La Rioja
img
Autor: Mayte
Una larga carrera
img
Mayte Ciriza | 07-03-2018 | 8:32| 0

Todo el mundo llegaba con ropa de abrigo, hacía un frío helador afuera y, una vez dentro del Palacio de Congresos, unas azafatas con minifalda, manga corta y escote daban la bienvenida e indicaban la ubicación de la sala donde otras azafatas, con el mismo atuendo, te acompañaban a tu asiento. Me llamaba la atención el contraste de los abrigos y bufandas de los asistentes al evento con el escueto y entallado uniforme que llevaban ellas, siempre, por cierto, con incómodos tacones casi imposibles.

Al menos no estaban al aire libre, como en el torneo de tenis Conde de Godó, en Barcelona, donde, a pesar de lluvia y del mal tiempo, les obligaron a llevar minifalda y manga corta con unas temperaturas de menos de diez grados y bajo la lluvia. Y, si querían mantener el puesto de trabajo, no podían abrigarse. Por cierto, el mes pasado una sentencia judicial ha dado la razón a las chicas que denunciaron ese trato y ha condenado a los responsables del torneo deportivo por infracción laboral muy grave.

Estos días se ha montado un buen revuelo con la eliminación de la presencia de las azafatas en la Fórmula I, las llamadas chicas de la parrilla, contratadas para exhibir carne como reclamo a pie de pista. Durante años, mujeres despampanantes, con sus enormes tacones y escasa ropa,  han acompañado con un paraguas a los participantes, han hecho el pasillo a los vencedores de la carrera y han sufrido el riego de champán en la celebración  del eufórico piloto de turno.

No solo en la Formula I, sino en los podios de otros deportes, como en las motos o en el ciclismo, pasa lo mismo. Me ha parecido siempre lamentable esa cosificación de la mujer, esa utilización del cuerpo femenino como si fuera el premio. El mundo del deporte es una referencia importantísima para los jóvenes y todo lo que pasa tiene un efecto enorme en chavales que imitan los modos y las modas de los deportistas. Cuando las niñas ven este tipo de competiciones, el único referente es el de la mujer florero, con lo cual no tienen ningún incentivo para practicar ellas mismas esos deportes.

Hay que fomentar que haya más mujeres deportistas, y también científicas, directivas, empresarias, profesoras, no meras mujeres florero en competiciones deportivas. Esto, desde luego, no se hace retorciendo el lenguaje y diciendo “portavozas”, sino con políticas reales. Y hay que acabar con la brecha salarial (esta semana se hacía público que en La Rioja las mujeres cobran un 29% menos que los hombres). Solo entonces habremos dado una vuelta más hacia la igualdad. Más que la de la Fórmula I, esta sí es una larga carrera.

1517412965129

Ver Post >
La mejor dieta
img
Mayte Ciriza | 31-01-2018 | 8:52| 0

Quedamos el viernes a tomar un vino con los amigos y la mitad del grupo había empezado una dieta después de Navidad. No voy a citar los nombres, pero uno seguía la dieta de la alcachofa, otro la disociada (no sabía lo que era), y otra se había puesto a hacer la dieta del grupo sanguíneo. Sí, como suena, esta dieta defiende que hay alimentos beneficiosos o nocivos para cada persona según su grupo sanguíneo. Todos ellos estaban convencidos de que con esas dietas iban a adelgazar rápidamente y con poco esfuerzo. Y todos pagando un buen dinero por seguir cada una de ellas.

Estas y otras muchas dietas que nos rodean dejan de lado la racionalidad, pero siempre encuentran a algún ingenuo dispuesto a seguirlas. Detrás de todo esto hay una industria muy potente, con mucho márquetin, que maneja mucho dinero. Se dedican a poner de actualidad una serie de productos en los que se basan esas dietas depurativas y con efectos supuestamente beneficiosos para la salud, pero sin ninguna base científica.

Venden alimentos de moda como si tuviesen superpoderes: la chía, la cúrcuma, la kombucha o el teff (un cereal etíope). Cada época tiene sus “superalimentos”: ¿nos acordamos del kéfir o de las bayas de Goji? Por no hablar del furor de los alimentos “sin gluten”. Hay muchos que piensan que un alimento sin gluten es más saludable, pero salvo que seas celíaco (es el 1 por ciento), no comer gluten no solo no es beneficioso, sino que puede ser perjudicial. Lo único seguro es que sale más caro. Estos productos pueden ser muy exóticos y novedosos, pero nosotros ya tenemos una de las mejores dietas de la humanidad…, ¡la dieta mediterránea!, compuesta de, estos sí, superalimentos.

