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El fin del fin

Colombia empieza a despertar o eso es lo que parece. Tras la liberación de Ingrid Betancourt y 14 rehenes más, las FARC empiezan a notar un debilitamiento extremo que está produciendo una huida hacia delante en el interior más remoto de la selva colombiana. Decía Mao que cuando una guerrilla ya no desarrolla ofensivas y se dedica exclusivamente a defenderse está excavando su propia fosa. Esto es precisamente lo que le está ocurriendo a quienes hace más de 44 años iniciaron una insurgencia que tuvo sus apoyos pero que a día de hoy es más bien residual. Tienen miedo, han visto que hay muchos chivatos en sus filas y que el ejército está más fuerte que nunca.

Curiosidades de la vida o no, esta caída se lleva produciendo durante el mandato de Álvaro Uribe que optó por el año 2002 por el desarrollo del Plan Patriota. Entre otras medidas, intensificó la lucha directa contra la guerrilla sosteniendo que en Colombia no existe un conflicto armado, sino una amenaza terrorista. Gracias a esta ofensiva, y a las mejores condiciones ofertadas a los guerrilleros que se desmovilizaran, el gobierno colombiano ha conseguido que baje el número de efectivos que tienen las FARC. Se calculan que, más o menos, han dejado las armas más de 5.000 personas por lo que el principal grupo terrorista del país (hay que tener en cuenta que todavía existe el ELN, de carácter marxista y profundas convicciones cristianas, con el que se están manteniendo contactos para su desmovilización) podría haber visto reducido su número hasta la cifra de 12.000 ó 13.000 soldados. Además la preparación ideológica dentro de las FARC parece que no tiene el efecto deseado, de ahí las numerosas deserciones, abandonos y huídas con dienero de la organización.

La reciente liberación de Ingrid Betancourt ha supuesto un grave varapalo para quienes todavía optan por las armas para defender sus ideas. Ingrig se había constituido en los últimos seis años en la joya d ela corona de la narco-guerrilla para conseguir acuerdos de liberación de guerrilleros. Junto a ella también eran un gran trofeo para las FARC algunos miembros del ejército y de la Guardia Nacional que llevaban secuestrados unos diez años. Cuando hablamos de cifras hay que tener en cuenta lo que estas significan. 10 años son una auténtica barbaridad si los comparamos, por ejemplo, con el sucuestro más largo de la historia de ETA que fue el de José Antonio Ortega Lara durante 532 días. Si a todo esto le sumamos la muerte de varios de sus hombres fuertes como Luis Edgar Devia Silva alias Raúl Reyes, su fundador Manuel Marulanda Vélez o Iván Ríos nos encontramos ante un grupo descabezado, acorralado en la profunda selva y sin grandes esperanzas para el futuro.

Este último movimiento de la intelegencia militar colombiana viene a dar un fuerte respaldo al Presidente Uribe y, especialmente, a su plan de lucha contra las guerrillas. Frente a quienes optaban por la negociación como Hugo Chávez que pretende calificar a los terroristas como "grupo beligerante" hemos podido comprobar que el enfrentamiento frontal funciona. No estamos defendiendo aquí una política u otra, quizá habría que conmbinarlas, pero lo que sí podemos ver ante nuestros ojos es que se está produciendo un paso atrás para los terroristas. Los críticos con las políticas de Uribe se quedan sin argumentos amén de la liberación de Betancourt, los tres estadounidenses y los once uniformados colombianos. Nadie querrá oír en el país sudamericano alguna crítica hacia el Presidente que les está haciendo soñar con la paz tras más de cuatro décadas de luchas de guerrillas, de guerra sucia y de paramilitares. Él es ahora el que lleva la iniciativa.

A pesar de esto no todo ha terminado. Aún quedan muchas emisiones de Radio Caracol en las que los familiares de los secuestrados leen cartas a sus seres queridos. Queda todavía manifestarse por la libertad de esos 25 que todavía estan en poder de las FARC. Uno de ellos es el coronel Mendieta que en su última prueba de vida salía encadenado por el cuello. "He tenido que arrastrarme en el barro para hacer mis necesidades fisiológicas, con la cadena y el candado atados al cuello. (...) No es el dolor físico el que me detiene, ni las cadenas en mi cuello lo que me atormenta, sino la agonía mental, la maldad del malo y la indiferencia del bueno, como si no valiésemos, como si no existiésemos" explicaba el militar. El problema de quienes todavía están en la selva es que no podrán jamar acaparar tanta atención mediática internacional como lo hizo Ingrid. Puede que estemos ante el fin del fin, pero ello no quiere decir que vaya a ser fácil

Por cierto, ayer Juanes dedicó su concierto a los recién liberados. Esperemos que en el futuro dedique muchos más.

