La Rioja
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Buen gusto
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Mayte Ciriza | 28-09-2017 | 16:59| 0

Están en la esquina de la zona del Palacio de los Deportes con la rotonda de la circunvalación. Se sientan en grupo en sillas de camping, con su flamante chándal y gorras de béisbol, con las puertas abiertas de los coches tuneados, muchos con alerón, de los que sale a todo volumen música electrónica. Algunos grupos llevan también la mesa de camping y ahí meriendan o juegan a las cartas. ¿Qué placer pueden encontrarle a hacer esto junto a la circunvalación, bajo el ruido incesante del tráfico? Tan jóvenes y ya ejerciendo de macarras urbanos.

El verano es una época muy propicia para la horterada. En las ciudades, en los pueblos, en la playa, es como si hubiera una invasión de horteras. En realidad son los mismos que vemos durante el resto del año, pero ahora, sin los corsés del trabajo, sin la protección de las convenciones del día a día, se deja al descubierto el verdadero yo y aflora lo cutre que anida dentro de tantos.

La camiseta de tirantes con la riñonera, calcetines con sandalias, el bañador turbo (marcando paquete), las terrazas de garitos cutres llenas de gente devorando a voz en grito comida de plástico en sillas de propaganda, mientras suenan pasados éxitos del verano…

La vulgaridad avanza, no tiene fronteras, ni ideología. Ahí tenemos a Maduro y a Trump, dos tipos que coinciden en su ostentación de la vulgaridad, cada uno a su manera (los populismos son la exaltación del mal gusto). Tampoco tiene clases sociales ni sexo, porque puedes ver tanto al tipo que se baja del flamante todo-terreno-último-modelo a comprar la barra de pan en el supermercado con la camiseta de tirantes, sus buenas cadenas de oro al cuello y el anillo de sello, como a la rubia platino que se exhibe con su churri por el paseo marítimo con el top de leopardo enseñando el ombligo con piercing y zapatos de inverosímil tacón brillante.

No tiene nada que ver con el pijerío. En una austera aldea de una carretera secundaria de Galicia, he visto este verano lo más auténtico y elegante en aquella pareja de ancianos que nos ayudaron a encontrar la tasca que nos había recomendado Manolo el gallego. La sencilla elegancia de lo auténtico.

A la lujuria, pereza, gula, ira, envidia, avaricia y soberbia –los siete pecados capitales- habría que añadir uno más, la vulgaridad. En una sociedad que hace ostentación de lo cutre, de lo hortera, de lo basto, de lo kitch (la gran educadora de la sociedad, la televisión, está plagada de todo ello), es importante cultivar la sensibilidad. Si la gente es más sensible, es también más educada a la hora de pedir las cosas por favor, de no molestar al vecino con ruidos o de no invadir el espacio de otros. Hay que reivindicar una cierta armonía y enseñar a apreciar la belleza, la autenticidad, en fin, eso que llamamos buen gusto.

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Prestar atención
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Mayte Ciriza | 28-09-2017 | 16:54| 0

Llevo un buen rato intentando empezar este artículo, pero me han entrado varios guasaps que he contestado, ya de paso he navegado en larioja.com para leer las últimas noticias y he escrito un par de tuits. Vamos, que llevo media hora y todavía no he escrito una sola línea. ¿Por qué nos cuesta tanto concentrarnos?

El consuelo es que no solo me pasa a mí, esto le pasa a todo el mundo. Es algo que vemos cada día, en las conferencias, en los actos, siempre hay asistentes que están jugueteando con el móvil sin prestar atención a lo que se está contando o sencillamente en la inopia, pensando vete tú a saber en qué.

¿Es verdad que cada vez somos capaces de concentrarnos durante menos tiempo? Yo creo que no, pero es cierto que cada vez hay más estímulos externos y cuesta focalizar la atención en una sola tarea. Estamos sometidos a un bombardeo de distracciones digitales y atendemos tanto a la pantalla del teléfono móvil, que parece que no somos capaces de concentrarnos en todo lo demás. Y, además, no solo tenemos todo este ruido exterior, sino que también tenemos nuestro propio ruido interior, es decir, nuestras preocupaciones y problemas, que nos asaltan cuando intentamos concentrarnos.