Se acaba de traducir en nuestro país el libro del inglés Anthony Warner “El chef cabreado. Toda la verdad sobre las dietas milagrosas”, donde denuncia el atraco económico y emocional de todas estas dietas milagro, que él llama las “nutripolleces”. Es una crítica certera e implacable a todos los charlatanes, profetas vendemiedos de la salud, que anuncian lo sana que es una dieta sin haber comprobado sus efectos secundarios. Una crítica de esas dietas milagrosas, como la de un actor famoso que dice que adelgazó y venció a la diabetes, o la dieta que presuntamente purifica los riñones y el hígado, o esa otra gracias a la cual, además, deja de caerse el pelo, o la que hace que adelgaces 6 kilos en una semana. El no va más es la dieta paleo, que te hace comer los alimentos como si fueras un hombre o mujer de las cavernas. De hecho venden una piedra para machacar los alimentos –como los cavernícolas- por 200 euros. Una piedra que, por supuesto, puedes coger de la ribera del Ebro.

Comer es uno de los grandes placeres de la vida. Lo inteligente es aprender a comer para sentirse en forma. No hay dietas milagro ni superalimentos. Ningún alimento previene una enfermedad por sí solo. Hay que tener una relación sana con la comida y, como afirma Warner, comer variado y hacer ejercicio regularmente. Esta es, esta sí, la mejor dieta.

identifica

Ver Post >
Programados
img
Mayte Ciriza | 31-01-2018 | 8:50| 0

Mi móvil funcionaba a las mil maravillas hasta que un día me apareció un mensaje que informaba sobre una “actualización disponible”, le di al botón de “actualizar” pensando que el nuevo sistema iba a mejorar las prestaciones y el rendimiento del teléfono, pero en realidad, esa nueva actualización ralentizaba el sistema del Iphone de forma deliberada. Quién iba a decirme que esto en la práctica me obligaría a tener que comprar otro modelo, dos años después de haberme comprado el que tengo ahora, porque esta supuesta nueva mejora que la propia compañía, Apple, ofrecía, consumía la batería en un santiamén.

No pocos compran el último modelo de móvil como un símbolo de estatus, y lo exhiben a la primera de cambio, allá cada uno. Lo que da rabia es que sin querer cambiar el móvil tengas que hacerlo. Y tengo que comprarme otro, no porque el que tengo ahora sea muy antiguo y se haya desgastado con el tiempo o esté deteriorado, sino porque al instalar ese sistema inducido por la propia compañía, el móvil ha dejado de ser útil, va mucho más despacio y se muere rápidamente. Es como ir con un teléfono fijo por la calle porque lo tienes que tener enchufado para que funcione. El propósito es forzarte a que te compres un modelo más caro y te obligan a consumir.

¿Cómo defenderse de este abuso? De este y de tantos otros relacionados con lo que se llama la “obsolescencia programada”, es decir,  de esta reducción intencionada de la vida útil de los aparatos móviles o electrónicos. Cómo será la cosa que es más barato comprar un móvil o un electrodoméstico nuevo que repararlo. Hace poco se nos estropeó la tostadora, la llevé al servicio técnico y me dijeron que se había quemado la resistencia y que costaba más el arreglo que una nueva. Y a mi santo le ha pasado lo mismo con su inseparable aspirador, con lo que lo cuida y limpia cada semana.

Todo lo fabrican para que se rompa, para que se estropee. La muerte súbita de la lavadora, del microondas, de la tostadora o del móvil, a traición y justo después de que se cumpla la garantía. No se trata de que todo sea como esa bombilla del parque de bomberos de Libermore en California que sigue brillando de forma ininterrumpida más de un siglo después. Los coches y los electrodomésticos de hoy consumen menos que los de antes, son más eficientes energéticamente, pero ni se trata de que todo sea eterno ni del mantra de hoy en día de comprar, usar, estropearse al poco tiempo, tirarlo y volver a comprar. A lo largo de la vida se calcula en torno a 60.000 euros el coste de la obsolescencia programada. Además de que el volumen de desechos que se genera es inabarcable y esto no hace sostenible el planeta.

En los países europeos empieza a haber legislación al respecto. En Francia, por ejemplo, ya hay una ley contra la obsolescencia programada. En España todavía somos rehenes de las grandes empresas tecnológicas y estamos desprotegidos ante la ley. Las compañías programan que se acorte la vida de sus productos para que el usuario se vea obligado a comprar una y otra vez. Y para esto no estamos programados.

obsolescencia-bateria-iphone

Ver Post >
Con entusiasmo
img
Mayte Ciriza | 31-01-2018 | 8:44| 0

De repente, empecé a prestar atención al soniquete de aquella niña que estaba cantado los premios de la lotería de Navidad, “miiiiil eeeeeeeeeuros”. Tarareaba la cantidad premiada desde que cogía la bola del bombo hasta que la introducía en el alambre. Al ser más pequeña, tenía que estirarse completamente del bombo a la mesa y al hacerlo alargaba la cantinela de los “miiiiiiil eeeeeeeuros”, y lo hacía como si cada vez cantase el Gordo.

Cómo será la cosa, que un miembro de la organización se le acercó en una pausa para indicarle que aflojase, que cantase el premio “más cortito, más cortito”. Pero ella siguió haciéndolo igual, con un entusiasmo indescriptible, y con el apoyo del público asistente en el Palacio Real, que coreaba cada bola como si fuera el Premio Gordo de la Lotería. Cómo sería la cosa que al salir, la despidieron al grito de “tú sí que vales, tú sí que vales”, en referencia al programa-concurso de jóvenes promesas de la televisión.

