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Bankia

Bankia: borrón y cuenta nueva
María José González 04-03-2013 | 1:17 | 2

 

José Ignacio Goirigolzarri (Bilbao, 1954) no quiere volver la vista al pasado: «No aporta nada». El presidente de la «nueva Bankia», como él mismo la define, sólo quiere «mirar al futuro». Asi lo dijo en una entrevista concedida a Diario LA RIOJA que se publicó en la edición del domingo: “No vine para analizar Caja Rioja; vine para ofrecer a los riojanos una Bankia excelente”.

-¿Cuál era el estado financiero de Caja Rioja en el momento de la integración en BFA-Bankia?
-No tengo ni idea. Le explico. Cuando llegué a Bankia en mayo del año pasado no hice ningún análisis de cuál era la situación en cada una de las cajas. Recuerdo que en la primera o en la segunda reunión que tuve en esta casa reclamé la información sobre los activos adjudicados y me entregaron una trasparencia en la que figuraban los datos desglosados por cajas. «Que sea la última vez que veo una cosa así», les dije. Yo no quiero saber nada de las cajas; yo lo que quiero es mirar al futuro. He vivido muchos procesos de fusión y, si quieres ser exitoso, lo que tienes que hacer es generar una cultura común y única. Todo lo que sea analizar el pasado no aporta nada. Mi misión no es empezar a examinar lo que había pasado dos años antes. Creo que los accionistas esperan de mí otra cosa.

-Entenderá, no obstante, el interés de la sociedad riojana por conocer esta información dado que Caja Rioja era la única entidad ahorros de matriz riojana y ha desaparecido hundida en un coloso con pies de barro.
-No conozco los números de Caja Rioja, pero tengo la impresión de que, efectivamente, era una buena entidad y estaba bien gestionada. Pero también pienso que cuando uno lo mira con perspectiva puede ver que hoy tiene la posibilidad de seguir siendo una buena entidad financiera, pero en un mundo más global que requiere entidades más fuertes. Y Bankia, hoy, realmente es una entidad tremendamente fuerte y solvente, y de lo que nosotros tenemos que ser capaces es, desde esta entidad tremendamente fuerte y solvente, dar un servicio excelente y muy cercano a los riojanos.

-¿Cercano…?
-El tamaño aporta solidez y eficiencia, pero no tiene por qué generar lejanía. Al contrario, creo que el tamaño y la cercanía son compatibles. Cuando se habla de la cercanía eso significa que tendremos que mejorar nuestros procesos en caso de que no sean suficientemente buenos en términos de decisión de riesgo. Pero estoy convencido de que vamos a prestar un servicio excelente, incluso mejor al que prestaba la antigua caja. Ese es mi compromiso.

-Evidentemente, Caja Rioja no podía seguir operando en solitario. Sin embargo, y a la vista de la caída del grupo, ¿su integración en este grupo fue un error? ¿Hubiera sido aconsejable que se tanteasen otras alternativas?
-Bueno… Uno nunca sabe lo que fue un error o lo que no fue un error, porque las decisiones se toman cuando se toman y con la información de la que se dispone. Tampoco conozco cuáles eran las alternativas que Caja Rioja tenía en ese momento. Lo que me parece importante subrayar es que Caja Rioja está en Bankia y no hay ningún banco en España que sea más solvente y más líquido que nosotros. En ese entramado es en el que se encuentran los antiguos clientes de Caja Rioja.

-¿Cómo está siendo el comportamiento de Bankia en La Rioja desde que accedió a la presidencia?
-Los clientes de la antigua Caja Rioja han sido muy fieles. Por supuesto que notamos las turbulencias de mayo, ¡cómo no las vamos a notar!, pero los clientes mostraron un alto nivel de fidelidad en ese proceso y en los últimos meses el fortalecimiento de la solvencia de Bankia ha estabilizado esas turbulencias. En realidad… ¿qué es un banco? Al final, un banco se concreta en una persona, que es la que te atiende. Y si tú tienes confianza en esa persona estás cercano a tu entidad. En Caja Rioja se ha conseguido gracias a que cuenta con muy buenos profesionales.

