La Rioja
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Autor: Burudixe
Cuestión de víscera
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Fernando Sáez Aldana | 12-10-2017 | 7:31| 0

Cuestión de víscera

 

Al margen de rigores anatomofisiológicos, el funcionamiento del espíritu humano —esa entidad abstracta a la que atribuimos la facultad de sentir y pensar— está regido por cuatro vísceras, por orden descendente de ubicación y nobleza: cerebro, corazón, tripas y gónadas, sedes respectivas de la inteligencia, el afecto, el apasionamiento y la dominación, y nuestra actitud ante cualquier cuestión dependerá del menudillo dominante en nuestra casquería anímica. Tomemos como ejemplo la respuesta del resto de españoles a los deplorables acontecimientos que están sucediendo en Cataluña. Dependiendo de la víscera priorizada sobre las otras para analizar la situación, caben cuatro tipos de reacción: con cabeza, de corazón, con las tripas y por cojones.

1. Quien opte por apoyarse en la razón y la inteligencia reconocerá que, además de unos gobernantes irresponsables, fanáticos y traidores, en Cataluña existe un grave y complejo problema social cuya solución exigirá un esfuerzo de comprensión, empatía y deseo de entendimiento pacífico y satisfactorio por todas las partes en conflicto que difícilmente se conseguirá con la estricta aplicación de la ley, por justificada que esté.

2. Desde una posición buenista cabe considerar que «la nación es un sentimiento» y el nacionalismo, por tanto, la reivindicación lícita del latido popular de un estado anímico afectivo basado en razones históricas, culturales y lingüísticas que justificaría el derecho de los catalanes al logro de su vieja aspiración a constituirse en una nación-estado europea plenamente reconocido.

3. Quien se deje dominar por el tortuoso tubo blandengue que elabora las heces posiblemente esté tan indignado por todo lo que está sucediendo en aquella comunidad que acabará clamando que Cataluña (y a poco tardar el País Vasco) se independicen de una santa vez y nos dejen en paz a quienes nos sentimos españoles hartos de tanta mentira, tanta discriminación y tanto odio. Que con su pa amb tomaca se lo coman.

4. La óptica gonadal es la más dura. Basándose en una legalidad incuestionable, exige la aplicación del artículo 155 y de las leyes excepcionales que hagan falta para suspender el Estatut, detener a los gobernantes sediciosos, abolir la desleal policía autonómica, restablecer el orden constitucional sacando los tanques a la calle si fuera necesario y, por supuesto, desviar el Ebro en Mequinenza y mandar al Barça a tomar por Liga.

 

Es difícil hacer de tripas corazón pero más aún hacer sesos de tripas, de corazón y no digamos de criadillas. Pero este conflicto, como todos, necesita raciocinio, sensatez/seny e inteligencia. Cerebro, vaya. Pero explícaselo a unos descerebrados que te declaran ilegalmente la independencia per collons.

Amigo lector: en este penoso asunto, ¿cuál es su entraña favorita?

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La calita feliz
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Fernando Sáez Aldana | 05-10-2017 | 6:17| 0

Rolf Dobelli (1966) es un empresario y novelista suizo que hace cuatro años publicó «El arte de pensar con claridad», recopilación de 52 columnas periodísticas dedicadas a describir errores frecuentes de lógica que, como reza el subtítulo, «es mejor dejar que cometan otros». El librito, del que se vendieron 400.000 ejemplares sólo en Alemania y que se lee en media tarde, expone de forma amena las numerosas falacias y sesgos que adulteran nuestro raciocinio y equivocan nuestra toma de decisiones cotidianas. El caso es que he echado en falta un error que estoy por comunicar al autor: la falacia del regreso al lugar donde fuiste feliz. Consiste en empeñarse en añorar el escenario donde viviste una experiencia cuyo buen recuerdo te impele a visitarlo de nuevo.