Hay un meme muy ilustrativo al respecto, de los de “¿qué queremos?”. A la pregunta “¿qué queremos?”, contestan: “¡un remedio para el déficit de atención!”, y a la siguiente pregunta de “¿y cuándo lo queremos?”, replican: “¡mira, un perro!”. Es uno de los problemas a los que nos enfrentamos: prestar atención. Da la impresión de que cada vez nos acostumbramos más a estar ausentes del presente.

Como señala el psicólogo Daniel Goleman, “la atención es un músculo que se debe entrenar”. Hay buenas técnicas para mejorar la atención plena, para conseguir lo que se llama “Mindfulness”, es decir, combatir las distracciones y concentrarse en lo que se está haciendo, en el aquí y el ahora. El cerebro no es multitarea, solo podemos concentrarnos en una cosa a la vez. Aunque también es verdad que la atención que le prestamos a una tarea está relacionada con la atención que requiere esta tarea, es decir, no es lo mismo operar a corazón abierto que poner una tirita.

No prestar atención puede tener consecuencias muy graves, como la semana pasada en el metro de Roma, cuando una mujer quedó atrapada en el último vagón del metro y fue arrastrada por todo el andén, porque el conductor iba comiendo en la cabina, se despistó y no prestó atención. Hace años cantaba Radio Futura en “Escuela de calor”: “vas por ahí sin prestar atención, y cae sobre ti una maldición”. Por eso, en la vida hay que estar a lo que se está y no distraerse. Si has llegado al final de este artículo es que he conseguido, y te lo agradezco, que durante estos minutos me hayas prestado atención.

 

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Despacito
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Mayte Ciriza | 28-09-2017 | 16:39| 0

“Una vieja y un viejo van p’Albacete, van p’Albaceteee… Y en mitad del camino va y se la mete, va y se meteee. La mano en el bolsillo y saca un billete, saca un billeteee…” Aún recuerdo la letra chabacana de aquella canción del verano de hace mil años. Canciones soeces de este tipo las sufrimos a menudo, pero una cosa son canciones cutres como esta y otra las que hacen apología del machismo y de la violencia hacia las mujeres.

No creo que ahora haya más canciones de este segundo tipo, pero prestamos más atención y estamos más vigilantes ante este machismo con ritmo pegadizo. La polémica ha surgido por la propuesta del Instituto Vasco de la Mujer que ha sugerido una lista de canciones en Spotify “libres de violencia sexista” para el verano, la época por excelencia de las fiestas, en las que tan presente está la música. ¿En qué pueblo no hay una fiesta con verbena estos meses?

En esa lista no se incluyen algunas de las que más están sonando este año, como “Despacito” de Luis Fonsi y Daddy Yankee, “Súbeme la radio” de Enrique Iglesias, o “Me enamoré” de Shakira. A partir de aquí, han sido muchos los que han interpretado esto como un veto o un intento de prohibición, pero no es así. Lo que el Instituto Vasco de la Mujer propone son canciones que no tienen un contenido sexual degradante para las mujeres y que defienden su capacidad de decisión. Por cierto, que esas tres canciones son sensuales, sí, pero las letras no tienen contenidos que inciten al machismo, no sé por qué no las han incluido. Más allá de las canciones de la lista, lo importante es este debate.

La música es una fuente de culturización y de educación, especialmente para los más jóvenes. Bajo esos ritmos pegadizos y divertidos que escuchamos se esconden muchas veces, demasiadas veces, mensajes que degradan a la mujer, que la presentan como sumisa y a las órdenes del macho alfa.

Lo peor de todo es que los jóvenes no sólo están reproduciendo conductas discriminatorias, que pensábamos superadas, sino que entre ellos el machismo y la violencia de género están aumentando. Por desgracia, las leyes contra la violencia machista no implican su erradicación. Y un ejemplo lo tenemos en las letras de algunas de las canciones que triunfan.