-Hablando de profesionales. ¿Cuántos puestos de trabajo y oficinas desaparecerán en La Rioja?
-Ese proceso no se ha iniciado todavía en su región, así que no le puedo dar cifras. Sí que está en marcha en las comunidades de Madrid y de Valencia, y concluirá el día 31 de mayo. Progresivamente continuaremos en el resto de las regiones con el objetivo de que la reestructuración esté completada este año o, como mucho, a principios del 2014. Ahora lo que estamos haciendo es definir cuáles son las oficinas que se van a cerrar.

-¿Qué variables están utilizando en el caso de la red en La Rioja?
-Los mismos criterios que en todos los sitios. Por un lado, tenemos que evitar los solapamientos y, por otro, analizamos las características de las oficinas: qué clientes tienen, cuáles son los niveles de rentabilidad y de liquidez, y cuáles son sus potenciales de cara al crecimiento futuro.

-Supondrá, empero, la defunción del modelo tradicional seguido por las cajas de ahorros de ‘un pueblo, una oficina’. En otras palabras, máxima capilaridad de red para llegar a todos los rincones de la región…
-¿Un pueblo, una oficina? No, no. Yo creo que ese modelo ya no existía. No obstante, sí le digo que ésta es una cuestión que se me planteó en La Rioja varias veces, cosa que me sorprendió al principio. En Bankia no tenemos una definición sobre cuál debe ser la oficina tipo del banco. Por ejemplo, no valoramos si tiene que contar con cinco personas, de forma que se debieran cerrar las que tienen menos personal. No, eso no es así. Nosotros lo que hacemos es adaptarnos a cada uno de los mercados. En La Rioja hay muchas oficinas con menos de cinco empleados. Y eso está bien, no hay ningún problema, porque tienen que estar más cercanas. Así que quede claro: nosotros no venimos con el troquel de un modelo concreto de oficina. Ése es un error total. Insisto, nuestra intención es adaptarnos al mercado riojano.

«Merece la pena luchar»

-Una vez ajustada la plantilla, los trabajadores que se queden lo harán asumiendo una rebaja importante de sus condiciones salariales y laborales. ¿No teme una desmotivación? ¿Se ha planteado que puede generarse este efecto?
-Sí, claro. Por supuesto que uno lo puede valorar así. Pero de la misma manera que no nos planteamos el ajuste como un descenso de seis mil empleos, sino como la forma de asegurar 14.500 puestos de trabajo. Además, y desde el punto de vista de la motivación, por supuesto que a nadie nos gusta tener menos retribuciones, pero entiendes perfectamente que estás trabajando por la viabilidad de un proyecto emblemático por el que merece la pena luchar. Y cuando se ponen las dos cosas en la balanza estoy convencido de que la compensación futura, de lo que significa el proyecto y de lo que significa de futuro profesional para las personas que se quedan, es muy superior a la otra.

-¿Cuál es el compromiso de Bankia con la economía riojana?
-Tenemos bastante cerrado un plan específico para esta comunidad. No le hemos dado el «hisopazo» todavía, pero se está trabajando en él. La Rioja tiene unas características muy singulares respecto a otras regiones. Quiero decir que tiene una combinación muy importante de un mercado agrario notable con una capacidad industrial con empresas muy relevantes. Es una especie de «microcosmos» que tiene un poco de todo y, precisamente por esa diversidad, creemos que desde Bankia podemos aportar cosas.

-¿También aportará Bankia a la obra social y cultural que desarrolla la Fundación Caja Rioja?
-Sobre este tema me gustaría ser muy claro. Nosotros, dentro de nuestra actividad y de nuestras limitaciones, es decir, de que necesitamos generar beneficios, queremos desarrollar acciones de responsabilidad corporativa y estamos abiertos a colaborar con cualquier fundación, muy en especial con las de las antiguas cajas. Dicho eso, aclaro que no vamos a entrar en las fundaciones.

-Por su respuesta se puede deducir que Bankia no se plantea fijar convenios de colaboración permanentes y renovables con la Fundación Caja Rioja.
-Lo que vamos a hacer es analizar proyectos conjuntos en los que podamos trabajar y colaborar. Insisto, ésta es nuestra idea con todas las fundaciones vinculadas a las cajas de ahorros que dieron lugar al grupo. En el caso de Caja Rioja, lo que sí quiero señalar es que la manera en la que venía trabajando, y en la que va a seguir trabajando su fundación, se adecua muy, muy bien a las características que le queremos dar a la responsabilidad social corporativa de Bankia. En un doble sentido: por su gran incidencia en el mundo rural y por crear proyectos que siempre tienen participantes adicionales. Por ejemplo son excelentes colaborando con la Comisión Europea.

