La Rioja

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La mula y el buey
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Mayte | 28-11-2012 | 16:50

Aunque no suelo poner el belén hasta el puente de la Inmaculada, este año, con la polémica de la mula y el buey, lo he bajado antes que nunca del trastero y el próximo fin de semana lo acabaré de instalar. Y, por supuesto, pienso poner estos dos animales en el portal, con el cariño que les tengo.

¡La que se ha liado con el libro del Papa sobre la infancia de Jesús! En él que no dice nada nuevo, nada que no supiéramos, porque los Evangelios no dicen que en el pesebre hubiera animales. Pero tampoco dicen que estuviera el “caganer” que desde Cataluña se ha ido expandiendo por toda la cultura belenística española. ¿Y qué? Estamos hablando de algo que tiene que ver con nuestras costumbres, con una referencia cultural que se ha reflejado en la literatura y en el arte a lo largo de los siglos. El belén está profundamente arraigado como una de nuestras tradiciones populares y como la referencia de la Navidad en nuestro país. Y, cuestiones religiosas al margen, hay que reconocer que el hecho de que Jesucristo naciera en un pesebre (con o sin animales) es todo un símbolo de humildad.

El belén no tiene que ver con la exactitud histórica, y ya lo sabíamos. Como también sabemos que no estaba el castillo de Herodes en Belén, y también lo ponemos y, por supuesto, que no había musgo, y no hay belén sin musgo, y muchos ¡hasta con nieve! Y a ver en qué Evangelio se habla de las gallinas, de las vacas, del leñador, de las lavanderas, o del río de papel de aluminio en el que mira cómo beben los peces, beben y beben y vuelven a beber. Porque esa es otra: pienso seguir cantando villancicos en Navidad como ese que dice “hacia Belén va una burra, rin rin, yo me remendaba, yo me remendé”.

La mayor parte de los que han armado el belén con esto del belén ni se han leído el libro, ni se lo van a leer, ni leen nunca nada que escriba Benedicto XVI, pero la cuestión es criticar y dar caña. Me cuentan que hay colegios en los que se prepara en clase la fiesta de Halloween, esa fiesta importada de USA que no tiene nada que ver con nuestras costumbres y tradiciones, y estos mismos, en cambio, no quieren saber nada de poner belenes en sus aulas ni de cantar villancicos. Como si su legítimo agnosticismo o ateísmo tuviera algo que ver con negar las tradiciones, las referencias culturales y la historia. Será mejor dedicarse a vaciar calabazas a finales de octubre o no hacer nada.

Mientras escucho los discos con villancicos, pienso poner el belén con los pastores, con las vacas pastando y las gallinas a su aire, con el perro detrás delas ovejas, con las lavanderas, el leñador, el que acarrea una recua de burros con la leña, el ángel, la estrella (me da igual que fuera o no supernova) y, faltaría más, con un par de figuras pescando en el río de papel de aluminio. Y, por supuesto, con la mula y el buey.

 

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