La Rioja

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Fijos sí, vitalicios no
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Fernando Sáez Aldana | 13-04-2017 | 05:33

En el mundo laboral público la interinidad es el desempeño de un puesto de trabajo con carácter transitorio en sustitución de su propietario ausente por permiso, enfermedad u otras causas, o como refuerzo eventual de la plantilla cuando hay exceso temporal de demanda. Pero, al menos en el sector que conozco bien, se ha abusado sistemáticamente de este recurso ofreciendo contratos eventuales para atender necesidades permanentes, un fraude laboral masivo que ha dejado a miles de trabajadores en la aberrante situación de permanecer hasta décadas en situación de interinos. Además de la incertidumbre sobre su futuro, el abuso de encadenar contratos precarios ha supuesto una discriminación del interino respecto al fijo al soportar la misma responsabilidad pero sin disfrutar derechos como el cobro de trienios y vacaciones o la indemnización por extinción del contrato (en el sector privado lo llaman despido).

Dicho esto, al fin parece que hay voluntad política para acabar con esta perversa situación que sólo en nuestra mínima Comunidad afecta a 1.700 interinos que podrían pasar a fijos mediante el oportuno ­­—y malo, pero esto para otro jueves—proceso de adjudicación. Los sindicatos se han apresurado a asegurar que la «mayor estabilidad en el empleo redundará en un servicio de mayor calidad para el ciudadano», y uno estaría de acuerdo si el contrato fijo del trabajador de la empresa pública estuviese, como el de la privada, sometido a la misma legislación laboral ordinaria. Pero a los sanitarios, docentes o judiciales interinos no los van a hacer fijos sino vitalicios, es decir, poseedores hasta su muerte laboral de una plaza «en propiedad», lo cual, a mi juicio, es al menos tan indeseable como mantenerlos durante años contratados mes a mes. Obtener por oposición una parcelita del Estado sabiendo que será tuya hasta la jubilación y percibiendo el mismo salario sin importar lo excelente, regular o malamente que la trabajes, pues no hay evaluación del desempeño por competencias en esta gigantesca empresa carente de gestión de recursos humanos, créanme, no mejora la calidad de ningún servicio.

Acabar con el abuso de la interinidad era una excelente oportunidad para iniciar el necesario cambio de un modelo funcionarial de la función pública tan rígido e ineficiente ofreciendo contratos laborales fijos tanto a los actuales interinos como a los futuros incorporados al sistema, respetando los derechos adquiridos de los estatutarios. En cambio, los tecnócratas que nos gobiernan se disponen a subsanar una lacra laboral perpetuando otra mucho peor. Una pena.

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