Hace treinta y cinco años tres jóvenes parejas de amigos pasamos unas vacaciones con sendos hijos de dos añitos en Almería, donde descubrimos una hermosa cala desierta y de difícil acceso y aguas cristalinas donde nos bañamos, buceamos y hasta pescamos. Conservo fotos de aquella jornada inolvidable con los niños desnuditos embadurnados como croquetas en una arena oscura y los papás compartiendo su felicidad en un paraíso enteramente nuestro. Bueno, pues en una reciente escapada a aquel privilegiado litoral, preso de un ataque de nostalgia, me empeñé en volver a la calita feliz. Allí seguía, claro, tan bonita e inaccesible como entonces, pero petada. En medio mitad, una jaima cobijaba a una ruidosa familia en torno a la nevera portátil, y la poca arena restante se la repartían niños gritones, una pareja de mediana edad exhibiendo sus flacideces génitomamarias, una pareja dale que te pego a las palitas y, lo peor de todo, una plaga de mosca costera, que es pequeña pero se te pega a la cara y no te suelta. Sólo te librabas de ellas metiéndote en el agua, donde te esperaba una parejita abrazada besuqueándose sin tregua y unos pececillos que te mordisquean los talones, en mi caso cebándose con el roce producido por una puñetera zapatilla que por algo estaba tan rebajada en el outlet. Así que en segundos se esfumó el hechizo del lugar idealizado durante décadas como imagen de una época feliz, de una juventud y una infancia perdidas que pensaba reencontrar, detenidas en el tiempo, desparramadas por aquellas rocas volcánicas, aguas cristalinas y arenas cenicientas. Abandoné el lugar contaminado de jaimas, gritos, peloteos, flacideces, pirañuelas y mosquitas jodonas preguntándome, a propósito de los enamorados que horas después seguían magreándose apasionadamente con el agua hasta el ombligo, cómo pueden estar unos huevos cociéndose tanto tiempo sin alcanzar el punto de ebullición. También es verdad que era un domingo veraniego, el peor día para añorar paraísos perdidos. A quién se le ocurre.

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AVE de paso
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Fernando Sáez Aldana | 28-09-2017 | 7:15| 0

Hace 25 años no había ni uno y hoy España mantiene 2.500 kilómetros de vías de ferrocarril de alta velocidad, lo que nos convierte la segunda red más extensa del planeta, solo por detrás de China. Pero en términos relativos somos líderes. con 54 kilómetros de AVE por millón de habitantes (nos siguen Francia 31, Bélgica 19 y Japón, con 16), pero con los 1.200 proyectados en los próximos años serán 79, ampliando la distancia con Francia (43), Japón (23), Bélgica (19) o Alemania (18). En China son 8 y en Estados Unidos prácticamente cero. Estos datos contrastan con el escaso uso del AVE en España, muy inferior al de estos países, y es que implantar una gran infraestructura de comunicaciones no implica necesariamente que se vaya a utilizar, y en España tenemos demasiados ejemplos de aeropuertos y autopistas tan costosos como inútiles. Con respecto al AVE, la cifra es de sólo 11.500 pasajeros por kilómetro de vía rápida frente a los 158.121 de Japón, 132.000 de Corea del Sur, 106.000 de Taiwán o 61.400 de Francia. Conclusión: la alta velocidad española no es que no sea rentable: es ruinosa, como consecuencia de una política equivocada que ha originado la red de alta velocidad más extensa del mundo con la demanda más baja de los países que la han implantado.

Pues aquí seguimos reclamando alta velocidad, como si fuera la necesidad prioritaria del personal, o porque si el AVE ya llega a otros pueblos como León, Zamora, Cuenca o Huesca, a ver por qué no al mío, y me refiero sólo a Logroño, porque nadie piense que un tren va que de Bilibio a Castejón en ventipocos minutos pararía en Haro, Alfaro o Calahorra-Arnedo. Además, ¿se han parado a pensar lo que supondrá para el «paisaje del viñedo» la construcción de una línea de alta de velocidad? ¿O se creen que el AVE circularía por la actual línea de ferrocarril, construida hace siglo y medio con un trazado sinuoso para trenes de vapor con una velocidad punta de 60 km/hora? Ya estoy viendo el estrago paisajístico que el nuevo tendido produciría en todo su recorrido, cargándose el espléndido mar de viñedos que es nuestro mejor patrimonio. Si por unos cables de alta tensión la montamos, ¿qué será con una nueva vía férrea que presumiblemente transcurrirá paralela a la anterior destrozarriojas, una autopista encima de pago? Por último, ¿alguien ha evaluado la demanda real de transporte por tren en La Rioja y el incremento que justificaría el enorme impacto económico y medioambiental de una nueva línea de ferrocarril?

Pensemos en todo ello antes de seguir dando la barrila con el «AVE riojano» porque, como advierte el sabio consejo, cuidado con lo que pides porque te lo pueden dar. Y estos políticos son capaces de cualquier cosa por contentar a la parroquia.

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Degustatio, vinum, tumultum
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Fernando Sáez Aldana | 21-09-2017 | 7:24| 0

«… desde hace tiempo —exactamente desde que no tenemos a quien vender el sufragio—, este pueblo ha perdido su interés por la política, y si antes concedía mandos, haces, legiones, todo, ahora deja hacer y sólo desea con avidez dos cosas: pan y juegos de circo». (Juvenal, Sátiras X, 77–81)

 

Algunas cosas han cambiado poco en los dos mil años transcurridos desde que el poeta latino acuñó la expresión panem et circenses para criticar la concesión asistencialista de alimento y diversión a la plebe para distraer sus miserias. Como, por ejemplo, las fiestas de los pueblos. Wikileo que el origen de los sanmateos se remonta a una antiquísima feria que se celebraba en septiembre, el mes de la «acción de gracias» por las cosechas. La fecha del 21 acabó fijándose por un decreto de Isabel II con criterio tributario, tratándose de un mercado agrícola y ganadero, pues el santoral dedica el día a un recaudador de impuestos, sin vínculo con una ciudad cuyo santo patrono de verdad, el de procesión, es otro.

