Fidelidad recompensada

Los años de trabajo le han dado su fruto. Su lealtad a un proyecto y a un presidente le han convertido en el nuevo jefe de estado de uno de los países más poderosos del mundo. No estamos hablando de otro que de Dimitri Medvedev. Fiel escudero de Vladimir Putin, este abogado de profesión ha conseguido subir escalafones proclamándose Presidente de la Federación Rusa tras unas elecciones en las que arrasó dejando a una gran distancia al Partido Comunista.
Y no ha tardado mucho en agradecerle a su mentor todos los favores que ha hecho por él para que saliera elegido. La primera gran medida desarrollada por el señor Medvedev ha sido proponer a su maestro como primer ministro. No existen dudas de que este será aceptado por el parlamento gracias a la amplia mayoría que disfruta Rusia Unida, una formación que controla 315 de los 450 escaños de la Duma Estatal.
De esta manera, estamos siendo espectadores de un nuevo orden político en el país más grande de la Tierra, el más rico en materias primas, principal exportador mundial de gas y petróleo y segunda potencia nuclear del planeta. Lo que durante los últimos años se había convertido en un personalismo extremo va a pasar a una cierta bicefalia en la que Vladimir no va a controlar todas las instancias estatales. Frente a él encontramos al nuevo Presidente de la República, que mantendrá las apariencias pero que previsiblemente consultará a su predecesor para las grandes cuestiones nacionales e internacionales.
Entre los grandes retos a los que tendrá que hacer frente encontramos el de la energía. La crisis gasística, con la estatal Gazprom a la cabeza, prevé momentos de tensión con Polonia, miembro de la Unión Europea, y con Ucrania para abastecer a Francia, Alemania y el resto de países del centro continental. También en el panorama internacional habrá que seguir con especial interés cómo se desarrollan las relaciones con la UE y EE.UU.
Con la primera no sólo tendrá que tratar el tema energético, sino que también deberá dialogar sobre el futuro de Kosovo y el apoyo ruso al Partido Radical Serbio de Tomislav Nikolic. Aparte quedaría el conflicto con Chechenia donde no se producirá cambio alguno. Mientras tanto, con Estados Unidos Medvedev tendrá que limar asperezas sobre la instalación del escudo antimisiles europeo y la existencia de la OTAN como institución militar.
Por último cabe hablar del panorama nacional. Muchos son los retos que tendrá que enfrentar. Entre ellos encontramos la necesidad de potenciar las inversiones extranjeras, ampliar las libertades públicas y políticas de la población o superar la crisis social y económica que azota a la principal heredera de la antigua Unión Soviética. Habrá que ver si la fidelidad sirve para algo más que para subir a las altas instancias. Los retos no son pocos.
Sobre este blog
El Espectador
Ignacio Rubio PérezPoco han de saber sobre mi. Ignacio Rubio Pérez, intento de periodista. Estudio 3º en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense.
Los hay más atentos y menos, más aburridos del espectáculo o entusiasmados con él. El Espectador debe intentar ser crítico y observar con detalle todo lo que se le pasa por sus narices. Así lo intentaremos ser aquí.
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