Dignidad periodística.
No es que yo presuma de ser alma blanca en esto de las opiniones. En efecto, todos tenemos la nuestra, unos con criterio, otros con afán manipulador ó cómo alguién me acusaba no hace mucho, con ánimo de vehículo propagandístico. Lo cierto es que las facultades de periodismo de este proceloso país deben andar un poco preocupadas habida cuenta del desparpajo con el que algunos de los profesionales ejercientes salidos de sus aulas se dedican a sembrar cizaña, sin importarles las consecuencias. No voy a referirme esta vez a la izquierda mediática altavocera y parlanchina. Los Sopena, Saenz-Diez, Calleja, Iglesias, Barceló, Francino ó Gabilondo..., que utilizan el más bajo de los instintos agit prop desde que en aquellas trágicas jornadas posteriores a los atentados de Madrid, les diera tan magnos resultados. Funcionan todos ellos de un modo consciente contra el PP y la derecha que tanto les repugna. Y pierden por el camino lo mejor que puede tener un periodista, no la objetividad si la imparcialidad.
Mis críticas de hoy se centran, a más de uno le sorprenderá, en Federico Jiménez Losantos y Pedro J. Ramírez. Y digo que a más de uno le sorprenderán mis críticas, por cuanto llegan desde alguién que hasta ahora se ha mostrado abiertamente contrario al gobierno de Jose Luis Rodríguez Zapatero. Cómo si una cosa no fuera compatible con la otra. Considero que Losantos y Ramírez, con diferentes estilos, pudieran ser periodistas válidos para este país, si no utilizaran tanto ese anhelo que les pierde en intentar marcar el guión de la derecha politica española. Llevan años reivindicando "algo muy oscuro y fétido que se desprende de los atentados del 11-M y que permanece oculto por interés de Zapatero". Con franqueza, reconozco haber seguido las múltiples entregas de la supuesta conjura, y en ciertos aspectos es evidente que existen retales un tanto peculiares e incluso demasiado increíbles. No obstante, ni uno ni otro han logrado aportar pruebas definitivas de la supuesta trama oculta. Porque escribir una historia paralela a la oficial puede tener interés desde un punto de vista de la política ficción, pero en suma, no lo tiene cuando se trata de juzgar a unos asesinos alevosamente sanguinarios.
Losantos y Ramírez debieran aparcar de una vez sus odios lacerantes, su obsesión por las tramas ocultas y si no son capaces ya de aportar pruebas solventes y definitivas, es probable que necesiten refexionar (ejercicio tan de moda en la clase política después de estas elecciones) para empezar a vivir en el presente. Su discurso ya perdió interés. Esto es como aquel chico fiestero que frecuenta discotecas y que ante las amenazas de un chulo cualquiera afirma "te voy a dar...te voy a dar", pero termina no dando. Losantos y Ramírez saben que las suposiciones en periodismo se las termina llevando el viento y que seguir "erre que erre" con el mismo tema sin lograr dar luz a la oscuridad que sólo ellos parecen ver, elimina el interés periodístico y los convierte en fabulistas de tres al cuarto.
Lo mismo sucede con el odio insano que Losantos demuestra con ABC. Llegué a oir a ciudadanos afirmar muy convencidos que ya no compraban el ABC después de haberlo hecho toda la vida porque se había vuelto una publicación de izquierdas, algo así como el Pravda. Yo, que admiro al ABC no sólo su linea editorial sino también por el formato cómodo y práctico que mantiene inalterable desde tiempos inmemoriales, he seguido adquiriéndolo de un modo regular y puedo asegurar que nunca he leído un sólo artículo de opinión que me haya resultado afín a la izquierda ideológica imperante. ABC posee el espíritu de un publicación libre, en dónde tienen cabida los contrastes y la opinión plural, aunque siempre razonada. No creo que Losantos sea el más indicado para desprestigiar a ABC en base a criterios cómo los que ha empleado sin escrúpulos de ningún tipo. Su obsesivo odio hacia este periódico, historia viva de España, siempre me ha merecido el más enérgico de los desprecios, y me ha servido, al contrario de otros compatriotas, para construirme una imagen del periodista matinal de la COPE cercana a todos los que él mismo critica con tanta vehemencia.
