La España de los periodistas

Esta mañana, leía un comentario sobre filólogos y periodistas. El texto, concluía diciendo que “para aprender a usar correctamente la lengua”, era preferible la primera opción. No he estudiado filología, sino Ciencias de la Información y la verdad, en lo que respecta al campo del periodismo, el autor lleva toda la razón; aunque no sé como se encuentra el estado de la cuestión en el mundo de los filólogos…

¿Todos periodistas?

No se hace distinción entre Medios de Información, Medios de Comunicación y Medios de Entretenimiento; al igual que no se hace distinción entre Director de Comunicación (comunicación integral) y Jefe de Prensa (comunicación sectorial). Pero tampoco se suele hacer distinción entre Licenciado en Ciencias de la Información y Licenciado en Comunicación Social. ¡¡¡Y qué decir del término periodista, que no Licenciado en Periodismo, del Licenciado en Py RRPP y del Licenciado en Comunicación Audiovisual…!!!!

Incluso en la endogamia de este nuestro mundo - tan corporativista-, apenas nos identificamos los unos de los otros. Periodista. ¿Eso lo engloba todo?. ¡Por supuesto que no! Aunque, desgraciadamente, vulgarmente, sí. No recuerdo bien la definición, pero en la Federación de Asociaciones de Periodistas de España, que no Colegio Oficial de Periodistas - o mejor, Colegio Oficial de Profesionales en Información y por otro lado, Colegio Oficial de Profesionales en Comunicación-, se identifica al periodista como el profesional de la información que trabaja en un medio de comunicación desarrollando su trabajo. El resto, en general, consultores y técnicos de comunicación, quedarían excluidos de tal profesión - periodista - y serían, en consecuencia, sólo eso: consultores o técnicos de comunicación, como lo es un técnico administrativo o un técnico agrónomo.

Pero en el periodismo, desgraciadamente para los periodistas, todo vale. Cuando un Licenciado en Comunicación Audiovisual no encuentra trabajo detrás de las cámaras y de los monitores, su función primigenia, y se pone delante de éstas, por corporativismo, se convierte en periodista. Si un escritor pasa a desempeñar funciones relevantes delante de las cámaras o en las columnas de la prensa escrita, por prestigio, se convierte en periodista. En cambio, si un producto de GH o de OT, o la Belén Esteban de turno, por no hablar de las modelos que se acaban convirtiendo en presentadoras, comienzan a “colaborar” o presentar un espacio en los medios y se autodenominan periodistas, los profesionales de este campo ponen el grito en el cielo. ¿Con qué rasero medimos a unos y a otros? ¿Unos valen y otros no? Si para ser periodista, es necesario ser un profesional de la información y trabajar en un medio de comunicación ejerciendo esta labor, ninguno de ellos sería periodista, o apurando la definición de información, quizá sólo los primeros. Pero sólo quizá.

El castellano de los periodistas

Pero además, la conjunción de “periodistas” poco formados, medios de comunicación basados en la eficiencia económica, la LOGSE, Microdoft Word y en general, la rebaja gramatical que ha experimentado España en los últimos 100 años, ha dado con un lenguaje al uso, no sólo vulgar y estandarizado, sino pobre y en retroceso.

Pero algunos periodistas son conscientes de eso y lo intentan maquillar. ¿Cómo? Incorporando palabras poco usadas en esta, ya asumida, habla vulgar de los medios; palabras que ya se oyen como: escuchantes (nada correcto) vs oyentes; incendiarios (por interés) vs pirómanos (por enfermedad); violencia de género antes, ahora violencia machista vs violencia familiar… etc. Por no hablar de términos algo olvidados en España (y ahora incorporados por los inmigrantes - legales e ilegales- iberoamericanos) como: platicar, mentar, departir… que cada día, son más usuales.

Incorporamos neologismos para aparentar (que no ser) más profesionales, incorporamos términos en desudo al uso para aparentar ser más cultos, pero al final, lo que une a todos estos términos, la gramática, no se mejora, sino que se simplifica, y lo que en esencia es grandilocuente, se acaba rebajando no sólo a algo vulgar, sino a simple jerga.

Eufemismos y la cuestión de ser políticamente correctos

Para terminar… ¿qué decir de los eufemismos de los medios?. ¿Por qué no llamar a los subsaharianos: afroeuropeos?, por ejemplo. El moro ha dejado paso al magrebí, el negro al de hombre de color… la autocensura y la redacción políticamente correcta lleva a cambiar titulares como “Un gitano mata a dos rumanos en Madrid” por “Un hombre de raza romaní asesina a dos ciudadanos del Este en la capital del Estado”. Por favor… de ser tan políticamente correctos vamos a parecer idiotas. Un Barrendero se convierte en Auxiliar de Limpieza, un Diseñador en Publicitario, una Secretaria en Asistente de Despacho, un Conserje en Bedel, y éste, en Hujier… y por extensión… obviamente… un Colaborador en Periodista. Pero eso, es volver a un campo ya trillado.

¡Qué se puede esperar de un país en donde sus políticos prefieren usar Estado a España, Ciudadano a Español y en donde todo lo que antes era Nacional ahora ha pasado a ser Estatal, en lugar de Federal (como la lógica impone), siendo éste, además, Nacional también!.

Al final, acabamos engrandeciendo la nomenclatura de lo que nos rodea pero acabamos reduciendo su esencia a lo más vulgar. El Blogero se convierte en Periodista, el Periodista en Escritor, éste en Filósofo y aquel en Erudito. Sin embargo, la Filosofía se convierte en Ensayo, la Ciencia en Arte, el Arte en Técnica, la Literatura en Periodismo y éste, sólo en Publicidad.