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Pudo ser peor
María José González 27-11-2012 | 12:26 | 0

 

En vísperas de que los nacionalistas catalanes, como ya vaticinó este suelto en octubre, acudiesen a la despensa electoral a atiborrarse de independentismo ‘pata negra’ y despreciasen a Casa Mas, Caja Rioja se volatilizó como entidad de crédito.

Los responsables de la extinta Caja, la Comunidad y el PP se afanan en revestir con una aureola de ‘normalidad’ la mutación jurídica en fundación. Y así es, efectivamente, porque Bankia ha heredado la función financiera que ejercía la Caja y ésta sólo se queda para organizar exposiciones, patrocinar conciertos y ayudar en proyectos sociales, actividad, por otra parte, sumamente de agradecer hoy.

Pero limitarse a esa lectura incompleta no conduce a ningún sitio, salvo a un redentor autoengaño. La realidad es que Caja Rioja (como las otras socias satélites de la integración con Caja Madrid y Bancaja) no tuvo toda la información de las cuentas al cierre de la operación. Pero las dio por buenas. Porque, aun en el hipotético caso de haber dudado, su voz no iba acompañada del voto que concedía estar sentada en el consejo de administración de Bankia.

Los dos primeros sillones cedidos a los minoritarios los ocuparon los presidentes de Insular (que ya ha visitado los juzgados a jugar al ‘Pasapalabra’) y de Caja Ávila. Caja Rioja se quedó a la espera de turno, lo que despertó suspicacias en la oposición y los sindicatos  por la carencia de una voz permanente que hiciera valer su capacidad de decisión e influencia.

Año y medio después, sin embargo, que el entonces presidente de Caja Rioja no estuviese sentado en la misma mesa de juntas que Rodrigo Rato supone un enorme alivio. Ver declarar ante el juez a Fernando Beltrán es lo único que  faltaba para rematar a una entidad que merecía un mejor epílogo.

La foto está fechada el 9 de julio del 2010 y su autoría corresponde a mi compañero Justo Rodríguez. En ella aparecen el presidente regional, Pedro Sanz, junto al entonces presidente de Caja Madrid y futuro máximo mandatario de Bankia, Rodrigo Rato, quien visitó Logroño para presentarle el Sistema de Protección Institucional (SIP) que alió a las siete entidades de ahorros. Rato se hizo acompañar por los otros seis máximos directivos del resto de las cajas participantes en la integración, entre ellos, Fernando Beltrán, que en la imagen aparece flanqueado por Pedro Sanz y José Luis Olivas (Bancaja). En el extremo derecho de la fotografía posan los dos presidentes de las minoritarias que entraron en el consejo de administración de Bankia: Juan Manuel Suárez del Toro (Caja Insular de Canarias) y Agustín González (Caja de Ávila).

 

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La redención de Bankia
María José González 30-05-2012 | 12:33 | 1

¿Por qué no se puede dejar caer a Bankia? A esta pregunta deberían responder  el ministro de Economía, Luis de Guindos, que es quien ha apadrinado la nacionalización del banco, y el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez.

Pero no. El primero se limita a garantizar que no faltará dinero para rescatar la entidad, aunque parece olvidar que esta derrama multimillonaria (la mayor de la historia financiera de España) la pagan a escote todos los españoles, sean o no clientes y/o accionistas del fallido banco.

El segundo ha hecho mutis por el foro. Da la impresión de que alguien en el Ejecutivo le ha recomendado mantener la boca cerrada. No vaya a ser que además de contar lo de Bankia airee otros trapos sucios. Que los hay. O al menos eso es lo que sospechan los que manejan los hilos de la Bolsa: desde el lunes no sólo siguenvapuleando la cotización de Bankia sino las de otros bancos más modestos, sembrando dudas sobre el conjunto del sistema financiero. ¿Cuál es el problema? Que como la economía es una cadena de montaje donde todo está interconectado, el desmadre bursátil contagia a la deuda española y ésta vuelve a sufrir nuevos brotes de locura. Tan chiflada está que ya es más de 500 veces menos fiable que la alemana.

