La Rioja
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Autor: Burudixe
Brechas
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Fernando Sáez Aldana | 15-03-2018 | 4:47| 0

Más muchas que muchos han calificado el 8-M de jornada histórica, aunque quizá fue más histérica, valga la redundancia etimológica (histeria proviene del griego hystéra, útero). Las entusiastas del presunto éxito de la convocatoria no encuentran palabras lo bastante entusiásticas, bombásticas y encomiásticas para valorar el hito histórico, el antes y después, el acabóse y el empezóse una nueva era en que las oprimidas féminas han roto al fin sus cadenas rebelándose contra los machos dominantes. ¡Arriba, tías de la tierra!, sí señor. Basta de dominación masculina desde Adán. El 8-M comenzó la revolución que permitirá a las mujeres mangonear el cotarro global, arbitrar partidos de la Champion, aporrear exaltados en las manifas, dirigir la Filarmónicas de Berlín y hasta sentir el aleteo del Espíritu Santo sobre la cónclava de la Capilla Sixtina. ¡Amigas del Primer Mundo, uníos!, pues la Libertad, la Igualdad, la Fraternidad, la Justicia, la Solidaridad, la Verdad, la Bondad, la Felicidad, las cosas más hermosas de la Vida son femeninas (la Injusticia, la Mentira, la Desgracia, la Maldad, la Enfermedad y la Muerte también, pero no seamos aguafiestas).

Las palabras clave en las pancartas, soflamas y consignas del 8-M fueron «igualdad» y «brecha». No creo que la desigualdad, mayormente retributiva, sea la espoleta de la explosión feminsta. En las calles había también muchas que nunca cobraron nada o que cobran lo mismo e incluso más que ellos, así que sólo por eso no sería. Y con respecto a las manoseadas brechas, hay una tan genuina de género que define anatómicamente a las hembras de todos los mamíferos como un incómodo colgajo en el mismo sitio define a los machos, y ningún igualitarismo podrá evitarlo.

El Índice WPS de Paz y Seguridad de las mujeres que elaboran prestigiosos institutos de Georgetown y Oslo sitúan a España entre los cinco países del mundo de 153 donde mejor viven las mujeres. ¿Entonces? Parece que aquí se ha desatado un vendaval imparable de protestas colectivas que revelan hartazgo, insatisfacción y cabreo, infelicidad en definitiva. Esta quejumbre nacional está fomentada por una cultura instalada en la exigencia, la reclamación y un victimismo a todos los niveles: doméstico, laboral, social e institucional. Pensionistas, mujeres, bomberos, policías, médicos, cazadores, españoles todos, tomad las calles porque ha sonado la hora de quejarse, aunque sea de vicio. Con una excepción: los autónomos. A pocos verán agitando el cartel o tocando el pito en una manifestación porque, si ni currando de sol a sol logran cobrar muchas veces, cerrando la tienda ni les cuento. La que separa lo facturado de lo cobrado es una brecha que ni la de Rolando.

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Amo de casa
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Fernando Sáez Aldana | 08-03-2018 | 7:21| 0

A medida que te vas quitando como puedes del trabajo que te ha ocupado fuera de casa durante cuarenta y dos años, currando muchos días media jornada (o sea doce horas), parece natural pero sobre todo inevitable ir asumiendo poco a poco las tareas domésticas a las que hasta ahora apenas te habías dedicado, así que hace unos meses me matriculé en un curso práctico para hombres domésticamente inútiles que imparte la Escuela Oficiosa de Labores del Hogar.

Aunque me convalidaron marías como Hacer la Cama, Poner y Recoger la Mesa, Fregotear los Cacharros, Tirar la Basura o Pasar un Poco el Aspirador, me aguardaban las asignaturas más gordas del currículo doméstico: Compra, Cocina, Limpieza y Ropa. Niños ya lo aprobé hace muchos años, Perro no tenemos y como aquí Chapuzas y Mantenimiento siempre fue como el Soberano cosa de hombres, pues me too lo que puedo.

Compra es durilla. Ya no se trata de ir algún sábado al súper con una lista otorgada de las cosas que tienes que pasar de las estanterías al carro. No. Antes hay que Pensar el Menú, una tarea ingrata que exige escoger frutas, verduras y hortalizas frescas, tajadas de carne y hasta peces crudos, que no es ninguna tontería. En la primera clase práctica de Pesca hice el ridículo recriminando a la pescadera por pesarme de más la dorada después de hacerle la autopsia y decapitarla. Aún estarán partiéndose de la risa.

Con respecto a Cocina, mis habilidades culinarias se limitaban a aliñar ensaladas, pelar, cortar y freír patatas y cuajar tortillas francesas con trocitos de algo. Pero voy progresando: ya estoy en primero de Horno y Verdura, segundo de Pasta y Tortilla de Patata y pronto le hincaré el diente a Arroz, Olla y Guisos y Cocidos. Palabras mayores.