Epílogo

Cada día hay más universitarios porque se han democratizado las facultades, todos entran. A más estudiantes, más matrículas, y a más de éstas, más dinero en el erario autonómico, que es el sector de quien dependen las universidades. No importa la nota ni los conocimientos. Producción en masa. La generación más preparada de España. El país con mayores universitarios por habitante… ¿y qué?, mejor planteado: ¿para qué?.

Para que al final todos seamos universitarios, universitarios de ciencias con una media de 10 faltas ortográficas por examen. Universitarios de letras que no saben que en España reinó hace doscientos años un Borbón llamado Luis. Universitarios que desconocen los 700 años de cultura musulmana y árabe en la península pero que conocen al dedillo, o deberían, la Transición.

En definitiva, no es el pesimismo de Larra por estos mismos temas (Periodismo y España), sino animadversión por una España que cuando lee la prensa, saca pecho cuando en realidad, debería desinflarse.

4 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Erasmo de Rodezno

Erasmo de Rodezno dijo

Toda esta disquisición filológica sobre los términos periodista, jefe de prensa, director de comunicación, etc. ¿para qué?

Raquel dijo

Elegantísimo.
Como aludida ( yo escribí el comentario en el blog acerca de filología y periodismo) aquí está mi comentario al respecto.
Como bien has hecho, y estás en todo tu derecho, has realizado distinciones entre las diferentes especialidades que abarca ese término como dices tan 'usual' que es ... periodista. No te quito para nada la razón, y es que es cierto que, como en todo, no todo el mundo es malo, ni todo el mundo es bueno, siempre hay porcentajes de lo uno, de lo otro, y ni blanco ni gris.

Me ha encantado lo que dices de que últimamente muchos periodistas utilizan términos en desuso para 'hacer creer que saben ...' y es que es algo que me ha dado al ojo últimamente. Si se usan bien aún, pero el usarlos de mala manera (como es lógico en parte ya que no estamos acostumbrados a ellos) ya tiene tela.

La parte de los eufemismos y ser políticamente correctos, en parte me parece que debe ser así, por todas esas cosas que han salido ahora del respeto y eso...el respeto ese que tanto abunda en el mundo hoy por hoy sí...sí..
Todo es apariencia,falsedad, forma, teoría.

El problema cultural y de enseñanza viene de lejos. Pero el problema más gordo es que también nos va la vida sedentaria en estos temas y no sólo en lo de no hacer deporte, y...es que...como oí el otro día....

Lo que está de moda ahora es ser pasota, no se lleva el aprobar.

Qué pena.

Saludos.

Raquel.

Jesús Murillo Sagredo dijo

De acuerdo estoy con ustedes, pero no se debe generalizar. Estoy ahora escribiendo estas lineas porque quiero que se sepa que existe la escepción que confirma le regla. Desconocía que en España reinó un tal Luis de Borbón, pero sí sé porqué perdimos en Trafalgar, por la ineptitud del almirante de la escuadra combinada Villeneuve. Sé que allí perdimos grandes marinos como Cosme de Churruca, Federico Gravina (mas tarde) y otros tantos. Sé porqué España es diferente, porqué dicen en Europa que Africa comienza en los Pirineos, sé porqué la iglesia sigue dando guerra con sus trasnochados conceptos de la vida. Sé porqué se perdió la guerra. Sé porqué los Ingleses tienen Gibraltar. Díganme si no es loable, que tal y como está la educación sepa todas estas cosas y otras tantas que me cayo. Sí, soy la escepción que confirma la regla, pero como dice raquel, ni negro ni gris. Hagamos ahora posible que no vuelva a pasar esto a la generaciones venideras. Esto nos ha pasado, por la puta manía que tiene este país de darle la vuelta a las cosas y de no llamar a cada cosa por su nombre. Se ha falseado la historia y la verdad a conveniencia del que estaba arriba, y así nos pinta ahora el pelo. Estamos jodidos, pero de peores sitios hemos salido. De todos modos, yo estoy igual de indignado que vosotros, me remito a lo que dice raquel, ahora se lleva suspender. Y cuando destacas te llaman de todo. Si alguien quiere saber algo más que entre en mi blog. Saludos. Suerte y Justicia. Salud y República.

un filólogo hispánico

un filólogo hispánico dijo

Amigo mío, como filólogo te diré que tu artículo está muy bien redactado, y tiene su aquel; pero añadiré igualmente que tan sólo hay que abrir un periódico gratuito para darse cuenta de que por cada edición matinal que sale a la calle, hay por lo menos un error gramatical gordísimo y otras tantas faltas de acentuación, cuando no de ortografía. El periodista no es más periodista porque en cinco, y cuanto menos en dos años, ya que todas las carreras de tres años dan acceso directo al segundo ciclo, tenga una licenciatura genérica, sino porque su aficción por la lectura y la escritura lo consuman desde pequeño. Un buen periodista nace, no se hace, al igual que un escritor. Y si no que se lo pregunten a tantos autores que no estudiaron porque tenían que ocuparse de otros menesteres, sin abandonar lo que más les gustaba, escribir. Yo estudié Filología por que no podía costearme la carrera de periodismo en la privada, pero por eso no tengo menos derecho que tú a escribir donde me lo permitan. Atte., un filólogo hispánico.

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