El cantante colombiano Maluma, uno de los reyes del reguetón, con millones de reproducciones de sus vídeos y millones de seguidores en las redes, en su canción “Cuatro Babys”, canta: “estoy enamorado de cuatro babies/siempre me dan lo que quiero/chingan cuando yo les digo/ninguna me pone pero”. El famoso rapero Eminem, también con millones de seguidores en todo el mundo, en uno de sus más conocidos raps, dice: “Puta, tienes que salir corriendo…Y hacerme el desayuno, perra, eso es un requisito previo”. Rap y reguetón, dos géneros en los que el machismo está muy presente.

No se trata de que las canciones no tengan contenido sexual (esto no es Arabia Saudí, afortunadamente), pero desde luego se trata de que no tengan un contenido degradante para las mujeres, que no las presenten como un trofeo para los hombres, que no aparezcan como sumisas ante los machos. Y en esto no habría que ir despacito.

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Agosto
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Mayte Ciriza | 28-09-2017 | 16:20| 0

Los primeros días de agosto te despiertas a la misma hora, aunque no pusiste el despertador la noche anterior. Te despiertas, pero te quedas en la cama, remoloneando, un par de horas más. Vacaciones es eso, es no tener que levantarse a las 6 de la mañana, es cambiar el orden en que haces las cosas cada día. Es escaparte de la tiranía de la rutina, de los horarios fijos, del despacho, de las reuniones, de tener que leer y contestar correos electrónicos, es poder olvidarse de la esclavitud del móvil, es poder tener tiempo libre para no hacer nada

Pues sí, yo estoy a favor de las vacaciones, son muy necesarias. Da igual adonde vayas, lo importante es desconectar. Desconectar para reconectar después. Es una manera de ser más eficaz en el trabajo, porque si no descansas no rindes. Y para recargar las pilas y sentirnos mejor, hay que dedicar tiempo a uno mismo. Aunque siempre hay quienes les cuesta cogerse tiempo libre, los que son adictos al trabajo, los que se creen insustituibles, a los que les estresa romper la rutina.

Conviene no hacerse demasiados planes, las mejores vacaciones son las que no tienen grandes expectativas ni agendas que nos estresen de antemano. No siempre es lo mismo hacer turismo y tener vacaciones, porque algunos lo que hacen es sustituir un agotamiento por otro, el del trabajo por el de las vacaciones. Por eso, en las vacaciones no hay que imponerse una agenda intensa, hay que evitar demasiados desplazamientos, demasiadas visitas, demasiadas actividades. Ya lo escribió Lao-Tse hace dos y mil pico años: “un buen viajero no tiene planes fijos ni tampoco la intención de llegar”.

Hay una variante interesante que es la de coger las vacaciones en otro mes y quedarse a trabajar en agosto, aprovechando que la mayor parte de los jefes están de vacaciones este mes, y así no tienen la presión de tenerlo encima. Y además pueden disfrutar de la ciudad sin gente, sin prisas, sin colas, sin problemas de aparcamiento. Y se van de vacaciones en septiembre, cuando todos volvemos.

También hay quien prefiere quedarse en casa en vacaciones, o no se puede permitirse salir, lo que es peor. Pero nada como cambiar de paisajes y respirar otros aires, nada como salir del entorno habitual. Hay que disfrutar las vacaciones todo lo que se pueda y aprender a valorar la tranquilidad de no hacer nada. Después de tantos meses, del largo invierno, después del curso tan intenso, después de tantas horas de trabajo…felices vacaciones. ¡Por fin!, ha llegado agosto.

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Cansos
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Mayte Ciriza | 05-07-2017 | 19:57| 0

Se plantó en el despacho sin que hubiéramos quedado, en qué hora le dije que sí, que tenía 5 minutos, y le pregunté: ¿qué tal todo? Ahí empezó la retahíla de todos sus males: empezó a hablarme de su exmujer, de sus hijos y hasta de los problemas con los vecinos. Hablaba sin parar, no veía el momento en que parase para respirar, levantarme inmediatamente y decirle que tenía una reunión urgentísima a la que no podía llegar tarde.

