Muchas gracias, señores diputados.

El Congreso de diputados, cuya existencia cada vez se hace más difícil de comprender, no ya por su categoría de cámara representativa del pueblo soberano, sino por la indisimulada pérdida de tiempo del que hacen gala sus señorías, se ha ocupado hoy de arrimarnos a los padres un poco más contra la pared frente a nuestros hijos. Los diputados de PSOE, IU y resto de partidos minoritarios se han unido, contra PP, PNV y CIU para eliminar del Código Civil dos artículos que facultan a los pater familias españoles para corregir razonable y moderadamente a sus retoños y ahora deberemos reprender a nuestros hijos con respeto a su integridad física y psicológica. Un ejemplo : "Paquito si vuelves a pegar a tu hermana pequeña dejandole la mano marcada en la cara...voy a tener que reprenderte lanzando un chillido, así es que sé bueno y no hagas travesuras". Creo que Paquito aún se está riendo a mandíbula batiente. Y es que, queridos padres y madres, la azotaina con zapatilla de lagarterana, el bofetón breve y tajante, ó la colleja represiva van camino de convertirse, gracias a sus señorías modernizadoras y muy liberales, en delito penal. Nadie habla de palizas, sino de una simple bofetada, de esas que nuestros abuelos daban a nuestros padres, y que nuestros progenitores imitaban cuando alcanzaron la categoría de padres de familia. La dictadura de los niños está llegando a límites absurdos, gracias a estos padres de la patria, tan ridículos cómo insustanciales. Yo creo que el trabajo mejor pagado es el de parlamentario, a fin de cuentas les pagamos por hacer justo lo contrario a lo racional. Así es que ya sabe usted, querido padre, si su hijo le sulfura el cerebro cualquiera de estas tardes, nada de bofetones, mejor explicarle las diferencias entre el ying y el yang, ponerse con él sentados sobre la alfombra del salón en postura de yoga crepuscular y debatir en voz baja sobre las virtudes del buen comportamiento en la especie humana. Seguro que su hijo le entiende y deja de hacer el crápula. Eso es educar, y no lo que hacían nuestros padres y abuelos. Que lo dicen sus señorías, que para eso viven haciendo y deshaciendo en nombre del pueblo que les eligió. Cómo padre, muchas gracias por cortarnos las alas, señores diputados. Miren si de paso reforman ustedes el Código Penal y nos meten a la cárcel a todos los padres que gritemos a nuestros hijos. A fin de cuentas, gritar ¿es ó no una falta de respeto a la integridad psicológica del menor?. Ya les vale...

Escrito por: jcuatrecasas 0 comentarios 20 Dic 2007 URL Permanente

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