La Rioja
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El delincuente aclamado
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Fernando Sáez Aldana | 21-06-2018 | 05:18

Hace una semana al periodista valenciano Máxim Huerta lo dimitió de ministro de Cultura y Deporte el que lo puso cuando se enteró por la prensa de que había apoquinado a la Agencia Tributaria 365.939,85 euros, dos tercios de esa cantidad como deuda por tributación irregular, que no evasión ni ocultación de ingresos, y el tercio restante en concepto de interés y multa. La irregularidad (no declarar como persona física sino a través de una sociedad limitada unipersonal, menos gravada) era una práctica habitual entre la farándula hasta que Hacienda dejó de hacer la vista gorda para aumentar la recaudación.

Dos días después se hizo público que el futbolista portugués Cristiano Ronaldo había sido condenado por cuatro delitos fiscales a dos años de cárcel —que no pisará— y a pagar casi 19 millones de euros por fraude continuado a la Hacienda española. El tipo desvió al menos 150 millones a un paraíso fiscal para ocultar ingresos por derechos de imagen y cuando el difunto Montoro lo pilló le reclamó casi 15 millones de deuda, que tras un pleito se quedaron en solo 5,7. El resto hasta los 18,9 que el crack tiene que soltar es por intereses y sanciones, que para bucaneros que no se andan con chiquitas saqueando, los de la Agencia Tributaria.

Con 19 millones de euros se pueden construir diez bibliotecas, seis centros de salud, dos colegios o el kilómetro de AVE que joderá las viñas de Villarrica en San Asensio, por ejemplo. Y bien, ¿conocen a alguien que haya arremetido contra el Sr. CR7 por su insolidaridad o haya pedido su dimisión del Real Madrid y que a este delincuente fiscal le prohíban volver a jugar en España? Tras el escandaloso fichaje de Lopetegui por el llamado club merengue está claro que si a éste y a su todopoderoso presidente les falta algo son escrúpulos, pero es que ni siquiera aficionados de los eternos rivales del Madrid, ni la opinión pública ni por supuesto la «jauría» político-mediática que se cobra ministros en sus cacerías han osado meterse con un individuo al parecer intocable cuyo mayor mérito en la vida consiste en colar una pelota entre tres palos. En lugar de eso, el mismo día en el que conocieron la condena a este ídolo con pies de oro, millones de personas, incluidos aficionados españoles que anteponen su club a su selección, encumbraron sus hazañas futbolísticas aunque consistieran en golear a España. Ronaldo 3, Hacienda 1. Si seremos idiotas.

Machacar y estigmatizar al autor de un fraude leve y perdonar al de uno muy grave por ser quienes sean es injusto, inmoral y sintomático de una sociedad corrompida. No solo la conducta de los políticos debe ser ejemplarizadora. Se supone que el deporte ofrece valores positivos a la juventud y muchos más niños quieren ser de mayores más un Cristiano que un Huerta. Pues que no sea porque pueda delinquir sin despeinarse mientras lo sigan aclamando por marcar goles.