Uno de los personajes más divertidos de José Mota es “el cansino histórico”, que aparece en todas las épocas y que cuando coincide con un personaje famoso del momento, comienza a elogiarle, a pedirle autógrafos y a invitarle a algo. El personaje famoso, que tiene prisa, se niega y el otro empieza a insultarle.

Hay muchas palabras para denominar a los pesados: plomo, plasta, ladrillo, pelmazo, coñazo, aburrido, cargante, pelma, petardo, palizas…  Pero la que más me gusta para definirlos es nuestro riojanismo “canso”. Los cansos o cansinos no solo están ahí desde el principio de los tiempos, en todas las épocas, como el personaje de Mota, sino que no tienen edad, ni sexo, ni clase social, ni ideología -los hay de derechas y de izquierdas-. Están en todos los lados y en todas las estaciones del año, aunque en verano les cunde más. Estás tan tranquila en la piscina o en la playa y se acercan de forma inmisericorde a darte la chapa, mientras intentas leer o echarte una cabezada. Si hay algo transversal en nuestra sociedad son los cansos.

Cada día hay que lidiar con ellos: en el trabajo, en la familia, en la calle… No se ponen en el lugar del otro y no se dan cuenta de que están molestando, incomodando o incluso resultando desagradables. Al pelmazo, en general, se le ve venir, y hay que estar prevenido para que no te dé la paliza. Lo malo es que todos en algún momento acabamos siendo cargantes para otros.

Además de en la vida real, están también en la vida virtual. Las redes son el paraíso de los cansos. Están los que meten unas chapas infinitas en Facebook, los que se pasan el día retuiteando de todo, los que no paran de enviar vídeos, fotos o larguísimos mensajes de texto a todos los grupos de guasap y encima preguntan qué te ha parecido.

Hay muchos tipos de plastas: los que están todo el día quejándose, siempre les duele algo; los monotemáticos, que solo saben hablar de una cosa; los que solo hablan de sí mismos; los de los chistes malos o inoportunos; los profundos, siempre con el sentimiento trágico de la vida; los sosos por naturaleza; los pedantes, que solo se escuchan a sí mismos…

Invaden nuestra intimidad, se comportan de una manera egoísta, no respetan tu trabajo ni tu descanso, te hacen perder el tiempo y la paciencia, te pueden llegar a amargar y son insufribles. En fin, uno de los secretos de la felicidad es evitar a los cansos.

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Tanto monta, monta tanto
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Mayte Ciriza | 05-07-2017 | 19:50| 0

Sus apellidos eran Nito del Bosque. Hasta ahí todo bien, pero los padres decidieron ponerle de nombre Elena, y claro, todo seguido queda Elena Nito del Bosque, ¿en qué pensaban esos padres? Me pregunto si iba a clase con Francisco Lorín Colorado, que manda narices.

En otro caso, los padres le pusieron de nombre Perfecto a un niño cuyo primer apellido era Melón, Perfecto Melón. ¿Qué se les pasaba por la cabeza a los que pusieron a su hija Azucena si los apellidos eran Flor del Valle? Aún recuerdo la mañana en que Carlos Herrera entrevistaba a la zaragozana Luz Cuesta Mogollón.

Por diversión, por hacer una broma (maldita la gracia para la criatura)  o sin darse cuenta. De este último caso, he conocido personalmente a unos padres que le pusieron a su hija de nombre Noa, sin caer en que el apellido del padre es Larreina. Noa Larreina se llama su hija. Todo el mundo cuando conoce a Juan piensa que es profundamente republicano, y de eso nada

¿Tampoco se dieron cuenta los padres de Miren de que su primer apellido era Amiano? Miren Amiano se llama la chica.¿Eran unos cachondos o unos despistados el matrimonio Llando Siempre para ponerle a su hijo Rodolfo? Rodolfo Llando Siempre. Por no hablar del Sr. Melo que puso a su hija Débora: Débora Melo. Un médico contaba con un día cómo sus profesores en la facultad le convencieron para que se especializara en urología aunque él quería ser pediatra. Se apellida Pollato. Es el Dr. Pollato, urólogo.

