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Categoría: Deportes
De ángel a toro

Gasol y Noah formarán una pareja temible. / AFP

Gasol y Noah formarán una pareja temible. / AFP

Apenas un día después de que LeBron James decidiera regresar a su Ohio natal y volver a los Cleveland Cavaliers tras obtener dos anillos con los Heat de Miami, Pau Gasol ha movido su ficha y cambia el calor de Los Ángeles por la ‘Ciudad del Viento’. El pívot catalán ha optado por comenzar una nueva aventura en la Conferencia Oeste y enrolarse en los prometedores Bulls de Chicago y su atractivo proyecto deportivo y no tener en cuenta los millones que le ofrecían los Lakers. «No ha sido fácil. Después de meditarlo mucho, he decidido jugar en los Chicago Bulls. Muy ilusionado de vivir esta nueva etapa», desvelaba en su cuenta de Twitter, en donde ya había advertido horas antes de que su decisión estaba cercana.
Pau era uno de los agentes libres más interesantes del mercado y había sido tentado por numerosas franquicias de la NBA, entre ellas, Oklahoma City Thunder, los Knicks de Nueva York o los Spurs de San Antonio. De hecho, los vigentes campeones de la liga estadounidense eran una de las opciones finales del español tras descartar su continuidad con el equipo púrpura y oro, que le había puesto sobre la mesa un contrato por dos temporadas y veinte millones de dólares. Su amigo Tony Parker habló con él para trasladarle sus ganas de poder jugar juntos, pero no fue lo suficientemente convincente para que se incorporara al ‘roster’ de la entidad texana.
Gasol ya había advertido que el dinero no iba a ser el motivo más influyente a la hora de elegir en dónde jugaría la próxima campaña. Buscaba un equipo que le permitiera ser importante y en el que pudiera optar a un nuevo anillo de campeón. Y en Chicago lo tiene.
La ‘Gran Manzana’ parecía hace unas fechas un buen destino. Con su añorado Phil Jackson como presidente de operaciones, con José Manuel Calderón como futuro base titular tras ser traspasado por Dallas, y con Carmelo Anthony a punto de renovar, las posibilidades de que el poste recalara en el Madison Square Garden y en una de las franquicias más mediáticas de la competición se abrían de par en par.
Finalmente, se va a unos Bulls que pretenden reverdecer los éxitos logrados en los 90 por Michael Jordan y compañía. Gasol se pondrá en manos de Tom Thibodeau, uno de los mejores entrenadores de la NBA, meticuloso hasta el extremo y que prima el juego colectivo sobre las exhibiciones individuales. Como compañeros contará con Derrick Rose. El base es una de las estrellas de la liga pero ha pasado por dos años de puro calvario con lesiones graves y espera que esta nueva temporada sea la de su regreso a lo más alto. Bajo los aros, Joakim Noah será su pareja de baile. El francés es el ojito derecho de su afición por su entrega y sacrificio y puede ser el complemento ideal para el talento del español. Si combinan bien, pueden formar una de los dúos interiores más potentes de la NBA, bien complementados por el músculo de Taj Gibson y la posible llegada de Nikola Mirotic.
Despedida
En su web oficial – paugasol.com- ha reconocido que «dejar Los Ángeles ha sido una de las decisiones más difíciles» que ha tomado en su carrera y ha desgranado algunos de los motivos que inclinaron la balanza hacia el lado de Chicago. «En mis siete temporadas con los Lakers, hemos alcanzado tres veces las finales de la NBA y hemos sido dos veces campeones», explicaba. También quiso acordarse de Kobe Bryant, de los dueños de la entidad y del ‘Maestro Zen’. «Estoy muy agradecido de haber coincidido con uno de los jugadores más buenos de la historia de la NBA, Kobe Bryant, y con otros grandes compañeros; y de haber tenido la oportunidad de estar bajo las órdenes de uno de los mejores entrenando, Phil Jackson, y su equipo técnico. También estoy contento de haber jugado en una franquicia con unos de los mejores propietarios de todos los deportes, la familia Buss», comentaba en su blog. Sin embargo, reconocía que « las necesidades inmediatas de los Lakers» no coinciden con las suyas. «Están en fase de reconstrucción, pero no dudo de que en el futuro volverán a ser aspirantes al anillo», aclaraba, y se despedía deseando «lo mejor al equipo y a sus aficionados».
Cerrada su etapa en Los Ángeles, en su «nuevo paso», el ‘16’ mostraba su felicidad por «tener la oportunidad de ser parte de una franquicia con tanta tradición y de jugar en un equipo con muchas aspiraciones y con unos fans tan apasionados».
Chicago será el tercer equipo de Pau Gasol en la mejor liga del mundo tras su paso por los Memphis Grizzlies, en donde se estrenó en la temporada 2001-02 y en donde permaneció hasta la temporada 2007-08, cuando fue traspasado a mitad de año a los Lakers. En la franquicia angelina disputó tres finales consecutivas y logró dos anillos de campeón, en 2009 y 2010. En las últimas tres campañas, los rumores de traspaso han acompañado al jugador y, finalmente, ha decidido abandonar la entidad cuando ha podido decidir su futuro por él mismo. Ya no es un ‘ángel’. Gasol ahora es un ‘toro’.

