Ayer y hoy.

El terrible crimen de la niña Mari Luz a manos de un loco pederasta cuyas características personales responden al protagonista de cualquier film de terror gore, es por sí solo un ejemplo de deshumanización plena. Pocos pueden entender como la naturaleza humana, capaz de momentos brillantes en el plano sentimental, puede engendrar tales monstruos. Tampoco resulta razonable encontrarse con la sorpresa de que un error judicial puede permitir que un tipo con tanta paranoia pueda pasearse en libertad atentando contra la libertad de ciudadanos sin tacha.

La tardanza del gobierno en telefonear al padre de la víctima fue resaltada ayer por este, quién no tuvo reparos en criticar de viva voz al señor Zapatero por su falta de cercanía cuando la niña desapareció. Saltan ahora a los teletipos el ministro Bermejo y el propio Zapatero asegurando que depurarán responsabilidades. Más de lo mismo : electoralismo y cinismo.

Reinventada la democracia en España, allá por la década de los ochenta, las facultades de derecho se poblaron de teorías penalistas según las cuáles el delincuente es un enfermo, cuya personalidad surge por culpa de la sociedad en la que delinque. El delincuente era responsabilidad directa de la sociedad y por ello, esta debía rendir sus culpas a aquel. La reinserción como objetivo, sin importar qué pasará con las víctimas. Recuerdo a una de mis profesoras de derecho penal, cuya obsesión por los delincuentes era tan elevada que sólo nos hablaba de los medios a través de los cuáles la sociedad culpable podía reinsertar a un delincuente. Cuándo en cierta ocasión una alumna le preguntó por el status de la víctima, ella le respondió con un lacónico : "Eso lo estudiaréis en otro curso". Sobra decir que nunca lo estudiamos. Fue una moda que además partía de la miserable teoría de que ó lo que ellos proponían ó enfrente sólo las teorías de la Escuela de Kiel, que pretendía estudiar al delincuente, antes de que cometiera los delitos, explorando su cerebro y dividiendo a la población según el grosor de su craneo. Cómo si no existiera espacio para otros criterios.

Surgieron en aquellos tiempos asociaciones como Jueces para la democracia y su sucursal en la abogacía, que concedían un especial protagonismo a los delincuentes, insistiendo en su condición de víctimas de la sociedad en la que delinquen, y machacando hasta la saciedad con la idea de la reinserción. El problema surge cuando pocos años después fuimos viendo que lo del tercer grado y la reinserción tenían serias lagunas de base, que concedían la libertad a peligrosos violadores, pederastas y asesinos psicópatas. Nuestras calles se fueron convirtiendo en lugar de expansión para toda suerte de delincuentes peligrosos, que aunque habían sido detenidos, juzgados y condenados, eran puestos en libertad por errores y no tan errores.

Cuando oigo ahora a los Zapatero, Alonso, Bermejo, De la Vega, Belloch, rasgándose las vestiduras cuando (no es la primera vez) un reo en libertad, sea por error ó por la aplicación vergonzante del tercer grado penitenciario, comete una villanía, yo también me rasgo las vestiduras. No entiendo su cinismo.

España necesita desde hace mucho tiempo una reforma penal y penitenciaria absoluta, que garantice primero la libertad de sus ciudadanos, segundo el honor y reparación de las víctimas, y tercero la calidad en cuanto a reinserción, prisiones y tercer grado. Nuestro sistema penal es un caos que proviene en gran medida de esa especie de complejo que siempre buscó compadecer a los delincuentes por encima de los intereses de sus víctimas. Un Estado de Derecho que no garantiza la libertad de sus ciudadanos y que muestra una vergonzante desidia hacia quienes han padecido en sus carnes un delito de la naturaleza que sea, tiene una enorme grieta en la base. Cerrar esa grieta es responsabilidad de los tres poderes. Los pésames a tiro pasado no son suficientes.

Escrito por: jcuatrecasas 14 comentarios 31 Mar 2008 URL Permanente

14 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Anónimo

Anónimo dijo

Brillante

JCUATRECASAS

JCUATRECASAS dijo

Gracias

Plana

Plana dijo

Ahí vamos a la labora. Por fin estamos de acuerdo en algo. Sólo sobran para mí los nombres propios que dice se rasgan las vestiduras, ya que arreglar este desaguisado es labor de los que están y de los que han estado. El Sr. Zapatero como casi siempre anda despistado.
Amén

jcuatrecasas

jcuatrecasas dijo

No cabe duda : es labor de todos.
Pero tampoco cabe duda : quienes con sus ideas progres agitaron más el derecho penal tienen mayor culpa.
Y ahí es donde están esos nombre propios que se rasgan las vestiduras.
Saludos y gracias

Plana

Plana dijo

Cuando llegará el día en que los políticos se dediquen de verdad a solucionar los problemas, hincando los codos y yendo al grano en los problemas reales. Cuando llegará el día del crepúsculo de las ideologías y el sentido común se apodere de todos.
Un saludo

Concepción

Concepción dijo

Un análisis en su punto justo, más allá de una visión simplista, parcial y facilona a que pueden llevar las consecuencias horrorosas de un bochornoso error judicial. Enhorabuena por su visión tan preclara.

jcuatrecasas

jcuatrecasas dijo

Difícil lo veo, pero sería toda una novedad. Grata, por cierto.
Saludos

jcuatrecasas

jcuatrecasas dijo

Gracias Doña Concepción.

