horno y demasiadas inquietudes para 24 horas que tiene el día.
Estudio Filología Hispánica en la UR, y me apasiona lo que estudio. Soy de esas pocas personas que se meten a las 'carreras sin salidas'. Lucharé por encontrar un trabajo en lo que me gusta (radio-periódico-escritura) y no vivir pensando en cifras, sólo en estados.
Si hay algo que me describe es observadora e hiperactiva. Me gusta preocuparme por el día que vivo e intentar exprimir los minutos de éste al máximo. Enamorada del mar, de los viajes, siempre dispuesta a evadirme y partidaria de 'alunizaciones' individuales por mi mundo interior.
Influenciada por la gente que quiero, por la radio, por la literatura que absorbo, por mi guitarrita eléctrica, por la buena música.
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8 comentarios · Escribe aquí tu comentario
José Antonio Lázaro Espila dijo
Como molaba cuando era pequeño y llegaban los Martes y 13. Todo lo que salía mal lo achacaba al destino y las supersticiones. Pero todo se acaba, como los reyes, el ratoncito perez y las buenas notas....
Nick dijo
La Vida yo la viva con fuerza, degustaba cada instante, cada situación, cada cosas que hacía, jop ando un poco perdido por una cosa que me ha marcado y a cambiado mi forma de ser y de estar y me cuesta recuperar eso que tenía.
En cuanto a los sueños, yo no creeo en premoniciones, pero no se de pequeño pasaban algunas cosas que antes había intuido, en serio, un ejmeplo jeeeee, colegio, sorteo para viaje fin de curso, estaba en el patio y de repente digo me ha tocado el Jamón, y me fui a clase, entre y estaban con números me dicen el número y les digo me ha tocado y que ya lo sabía, os lo juro fue raro y asi varias cosas más.
Es que leer lo tuyo me lo ha recordado jeee
Raquel dijo
Yo intuiciones y casualidades tengo prácticamente a diario. Pero ya nada me sorprende, forma parte de mí misma.
De pequeños, Jose, el martes y trece siempre daba repelús, se salía con miedo a la calle. Ahora ya, lo único que queda es desayunar sin ganas como todos los días, con unas ojeras de sueño hasta el suelo jeje...y coger el autobús como un lunes o un miércoles...
Jesús Murillo Sagredo dijo
No soy supersticioso, ya lo sabes, ni mucho menos creo en el inexorable dedo del hado que gobierna nuestras vidas. La vida es una sucesión de sucesos hechos por y para el hombre. El destino de cada uno lo marca sus vivencias, sus acciones, en mayor o menor medida la historia (general) y la historia de cada uno.
Raquel dijo
Realmente excepcional el libro de Eduardo Jordá. Me lo he leído en menos de un día y eso es algo muy extraño en mí. Esperando la tormenta, un final delicioso.
Hay que creer en el amor a las cosas que quieres o sucesos que deseas, si lo tienes, éste te llevará a lo deseado.
Besos
plcm dijo
Tomo nota de ese libro, seguire tu recomendación y le pondre los ojos encima.
Martes y trece mola y no asusta nada, mañana catorce y miercoles mi cumpleaños, no se si mola tanto... la suma acumulada si que asusta.
Buenas noches.
penelope dijo
Hola Raquel: ¿y el gato negro, pasar por debajo de la escalera, etc, etc...
La cultura de la superstición viene marcada por los miedos que desde pequeños nos han inculcado. Cuando eres mayor, se convierten en manías (espero que no sea tu caso).
La que aquí escribe, nació un 13 y estupendamente. No pasa "na". Por cierto, habrá que leer este libro que indicas. Una para la que la lectura es una pasión, te recomienda un librito corto para leerlo en una tarde: "Como Agua para chocolate" de Laura Esquivel. A mi me encantó.
Un besote muy glamouroso!
Raquel dijo
Sólo a veces soy supersticiosa, cuando me lo dicta mi cabeza, como un impulso, es algo difícil de explicar....
Apunto en mis futuras lecturas "como agua para chocolate"
Otro besote raqueliano para ti!!!
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