La Rioja

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Macarras y cínicos

 

Todos eran responsables y ninguno quiso asumirlo. En un principio. Ni el Deportivo, ni el Atlético, ni la Liga de Fútbol Profesional (LFP). Es cierto que sus responsables no convocaron a las hinchadas a través de las redes sociales para que se diesen de palos hasta la muerte, pero por acción o por inacción fueron corresponsables del asesinato del domingo 30 en Madrid. Sí, ese mismo, el que devolvió a España a las portadas de los informativos internacionales.

Culpables los clubes de fútbol porque, aún ese día, continuaban subvencionando los abonos  y facilitando los desplazamientos a los camorristas. Y la LFP, porque no regulaba una normativa sancionadora que impusiera castigos mortificantes para penar situaciones extremas. Qué menos, pienso, que suspender el partido en el día de autos, dar por perdidos los tres puntos a cada equipo, meterles una multa guapa, clausurarles sus estadios durante varias jornadas y hasta amenazarles con el descenso de categoría.

Lo que ocurrió el último fin de semana de noviembre fue indecente. El partido se disputó con el fallecido ya en la morgue. Ni siquiera se guardó un mísero minuto de silencio que doliese a las gradas. Al contrario, los espectadores  todavía tuvieron que aguantar a los bestias del Frente Atlético corear: «A nadar, A nadar».

Por fin, el árbitró pitó el final. Los entrenadores no sabían cómo pasar el trago en las ruedas de prensa cuidándose mucho de molestar a los ‘presis’ con sus comentarios. Los futbolistas, desconcertados, intentaban no meter la zanca ante los ‘presis’ y los ‘mister’. Mucha gente abandonada el Calderón consternada.. Para sosegar los ánimos, los clubes y la LFP, cínicos y desvergonzados como ellos solos, emitieron profundos comunicados de pesar, con vehementes subrayados de repulsa a la violencia y llamamientos a la deportividad y a la confraternización.

Esto es el fútbol profesional, ese negocio de las pelotas.

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Palos en las ruedas

 

Día sí, día también, ‘El Teléfono del Lector’ de este Diario LA RIOJA acumula en su buzón numerosas llamadas en torno a la pelea que mantienen los ciclistas y los peatones. Creo que sólo hay un tema que colma en mayor medida la paciencia de los lectores del decano de la prensa riojana y les empuja a descolgar el auricular y compartir sus reflexiones: la corrupción.

Como de las malas artes de quienes confunden poder con barra libre en las arcas públicas ya se ha tratado ampliamente en este espacio, abordardemos la cuasi imposible conciliación entre ciclistas y viandantes. Aun a riesgo, claro, de que la síntesis se confunda con generalización.   

Respeto a los ciclistas que respetan a los peatones. Se les ve de lejos: llevan las luces encendidas, ropa reflectora, se protegen con el casco reglamentario, circulan por donde lo tienen que hacer, se bajan de sus bicicletas para cruzar a pie los pasos de peatones como exigen las normas de circulación y extreman la prudencia cuando el carril bici acaba en la nada, que en Logroño es como decir en una acera atestada de gente.

Pero rechazo a los ciclistas que desprecian a los viandantes y convierten la bicicleta en un invento del diablo. Cabestros peligrosos para sí mismos (entienden por casco el envase de un refresco), así que qué deferencia cabe esperar que muestren con los paseantes. Como la muchacha que el sábado 22 de noviembre, sobre las nueve y media de la noche, cruzaba Club Deportivo en dirección a la rotonda de Chile y al llegar a la altura de un paso de cebra, en lugar de detenerse (la bicicleta es un vehículo aunque no tenga motor), pedaleó con más intensidad, giró a la izquierda bruscamente y se cruzó del arcén a la acera de enfrente.

Chiguita, dabas más miedo que el todoterreno que te seguía.

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La última esperanza

 

Bueno, pues está visto que ha de ser así:  todos los días profundizamos en nuestra amargura social con un nuevo caso de corrupción político-institucional-empresarial-financiera. Porque ya lo saben: no es que ahora haya más corruptos que antes, sino que la corrupción se ve más.

