Skip to content

Un paso atrás, un salto adelante

2013 mayo 15

Tras la decepción llega el análisis. Después de una derrota tan dolorosa como la sufrida por el Real Madrid ante el Olympiacos en la final de la Euroliga, Pablo Laso fue capaz de hacer un examen tan descarnado como acertado. El técnico blanco explicó que desde el primer momento sabía que los 17 puntos de margen obtenidos en el primer cuarto del encuentro eran ficticios y que el reflejo de cómo habían quedado sus hombres tras la decepción era un claro síntoma de hacia dónde iba su futuro. «Estamos hechos una mierda -explicaba el entrenador-, pero ver a mis jugadores tan jodidos demuestra que son ganadores y que quieren seguir creciendo». Por eso, el mal trago de Londres no hace más que reforzar la idea de juego que Laso ha implantado desde su llegada al banquillo madridista. «Creo en el baloncesto que hacemos a muerte y en los jugadores que tengo», enfatizaba tras el duelo final.
Es la lectura única del vestuario. El capitán, Felipe Reyes, admitía que les había faltado madurez, pero ya lanzaba el mensaje de que este equipo tiene mucho margen para seguir mejorando. El mismo discurso que otros dos pesos pesados del vestuario, Llull y Rudy Fernández, que enfatizaban en que volverían pronto a la final y que apostaban por un bloque «joven, ambicioso y con capacidad para progresar».
La experiencia, esa carencia vital en un partido tan trascendente como el del domingo, es lo que a este equipo le falta, pero la apuesta por la continuidad del bloque puede ayudar a adquirirla rápidamente. Olympiacos se comportó como una unidad y el finalista busca esa química coral manteniendo una base sólida, apoyada en los pilares de Sergio Rodríguez, Llull, Rudy y Mirotic, más las aportaciones de Carroll o Suárez. Los interiores plantean las mayores dudas. Reyes no es eterno, Slaughter se ha ganado otra temporada y el tunecino Mejri se sumará al ‘roster’ la próxima temporada. Pero quizás Laso tenga que buscar algún jugador con más presencia bajo la zona que los que tiene en la actualidad para ampliar sus opciones tácticas.
De momento, el vitoriano solo piensa en que «cada partido es una oportunidad» y ahora deberá centrar sus esfuerzos en la ACB. Tras una brillante temporada en Europa, el traspié de la Copa y el dominio en la fase regular de la competición local, el título certificaría el éxito presente y la proyección futura del proyecto madridista. Cualquier otro resultado volvería a despertar las dudas en una sección necesitada de la combinación del atractivo juego implantado por Laso con la alegría del trofeo de campeón liguero.

Tras la decepcionante derrota en la final de la Euroliga, Laso y sus jugadores apuestan por un bloque joven, ambicioso y con mucha progresión

  • Toño

    Querido amigo, si la muestra de “la idea de juego que Laso ha implantado desde su llegada al banquillo madridista” es lo que se vio en la final, se le auguran al otrora glorioso Real Madrid malos tiempos para la lírica.