Esta última campaña electoral Losantos y Ramírez, tanto monta monta tanto, se han dedicado a incinerar a Rajoy, sobre todo al final de la misma y los días inmediatamente posteriores a conocerse los resultados. Ellos, acostumbrados a marcar el guión que Rajoy debía seguir, en sus editoriales y comentarios, han decidido que a caballo perdedor todos son pulgas. Tras no lograr la deseada victoria, fueron ellos a dúo quienes más apostaron por el cese de Rajoy, sin que el político gallego, por una vez, les haya atendido. Losantos y Ramírez parecen no saber que somos unos cuantos quienes detrás de ellos empezamos a adivinar unos intereses demasiado personales en toda esta aventura de la España del siglo veintiuno. Ellos dos, que siempre han criticado en acertada medida al Grupo Prisa, en el fondo se están formulando como los Prisa del PP, desvirtuando su presumible imparcialidad y llegando a veces a extremos de un "rasputinismo" deleznable.
Si en verdad es el momento de que los ciudadanos exijamos mayor rigor periodístico y más altas cotas de profesionalidad cuando compramos un periódico, encendemos la radio a la mañana ó ponemos el telediario de la noche, este es el instante de que por el bien de la derecha española, estos dos señores varíen su método de trabajo. Opinión sí, dignidad personal y profesional también. De los Sopena, Saenz-Diez y compañía que se ocupen los suyos, yo francamente hace tiempo que dejé de tomarles en serio.
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4 comentarios · Escribe aquí tu comentario
Chano chano dijo
Bueno, chico. hay tres o cuatro cosillas con las que podíamos estar de acuerdo. En otras, es evidente, discrepo. Hablar de personajillos como Sopena y otros adláteres que son capaces de violentar la jornada de reflexión eso es una cuestión que jamás se puede perdonar a un demócrata. Me averguenzo de este tipo de gente que arrastraron aquella triste noche a gentes a calle con intereses deleznables. Una de las jornadas más tristes de la historia democrática que ha habido nunca. También lo fue que ni PP ni PSOE se pusieran de acuerdo (ni lo plantearon algunos porque su estrategia era otra, suspender las elecciones por unas semanas). Dicho esto pues hablar hoy de otros personajes y de otros medios es un tanto preocupante o, al menos, ingenuo. Empezamos por ABC un periódico que siempre ha estado durante todos estos últimos años, como su propio grupo, al pairo del sol que más calienta; es decir, a la sombra del dinero del Gobierno. Ni blanco ni negro. Yo siempre con el poder. Más allá, los análisis de lo que ha pasado al grupo Vocento y ABC tienen muchas aristas. Vocento no acaba de quitarse la chapela vasquista y su pretensión de expandirla por España como una sistemática de control financiero bastante triste. Ellos creyeron siempre que la política internacional no iba más allá del IRA, los balcanes y los palestinos. Y en economía, todo lo que no pasa por las cuentas del BBVA son puras miserias. Por supuesto, que en la política nacional el llamado "tema vasco" marca las pautas de todo el grupo, como si en España no existieran otros problemas. Visto así, el ABC tenía otra trayectoria hasta que lo compraron. Luego pretendieron cambiar el discurso a unos lectores tradicionales y eso es lo que ha terminado haciéndoles escapar del discurso de Zarzalejos y compañía. Pero hay más cosas que analizar. Perdieron la batalla y el tiempo. Ahora se encuentran con otras historias de grupos nacionales que quieren situarse mientras internamente tienen una guerra feroz entre las familias de Neguri, (vasquistas y menos vasquistas). Miserias a un lado. Pedro J. tiene que limitarse a cumplir su papel de periodista y no a jugar, como hacen todos (también Prisa, Planeta, El Periódico...) a intentar aglutinar medios, ganar concesiones de periódicos, radios y emisoras de TV no con el más mínimo ánimo de pluralidad sino con el control de medios favorecidos por una u otra parte. Jiménez Losantos, perdón, no es más ni menos talibán que el sacrosanto Enric Sopena y su santa (margarita sáenz díez) cuyo sectarismo tumba todos los razonamientos de la lógica y el análisis por pastorear en el poder. De dignidades profesionales y objetividad no se puede hablar mucho en esta profesión. Corta y pega o el sermón de la montaña. Pocos, no muchos, pueden hablar de una cosa que se llama honestidad. Pero ni por la izquierda, ni por la derecha. Es lo que hay. No hay una prensa libre o empresas periodísticas que sólo sean eso y no medios de presión económicos o para conseguir publicidad. Este es el panorama. Así que no te rasgtues las vestiduras.