Se ve más y, también, la intolerancia de los ciudadanos es mayor. ¿Quién no conoce al prototipo de hombre, albañil primero y próspero constructor después, que cambió la furgoneta por un coche de alta gama, se mudó del piso de barrio a un chalé y pasó de veranear en el pueblo a hacerlo en las playas de la Costa de Sol?

Al albur del boom inmobiliario, con sus comisiones del 3% que blindaban las adjudicaciones de obras y servicios públicos, se construyeron los fraudes gigantescos y vergonzosos que entonces sospechábamos y hoy confirmamos con los guardias civiles entrando en los despachos oficiales, sacando cajas de documentos y deteniendo a alcaldes, concejales y empresarios.

No somos el país desarrollado más corrupto del mundo, pero sí nos encontramos entre los más transigentes. Por eso, esperamos en la Justicia en demanda de escarmiento y de ejemplaridad. Y apelamos a ella para que llegue a todos los rincones de la España autonómica, levante las alfombras y abra las ventanas.

Porque vemos en los jueces nuestra última esperanza como sociedad para resarcirnos de la frustración y del descreimiento a los que nos ha arrastrado un sistema fallido. No ha sido gratis: siete larguísimos años de crisis, la falta de trabajo, las dificultades o la desesperación ante un inexistente futuro para nuestros hijos han actuado como lentes de aumento para vigilar y no sólo mirar la realidad.

 

Nota: Imagen de archivo de Francisco Granados (a la izquierda de Alfredo Pérez Rubalcaba), en el 2008, durante la inauguración de la prisión de Estremera cuando era consejero de Presidencia, Justicia e Interior de la Comunidad de Madrid. Es la prisión donde ahora está ingresado por la Operación Púnica.

 

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Adiós Titín

 

Sus manos son grandiosas. Física y metafísicamente hablando. Manos como troncos de roble que terminan en falanges que recuerdan a las ramas robustas deformadas por las agresiones de brutales tardes de tormenta.

Ásperas, rudas, descarnadas tras los partidos. Pero al mismo tiempo delicadas y suaves, propicias para dar y recibir caricias, mimos y consuelo. Unas manos bipolares: las graves, luchadoras y recias pertenecen a Titín; las dulces, a Augusto.

El pelotari riojano olgó profesionalmente el pasado día 5 las cintas protectoras que tantas veces se ha enfundado para delirio de los frontones. Esos acolchados que aliviaron miles de impactos de pelota, las caídas en el suelo y los topetazos en la pared. Manos que hicieron vibrar a sus seguidores, que los levantaron de sus asientos. Manos que hicieron romper en aplausos a los aficionados. Que provocaron gritos de júbilo y ovaciones en las gradas.

A partir de ahora, el pelotari descansará. Titín ya no volará en las canchas, ni se lanzará en plancha para conseguir el juego que parece imposible. Es el turno de Augusto, que tendrá que acostumbrarse a vivir como una leyenda. «Tan joven y tan viejo like a rolling stone», le dedicaría como soneto Joaquín Sabina.

Pero esa es una suerte que, intuyo, este hombre sabrá aprovechar, exprimir y no desperdiciar: ni se le subió la fama en su época de profesional, ni temo que claudique a los halagos en esta segunda etapa de su vida. Además de sencillez, sus gestos le revelan como un hombre al que el corazón no le podría caber aun poniendo juntas y abiertas sus dos palmas colosales.
A mí no me gusta la pelota. Pero sí los tíos enormes y agradecidos que merecen todos los reconocimientos. Incluido este suelto tan humilde como sincero.

 

 

Imagen de Juan Marín tomada el día 6, en la redacción de Diario LA RIOJA, apenas 24 horas de la despedida de Titín de los frontones. En el sentido de las agujas del reloj: Maite Mayayo, Isabel Martínez, Elena Beisti, María  José González, Titín, María José Zapata y Andrea Ceniceros.

