La Rioja

img
Categoría: Sin categoría
‘Hooligans’ de andar por casa

 

Los niños practican deporte por diversión. Ahora bien, los entrenamientos que realizan entre semana y las competiciones en las que participan los sábados y los domingos no sólo propician el óptimo desarrollo físico de esta generación atrofiada por los videojuegos. Además constituyen una habilidosa herramienta para que esos bocetos de adultos interioricen valores desatendidos en la sociedad actual: esfuerzo, compañerismo, convivencia, unión, solidaridad, respeto por los propios y los extraños, y juego limpio.

Que nuestros infantes no sean conscientes de que con el deporte ganan infinitamente mucho más que tal o cual torneo es comprensible: tienen por delante todas las etapas de desarrollo psicosocial para comprenderlo y debemos darles tiempo. Lo que resulta inconcebible es que haya padres y entrenadores, los dos espejos biselados en los que los preadoslescentes suelen reflejarse, que se exalten y pierdan la compostura con los jugadores de los equipos contrarios y, sobre todo, con los árbitros, blancos de constantes agresiones verbales.

Hasta tal grado de envilecimiento se ha llegado en determinados certámenes escolares (fútbol sala y minibasket) que la Comunidad de La Rioja ha tomado cartas en el asunto. Literalmente: ha remitido una misiva a los responsables de estas actividades en los centros educativos atendiendo las quejas de los árbitros ante unos hechos «serios y preocupantes» y advirtiendo de que «cualquier incidencia redactada en el acta, pasará directamente a la comisión deportiva de la Dirección General del Deporte para ser resuelta y sancionada según corresponda». Porque «en ningún momento se puede tolerar la falta de respeto, el insulto o la intimidación». Vamos, que más vale una vez rojo que cientas colorado.

‘Hooligans’ de andar por casa: tomen nota.

Ver Post >
Mitos y metas

 

Nunca, ni por lo más remoto, hubiera pensado alguna vez que sus caminos discurrieran paralelos. El poder que ha adquirido la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, está despertando recelos dentro del PP. Y el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, empieza a incomodar a sus líderes territoriales, disgustados porque no ponga el mismo celo en las futuras elecciones autonómicas y municipales como el que invierte para promocionarse personalmente y consolidar su liderazgo interno y externo.

Sáenz de Santamaría ha reforzado su control e influencia con un penúltimo gesto de fuerza: el nombramiento como ministro de Sanidad de Alfonso Alonso, quien  fuera gran aliado para templar el PP vasco a principios de este año y, de paso, ganarle un nuevo pulso a Dolores de Cospedal tras el que le echó en Andalucía.

Pero no sólo por méritos propios (su habilidad para extender su influencia en todo el Ejecutivo), la vicepresidenta se agiganta. Mariano Rajoy también ha contribuido a construir el que ya llaman ‘mito Soraya’ con sus silencios y su permanente perfil plano. Una estrategia que rompió hace escasas dos semanas confirmando que se presentará a la reelección  «si el partido se lo pide». Que se lo pedirá: avivar otro incendio interno sería suicida para una formación quemada tras tres años de dura gestión.

En cuanto al PSOE entiendo la actitud de Sánchez si la meta es rehabilitar una marca arruinada por Rodríguez Zapatero y que desahució hasta al mismísimo Pérez Rubalcaba. Un liderazgo nacional que se proyecte de arriba abajo, como alternativa sólida del Gobierno de la Nación y, por ende, de las autonomías y de los ayuntamientos. Porque hay veces en las que conviene empezar a construir la casa por el tejado. 

Ver Post >
Macarras y cínicos

 

Todos eran responsables y ninguno quiso asumirlo. En un principio. Ni el Deportivo, ni el Atlético, ni la Liga de Fútbol Profesional (LFP). Es cierto que sus responsables no convocaron a las hinchadas a través de las redes sociales para que se diesen de palos hasta la muerte, pero por acción o por inacción fueron corresponsables del asesinato del domingo 30 en Madrid. Sí, ese mismo, el que devolvió a España a las portadas de los informativos internacionales.