El pívot español elige el proyecto deportivo de los Bulls de Chicago y descarta los millones de los Lakers

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Lágrimas de estrella

Ángela Salvadores, MVP del Mundial U17. / FIBA

Ángela Salvadores, MVP del Mundial U17. / FIBA

Con los ojos arrasados por las lágrimas pero «orgullosa aunque con mal sabor de boca». Con el regusto amargo de haber logrado 40 puntos en la final de un Mundial y recibir el título de jugadora más valiosa (MVP) del torneo pero haber perdido el título por una pírrica diferencia de dos puntos. Con esa mezcla de sensaciones difícilmente contenible y dominada por la hiel de la derrota, Ángela Salvadores era la imagen de la tristeza de la selección española U17 tras caer en la lucha por cetro planetario ante el todopoderoso equipo de Estados Unidos por 77-75.
«¿MVP? ¿Qué quieres que te diga? Yo quería el oro… Lo hubiera cambiado sin pensarlo», confesaba la desolada jugadora todoterreno del Segle XXI Catalunya, que aclaraba que este premio quedaba en «un segundo plano porque, aunque tiene un gran significado, reconoce sólo la labor de una» y lo que ‘La Roja’ había demostrado a lo largo del campeonato celebrado en la República Checa era que España era «un gran equipo, no el campeón, pero sí un auténtico equipazo».
Este espíritu de conjunto, por encima de cualquier individualidad, destaca en esta joven de 1,77 metros que siempre ha despuntando por su especial talento, por un gen competitivo y un carácter ganador que le destacan como una de las grandes esperanzas cercanas del baloncesto español.
Esta ovetense criada en León, que también fue la MVP del Europeo U16 en el que la selección se llevó el oro, acabó el Mundial con unos soberbios 19,9 puntos, 7,4 rebotes, 3,6 asistencias, 3,7 recuperaciones y 17,6 puntos de valoración en 31 minutos de media por partido. Ahora, quizás algunas de las componentes del verdugo de las españolas se conviertan en futuras compañeras de esta seguidora del Atlético de Madrid y reconocida forofa del Liverpool (algo tiene que ver el paso de su adorado Fernando Torres por los ‘reds’). Salvadores valora continuar su formación educativa y deportiva en alguna universidad norteamericana, pese a lo que le cuesta vivir alejada de su casa y de los suyos. Después de su extraordinaria evolución en el Siglo XXI de Barcelona, el paso a la NCAA femenina le permitiría compaginar el baloncesto al máximo nivel y la posibilidad de estudiar una carrera a la que recurrir cuando su trayectoria deportiva llegue a un fin aún muy lejano.
Tras el disgusto inicial, unas horas después de la dolorosa derrota, Ángela ya veía el futuro con más alegría y aprovechaba su cuenta en Twitter para agradecer el apoyo de los aficionados y para lanzar un aviso de cara a próximos campeonatos. «Muchas gracias a todo el mundo que vio el partido y nos apoya. La próxima vez no se nos escapará #FIBAU17 #SomosEquipo», advertía en su tuit.
Década prodigiosa
Más positivo aún se mostraba José Luis Sáez en ‘Los Lunes del presidente’, la columna de opinión que el máximo dirigente de la Federación Española publica cada semana en la web oficial de la FEB. Sáez se dirigía directamente a las pupilas de Víctor Lapeña y dejaba clara su satisfacción por la presea y, sobre todo, por la forma de conseguirla. ‘Sois oro’, titula el texto, en el que recalca el mérito de «una medalla de plata que sabe a oro porque las chicas han exhibido ante el mundo un calidad, una competitividad y unos valores que en el deporte sólo pueden exhibir los mejores», y resalta «la calidad, compromiso y espíritu de equipo» que ha sido «ejemplar».
La plata de la U17 es una evidencia más de la buena salud del baloncesto femenino (de las selecciones, no de los clubes, que sufren serias penurias económicas) en la última década. La medalla obtenida en la República Checa hace la número 35 en estos diez años prodigiosos. Así, por ejemplo, el año pasado la cosecha no pudo ser mejor y los oros sumados en los europeos U16, U18 y U20, sirvieron de inmejorable complemento al histórico campeonato continental conseguido por la absoluta, una selección a la que no tardará en llegar la nueva joya y futura estrella de la prolífica cantera española.