En cuanto a Limpieza, ya tengo medio aprobadas Cristales, Fregado de Suelos, Lavavajillas, Aspirador y he sacado un notable en Chimenea. Pero con Ropa he tropezado con un escollo insalvable. Tras progresar adecuadamente en Lavadora (cursillo de Quitamanchas Prelavado incluido), Secadora, Tendido y Recogida, llegó el turno de la peor asignatura de todas: Plancha. Reconozco mi prejuicio contra esta tarea. ¿Qué más dará que una camisa, un pantalón y no digamos unos calzones estén arrugados mientras estén limpios? Planchar es una tarea tan penosa como innecesaria, una servidumbre doméstica de las peores con el agravante de obedecer a una estúpida convención estética: que la arruga es fea, a pesar de aquél eslogan contrario.

En la primera clase de Plancha supe que nunca aprobaría tan odiosa materia. Que seré uno de esos estudiantes incapaces de acabar la carrera porque se les atragantó una asignatura, aunque me temo que ello no me privará del título de Señor Domesticado que permite ejercerla. No me quejo porque estoy alcanzando el sueño de mi vida: teletrabajar (¿no llaman así a currar en casa?), aunque sea sin sueldo ni derecho a huelga. Es lo que tiene ser un amo de casa y no el amo de la casa.

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Historias del peloponeso
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Fernando Sáez Aldana | 01-03-2018 | 7:28| 0

La mayor prueba de la inutilidad de la ONU es que saca sus secretarios generales de países de tercera: peruano, egipcio, ghanés, coreano, surcoreano, birmano, portugués… La ONU es como un colegio de primaria mundial donde los que sujetan el planeta por el mango dejan que los niños jueguen a miembros adultos de la comunidad internacional. La ONU creó la filial UNICEF para proteger a la infancia de todo el mundo e instituyó el Día Universal del Niño, pero es incapaz de detener a los desalmados asesinos de niños sirios que ocupan un asiento vitalicio en su Consejo de Seguridad.

Otra bonita iniciativa de esta NONU (Naciones Unidas Para Nada) es el Día Internacional de la Mujer Trabajadora que se celebrará de hoy en ocho, que dicen en Haro. Estos días mundiales de algo sirven como mucho para que los agentes sociales se superen en parir ocurrencias. Para esta edición, una amalgama de organizaciones expertas en no dar palo al agua han convocado a todas las currantes a parar unas horas. La primera majadería sobre la iniciativa la soltó la ministra García Tejerina animando a las mujeres a una huelga, sí, pero «a la japonesa», que de no ser un mito sería la huelga más estúpida: trabajar más para que se joda la empresa.

La réplica se la dio la portacoz de Podemos Irene Montero: «Las mujeres ya viven en una huelga cotidiana a la japonesa y no tienen una hora del día libre para ellas mismas, para dedicarse a darse una ducha, a leer un libro o ver un programa de televisión». Huelga el comentario. Además de ser un ejemplar de libro de su denostada casta política y uno de esos zoquetes lingüísticos que confunden el género sexual con el gramatical (cambiarse el apellido es fácil, ¿por qué no Montera?), lo peor es que se trata de una política menos que mediocre que su partido nos pondrá de ministra si gobierna.

Miren, esto de la huelga de género es más viejo que el Ebro. Hace la friolera de veinticuatro siglos Aristófanes, harto de la guerra del Peloponeso, escribió Lisístrata, una divertida comedia donde las mujeres atenienses y espartanas se declaran en huelga de sexo hasta que sus hombres dejen de matarse. Al final los aguerridos varones claudican y se presentan en casa con el peloponeso más tieso que la pica. Las mujeres ponen fin a su huelga de piernas cruzadas y los reciben con los brazos igual de abiertos.

Frente a las huelgas japonesa, de celo, de hambre, salvaje o de miembros caídos (superiores), la sexual podría ser una opción en «la lucha de la mujer por su participación, en pie de igualdad con el hombre, en la sociedad y en su desarrollo íntegro como persona» (ONU). Pero si algunas no tienen tiempo ni para ducharse difícilmente se tragarán una comedia del siglo IV a.C., siquiera por aprender la técnica.

 

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La merienda sí tiene enmienda
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Fernando Sáez Aldana | 22-02-2018 | 6:36| 0

Va para cuatro meses que, aplicando el artículo 155 de la Constitución, Rajoy destituyó a Puigdemont y comparsa y el gobierno de España asumió la gestión de la comunidad autónoma española más transferida. Y, oigan, durante todo este tiempo, además de permanecer la calle catalana como la seda, ¿acaso han dejado de cobrar los funcionarios, sediciosos incluidos? ¿Han dejado de funcionar los hospitales? ¿Los colegios? ¿Los juzgados? ¿Las empresas, los comercios? ¿El transporte público? ¿El Liceo? ¿Los semáforos?