 

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Ronda Sur

 

El Ministerio de Fomento  ha contratado la redacción de los proyectos de construcción de la futura ronda sur de Logroño. Ahora, las empresas adjudicatarias tienen dos años por delante para planificar la actuación. Estudios, informes y análisis que terminarán en un documento que será elevado a Fomento. Y el Ministerio, una vez tenga el macroplan en sus manos, activará otra nueva convocatoria pública para adjudicar las obras al mejor postor (el que más ajuste el presupuesto). Entonces sí, mis nietos verán comenzar los trabajos de construcción de una obra sobre la que tanto escribió su abuela.

Ciertamente, las grandes obras de infraestucturas viarias requieren dilatados plazos desde la preparación y proyección hasta su desarrollo material, efectivo y real. El problema de la liberación de la autopista en el entorno de Logroño es el tiempo que esta actuación ha venido perdiendo por la falta de impulso (ora económico, otrora político).

La hemeroteca es una descarada chivata que sitúa la realidad en su justo término. Y a ella recurro. Y, ¿qué compruebo?: que en el 2005, los partidos políticos regionales se unieron y acordaron por unanimidad la conversión de la autopista en nueva circunvalación.

Sólo partiendo desde el 2005 han pasado nueve años. Nueve. Un periodo lo suficientemente amplio como para que a España le diese tiempo a estar en la champion de la economía mudial, caer al abismo de la crisis y retomar el camino de la recuperación. Vale. Pues en ese mismo horizonte, la ronda sur capitalina sigue siendo una actuación a la búsqueda de planos que especifiquen los detalles, los materiales, los elementos estructurales… Así estamos.

 

Nota: La foto, de la que es autor Justo Rodríguez, corresponde a un pleno extraordinario sobre la liberación de la AP-68 celebrado por el Ayuntamiento de Logroño en enero del 2011.

 

 

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Un cura de pueblo

 

Sé que nado contracorriente. Pero lo quiero decir. Me gusta Francisco. Me gusta, porque me gustan los curas de pueblo. Y yo veo al Papa, como un sacerdote que cuida entregadamente de sus feligreses sólo que, en su caso, la parroquia que guía desde hace poco más de una semana es el mundo entero.

Por una vez, Argentina no nos ha expropiado. Por una vez, el país «más europeo» de Hispanoamérica –como allí les gusta definirse para desmarcarse del resto del cono sur–, nos regala la figura de un hombre de Dios que ha generado una expectación especial en el pueblo de Dios.

Si Juan Pablo II fue el Papa de los jóvenes y el Papa misionero que liberó al sumo pontífice de los muros del Vaticano; si Benedicto XVI fue el Papa intelectual que enriqueció la doctrina de la Iglesia, hoy existe la íntima convicción entre los creyentes de que Francisco será el Papa que actualizará la institución. El que, conservando los principios que rigen la Iglesia, será capaz de orientar la transición pendiente al siglo XXI.

No espero de Francisco una revolución de fondo, pero sí de forma. Dirá lo mismo que han dicho sus predecesores desde los tiempos de Pedro, pero con un lenguaje fácil y sencillo. Su pontificado se puede anticipar provechoso en la consolidación de la Fe porque lo ejercerá de una forma estrechamente cercana con los fieles, sabedor de que son el pilar de sujeción de la Iglesia. El verdadero cemento armado que sostiene a la organización bimilenaria. Y, pese a quienes cuestionan su fortaleza física, o ponen un acento suspicaz sobre su edad, le presiento sobrado de brío para marcar el rumbo, dirigirlo y liderarlo.

Estas son las esperanzas que deposito como católica en el nuevo Papa. El siervo de Dios menos endiosado de los que ha conocido mi generación.

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Sobre el autor María José González
María José González Galindo. Bilbao. Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco (UPV). Periodista de Diario LA RIOJA desde 1992. Redactora de Local en las áreas de Economía, Infraestructuras y Laboral.