Ángela Salvadores anotó 40 puntos en la final del Mundial U17 y fue elegida la mejor jugadora del torneo pese a la derrota en la final ante Estados Unidos por 77-75

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Ibaka, puro granito al desnudo

Que Serge Ibaka tenía un cuerpo envidiable y envidiado era evidente. El pívot hispano-congoleño suele marcar músculo en cada partido de la NBA y ha mostrado su prodigiosa tableta abdominal en más de una celebración con los Thunder y con España.
Pero la ESPN le ha llevado al límite de lo que puede mostrar y le ha elegido para ser uno de los 22 deportistas que aparecen como dios les trajo al mundo en el especial ‘Body Issue 2014’.
Además de contar con una herencia genética privilegiada, Ibaka es puro granito cincelado a base de cientos de horas de gimnasio y la combinación da como resultado 208 centímetros de un cuerpo perfecto.
El especial, entre otros, cuenta también con los desnudos de Michael Phelps, Venus Williams o Thomas Berdych.

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Talento a los despachos

Sala y Arbués dan instrucciones durante un partido.

Sala y Arbués dan instrucciones durante un partido.

Las mejores historias empiezan por casualidad y la de Jesús Sala con el Clavijo comenzó más por las complicadas circunstancias en las que se encontraba el club que por un interés inicial para que el técnico fuera el primer entrenador. De hecho, en noviembre de 2004, Sala estaba llamado a ser el ayudante de un nuevo entrenador tras la salida de un Jesús Gutiérrez que se marchó empujado por los malos resultados y harto de un vestuario rebelde. Sonó con fuerza el argentino Coleffi como el sustituto de “prestigio” que prometió el presidente pero, mientras tanto, el matrimonio de conveniencia de Sala y Caco Rodríguez asumió el mando. Los buenos resultados acabaron por convencer a Manolo de Miguel de que no había que buscar más, de que el futuro se sentaba ya en el banquillo. Sólo que no era plural, sino singular. Caco se fue y se quedó Sala.
Y ya han pasado casi diez años desde entonces. En este tiempo, el expresivo técnico madrileño se ha hecho histórico, en el Clavijo y en la LEB Oro, con apenas 36 años.
Hace una década, yo era el encargado de cubrir la información de baloncesto en Diario LA RIOJA, prestando especial atención al Cajarioja (ahora Cocinas.com), y tuve la fortuna de vivir este cambio. Desde mi condición de periodista y mi corazón de apasionado del basket, Jesús me convenció.
El cambio que dio el equipo, su claridad, capacidad y solvencia para tomar decisiones sin casarse con nadie, pasando por encima de jugadores carismáticos, cuando contaba con edad (que no físico, perdóname Jesús) para ser uno más en la plantilla, tenía un mérito incuestionable. Contundente en sus decisiones, en sus indicaciones y en sus broncas. Con 26 tacos. En estos diez años ha sobrevivido a un categoría que fagocita entrenadores y clubes a la velocidad del rayo, en la que las plantillas cambian tanto de una campaña a otra que se hacen irreconocibles para los hinchas y en la que una buena temporada no asegura siquiera un verano tranquilo.
Ahora, desde la distancia, pero desde el conocimiento del aficionado veterano que ha seguido al equipo y toda la información que ha generado con sumo interés, me sorprende la decisión de cambiar el banquillo por el despacho. De entrenador a director técnico.