Y así estamos, a punto de cumplirse el primer mes de este descalabro. Nadie con responsabilidades ha explicado por qué Bankia ha llegado a esta situación y cuáles son las razones que aconsejan sostener en pie al gigante en el que se integró Caja Rioja. Los ciudadanos sólo reciben información a través de los artículos de prensa y de las tertulias de radio y televisión. Una información discordante que sólo contribuye a generar mayor confusión y, sobre todo, el cabreo de la gente.

 

Foto: Jonathan Herreros

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¿Qué pasa con Bankia?
María José González 17-05-2012 | 10:29 | 0

 

Que nadie sabe cuál es el valor real que el banco tiene. Esa es la razón que explica el violento castigo al que están siendo sometidas las acciones del banco en la Bolsa.

El precio de los títulos de las empresas que cotizan es una correlación proporcional del valor de la compañía. La cuestión es que cuando esos títulos comienzan a negociarse en el mercado, el precio ya no depende de la compañía, sino de lo que diga el mercado (el juego de la oferta y la demanda).

¿Y qué es lo que está diciendo el mercado, más bien gritando casi en el límite con la afonía? Que no se cree las cifras sobre las que se cimentó el grupo bancario y que la nacionalización del grupo, a pesar de que debería ser suficiente garantía para tranquilizar los ánimos, tampoco le sosiega.

Eso es lo que ha llevado a los títulos del Bankia al borde del precipicio. El desplome fue ayer tan brutal que, por momentos, se temió que el valor de las acciones cayera hasta el euro. Finalmente la hemorragia se cortó, sin que fuera necesario que la Comisión Nacional del Mercado de Valores (el organismo dependiente del Ministerio de Economía encargado de supervisar los mercados de valores en España) suspendiera la cotización del banco.

Por tanto, es fundamental que los nuevos gestores de BFA-Bankia hagan cuanto antes el arqueo real de la caja, ajustando el valor de sus activos al precio actual del mercado.  También es imprescindible que haya transparencia. La falta de información sólo contribuirá a acelerar el deterioro de imagen y de crédito que está sufriendo el banco.

Y en el caso de La Rioja, no estaría nada mal que los gestores de Bankia diesen explicaciones públicas de la situación. Remitir al gabinete de comunicación del grupo en Madrid puede saciar los requerimientos que le hacen los medios de comunicación, pero dudosamente tranquilizará a sus clientes. Clientes acostumbrados a una entidad cercana. De la tierra. La Caja de toda la vida, vamos.

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La caja se funde
María José González 16-05-2012 | 12:41 | 0

Solvencia, en definición del diccionario de la lengua española de la RAE: 1. acción y efecto de resolver; 2. carencia de deudas; 3. capacidad de satisfacerlas y 4. cualidad de solvente, esto es, capacidad de cumplir cuidadosa y celosamente una obligación y un cargo.

Reinterpretación del vocablo «solvencia» tras el dislate del proyecto de Bankia: 1. acción y efecto vanos de resolver mediante un SIP o «fusión fría» los problemas creados por los políticos del PP en siete cajas de ahorros; 2. abundancia de venenosos activos inoculados en la espina dorsal del banco matriz (BFA) del grupo; 3. incapacidad para satisfacer los 4.665 millones pedidos en créditos al Estado a través del FROB y 4: cualidad de inepto, esto es, impericia temeraria del Banco de España a la hora de cumplir cuidadosa y celosamente sus obligaciones.

Lo habrán oído alguna vez: «¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?». Una reflexión que resulta aplicable a la nacionalización de Bankia: ¿por qué lo llaman «solvencia» cuando el Estado ha tenido que intervenir para evitar una quiebra que hubiera arrastrado como un tsunami al resto del sistema financiero? Es más, ¿por qué lo siguen llamando «solvencia» cuando admiten que Bankia deberá solicitar otros 4.813 millones de euros en ayudas públicas?

Caja Rioja no podía sobrevivir sola. Eso es innegable. Pero lo que el fiasco de BFA ha confirmado es que sí debía haber cribado sus posibles aliados atendiendo a los criterios de sus gestores profesionales. Que los tenía.

Es una tragedia que la entidad se diluya en una «fundación especial» de forma tan poco digna. Sus trabajadores y sus miles de fieles clientes no se lo merecen.

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Sobre el autor María José González
María José González Galindo. Bilbao. Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco (UPV). Periodista de Diario LA RIOJA desde 1992. Redactora de Local en las áreas de Economía, Infraestructuras y Laboral.