La Rioja
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Cuestión de víscera
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Fernando Sáez Aldana | 12-10-2017 | 07:32

Cuestión de víscera

 

Al margen de rigores anatomofisiológicos, el funcionamiento del espíritu humano —esa entidad abstracta a la que atribuimos la facultad de sentir y pensar— está regido por cuatro vísceras, por orden descendente de ubicación y nobleza: cerebro, corazón, tripas y gónadas, sedes respectivas de la inteligencia, el afecto, el apasionamiento y la dominación, y nuestra actitud ante cualquier cuestión dependerá del menudillo dominante en nuestra casquería anímica. Tomemos como ejemplo la respuesta del resto de españoles a los deplorables acontecimientos que están sucediendo en Cataluña. Dependiendo de la víscera priorizada sobre las otras para analizar la situación, caben cuatro tipos de reacción: con cabeza, de corazón, con las tripas y por cojones.

1. Quien opte por apoyarse en la razón y la inteligencia reconocerá que, además de unos gobernantes irresponsables, fanáticos y traidores, en Cataluña existe un grave y complejo problema social cuya solución exigirá un esfuerzo de comprensión, empatía y deseo de entendimiento pacífico y satisfactorio por todas las partes en conflicto que difícilmente se conseguirá con la estricta aplicación de la ley, por justificada que esté.

2. Desde una posición buenista cabe considerar que «la nación es un sentimiento» y el nacionalismo, por tanto, la reivindicación lícita del latido popular de un estado anímico afectivo basado en razones históricas, culturales y lingüísticas que justificaría el derecho de los catalanes al logro de su vieja aspiración a constituirse en una nación-estado europea plenamente reconocido.

3. Quien se deje dominar por el tortuoso tubo blandengue que elabora las heces posiblemente esté tan indignado por todo lo que está sucediendo en aquella comunidad que acabará clamando que Cataluña (y a poco tardar el País Vasco) se independicen de una santa vez y nos dejen en paz a quienes nos sentimos españoles hartos de tanta mentira, tanta discriminación y tanto odio. Que con su pa amb tomaca se lo coman.

4. La óptica gonadal es la más dura. Basándose en una legalidad incuestionable, exige la aplicación del artículo 155 y de las leyes excepcionales que hagan falta para suspender el Estatut, detener a los gobernantes sediciosos, abolir la desleal policía autonómica, restablecer el orden constitucional sacando los tanques a la calle si fuera necesario y, por supuesto, desviar el Ebro en Mequinenza y mandar al Barça a tomar por Liga.

 

Es difícil hacer de tripas corazón pero más aún hacer sesos de tripas, de corazón y no digamos de criadillas. Pero este conflicto, como todos, necesita raciocinio, sensatez/seny e inteligencia. Cerebro, vaya. Pero explícaselo a unos descerebrados que te declaran ilegalmente la independencia per collons.

Amigo lector: en este penoso asunto, ¿cuál es su entraña favorita?