Debemos tomar partido contra la muerte


La historia de las mujeres maltratadas, vejadas y finalmente asesinadas no es algo nuevo. Por desgracia se repite semana tras semanas a pesar de leyes, aumento de los medios policiales o bonitas palabras de quienes dicen que trabajan por las mujeres. Es verdad que ahora se denuncia mucho más, algo que debemos celebrar, pero mientras siga habiendo tanto ignorante y fracasado maltratador en nuestro país las cosas seguirán igual. Muchos niños podrán quedarse huérfanos y, si aprenden bien lo que ven en casa, serán ellos los que se dediquen a pegar a sus mujeres o parejas (entre homosexuales también habrá este tipo de violencia) en el futuro. Así es, la realidad de muchas familias queda marcada por un inutil -en alguna ocasión "inutila"- que se cree el madamás, el poseedor que tiene derechos divinos sobre unas personas a las que dice "querer mucho". Fijaros si quiere tanto, por ejemplo a su mujer, que se dedican a matarla y después se suicida. ¿Acaso no ha pensado alguno en matarse a sí mismo antes que hacerlo a la otra persona?

Es un deber trabajar para que no vuelva a haber más muertes causadas por la violencia machista o, como llaman otros, de género. No es labor única y exclusiva de las administraciones regionales y estatales, tampoco sólo de los cuerpos de seguridad, sino que es un objetivo, el de la eliminación de esta violencia, de todos los ciudadanos. Hay que estar atentos, hay que estar vigilantes para evitar que más indeseables se crean con el poder de quitar la vida como si fueran pequeños dioses de estos tiempos tan extraños que nos toca vivir. Y es que, lógicamente, este odio viene en parte del residuo de ciertas creencias patriarcales que han estado presentes hasta hace muy poco tiempo. Hablamos pues, de un pensamiento de superiodidad que puede derivar en esta sinrazón que se ha llevado tantas vidas, tantas ilusiones y tantas infancias o adolescencias.

Hoy ha sido un día de esos de reivindicación que no ha sido tan popular como algunas macromanifestaciones. No decimos que estas últimas no tengan sentido de ser -¡los dioses varios me libren!- sino que por lo que llevan detrás hacen quedar otros actos en un segundo plano. Ahí no está únicamente el problema, sino en la poca concienciación cívica que existe. Todo se arregla en un simple "¡Qué pobre mujer!" tras ver la típica crónica de sucesos para después seguir con el filete de ternera a la hora de comer. Es ahí donde debe entrar un nuevo tratamiento por parte del mundo periodísitico para conseguir esa toma de conciencia tan necesaria.

Pongamos un ejemplo del nuevo enfoque periodísitico que se debe hacer para tratar, por ejemplo, la violencia doméstica, el fenómeno de la inmigración y las muertes de las carreteras. Imaginemos los primeros años de terrorismo durante la democracia en los que la lacra se mostraba de forma poco humana y alejada, dando lugar a que algunos aprovechados afirmaran que "algo habrían hecho". Pues bien, fue en el momento en el que se sacó la cara de los familiares que no podían enterrar a su ser querido de una forma digna cuando la sociedad empezó a ser consciente de la realidad ante la que nos encontrábamos. Ese es el camino que debemos seguir cuando hablemos de este tipo de violencia, no con el objetivo del morbo al más puro "El Diario de Patricia", sino del de hacer cercanos y patentes los resultados de unos actos inmersos en la más pura ignorancia.

España entera se ha dedicado a decir no a la cultura de la muerte de carácter machista o patriarcal. Son muchas las mujeres que nos han dejado. Precisamente estas deben ser los modelos en los que nos debemos basar para conseguir una nueva mentalidad entre una ciudadanía que se muestra demasiado pasiva. Ahí son los medios de comunicación y los profesionales que se dedican o que queremos dedicarnos a la labor de informar quienes debemos ser una vanguardia, la punta de lanza para atacar directamente en el corazón a la sinrazón.

Asqueroso

Estas imágenes son increíbles. Muchos las habréis visto, pero se hace necesario mostrarlas una y mil veces para que podamos ver el odio y la sinrazón del mundo neonazi. Mientras, el tío asqueroso, vestido al típico estilo bakaleta, está en libertad porque la Fiscalía no se presentó a su declaración. ¿Estaba borracho como ha dicho hoy por televisión? No lo creo.