Julio Armas

Julio Armas dijo

D. Juan: Un saludo, maestro. Un análisis tan sencillo como irrealizable por esta gente. Es una pena.
J.

jcuatrecasas

jcuatrecasas dijo

Gracias, Don Julio.
La verdad es que es un tema que desde siempre me tiene sensibilizado. Me consta que a Doña Margarita Mariscal de Gante también cuando fue ministra, pero tuvo las manos bastante atadas.
Es otra de nuestras asignaturas pendientes. Y el pueblo suele pedirlo a voces, pero...
Saludos cordiales.

teucro

teucro dijo

Bueno, yo no estoy completamente de acuerdo, aunque tampoco estoy completamente en desacuerdo. Me parece que asistimos a un problema de principios, sino de finales, o lo que es lo mismo, de dineritos. No creo que podamos poner contra la pared al juez por un error que no es en ebsoluto bochornoso (no soy juez, no mucho menos, por si las moscas). Pero resulta que en España tenemos juzgados, como el que condenó a este tipo, que tienen 600 (¡¡¡¡¡) ejecutorias pendientes, además de los miles de asuntos que no paran de entrarles año tras año. Si alguien ha visto alguna vez un juzgado sabrá a que me refiero. Es una maraña insostenible, un proceloso mar de asuntos y legajos, de toda edad y condición. En este escenario, lo normal es cometer errores. Los justo no sería castigar a quien los comete, ya no podía hacer otra cosa, sino premiar a quien no los comete, por ser un superjuez y una especie de genio. Aqui lo que pasa es la Justicia, en general, no nos importa. A nadie. Acabamos de pasar una campaña electora en plena huelga de funcionarios, y ni siquiera hemos mencionado el asunto. Damos por hecho que la justicia está colapsada y que es lenta y qué más da. Y por tanto, hablamos de dinera, para pagar más jueces y más funcionarios, y más sedes, nuevas y funcionales. Eso eso todo. Pasta. y Basta.

JCUATRECASAS

JCUATRECASAS dijo

Teucro ; es evidente que tienes razón pero no es el tema que yo trataba. En realidad soy conocedor del problema que hay en los juzgados, pero ese es un tema que nada tiene qué ver con el fondo penalista que ha convertido el sistema judicial hispano en una cloaca. Una cosa es que no haya medios y otra que sin haberlos, se usen criterios torticeros para tratar a los delincuentes y a las víctimas de los delitos. Yo hablaba más del fondo y no tanto de los medios. Y en cuanto a castigar al juez creo que habría que ver el caso a fondo : como siempre nos dejamos llevar por lo que nos cuenta la prensa y muchas veces ésta se equivoca. Lo cierto es que la reforma de la justicia hay que tratarla en medios pero también en modos e ideas.
Saludos y gracias por tu colaboración.

Justiniano

Justiniano dijo

Un debate muy interesante y dos cuestiones íntimamente ligadas: los fines de la pena y la situación de la justicia en España. La Constitución y las corrientes que inspiran los sistemas penales actuales nos dicen que las penas estarán orientadas a la reeducación y reinserción social, que su fin es la rehabilitación del delincuente, con superación de las teorías que basaban la pena en la prevención general y la prevención especial y olvidándonos de las víctimas reales o potenciales. Pero la actualidad nos vuelve a recordar que en el caso de ciertos delincuentes es muy importante el aislamiento para evitar nuevos delitos. ¿Es eso cadena perpetua?. Igual hay que revisar ciertas teorías excesivamente proteccionistas con los delincuentes y llamar a las cosas de otra manera, idear teorías más acordes con los tiempos que corren y los riesgos a los que la sociedad actual se ve expuesta.Precisamente esto último es lo que necesita la administración de justicia en España. Con la dedicación presupuestaria con que cuenta la justicia, la formación que reciben sus operadores y la falta de interés político en avanzar en este campo, lo que sorprende es que no ocurran más casos como el que estos días nos ha puesto los pelos de punta. Que no nos pase nada cuando termine la huelga de funcionerios de justicia, si es que algún día acaba.Un ciudadano de a pie jamás opina sobre si un puente o una red de ferrocarril está bien o mal diseñada, pero sobre resoluciones judiales y trámites procesales opina todo el mundo, siempre basándose en la información, las más de las veces sesgada,fragmentaria y sectaria, que da la prensa.

JCuatrecasas

JCuatrecasas dijo

Renovatio Imperii Romanorum, querido Justiniano.
Muy de acuerdo con usted en casi todo.
Tampoco hay que exagerar : no creo que todo el mundo opine sobre resoluciones y trámites. Hay mucha gente que se dedica a opinar de ello, tal vez sin tener suficiente información. Pero eso sucede en casi todos los aspectos de la vida : desde la selección nacional de fútbol pasando por los modelitos de Ana Obregón y la dicotomía pescado azul-pescado blanco. Ya sabe : opinar es libre y sobre todo, gratis.
Es evidente que la justicia necesita más presupuesto público. Pero sobre todo un fondo téorico más acorde a los tiempos. No se pueden consentir casos como el del pederasta, ni tampoco la aplicación masiva de tercer grado a violadores peligrosos, como suele suceder.

La reforma penal y penitenciaria debe llegar desde la responsabilidad y la unidad de criterios entre gobierno y oposición. Hay que dejar de lado esa especie de complejo del que hablaba, basado en la conmiseración social hacia los delincuentes. Porque delinquir está al alcance de todos. Quienes no lo hacemos tenemos ese mérito añadido y desde luego no esa obligación de comprender que un violador es una víctima de la sociedad. Tal vez el problema este en las políticas penitenciarias de reinserción social, que demostrado está, son insuficientes en la mayor parte de los supuestos. Ese camino debe explorarse de otros modos más efectivos.

Saludos y gracias.

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