La Rioja
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Cuestión de corazón
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Mayte Ciriza | 31-01-2018 | 19:46

Paseo por un Madrid brillante, luminoso y animado. La música navideña y los villancicos inundan de alegría el ambiente. Hace frío, pero las aceras y las zonas peatonales están abarrotadas de gente que entra y sale de tiendas y grandes almacenes con bolsas de regalos. Luces, adornos, mercadillos, ferias de artesanía, belenes…, el espíritu de la Navidad está presente en cada rincón. Todo tiene un aspecto agradable, diferente, especial y acogedor.

A la puerta de una tienda de exquisiteces gastronómicas hay una persona casi tumbada en el suelo, sobre unos cartones, con un cartel en el que pide algo de dinero para comer junto a una lata para las monedas. No sé calcular la edad de este hombre, con su barba larga y descuidada, el pelo desaliñado, las manos negras de suciedad, la ropa andrajosa y raída. Sin mirarlo, como si fuera invisible, todos lo esquivamos. Esto se da en todas las ciudades, también en Logroño. Hay otra Navidad, olvidada, en sus casas de cartón.

Al llegar a casa veo a Richard Gere en la tele. Ha venido la semana pasada a Madrid dentro de su campaña a favor de las personas sin hogar, para pedir un mayor esfuerzo y concienciación de todos en la erradicación del “sinhogarismo”, de las personas sin techo. Hay pocos datos sobre estas  personas en España, lo que es una muestra de que el problema en su conjunto es también invisible para la sociedad, vamos, que nos da igual.

En nuestro país hay cerca de 40.000 personas sin hogar, que viven en la calle de forma permanente, y más de la mitad llevan más de tres años en esta situación. Muchos tienen graves problemas de salud y su esperanza de vida es veinte años menor que la de la población en general. El 51% ha sido víctima de un delito de odio en el último año.

El psiquiatra español Luis Rojas Marcos dirigió hace años en New York el programa “Help”, para dar tratamiento y alojamiento a los “sin techo” que vivían en las calles de la gran manzana. La mayoría sufre adicciones, tiene problemas psiquiátricos y necesita tratamiento médico. En su momento Rojas Marcos lo planteó con valentía, porque no se trata de una cuestión estética en las calles, sino de una cuestión de humanidad: a estas personas que están enfermas y sin ningún medio, que malviven entre cartones, que tienen los cajeros automáticos como su dormitorio, hay que sacarlos de las calles, hay que curarles, hay que darles una oportunidad, hay que ayudarles.

En cada una de estas personas que malviven entre cartones, o que duermen en las camas de madera de los parques que al día siguiente serán bancos, helándose de frío cada noche, o que tienen los cajeros automáticos como su habitación, en cada una de ellas está la dignidad humana. No son borrachos, ni mendigos, ni indigentes, ni vagabundos, ni yonquis, ni sucios. Son personas. Son personas que tienen graves problemas. Y que necesitan ayuda. Veo que la visita de Gere ha copado las revistas y los programas del corazón, aunque muchos no saben ni a qué ha venido. Sacar a los “sin techo” de las calles y darles un hogar es una cuestión, esta sí, de corazón.

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