Pues todo esto se puede acabar a partir del 30 de junio. Desde esa fecha los padres no sólo tendrán que decidir el nombre de su recién nacido sino también el orden de los apellidos. En caso de que no hay acuerdo el funcionario responsable del Registro Civil “acordará el orden de los apellidos atendiendo al interés superior del menor”. ¡Quién iba a decirles a los responsables del Registro Civil que su trabajo iba a ser tan creativo!

Así algunos no tendrán que pasarse la vida dando explicaciones sobre lo cachondos mentales que eran sus padres. Imagino que muchos elegirán tener como primer apellido otro distinto a García, López o  Martínez. Tres millones de españoles tienen como primer o segundo apellido García. Por cierto, que en Cataluña y en el País Vasco los apellidos más comunes son precisamente esos. Hace años arrasó en España la película “Ocho apellidos vascos”. Es inolvidable la escena en que Dani Rovira improvisa su pedigrí vasco antes su futuro vasco: Gabilondo, Urdangarín, Zubizarreta, Arguiñano, Igartiuru, Erentxun, Otegui y… Clemente.

Más allá de anécdotas, más allá de los apellidos que juntos resultan curiosos o divertidos, es una cosa muy seria y un avance en la igualdad entre mujeres y hombres que haya que elegir el orden de los apellidos de los hijos. Aunque la tradición va a pesar, parece que al menos en cuestión de apellidos va a ser verdad que tanto monta, monta tanto.0

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Sin alternativa
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Mayte Ciriza | 05-07-2017 | 19:46| 0

Francesco, de siete años, murió hace diez días al noreste de Italia, cerca de Pésaro, por las complicaciones de una otitis que los padres decidieron tratar con preparados homeopáticos en lugar de con antibióticos. Después de la muerte del pequeño se ha sabido que sus padres (que tienen también otros dos hijos menores de edad) no le daban antibióticos nunca, y cuando estaba enfermo lo llevaban a lo que los medios denominan un “médico homeopático” (esto es una contradicción, porque o es médico o es homeopático). La justicia italiana investiga por homicidio involuntario a los padres y al médico, llamado Massimiliano Mecozzi, por cierto, desaparecido.

Hace unas semanas cientos de farmacéuticos se movilizaron contra el “engaño” de la homeopatía y solicitaron a las autoridades que no la consideren medicamento. La homeopatía no tiene ninguna base científica, nunca ha curado a nadie y únicamente tiene un efecto placebo, pero se vende en las farmacias como si fuera un medicamento, dejando, claro, pingües beneficios. El problema es cuando se abandona la medicina para echarse en manos de falsas ciencias como la homeopatía.

¡Y Si solo fuera este el único tratamiento sin base! Dietas milagrosas para perder peso en diez días y sin esfuerzo hasta cápsulas mágicas, de hecho desde que tecleé en internet “dietas milagrosas” me aparece el anuncio de “una cápsula que elimina el 3% de tu grasa abdominal y para siempre”. Pero nada comparable a las pastillas y pócimas “naturales” para aumentar el vigor sexual y que no tienen realmente ningún efecto una vez analizadas.

Los calvos son un objetivo muy preciado para estos nuevos charlatanes de feria, hay todo tipo de productos pseudocientíficos para evitar la caída del cabello en los hombres. ¡Pero si han llegado a estar de moda las pulseras que cargan de energía positiva a quien las lleva! y no hace tanto de esto. Hay también gotas para acabar con las ojeras. Y todo ello “de venta en farmacias”.

Otro capítulo son los colchones que te aseguran un descanso reparador y la cura de los dolores de espalda. Una buena almohada siempre es conveniente para dormir mejor, pero de ahí a que te quiten el dolor de cabeza o acaben con las migrañas hay una diferencia, la de la verdad y la mentira.