Esta ha sido una de las anécdotas de la Navidad este año. La niña, Aya Ben Hamdouch, conquistó no sólo al público con su contagioso entusiasmo, sino a todos los espectadores que al momento inundaron las redes sociales con mensajes apoyando a esta niña. Y es que valoramos cuando alguien lo da todo, cuando se entrega en lo que tiene que hacer, sea lo que sea.

Pocas cosas enganchan más que el entusiasmo. Una persona que vibra con lo que hace, que lo lleva a cabo con ganas, que tiene empuje, por modesta que sea la tarea, transmite energía y positividad. El entusiasmo tiene un gran poder seductor, te carga y te hace sentir vivo, es una fuerza irresistible.

En el trabajo, como en la vida en general, es importante el conocimiento, sin eso no se va a ningún sitio. Es también importante la habilidad, sin eso tampoco se va a ningún sitio. Pero sin actitud, lo anterior tampoco nos lleva a ningún sitio. Insisto en que el conocimiento y la habilidad son la base, de hecho no hay nada más peligroso que un inútil motivado. Pero la gente nos aprecia y valora no por nuestro conocimiento o por nuestra habilidad o experiencia, sino sobre todo por nuestra actitud.

Que la actitud de esta niña que conquistó Internet nos acompañe en este año que acaba de empezar. Esta niña que cantaba los premios de mil euros como si fuera lo mejor que le había pasado en la vida. En este año 2018 que acaba de empezar, ante las dificultades, que las habrá; ante los problemas, que los habrá; ante las adversidades, que las habrá; que no nos falten la pasión, la alegría ni el entusiasmo.

1513937981_256000_1513938105_noticia_normal

Ver Post >
Cuestión de corazón
img
Mayte Ciriza | 31-01-2018 | 8:41| 0

Paseo por un Madrid brillante, luminoso y animado. La música navideña y los villancicos inundan de alegría el ambiente. Hace frío, pero las aceras y las zonas peatonales están abarrotadas de gente que entra y sale de tiendas y grandes almacenes con bolsas de regalos. Luces, adornos, mercadillos, ferias de artesanía, belenes…, el espíritu de la Navidad está presente en cada rincón. Todo tiene un aspecto agradable, diferente, especial y acogedor.

A la puerta de una tienda de exquisiteces gastronómicas hay una persona casi tumbada en el suelo, sobre unos cartones, con un cartel en el que pide algo de dinero para comer junto a una lata para las monedas. No sé calcular la edad de este hombre, con su barba larga y descuidada, el pelo desaliñado, las manos negras de suciedad, la ropa andrajosa y raída. Sin mirarlo, como si fuera invisible, todos lo esquivamos. Esto se da en todas las ciudades, también en Logroño. Hay otra Navidad, olvidada, en sus casas de cartón.

Al llegar a casa veo a Richard Gere en la tele. Ha venido la semana pasada a Madrid dentro de su campaña a favor de las personas sin hogar, para pedir un mayor esfuerzo y concienciación de todos en la erradicación del “sinhogarismo”, de las personas sin techo. Hay pocos datos sobre estas  personas en España, lo que es una muestra de que el problema en su conjunto es también invisible para la sociedad, vamos, que nos da igual.

En nuestro país hay cerca de 40.000 personas sin hogar, que viven en la calle de forma permanente, y más de la mitad llevan más de tres años en esta situación. Muchos tienen graves problemas de salud y su esperanza de vida es veinte años menor que la de la población en general. El 51% ha sido víctima de un delito de odio en el último año.

El psiquiatra español Luis Rojas Marcos dirigió hace años en New York el programa “Help”, para dar tratamiento y alojamiento a los “sin techo” que vivían en las calles de la gran manzana. La mayoría sufre adicciones, tiene problemas psiquiátricos y necesita tratamiento médico. En su momento Rojas Marcos lo planteó con valentía, porque no se trata de una cuestión estética en las calles, sino de una cuestión de humanidad: a estas personas que están enfermas y sin ningún medio, que malviven entre cartones, que tienen los cajeros automáticos como su dormitorio, hay que sacarlos de las calles, hay que curarles, hay que darles una oportunidad, hay que ayudarles.

En cada una de estas personas que malviven entre cartones, o que duermen en las camas de madera de los parques que al día siguiente serán bancos, helándose de frío cada noche, o que tienen los cajeros automáticos como su habitación, en cada una de ellas está la dignidad humana. No son borrachos, ni mendigos, ni indigentes, ni vagabundos, ni yonquis, ni sucios. Son personas. Son personas que tienen graves problemas. Y que necesitan ayuda. Veo que la visita de Gere ha copado las revistas y los programas del corazón, aunque muchos no saben ni a qué ha venido. Sacar a los “sin techo” de las calles y darles un hogar es una cuestión, esta sí, de corazón.

116692-940-550

Ver Post >