La Rioja
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Autor: Mayte
Piso con trastero
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Mayte Ciriza | 16-03-2005 | 5:24| 0

LA Semana Santa está a la vuelta de la esquina y he aprovechado el fin de semana para rescatar del trastero todos los bártulos para las mini vacaciones (aún quedan ocho días, pero sólo pensar en ellas y preparar alguna cosa hacen más liviana la espera, cómo nos engañamos los humanos). Cada vez que subo al trastero el panorama es desolador, para mis hijos y para mi santo todo es necesario, porque, «mamá, ¿y si necesito el disfraz de supermán de hace diez Carnavales?».
¿Si sólo fueran los disfraces que los niños nunca se volverán a poner! La vaporeta, que me ha ido acompañando en todas las mudanzas y aún no he sacado de su caja; la bici estática, que después de pasar por las casas de suegros, padres y algún amigo, ha vuelto al trastero original, por cierto, con muy pocos kilómetros de más; la dichosa guitarrita que le dejé a mi hermana y con la que apareció un buen día (que había hecho limpieza en su trastero, claro) y que no toco desde los dieciocho; esos regalos de boda que te falta pasillo para correr y que no sabes qué hacer con ellos; los botes de pintura que dejó el pintor por si había que hacer un retoque -«porque luego es muy difícil coger el color»- todos secos, por supuestísimo.
No ha llegado todavía a España la costumbre, practicada en las sociedades anglosajonas, de hacer limpieza general y poner a la venta lo que no se haya utilizado en el último año. Además de esta práctica, hay en estos países tiendas de segunda mano que no sólo ahorran dinero, sino que brindan la ocasión de reciclar todo lo que no se usa. En España estas tiendas no prosperan. Además de que el sentido comercial de las sociedades mediterráneas es distinto, está la parte emocional: en el fondo de esos trasteros hay una parte de la vida de cada uno, de nuestro pasado, y eso impide que a última hora lo tiremos o vendamos.
¿Por dónde empezar? ¿Los apuntes de la uni? ¿Los juguetes del niño que ya ha crecido? ¿La mitad del ropero? Al fin y al cabo, ¿qué es una casa sin trastero? Es como una vida sin recuerdos, sin trastos sentimentales, y eso cuesta mucho tirarlo. Para que luego vengan unos con unas obras del metro y te lo tiren todo.

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Mucho más que Patatas con Chorizo
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Mayte Ciriza | 02-03-2005 | 5:24| 0

El pasado fin de semana tuvimos a unos amigos por aquí que nos pedían degustar un menú típico riojano. Y ahí empezó la discusión sobre qué es un menú típico riojano, que si las patatas con chorizo, que si las chuletillas, que si los pimientos, pero qué me dices, eso es un menú tradicional, que riojano puede ser otra cosa. En fin, que La Rioja es mucho más, gastronómicamente hablando, que las patatas con chorizo, un plato que, para desesperación de mis hijos y de mi santo, me encanta cocinar.
La gastronomía es una de nuestras mejores tarjetas de presentación, una de nuestras señas de identidad y, además, un atractivo adicional muy importante para el turismo. A un pueblo se le conoce, entre otras cosas, a través de su cocina.
Y es que algo se está moviendo en nuestros fogones. Desde la nueva cocina que se está haciendo en La Rioja proyectamos una imagen de modernidad y desarrollo de nuestra región, apostando por una renovación en la mesa, pero sin perder las raíces de la tradición. Asistimos a una nueva generación de cocineros -como nunca antes se había dado hasta ahora en La Rioja- que no reniega de la coartada tradicional de las patatas con chorizo, ¿hasta las ‘deconstruye’!, pero que reivindica la innovación, la experimentación y la creación de nuevos platos, sabores, combinaciones y texturas.
No se trata de hacer una separación entre cocina tradicional y cocina moderna, sino de diferenciar entre buena y mala cocina, sea nueva o sea vieja. Y esta nueva cocina escoge, selecciona, los mejores productos riojanos, y además crea e innova.
Prueba de todo esto es que en los últimos meses se ha creado la Academia Riojana de Gastronomía, a la que pertenecen un grupo de gastrónomos y entusiastas amantes de la cocina de La Rioja; y la Asociación Riojana de Calidad en la Mesa (Ricamesa), que aglutina a un grupo de jóvenes cocineros que quieren proyectar una imagen de modernidad y desarrollo de nuestra cultura gastronómica. Y están recientes el éxito de la semana gastronómica riojana el año pasado en Nueva York, y la Estrella Michelín que ha obtenido el joven cocinero riojano Francis Paniego que, como él mismo decía, es una estrella a toda una generación. Y esto no ha hecho más que empezar.
Los productos, la cocina, la mesa, el Rioja, los complementos, y algo fundamental, una atención exquisita, son cada vez más demandados.
No sé si somos conscientes de que estamos asistiendo a un despegue espectacular de la cultura gastronómica riojana, de que nunca como hasta ahora habíamos tenido tantos y tan buenos restaurantes en La Rioja, de los que presumir y que recomendar. Por fin no hay sólo un menú riojano, hay varios y muy distintos. Una cocina que empieza a estar a la altura de nuestro vino y que sabe hacer un uso magistral de los productos de nuestra tierra. Esta es la mejor muestra del desarrollo económico y del progreso cultural de La Rioja. Degústalo y cuéntalo.

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Coro de Emociones
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Mayte Ciriza | 16-02-2005 | 5:23| 0

La tarde de aquel domingo en que mi santo les dijo a nuestros hijos (de catorce, diez y siete años) que se venían con nosotros al cine a ver Los chicos del coro, ellos también, sí, también, los tres protestaron lo que no está escrito, con la cantidad de películas -bazofia- que podíamos ir a ver. Además de descubrirse como grandes críticos cinematográficos, se acordaron al instante de un montón de deberes pendientes (un segundo antes, su padre y yo habíamos acabado de repasar con los tres las tareas de la semana siguiente).
A medida que entrábamos en el cine y no digo ya en la sala, las protestas iban arreciando. Una vez empezada la sesión, les vi concentrados y entusiasmados como nunca con la película. Les encantó. Disfrutaron, disfruté, como pocas veces en el cine.
A un apartado internado de la campiña de Lyon para chicos problemáticos, durante la Francia de 1949, llega un profesor de música de mediana edad que, tras superar los prejuicios de los profesores sobre sus alumnos y un sistema represivo de educación, logra montar un coro entre los chicos, lo que transformará sus vidas para siempre.
¿Por qué es tan extraordinaria? Su positiva y esperanzada visión de la vida, el deseo de sacar lo mejor de uno mismo, contagia a los espectadores y sencillamente creo que nos hace un poco mejores. Todo ello lejos del cine sórdido y fatalista o de la mala educación de alguna película reciente.
Hay que dar la oportunidad a nuestros jóvenes de acceder a una cultura de valores, de que puedan disfrutar de otras películas, lecturas o discos, de otros productos culturales. Sin duda, no les debemos condenar a la resignación de no poder elegir más que Crónicas Marcianas, Gran Hermano y demás telebasura. En un mundo tan competitivo como éste, la película conecta con la gente porque propone otros valores como lo solidario, la sensibilidad y el afán de superación. Y, afortunadamente, esta película está arrasando.
La semana pasada mis hijos compraron el cedé de la banda sonora de Los chicos del coro por su cuenta y poniendo dinero de sus pagas. No me extraña que sea número uno en ventas, la música es deliciosa. Si no has visto la película, querido lector, aún puedes verla en algún cine de La Rioja. No te olvides, me lo agradecerás.

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