Y por si todo esto fuera poco, también se venden, y cada vez más, sí, tratamientos naturales para curar el cáncer: “con la fruta y las hojas de la guanábana de forma natural, 10.000 veces mejor que la quimioterapia y para curar más de 12 tipos de cáncer”. Pero esto no es una broma, juegan con la desesperación de mucha gente, les estafan y ponen sus vidas en juego. Cada vez que escucho hablar de alternativas a la medicina me echo a temblar, ¿de qué timo estarán hablando? Y es que para curar una enfermedad, la medicina es la única alternativa.

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Amarga venganza
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Mayte Ciriza | 05-07-2017 | 19:41| 0

Entró al correo electrónico de su exnovia y envió a todos sus contactos una fotografía en la que ella aparecía practicando sexo con él, como represalia por haber puesto fin a la relación que mantenían. Añadió también el teléfono y un texto en el que invitaba a todos los receptores a que la llamaran para tener sexo oral. El juicio contra el subinspector de la Guardia Urbana de Barcelona por esta pornovenganza contra su expareja y también policía ha comenzado hace unas semanas y tanto la fiscalía como la acusación particular piden tres años de cárcel por un delito contra la intimidad y dos por un delito contra la integridad moral.

Por desgracia, estos casos están a la orden del día, ahora facilitados por las nuevas tecnologías, pero el sentimiento que los anima existe desde que el mundo es mundo. El vengador justiciero es un tópico del cine y de la literatura, y además fascina a espectadores y lectores: nos encanta que el malo sufra y reciba su castigo. ¿Quién no ha disfrutado con “El conde de Montecristo” de Dumas, por no hablar de tantas otras películas o novelas?

La venganza habita en el alma humana, pero aunque sea un detonante emocional muy poderoso, se vuelve en contra de quien la practica. Sin llegar a extremos como el caso de los policías de Barcelona, el día a día está lleno de pequeñas venganzas, de ajustes de cuentas. Todo el mundo, y de una forma muy particular la política, tiene cuentas pendientes, lo que pasa es que hay quien se las cobra y quien no.

Acumular odio, almacenar inquina, es una manera de envenenarse uno mismo. Aunque en un primer momento la venganza pueda calmar el resentimiento, ese deseo de revancha acaba intoxicando al vengador. El rencor acumulado hace que se recree en el agravio, que se quede rumiando la afrenta que cree haber recibido, y eso le impide pasar página y le quita la alegría de vivir. Además, lo peor de todo es que la venganza crea adicción.

La mejor manera de evitar el afán de venganza es olvidar, cosa que no es fácil y hay que esforzarse mucho en conseguirlo. Como decía Borges, tan citado por mi santo: “yo no hablo de venganzas ni perdones, el olvido es la única venganza y el único perdón”.

Si tu novia te ha dejado, si te han hecho una faena en el trabajo, si te han traicionado, el primer sentimiento puede ser desquitarse por ello. Pero la vendetta no te hace mejor. Las malas personas dejan que se cocine en su interior el afán de resentimiento y, aunque crean sentir el sabor dulce de la revancha, en realidad si hay algo que deja un poso amargo es la venganza.

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No me aburro
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Mayte Ciriza | 11-05-2017 | 17:01| 0