Culpables los clubes de fútbol porque, aún ese día, continuaban subvencionando los abonos  y facilitando los desplazamientos a los camorristas. Y la LFP, porque no regulaba una normativa sancionadora que impusiera castigos mortificantes para penar situaciones extremas. Qué menos, pienso, que suspender el partido en el día de autos, dar por perdidos los tres puntos a cada equipo, meterles una multa guapa, clausurarles sus estadios durante varias jornadas y hasta amenazarles con el descenso de categoría.

Lo que ocurrió el último fin de semana de noviembre fue indecente. El partido se disputó con el fallecido ya en la morgue. Ni siquiera se guardó un mísero minuto de silencio que doliese a las gradas. Al contrario, los espectadores  todavía tuvieron que aguantar a los bestias del Frente Atlético corear: «A nadar, A nadar».

Por fin, el árbitró pitó el final. Los entrenadores no sabían cómo pasar el trago en las ruedas de prensa cuidándose mucho de molestar a los ‘presis’ con sus comentarios. Los futbolistas, desconcertados, intentaban no meter la zanca ante los ‘presis’ y los ‘mister’. Mucha gente abandonada el Calderón consternada.. Para sosegar los ánimos, los clubes y la LFP, cínicos y desvergonzados como ellos solos, emitieron profundos comunicados de pesar, con vehementes subrayados de repulsa a la violencia y llamamientos a la deportividad y a la confraternización.

Esto es el fútbol profesional, ese negocio de las pelotas.

Ver Post >
Palos en las ruedas

 

Día sí, día también, ‘El Teléfono del Lector’ de este Diario LA RIOJA acumula en su buzón numerosas llamadas en torno a la pelea que mantienen los ciclistas y los peatones. Creo que sólo hay un tema que colma en mayor medida la paciencia de los lectores del decano de la prensa riojana y les empuja a descolgar el auricular y compartir sus reflexiones: la corrupción.

Como de las malas artes de quienes confunden poder con barra libre en las arcas públicas ya se ha tratado ampliamente en este espacio, abordardemos la cuasi imposible conciliación entre ciclistas y viandantes. Aun a riesgo, claro, de que la síntesis se confunda con generalización.   

Respeto a los ciclistas que respetan a los peatones. Se les ve de lejos: llevan las luces encendidas, ropa reflectora, se protegen con el casco reglamentario, circulan por donde lo tienen que hacer, se bajan de sus bicicletas para cruzar a pie los pasos de peatones como exigen las normas de circulación y extreman la prudencia cuando el carril bici acaba en la nada, que en Logroño es como decir en una acera atestada de gente.

Pero rechazo a los ciclistas que desprecian a los viandantes y convierten la bicicleta en un invento del diablo. Cabestros peligrosos para sí mismos (entienden por casco el envase de un refresco), así que qué deferencia cabe esperar que muestren con los paseantes. Como la muchacha que el sábado 22 de noviembre, sobre las nueve y media de la noche, cruzaba Club Deportivo en dirección a la rotonda de Chile y al llegar a la altura de un paso de cebra, en lugar de detenerse (la bicicleta es un vehículo aunque no tenga motor), pedaleó con más intensidad, giró a la izquierda bruscamente y se cruzó del arcén a la acera de enfrente.

Chiguita, dabas más miedo que el todoterreno que te seguía.

Ver Post >
La última esperanza

 

Bueno, pues está visto que ha de ser así:  todos los días profundizamos en nuestra amargura social con un nuevo caso de corrupción político-institucional-empresarial-financiera. Porque ya lo saben: no es que ahora haya más corruptos que antes, sino que la corrupción se ve más.

Se ve más y, también, la intolerancia de los ciudadanos es mayor. ¿Quién no conoce al prototipo de hombre, albañil primero y próspero constructor después, que cambió la furgoneta por un coche de alta gama, se mudó del piso de barrio a un chalé y pasó de veranear en el pueblo a hacerlo en las playas de la Costa de Sol?