jcuatrecasas dijo
No me rasgo las vestiduras, que no querido amigo. Estos dos ojos han visto un poco en este mundo y algo saben, aunque obviamente tras la noche electoral del otro día aún creo que me quedan muchas cosas por ver. Y creo que nunca se deja de aprender. No obstante, me parece bien que discrepes, pero el discurso ese de la chapela vasquista y el BBVA me suena un poco a "más de lo mismo". Es evidente que los medios han evolucionado en consonancia con la sociedad del capital, y que los intereses creados existen ahora más que nunca. No soy de los utópicos que creen que aún vivimos con taparrabos y azuzando las margaritas con la boca. Ni que todo es de color de rosa en primavera. Pero sí creo que Losantos y Ramírez han pecado, han cometido el mismo error que ellos critican de otros, y como verás si lees bien mi comentario NO me refiero a Sopena y compañía, que para mi son repulsivos como profesionales del periodismo, sino a Zarzalejos, al que conozco no personalmente pero si de pasada y me consta que es un buen profesional. Aquello de las familias de Neguri, querido amigo, ya no existe. Pasó a la historia, Neguri no es lo que fue ni de lejos y seguir con esas historias, resulta un poco absurdo, al menos para los que pasamos por Neguri de vez en cuando, aunque sea en coche y con las ventanillas bajadas. Igual el pecado de Losantos en este sentido es ver gigantes donde sólo hay molinos, igual es un pecado que por desgracia para él, comparte con los Sopena, Calleja y cia.
En todo caso, esta sociedad española es muy triste, sólo se basa en la retórica y el insulto. Y la sociedad, mucha de ella que luego vota, carece de informaciones serias con las que poder esculpir su voto con rigor mínimo. Y luego así nos va. Mucha de esa responsabilidad recae en los medios, y mientras no se sanee esa parcela, seguirá existiendo quien piense que el deficit es un sonajero malayo y el superavit un grupo musical de Calatayud. La labor que está realizando en estos momentos de zozobra intelectual el grupo Intereconomía y la Universidad CEU de Madrid es, en ese sentido un chorro de aire fresco entre tanta pusilanimidad.
Si es posible una prensa libre, ó al menos sino libre de intereses, si al menos más sosegada y preocupada por la buena información y la educación de sus clientes habituales.
Un abrazo y gracias por el comentario.
Chano Chano dijo
Bueno, si te empeñas en no ver lo que es evidente pues entonces lo que contemplamos los demás con peleas con la navaja en la boca entre los Ibarra y Bergareche, por poner un ejemplo, pues entonces, tal vez es posible que no entiendas lo que hay detrás. De Jiménez Losantos se pueden decir muchas cosas. Su paso porl el PCE, su atentado en Cataluña por defender el español y su deriva posterior. De Pedo J. también, como cualquier otro. Pero creo que hay muchos más profesionales en este país en los que hay que fijarse para ponerlos en la diana de las críticas. Ekaizer, ?tal vez? el Cebrián de la Falange, del PSOE y ahora de Prisa; Carlos Carnicero, un derechista de otros tiempos reconvertido en sociata furibundo; algún vasco que trabajó en revistas de la transición y después defiende hasta a los de ETA o les da botafumeiro; el ínclito Calleja, Buenafuente el simpático catalán capaz de justificar todo lo que suponga denostar lo que huela a español y, para qué vamos a hablar de Zarzalejos... Pobre hombre. De Bilbao a Madrid, de las bilbainadas a la meseta esteparia creyendo llevar chapela y jugar en España con el psoibilismo de los nazionalistas que ponen una vela a Dios y otra al diablo para situarse en la tapia y saltar donde convenga en cada momento. Así le ha ido al ABC y a los chicos de Vocento con su periódico en Madrid. Al final a la calle y a recuperar los lectores tradicionales que se los ha comido El Mundo o La Razón.
jcuatrecasas dijo
Insisto, Chano, no te has leido bien mi artículo.
Con Ekaizer, Cebrián, Carnicero, Calleja, Sopena y compañía ya me metido en múltiples ocasiones. No creo que sea yo sospechoso de defender a esa gente.
Pero si Losantos y Pedro Jota querían autocrítica aqui tienen una pizca. No se puede hablar, como por ejemplo lo ha hecho el de la Cope hoy a la mañana refiriendose a Basagoiti, popular vizcaíno, sólo porque ha dicho este que el PP vasco tiene que caminar hacia un modelo parecido a UPN con personalidad propia variando su concepto de partido "de Madrid" en pro de una idea más cercana al ciudadano vasco de a píe. Sólo le ha heco falta excomulgarle.
Y ... por cierto... los de Bilbao nos llevamos la fama ( de bilbainadas) y otros cardan la lana...
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