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Todo ha cambiado

Hace tiempo que se despierta con esa sensación. Quizá sean seis meses, o puede que sean siete, desde que empezó a sentir ese dolor de cabeza, amén de un anterior proceso etílico. Y así sigue desde que un día le cogió el jefe por banda y le dijo que fuera recogiendo sus cosas, que se iba de patitas a la calle porque estaba la cosa muy negra. Hace unos meses que la empresa de chapuzas donde trabajaba tenía menos encargos. Lo que antes era un 'sinvivir' de tareas que hacer se había convertido en un paro prácticamente total. Antes todo eran prisas. Ahora sólo quedaba alguna labor encargada por el ayuntamiento de la ciudad. Así que él ya no era indispensable, más bien era prescindible y de este modo se lo hizo saber su anterior superior. Y de repente allí se encontró con un panorama nada esperanzador: 52 años, con la formación de la práctica que no se había impreso en un título y un hijo inmerso en plena carrera de medicina.

Durante las primeras semanas tenía ganas de cambiar de aires e iniciar una nueva andadura laboral que le permitiera vivir dignamente. Así que se apuntó en las listas del INEM esperando esa llamada que le sacara del hoyo. También comenzó un curso de electricidad. Todo esto sin que su mujer se enterara, o eso es lo que pensaba que ella creía. Él no sabía que ella había notado que volvía antes a casa y que el olor a bar embargaba el ambiente, pero es que no quería meterle presión. Pues bien, durante esos primeros días se levantaba temprano, tomaba un café y rodeaba las ofertas de trabajo que creía capaz de cubrir. Eso es, que creía que podía cubrir porque después comprobaba que no era apto, que "buscaban otro perfil", que "necesitaban una persona con formación" o que "simplemente era muy viejo". A base de entrevistas vio que un trabajador como él no interesa. Interesan más jóvenes, más titulados y con menos experiencia para poder ser manipulados fácilmente.

Hay veces que ve en la televisión muchas sandeces. Normalmente suelen estar protagonizadas por politicuchos de todo nivel. Unos usan la mala situación económica para decir que todo está mal sin ofrecer soluciones, otros se dedican a 'quitar hierro al asunto' y a decir que esto se pasará. Mientras tanto él se ve sin curro y con el futuro de la retirada de la ayuda que le da el Estado. Cree que nadie piensa en ellos, en los que han estado dando el callo durante muchos años pagando concienzudamente unos impuestos que no ven de vuelta. Le hincha las narices ver cómo para afrontar la crisis algunos sólo se dedican a congelar los sueldos de los llamados 'altos cargos'...

Con la vergüenza que le da no poder mantener a su familia se dedica ahora a salir temprano de casa en búsqueda de la evasión. Como cada día coge su coñac, se lo traga de un viaje y mira a las musarañas mientras habla de fútbol y demás temas vanales. Ya no se esfuerza tanto en encontrar trabajo. De hecho, últimamente no ha ido en las mejores condiciones a las entrevistas que tenía concertadas. Y ella, su mujer, no sabe qué hacer. No ve un horizonte claro. Se lo cuenta a su madre e incluso a su mejor amiga. Pero no halla soluciones, no sabe hacia dónde puede dirigirse. Lo que son las cosas en la vida, piensa. Antes su marido no estaba en casa porque tenía mucho jaleo, ahora no lo está precisamente porque le falta. Todo ha cambiado. ¡Maldita sea la crisis!

Ahorremos hermanos

Tras "Eurocopas", nervios, alegrías y resacas nacionales sin complejos, viene apretarse el cinturón. Es una pena que nos tengamos que despertar tan repentinamente de ese sueño que tantas generaciones no habíamos vivido todavía y que esperábamos como agua de mayo. No todo en la vida es de color rosa, o mejo dicho, de color rojo. Demos así pues un último adiós al gol de Torres, a la contudencia de Senna o a las paradas de Iker y aprovechemos para saludar al cada vez más efímero billete de 50 euros que cada vez se despide antes de nuestros bolsillos.

Hace unas semanas ya dijo el señor Presidente en las estimaciones del Gobierno que nuetras economías familiares no iban a notar un ligero respiro hasta el segundo semestre del año que viene, pero es que quizá sea más tarde cuando empecemos a sentir que ahorramos. Así que ya lo saben, nos queda algo más de un año de subidas de los tipos de interés, verduras más caras y gasoil por las nubes. Como no podía ser de otra manera, la luz también va a expirimentar un ligero ascenso más que comprensible pero que viene en el momento menos deseado.

En una economía como la española, en la que importamos gran parte de las materias primas que se utilizan para generar electricidad (petróleo, gas y carbón), parece lógico que debamos incentivar un uso responsable que nos permita contaminar menos pero, sobre todo, ahorrar más. Eso sí, parece que esto no nos entra en la cabeza. Como si nos erigiéramos como unos "nuevos ricos", los españoles no somos conscientes de lo que realmente cuesta la luz o el agua y por ello nos dedicamos a derrocharla porque no notamos grandes "puñaladas" en los recibos. Siguiendo este pensamiento, dejamos encendidas las luces de las habitaciones donde no estamos, derrochamos agua por el grifo cuando nos cepillamos los dientes o bajamos el aire acondicionado hasta la gélida temperatura de 18 grados.

Por este uso irresponsable, y por la cada vez mayor dedicación de recursos estatales para pagar la diferencia que no se nos grava a los consumidores, se hace necesaria una subida de precios en los recibos de luz y agua. Sólo de este modo empezaremos a equipararnos a nuestros socios europeos que han tomado conciencia hace muchos años. Y es que no hay otro remedio, así funcionamos en este país. Las campañas nacionales y autonómicas no sirven de mucho para el joven currela o el gran triunfador que galopa en su tan contaminante todoterreno. Hay que ser más contundentes y así lo ha sentido el Ministerio de Industria. Quizá no sea el momento más adecuado (esté tipo de subidas se tendrían que haber dado hace 4 años como mínimo) pero sí el más necesario.

Toca entonces apretarse el cinturón, intentar utilizar menos el coche y subir la temperatura del aire acondicionado a los 24 grados porque es verano y, en verano, lo propio es pasar algo de calor. Ahorremos hermanos.

Milagro económico

Después de los exámenes y con resaca futbolera incluída, os dejo una ilustración que hace pensar en este lunes de junio. Nos vemos dentro de nada; os lo aseguro.

Escrito por: Duende Crítico 8 comentarios 23 Jun 2008 URL Permanente Tags: ,

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