Quieren y no pueden

Escrito en 10 de Septiembre/ Duende Crítico. Revisando la actualidad nacional e internacional de la mano de la prensa digital, me topo con estupor con un titular: "La Policía desactiva la carga explosiva del coche bomba y levanta el cordón de seguridad". Mi querida capital riojana, la que siempre visito para ir en autobús hacia la capital española, ha vuelto a ser objetivo de los "gudaris". Nuestro emplazamiento geoestratégico invita a atacarnos para huir inmediatamente hacia el antaño edén de la banda terrorista, es decir, hacia Francia. En esta ocasión, los 80 kilogramos de explosivo que pretendían causar el dolor, han sido desactivados. Otras veces no ha sido así y quizá, cada vez que oigo hablar de estos hijos de puta -siento decirlo así, perdónenme- me viene a la mente el atentado terrorista que sufrió el cuartel de la Guardia Civil de mi ciudad, Arnedo. Fue una noche de 1995, 17 de agosto para más señas, cuando nuestra tranquilidad fue atormentada con una explosión que en su día creí que era un petardo festivo. Esos tiempos pasaron pero la memoria es traicionera y nos recuerda el miedo. A pesar de eso, la memoria también se queda con lo bueno cuando, por la tarde, más de 10.000 personas de un pueblo que ahora tiene 15.000 habitantes, salieron a la calle para dejar claro que el chantaje no iba a tener éxito entre tanto ciudadano comprometido con la democracia.

Esos recuerdos se me han mostrado, de nuevo, como un espejo esta mañana. Aun así, la experiencia de este lunes de septiembre sólo va a quedar en susto y no en algo más "memorable". Quieren y no pueden pero es en esta circunstancia en la que hay que estar más atentos. A pesar de que ETA se encuentre en momentos bajos, el dolor puede volver en cualquier momento. Y es que resulta que los moribundos son casi los más peligrosos porque no se sabe por dónde van a salir en su deseo de, como han dicho en su último comunicado, "atacar las estructuras del Estado Español". Quizá estas "estructuras" sean las comisarías de los cuerpos de seguridad o simplemente un concejal al que se acalla con el tiro en la nuca. Para ellos, todo es blanco o negro, enemigo o amigo y quien no esté con sus postulados independentistas no tiene ningún valor.

En cuanto al fallido atentado de esta noche, el vehículo llevaba en su interior dos grandes ollas llenas hasta el borde de explosivos y perfectamente ancladas al suelo del automóvil. En total, son 80 los kilos desactivados por los Tedax de la Policía Nacional según ha informado José Antonio Ulecia, delegado del gobierno en nuestra comunidad. Además junto a las ollas, los terroristas habían colocado un bidón de gasolina de unos cinco litros con la intención de que provocara un incendio que borrara las posibles huellas. Así se las gastan quienes han hecho de la violencia su profesión. Eso sí, como en otras tantas ocasiones durante los últimos meses, el tiro les ha salido por la culata muestra de que estos nuevos "mesías" son jóvenes e inexpertos aunque guarden "tradiciones" como la de avisar de la explosión a quienes consideran sus amigos, es decir, al diario Gara.

El Ayuntamiento de Logroño ha convocado una concentración de repulsa contra el atentado fallido a las 11 horas en la plaza del consistorio. Es algo previsible, normal y necesario para hacer demostrar que contra los que usan las armas se encuentra toda una sociedad, en este caso la riojana, que ya está más que harta de 30 años de dictadura abertzale. También habrá condenas por parte de todos los partidos democráticos salvo, claro está, por parte de Batasuna y ANV. Estas dos últimas formaciones, en clara demostración de que no pueden ir ni a por un café sin el protectorado y permiso de ETA, justificarán el ataque con falacias sobre "que hay que crear un espacio democrático para Euskal Herria" y que "esto es responsabilidad del gobierno". Señores, esto es responsabilidad única y exclusiva de la banda terrorista. Ellos son los que deciden usar estas vías, nadie les ha obligado a matar.

¿Hasta cuándo vamos a tener que aguantar a estos anacrónicos descerebrados? ¿Para cuándo un paso al frente y dejar las armas por la política? ¿Hay miedo a lo que la sociedad pueda decir? ¿Llegará la sensatez al autodenominado mundo de "la izquierda abertzale"? "Venceréis, pero no convenceréis" rezaba una máxima. En el caso de ETA ni vencerán ni convencerán.

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