Yo consumo
Es viernes y se acerca el fin de semana como sinónimo de juerga. Ricardo lo tiene todo listo para no parar desde esta noche hasta el domingo por la mañana; pero para aguantar dos noches sin apenas descanso, hará falta hacer trampas al sueño y coger el camino de las rayas blanquecinas y las pastillas diminutas. Nada puede fallar. Ya habló con el "filtras" para que le pasara el material que recogerá por la tarde antes de irse hacia el festival de Techno al que irá con otros tres amigos. De hecho, Ricardo ha pedido permiso en el trabajo para salir un poco antes y prepararse la mochila.
Ya son las 5:30 de la tarde, así que Ricardo sale corriendo del taller mecánico donde curra. Tiene suerte y trabaja en lo que quiere tras aprobar con algún apuro el curso de fp. Además su jefe está contento con él. Tras meter la ropa en el macuto, le da un beso a su sufrida madre y se dirige a casa del "filtras". Al final no tenía corazones y le ha tenido que dar sirenitas que son un poco más caras pero que cuya diferencia no le va a cobrar. Son muchos años consumiendo los fines de semana y la confianza con el "filtras" no es una tontería. Por lo demás todo está bien, incluso le ha rebajado unos euros el gramo de cocaína.
Deben darse prisa. Aún les quedan 200 kilómetros por delante y ya son las siete. En el coche van Ricardo, Pablo, Luís y Álvaro.Tienen ganas de marcha, de desfasar durante las próximas 48 horas durmiendo lo mínimo posible. Saben que lo que les ha pasado el filtras es de buena calidad así que no van a tener ningún problema.
Una vez han acampado los cuatro amigos van directos al escenario central. Allí está pinchando uno de los mejores. El panorama no puede ser diferente: gente joven sudada, con la cajilla desencajada que goza al máximo. Ricardo se ha metido dos sirenitas -aún le quedan otras dos para esta noche- pero ya está notando que le está dando el subidón. Pablo, Luís y Álvaro están hablando con unos colegas mientras que Ricardo está a lo suyo.
Salta, ríe, nota que es un dios. Se mete una raya y se motiva. Sin lugar a dudas, lo está dando todo. Parece una aspiradora con su más de medio gramo en el cuerpo y las cuatro "pastis" que ha mezclado con el agua. Sólo es viernes y mañana tendrá que comprar más para estar despierto hasta el domingo por la tarde. Ricardo es un gran consumidor como otros tantos jóvenes españoles y él no lo sabe.
Sobre este blog
El Espectador
Ignacio Rubio PérezPoco han de saber sobre mi. Ignacio Rubio Pérez, intento de periodista. Estudio 3º en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense.
Los hay más atentos y menos, más aburridos del espectáculo o entusiasmados con él. El Espectador debe intentar ser crítico y observar con detalle todo lo que se le pasa por sus narices. Así lo intentaremos ser aquí.
Últimos comentarios
- Ya no hay vuelta atrás 11 comentarios Jesús Murillo Sagredo Duende Crítico Raquel Duende Crítico Duende Crítico
- Subcontrata 13 comentarios Ignacio Rubio Pérez LOLA Ignacio Rubio Pérez Ignacio Rubio Pérez LOLA
- Objetivo: el niño 2 comentarios Ignacio Rubio Pérez plcm
- ¿Por qué se hacen las víctimas? 10 comentarios Ignacio Rubio Pérez Martina Ignacio Rubio Pérez Paco Ignacio Rubio Pérez
- Gracias a ti 19 comentarios Ignacio Rubio Pérez Ignacio Rubio Pérez Ignacio Rubio Pérez plcm Paco
Mis tags
Enlaces
Buscar
Suscríbete
Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

4 comentarios · Escribe aquí tu comentario
plcm dijo
Una pena, que esto no sea un cuento imposible, y que sea un sutil reflejo de unas vidas mal conducidas, que pronto mas que tarde habrán de lamentarse por ello, quizás cuando ya sea tarde.
Otro !Chapo¡
PedroC.
Ignacio Rubio Pérez dijo
Pedro, ojalá como dices esto fuera un cuento, algo exagerado para que la gente no siga el ejemplo. Pero no es así, quizá hasta me quedo corto en algunos casos así que fíjate.
Un saludo y gracias
nines dijo
sucede esto todos los fines de semana y lo hacen muchos jóvenes pero, no todos. Hay un gran número, la mayoría, que descansa, ve la tele, toma unas copas con los amigos y charla con ellos, está un rato con sus padres y abuelos, hace deporte, visita a sus tíos, adelanta trabajo de la próxima semana... El fin de semana , si se aprovecha, da para mucho. Desgraciadamente, también para matarse poco a poco.
Ignacio Rubio Pérez dijo
Buen análisis nines. Como en todo, hay de todo y en eso los jóvenes no somos una excepción. Los hay interesados en cambiar cosas, los que simplemente pasan y hacen lo que les viene en gana o los que deciden lanzarse a oscuros pozos.
Un saludo.
Escribe tu comentario