El Clavijo y el propio Sala han decidido sacar de la pista a su estrella. Porque en este Clavijo no hay nadie más reconocible que el entrenador, nadie más fiel a la entidad. Jesús siempre se ha reconocido como “un hombre de club”. Ahora, asume un cargo que le aleja momentáneamente  de la cancha a los 36 años, una edad en la que muchos aún están buscando una pequeña oportunidad.
A mí me hubiera gustado seguir viéndolo en la banda, dando instrucciones, presionando al árbitro, volviéndose hacia el banquillo. Si no era aquí, en otro sitio mejor (que, sin querer faltar a nadie, los hay).
Yo, sinceramente, pensaba que su próximo destino debía ser la ACB. Sala es una bicoca para cualquier club con buen criterio y un punto de valentía. Técnico joven, preparado, con una trayectoria muy larga e intachable en la segunda categoría del baloncesto español y una de las competiciones de mayor nivel del basket europeo, hombre de confianza de la federación (es habitual en el staff técnico de la FEB y consiguió el oro en el Europeo U 20 de 2011 junto al actual seleccionador, Juan Antonio Orenga). Poco más se puede pedir.
Pero son muchos gallos en un gallinero muy pequeño en el que hay demasiados zorros y raposas esperando alguna presa que cazar y muy pocas gallinas de huevos de oro. No hay comida para tanta gente en una granja en la que las gallinas más hermosas apenas se mezclan con el resto, un grupo de enclenques y famélicas aves en el que la supervivencia ya es un gran logro ante la escasez de comida.
No es que crea que el paso a los despachos sea un paso atrás para Jesús. Al contrario. Creo que el Clavijo se decide al fin a establecer una estructura clara y profesional en el área deportiva del club. Después de años ejerciendo de director técnico en la sombra, tendrá mando en plaza oficial y configurará el nuevo ‘roster’ junto al nuevo inquilino del banquillo, Antonio Pérez.
No le deseo lo mejor porque estoy convencido de que no le hace falta. Estoy seguro de que será un excelente director técnico porque conoce como nadie la categoría y el mercado y se sacará de la chistera fichajes desconocidos de rendimiento sobresaliente.
Siempre creí que los líderes inteligentes se rodean de personas capaces y de alto nivel. Sala ha contado durante estos años con la inestimable colaboración de un escudero de mucho valor como Nacho Arbués, que ha estado a su lado las últimas temporadas como segundo y preparador físico. Ahora, aparca también el primer equipo para centrarse en su puesto de director de la cantera y mantener un tándem de gran altura (profesional), pero ahora fuera de la primera línea.
Con Nacho me pasa lo que con Jesús. En esta nueva andadura lo hará bien. Muy bien. Creo que puedo presumir de conocerlo lo suficiente como para asegurarlo sin equivocarme. Y sé lo que ama este deporte y lo que ha luchado y trabajado por una oportunidad. Carismático, profesional hasta el extremo y válido, muy válido. Siempre consideré que se merecía la oportunidad por la que ha luchado tanto. De hecho, creía que el día que Sala diera el esperado salto hacia arriba, Nacho ocuparía su lugar. No tengo aún información suficiente como para valorar por qué no ha sido así, pero espero que la oportunidad siga ahí.
El Clavijo ha trasladado el talento de la cancha a los despachos. Es una apuesta arriesgada. Se la juega para crear una estructura deportiva de club profesional pero a costa de sacrificar lo que parecía su seguro de vida en el parqué. Ojalá sea la mejor decisión tomada nunca por los dirigentes del Clavijo. Por su bien. Por el del baloncesto riojano.