Al albur del boom inmobiliario, con sus comisiones del 3% que blindaban las adjudicaciones de obras y servicios públicos, se construyeron los fraudes gigantescos y vergonzosos que entonces sospechábamos y hoy confirmamos con los guardias civiles entrando en los despachos oficiales, sacando cajas de documentos y deteniendo a alcaldes, concejales y empresarios.

No somos el país desarrollado más corrupto del mundo, pero sí nos encontramos entre los más transigentes. Por eso, esperamos en la Justicia en demanda de escarmiento y de ejemplaridad. Y apelamos a ella para que llegue a todos los rincones de la España autonómica, levante las alfombras y abra las ventanas.

Porque vemos en los jueces nuestra última esperanza como sociedad para resarcirnos de la frustración y del descreimiento a los que nos ha arrastrado un sistema fallido. No ha sido gratis: siete larguísimos años de crisis, la falta de trabajo, las dificultades o la desesperación ante un inexistente futuro para nuestros hijos han actuado como lentes de aumento para vigilar y no sólo mirar la realidad.

 

Nota: Imagen de archivo de Francisco Granados (a la izquierda de Alfredo Pérez Rubalcaba), en el 2008, durante la inauguración de la prisión de Estremera cuando era consejero de Presidencia, Justicia e Interior de la Comunidad de Madrid. Es la prisión donde ahora está ingresado por la Operación Púnica.

 

Ver Post >
Adiós Titín

 

Sus manos son grandiosas. Física y metafísicamente hablando. Manos como troncos de roble que terminan en falanges que recuerdan a las ramas robustas deformadas por las agresiones de brutales tardes de tormenta.

Ásperas, rudas, descarnadas tras los partidos. Pero al mismo tiempo delicadas y suaves, propicias para dar y recibir caricias, mimos y consuelo. Unas manos bipolares: las graves, luchadoras y recias pertenecen a Titín; las dulces, a Augusto.

El pelotari riojano olgó profesionalmente el pasado día 5 las cintas protectoras que tantas veces se ha enfundado para delirio de los frontones. Esos acolchados que aliviaron miles de impactos de pelota, las caídas en el suelo y los topetazos en la pared. Manos que hicieron vibrar a sus seguidores, que los levantaron de sus asientos. Manos que hicieron romper en aplausos a los aficionados. Que provocaron gritos de júbilo y ovaciones en las gradas.

A partir de ahora, el pelotari descansará. Titín ya no volará en las canchas, ni se lanzará en plancha para conseguir el juego que parece imposible. Es el turno de Augusto, que tendrá que acostumbrarse a vivir como una leyenda. «Tan joven y tan viejo like a rolling stone», le dedicaría como soneto Joaquín Sabina.

Pero esa es una suerte que, intuyo, este hombre sabrá aprovechar, exprimir y no desperdiciar: ni se le subió la fama en su época de profesional, ni temo que claudique a los halagos en esta segunda etapa de su vida. Además de sencillez, sus gestos le revelan como un hombre al que el corazón no le podría caber aun poniendo juntas y abiertas sus dos palmas colosales.
A mí no me gusta la pelota. Pero sí los tíos enormes y agradecidos que merecen todos los reconocimientos. Incluido este suelto tan humilde como sincero.

 

 

Imagen de Juan Marín tomada el día 6, en la redacción de Diario LA RIOJA, apenas 24 horas de la despedida de Titín de los frontones. En el sentido de las agujas del reloj: Maite Mayayo, Isabel Martínez, Elena Beisti, María  José González, Titín, María José Zapata y Andrea Ceniceros.

 

Ver Post >
Sobre el autor María José González
María José González Galindo. Bilbao. Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco (UPV). Periodista de Diario LA RIOJA desde 1992. Redactora de Local en las áreas de Economía, Infraestructuras y Laboral.