Con el tiempo, las ferias y fiestas fueron perdiendo su carácter comercial y religioso para convertirse en jornadas lúdico-festivas que paradójicamente las retrotraen al «pan y circo» de un Imperio que también hoy está en manos de un botarate (Juvenal nació cuando Nerón). Por lo que respecta a estas «Fiestas de la Vendimia», sobrenombre franquista (a ver esa memoria histérica) otorgado a las de San Mateo en 1956, la retroacción es tan brutal que nos adelanta hasta los tiempos paganos en que el jefe de la tribu ofrecía el primer fruto de la cosecha a la deidad local de la fecundidad.

Y en una sociedad tan primitiva en el fondo —y en la forma— como ésta, ya sabemos qué se entiende por «lúdico-festivo»: comer, beber y alborotar. Este es el común denominador asequible de las fiestas de todos los pueblos: ruido (mayormente nocturno), panzada y borrachera (mayormente infantojuvenil). El desmadre, vaya. Luego ya, según permita el presupuesto municipal, estarán los fuegos, la verbena, la carroza y, cómo no, la vaca, otro culto totémico resistente al paso de los siglos, en sus modalidades cutre (vaquilla popular) o elitista (la corrida no está al alcance de todos los bolsillos).

Apruebo que la gente crea divertirse como le parezca, pero con dos límites: sin molestar a quien no desee sufrir los horrores de la fiesta y, desde luego, sin cargo a los presupuestos de estos ayuntamientos tan generosos a la hora de «regalar» o subvencionar diversiones a los ciudadanos a los que estrujan a impuestos, tasas y multazos para financiarlas. Sé lo canso que puedo resultar con este tema pero, de nuevo Juvenal, «difficile est saturam non scribere». Para este inevitable aguafiestas, mucho.

 

 

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Contracorriente
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Fernando Sáez Aldana | 14-09-2017 | 6:18| 0

En el autodenominado «progresismo» impera una corriente de pensamiento único social, político y económico definido por cuatro dogmas incuestionables: el democracismo, los «derechos sociales», el igualitarismo y la ideología de género, impuestos por una clase hegemónica cultural de izquierda a una derecha acomplejada que ha renunciado a la defensa de la libertad individual frente al intervencionismo estatal más fuerte de Europa. Pero también hay disidentes que han osado pensar en contrario y publicarlo, he aquí una muestra:

 

Contra las elecciones (Taurus, 2017). El belga David Van Reybrouck desmonta esa falacia tan catalana de que «la democracia es votar». El «síndrome de fatiga democrática» es consecuencia de la santificación del sistema representativo electoral, que ha llegado a su fin dando paso al populismo y los regímenes autoritarios. Para evitarlo propone que la democracia no sea votar cada equis años, sino que el pueblo se implique directamente en el Gobierno mediante la toma de decisiones por ciudadanos elegidos al azar y no por una élite gobernante.

Contra la socialdemocracia, Una defensa de la libertad. (Deusto, 2017). Almudena Negro y Jorge Vilches sostienen que la socialdemocracia ha creado una sociedad infantilizada que no se mueve por la razón sino por emociones con las que los ávidos de poder manejan al electorado. El consenso socialdemócrata es la causa del ascenso de los populismos, el infantilismo político y social, el desprecio al individualismo, el miedo a la libertad, el incremento de la desigualdad, y la idolatría del Estado en busca de la subvención frente al esfuerzo, el emprendimiento y el riesgo.

La tiranía de la igualdad (Deusto, 2017), del chileno Axel Kaiser. «Oímos decir continuamente que la desigualdad es inmoral por definición y que una sociedad igualitaria siempre será mejor que una sociedad desigual. Pero esto tiene trampa. El tan cacareado reclamo por la igualdad (…) en realidad es un reclamo de riqueza. Evidentemente todos quieren ser iguales, pero iguales al que tiene más, nadie quiere ser igual al que tiene menos».

«Cuando nos prohibieron ser mujeres… y os persiguieron por ser hombres». (Alicia V. Rubio, 2016). Por atreverse a publicar un libro que contradice la ideología de género, esta profesora fue destituida como jefa de estudios de su instituto y es objeto de acoso e insultos tan paradójicos como «fascista», término que define precisamente la represión del pensamiento discrepante y la quema de los libros que lo expresen.

 

A quienes les entren ganas de ponerlos a parir sólo por el título les pediría que se tomaran la molestia de leerlos. A las bondades de toda lectura sumarán la de abrir la mente a otras opiniones en un saludable ejercicio de tolerancia. Y después podrán seguir dejándose arrastrar por la corriente.

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