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A cañonazos

Quién le ha visto y quién le ve. Lo que fue y lo que es. Dónde estaba y dónde está.
Al Real Madrid de los récords se le está haciendo muy larga la temporada. El juego eléctrico y fluido de la fase regular y la defensa activa y asfixiante decayeron tras el varapalo de la Euroliga y han acabado por desaparecer en los ‘playoffs’ de la ACB.
Los blancos parecen haber llegado a la final liguera pasados de vuelta y demasiado cansados ante un Barcelona que está quizás en el mejor momento de la temporada, con todos sus hombres en un buen nivel.
En estas circunstancias, el claro favoritismo de los hombres del lesionado Laso ha cambiado de bando. Xavi Pascual es ahora el que tiene la sartén por el mango y está a un triunfo de recuperar el reinado en la competición local.
En el tercer encuentro de la serie final no tuvo piedad del rival y decidió acabar con el Madrid a cañonazos. Hasta 16 triples lograron los culés en el choque en 28 intentos (57%). Especialmente primoroso fue el acierto en unos primeros veinte minutos en los que Navarro, Nachbar y compañía atinaron en diez de las catorce ocasiones que lanzaron desde larga distancia y sumaron 52 puntos (31 en el primer cuarto). Mientras, el Madrid no estuvo mal con 40 puntos, pero permitió a los culés llenarse de moral y tomar una ventaja muy difícil de recuperar.
Los azulgranas saben jugar como nadie en estas situaciones de superioridad. No suelen fallar en defensa y cuentan con un talento ofensivo incuestionable, más aún cuando los jugadores se ven con las manos calientes.
El Barça durmió el partido cuando la ventaja se fue por encima de los 20 puntos ante un pobre y anestesiado Madrid en el que Mirotic sigue sin estar (y, lo que es peor, ya ni se le espera). El jueves, sentencia culé o última oportunidad para ambos.

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¿Me gusta el fútbol?

Aficionados argentinos y bosnios, con cara de aburrimiento durante el partido entre sus selecciones. / Afp

Aficionados argentinos y bosnios, con cara de aburrimiento durante el partido entre sus selecciones. / Afp

Después de ver y escribir la crónica del ‘entretenido’ Suiza-Ecuador, me dispuse a seguir ¿disfrutando? del segundo encuentro del día, otro ‘apasionante’ Francia-Honduras. Pero no les voy a engañar, entre tanto fútbol, mis pensamientos se fugaron hacia el quinto encuentro de la semifinal de la ACB entre el Valencia y el Barça. Mis pensamientos y mis ojos. Porque, entre tanta televisión futbolera en la redacción, conseguí enganchar una al basket el tiempo justo para ver de refilón el último cuarto del partido.

¿Qué les voy a decir? Pues que me encanta ver a un equipo como el Valencia, pleno de coraje aún cuando le abandonan las fuerzas; que es apasionante disfrutar de un deporte en el que pasan cosas cada 24 segundos como máximo después de ‘chuparme’ unos cuantos partidos de Brasil en los que es difícil que suceda algo; que da gusto cómo en menos de un minuto se pueden ganar y perder partidos cada ocho segundos; y que me enamora que después de 200 minutos de tiempo real (sí, ese que no se pierde en saques de banda, en atenciones médicas por una patada, en ‘pónganse tras la línea que pinto en el suelo y ni se les ocurra pisarla’, en ‘saca tú de córner que a mí me da la risa’,…) coja Marcelinho Huertas y resuelva en una jugada magistral un duelo maravilloso en el que ningún equipo fue capaz de ganar en su cancha.

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