Hice huelga

Es un día oscuro. Por la ventana pueden verse esas nubes que descargan litros de agua sobre el asfalto. A pesar del día toca levantarse, encender la radio, ducharse y desayunar para ir pitando a clase. Hay días que sería mejor quedarse en la cama, pero la responsabilidad puede. Así que medio dormido, escuchando Pereza por los cascos, dirijo mis pasos a esa facultad gris que recibe ese nombre de "Ciencias de la Información". Algo raro pasa en la calle. Hay demasiada gente reunida a la entrada. Miro los carteles. No hay duda: hoy era la huelga y manifestación posterior contra el Plan de Bolonia.

Cuál es mi sorpresa que al entrar una chica me empieza a pitar. No me silba para echarme un piropo o algo así, no que va. Es un piquete a la vieja usanza, de los de la acción directa. Con cara de pocas migas me dice que no vaya a clase; que haga huelga y exija mis derechos. Junto a ella un par de chicos están bebiendo unos refrescos -no quiero pensar que sean cubatas, por supuesto- que, con mejor ánimo me invitan a quedarme con ellos. A pesar del buen plan que ofrecen tengo que ir a clase de Historia del Pensamiento Político y Social. No puedo dejar tirado a mi profesor de origen finés.

Así que paso carteles, personas, incluso una cortina que habían hecho de papel blanquecino. De repente, se coloca a mi lado una persona vestida de traje, con su nudo en la corbata y unos zapatos bastante elegantes. Me da un cartelito y me dice que puede colocarme por enchufe en Antena 3, "El Mundo" o el medio de comunicación que quiera previo pago de 4.000 euros dedicados a un master. Después de la interpretación me dice que está contra el nuevo espacio de educación superior. Cree que las universidades están poniéndose al servicio de las grandes empresas. Me ha caído bien el chaval y, para no contestarle cualquier grosería, le digo que aún quedan dos horas para la manifestación y que quizá vaya. El pobre se queda tan satisfecho, algo que me hace sentirme bien.

De este modo paso todas pruebas, contra viento y marea, que me presentan. Voy al aula y me dicen unos compañeros que no se imparte clase porque mi profesor se ha sensibilizado con nuestra lucha, una lucha que afecta totalmente a quienes están ahora en el instituto y no a quienes ocupamos las plazas universitarias. Me encuentro con la situación de que he hecho un seguimiento del paro. No está nada mal, me pude tomar un café tranquilo antes de ir al colegio mayor tras andar más de un cuarto de hora bajo una lluvia que no invitaba mucho a la reivindicación. He de reconocer que me he sentido un poco mal por no reivindicar nada, pero es que tampoco nos van a hacer mucho caso a estas alturas. Si hubieran empezado hace cuatro años quizá.

4 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Raquel dijo

Tu mañana parece un videojuego jaja...
Que sepas que en barras no te perdiste mucho. Sólo había barro. Mejor estabas en "clase", ;).
Saludos.

Ignacio Rubio Pérez dijo

¿Videojuego? Más bien surrealista.

Vaya pena que no pudiestéis disfrutar mucho en Barras... A la próxima entonces. Para mi no creas que fue un gran día salvo por lo contado.

Saludos.

Butzer

Butzer dijo

Pues que envidia porque yo no pude hacer huelga... Tantos trabajos...tantas prácticas...

Ignacio Rubio Pérez dijo

Bueno, bueno, para la próxima te apuntas Butzer ;)

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El Espectador

Poco han de saber sobre mi. Ignacio Rubio Pérez, intento de periodista. Estudio 3º en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense.

Los hay más atentos y menos, más aburridos del espectáculo o entusiasmados con él. El Espectador debe intentar ser crítico y observar con detalle todo lo que se le pasa por sus narices. Así lo intentaremos ser aquí.

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