La respuesta es no, y Cataluña seguirá vivita y funcionando —igual hasta mejor— a pesar de ese cáncer de politicastros regionales y sus metástasis en Waterloo, Suiza o Estremera (a ver si se exilian todos y no vuelven: huido el perro se acabó la rabia). Porque lo único que sabe hacer el cáncer es desarrollarse incontroladamente, minar la salud del resto del cuerpo y, si no se extirpa, matarlo.

Unos políticos nacionalistas catalanes juegan a la independencia, se pasan de la raya, el gobierno del Estado al que pertenecen los destituye y un señor que vive en Madrid y trabaja en el Tribunal Supremo los enchirona. ¿Qué más tiene que pasarle a esta gente para contactar con la realidad? Es alucinante, pero lo peor es que quien los echó, que era lo difícil, al mismo tiempo les puso en bandeja volver a las andadas. A ver cuándo nos enteramos de que los nacionalistas tiran a la independencia tan inevitablemente como las cabras (y los cabrones) al monte, no saben hacer otra cosa, está en su código genético.

Pero, como argumentaba al principio, de este insoportable embrollo se puede y debemos extraer una valiosa enseñanza: la terapéutica aplicación del 155 en una Comunidad Autónoma enferma está demostrando que no pasaría absolutamente nada si se suprimieran ésta y todas las demás. Que, por su propia supervivencia, la única reforma urgente que necesita la Constitución de 1978 es su Organización Territorial del Estado, porque ha quedado demostrado que el Título VIII era el decimoctavo pasajero de la nave Nostromo donde ha viajado el Alien del secesionismo. Si la mayoría de los españoles decidiesen en referéndum que no quieren más desorganización territorial en diecisiete taifas que van cada una por su lado y que encierra el germen de la desigualdad y la desintegración nacional, habrá que suprimirlo.

Efectivamente, todos tenemos derecho a decidir. Pues ejerzámoslo. Reconozcamos que, con ser grande la equivocación del Título VIII, la contumaz perseverancia en el error es mucho peor. Ya no tienen la culpa de esta merienda de negros en que se ha convertido la España de las Autonomías los padres de la Constitución que la redactaron, sino los hijos que nos empeñamos en sostenella y no enmendalla.

 

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Por el arco de peaje
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Fernando Sáez Aldana | 15-02-2018 | 7:11| 0

Siempre que he subido a Haro o bajado a Calahorra por una autopista casi vacía me ha parecido anormal el contraste con la carretera paralela petada de tráfico. No se comprende que, siendo la autopista mucho más segura (si no graniza), la gente prefiera jugársela en la demonizada enedostresdós si es por ahorrarse los duros mejor gastados del día. Lo ideal sería que no solo los camiones o autobuses sino también los turismos circularan por una vía de sentido único en lugar de doble, siempre que fuera posible. Hasta ahí estamos de acuerdo. Ahora bien, cuando existan varias vías para desplazarse por carretera entre dos puntos, me gustaría saber si es legal que te obliguen a circular por una de ellas a punta de multazo. Es lo que se ha hecho en La Rioja, obligando a los vehículos de cuatro o más ejes que atraviesen la región a meterse quieran o no por la AP-68, por muy subvencionada que se la hayan dejado, por supuesto a costa del contribuyente.

La razón esgrimida para decretar el desvío ha sido reducir la alta siniestralidad de la N-232, léase colisiones con muertos y heridos, de la que por tanto se está culpando implícitamente a los vehículos pesados. A ver, ¿se han estudiado uno por uno los siniestros ocurridos en los últimos años? ¿Se han determinado con claridad las causas de cada accidente? Porque, si resultara que la mayoría de ellos se produjeron por infracciones, imprudencias o descuidos de los conductores de vehículos de dos o menos ejes, cosa bastante posible, ¿no habría que obligarlos a ellos a circular por la AP-68 en lugar de a los camiones? Y si una estadística rigurosa estableciese que la culpa de las colisiones la tienen unos y otros al 50%, pues nada, todo eje a la autopista, castigados.

El rechazo masivo del desvío obligatorio de camiones por parte de los transportistas y sus asociaciones, unido al perjuicio que están ocasionando a los proveedores de servicios junto a la carretera nacional, deberían hacer reflexionar a quienes hayan tomado bajo presión y a las bravas una decisión posiblemente injusta que perjudica a quienes no tienen la c

ulpa de que la N-232 no esté desdoblada desde hace muchos años. Ni siquiera la autopista gratuita sería la solución, porque uno de los derechos fundamentales reconocidos no sólo por la legislación española y europea sino por la Declaración Universal de los Derechos Humanos es el de libre circulación, que aquí se han pasado algunos por el arco de triunfo. O sea, por el túnel de peaje.

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