Democracy made in USA
Estados Unidos es la bomba en lo que se refiere a política. Como es habitual en la primera potencia mundial, el espectáculo está presente en todos los eventos posibles: cine, deporte o incluso en la educación con sus concursos de deletreo de palabras. Y la política no iba a ser para menos. Lo vimos en la convención demócrata en la que Obama se erigió como candidato presidencial de su partido entre confetis, exhaltación de la nación (ojalá en España estuviéramos tan cohesionados, aunque no les envidio en la forma de enfocar el patriotismo) y telepronters. Sí, hablamos de esos aparatejos que utilizan los presentadores del telediario para mirar a cámara mientras leen la noticia. Pues imagínense lo que significa todo esto. Obama, por ejemplo, mientras aceptaba la candidatura demócrata tenía delante de sus narices las indicaciones de cuándo debía ser irónico, agresivo o moderado. Todo está indicado porque esto es lo que pasa en Estados Unidos. Imagínense al 'carismático' Zapatero, o al 'renovado' Rajoy inmersos dentro de esta vorágine espectacular. Mucho esfuerzo habréis hecho porque yo no los veo fuera de la dinámica europea tan cercana a las antiguas formas.
Bien, ya sabéis que Obama consiguió la confianza de los demócratas y pudo disfrutar cómo su principal rival a la candidatura presidencial, Hillary Clinton, se deshacía en elogios hacia él y hacia el cambio que escenifica para un país gobernado durante ocho años por uno de los peores presidentes estadounidenses de la Historia. Incluso Bill, ese joven entrañable que avanzó un poquito hacia el Estado del Bienestar depositó sus ilusiones en quien debe liderar un nuevo proyecto demócrata equilibrado y capaz de desbancar a los republicanos. Así que la cosa se quedó en un equipo que va a contar también con Joe Biden como vicepresidente, un católico cuya presencia muestra un carácter integrador. Así pues, con un partido que ya se ha mostrado unido con el objetivo de devolver la hegemonía demócrata, queda saber hacia dónde se dirigirán las futuras políticas de Obama si llega a ser Presidente de EEUU. ¿Dará un paso al frente para conseguir una seguridad social a la europea? ¿Será cierto ese 'Yes, we can'. No lo sabemos, lo que sí podemos llegar a prever es que mostrará una actitud diferente en la política exterior dirigida hacia América u Oriente Próximo y Europa.
Y después los republicanos tenían la oportunidad de salirse, de mostrar toda su grandeza en su convención. Pero las condiciones meteorológicas no lo han permitido ya que se acercó el Gustav a Orleans. A pesar de eso ha habido tiempo para demostrar cómo la maquinaria de buscar escándalos privados se les ha echado encima al descubrirse el embarazo adolescente de la hija de la candidata vicepresidencial, Sarah Pajin. Hoy McCain ha aceptado el papel de llegar a la Presidencia entre los gritos de quienes protestaban en el exterior contra la guerra de Iraq. Dentro de su papel como antiguo héroe en Vietnam, mostrando cicatrices y todo, ha recalcado el deseo de desarrollar el 'ABC republicano'. Esto es: menos impuestos, menos intervención estatal y más seguridad en detrimento de los derechos civiles. Así que nos encontramos con una persona que debe dejar lejos la larga sombra de George Bush para mostrar aire nuevo en un partido que se hizo 'in extremis' con la victoria en las dos últimas elecciones. McCain ha dicho que como sabe lo que es la guerra no la va a usar indiscriminadamente. Así lo esperamos si consigue vencer.
Así que nos encontramos con el choque de dos formas distintas de ver la política. Por un lado tenemos a Obama, una figura que representa el cambio, esa superación personal de un niño negro que ha conseguido triunfar y que quiere recuperar la confianza internacional de su país. Por el otro encontramos al antiguo militar, garante de las políticas más liberales en lo económico y más conservadoras en lo personal. Tras ellos hallamos a un demócrata con experiencia y gran popularidad y con una republicana dura, que ha conseguido levantar de sus sillas a muchos militantes a base del ataque frontal. ¿Qué será de EEUU? No lo sabemos pero hasta que lo sepamos tenemos asegurados los confetis, las banderas, las promesas y el espectáculo integrado en la política.
Un tándem necesario

"El primer candidato negro de la historia a la presidencia de los Estados Unidos". Un primer titular como este podría darnos una idea del gran salto que ha sufrido un país que hasta hace muy poco tenía un sueño con Luther King para después avanzar hacia una igualdad real. Pero aún así no nos podemos quedar en este análisis más que previsible y superfluo. Ahora toca pensar en clave de futuro y en una lucha encarnizada entre dos figuras políticas muy potentes.
Por un lado tenemos al republicano John McCain, un personaje con mucha experiencia en lo que se trata de conseguir votos y que tiene detrás a un partido cohesionado. Por el otro nos encontramos a Barack Obama, la gran esperanza de un partido demócrata que se ha encontrado con el batacazo de dos derrotas presidenciales sucesivas ante George Bush, uno de los peores presidentes que ha tenido el país norteamericano .En esa lucha titánica todo apoyo va a ser poco por lo que la ayuda de buenos amigos nunca vendría nada mal. Por eso, en ese contexto, los dos candidatos han de mover muchas fichas para conseguir el voto potencial de determinados sectores de la población.
McCain ya está trabajando sus contactos con Arnold Schwarzenegger para conseguir el apoyo tan necesario de California. Así que Obama debe empezar a tantear el terreno. En primer lugar tiene que asentarse entre los trabajadores que mayoritariamente han votado en las primarias demócratas a Hillary Clinton. Otros sectores que también debe alcanzar el candidato afroamericano son los de la clase media blanca y el de los latinos que, por cierto, también votaron mayoritariamente por la senadora. Viendo el panorama se hace cuanto menos indispensable un tándem Obama-Clinton que aglutine el voto demócrata, un voto tan disperso como difícil de unificar bajo una única candidatura.
Es verdad que con esta unión nos podríamos encontrar con una situación cuanto menos curiosa. La presencia de dos figuras fuertes bajo un mismo equipo podría dar lugar a una bicefalia (tricefalia si incluimos en la sombra a Bill) en la que la tensión en bambalinas sería más que palpable. Los ataques lanzados durante estos últimos meses han hecho mella a pesar de los intentos de reconciliación vistos ayer y hoy. Pero a pesar de todo están destinados a unirse ya que una derrota de Obama constituiría no sólo una caída monumental de su perfil político sino un derrumbamiento total de Hillary. Si se diera el caso, la señora Clinton se vería apartada de la primera línea quedándose como la derrotada del perdedor de las presidenciales. Incluso el futuro de su hija Chelsea en este campo -en el que se ha desenvuelto muy bien- se vería seriamente afectado.
No queda entonces otra alternativa. A un lado deberán quedar las redecillas del pasado para caminar juntos hacia un futuro gobierno donde la vicepresidencia no quedaría relegada a un puesto simbólico. Si al final deciden crear ese tándem tan novedoso, McCain debería estar más que preocupado.
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