Me tocó al lado el más soso y aburrido de toda la mesa. Dos horas de cena de trabajo que se me hicieron interminables. No veía el momento de quitármelo de encima. Solo sabía hablar de temas laborales, como si no hubiéramos tenido bastante ya con la reunión de varias horas. Además, lo que decía no tenía ningún interés y, para colmo, era de esos que lo repite todo dos veces con el mismo tono y sin ninguna gracia. Una cena soporífera. Por eso son mucho mejor las cenas de pie, porque así puedes escabullirte de los aburridos. Como decía Groucho Marx, “en las fiestas no te sientes jamás, puede sentarse a tu lado alguien aburrido”.
Hay personas con un auténtico talento para aburrir a los demás. En el día a día los tenemos a cada paso y hay que hacer lo posible para identificarlos y evitarlos. Como muchas veces no te queda más remedio que aguantarlos, hay que aprovechar los ratos de ocio que cada uno tiene para estar con quien te lo pasas bien, te diviertes y estás a gusto.
El aburrimiento se produce cuando crees que no haces lo que quieres y haces lo que no quieres. No está mal aburrirse alguna vez, el problema es cuando el aburrimiento es algo habitual, porque aburrirse es malo. En una época en la que hay tantos estímulos externos y tantas posibilidades de hacer montones de cosas, no hay excusas para aburrirse.
Una persona aburrida, además, pierde concentración, pierde motivación y su actividad cerebral disminuye. Leía este domingo en la prensa que, según una encuesta del Instituto Gallup, entre los años 2006 a 2016 nada menos que un 43% de los españoles aseguran no haber hecho nada interesante el día anterior (un 47% en todo el mundo). Lo que da la razón al escritor Isaac Asimov, que en 1964 escribió que el “aburrimiento se convertirá en la principal enfermedad de nuestra época hasta tener consecuencias mentales, emocionales y sociológicas”.
Se ha demostrado que el aburrimiento reduce la esperanza de vida. En un estudio de unos profesores de la University College de Londres, hecho con funcionarios de mediana edad, se llegó a la conclusión de que una vida con demasiado aburrimiento puede acabar con cualquiera, que cuanto más aburridos son tu vida y tu trabajo, más probabilidades tienes de morir antes de tiempo. Según la investigación, los funcionarios que declararon sentirse más aburridos en su trabajo tenían un 37% más de probabilidades de fallecer en la década siguiente. Vamos, que se cumple literalmente, según la investigación, el sentido de la frase “morir de aburrimiento”. Hay que disfrutar con el trabajo, con los amigos, con el ocio. Hay que matar al aburrimiento antes de que el aburrimiento nos mate a nosotros. Tenemos que hacer todo lo posible para no aburrirnos, para poder decir cada día, “no me aburro”.

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¡Qué decepción!
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Mayte Ciriza | 27-04-2017 | 19:00| 0

No se lo esperaba; después de tanto tiempo de trato diario y fluido, de trabajar codo con codo, de contarse sus vidas, sus alegrías y sus penas, lo que menos se esperaba Patricia era que su amiga y compañera de trabajo iba a dejarla en la estacada por un miserable aumento de sueldo. Mientras me lo contaba, entre lágrimas, no dejaba de repetir: “no me lo puede creer, de quien menos me lo esperaba, ¡qué decepción!”.
En esta época en la que un día sí y otro también salen a la luz casos de corrupción, escuchamos más de una vez a propósito de los corruptos, por parte de sus compañeros de partido, “no me lo puedo creer, qué decepción”. Todos los ciudadanos nos sentimos más que decepcionados, hartos y asqueados por la corrupción de aquellos en quienes se depositó la confianza en forma de voto para gestionar lo que es de todos.
Pero más allá de esta época de decepción política, ¿quién no ha experimentado alguna vez ese nudo en el estómago, esa misma tristeza al darnos cuenta de que la persona en la que confiábamos nos ha traicionado? Cuando esperamos demasiado de los demás, cuando no somos realistas, es cuando surgen la frustración y el dolor. Nos decepcionamos porque nos creamos expectativas y porque no nos relacionamos con las personas que nos rodean tal y como son, sino como nos gustaría que fuesen. Claro, que es muy fácil eso de decir que no se tengan expectativas, pero, ¿qué es la vida sino la gestión de las esperanzas?
En la vida es inevitable que nos decepcionen y decepcionar. Pero es fundamental que eso no nos lleve a la desconfianza, nunca hay que generalizar. Si lo hacemos, podemos pasar a una relación paranoica con los que nos rodean. El que se haya sufrido un desengaño no quiere decir que vaya a pasar siempre. Todo el mundo se va a sentir traicionado, engañado o decepcionado alguna vez en su vida.
La mayoría de las decepciones se producen por las distintas escalas de valores que tenemos. Lo más importante para no sufrir tantas es evitar que tus expectativas dependan de otros, se trata de que, en la medida de lo posible, dependan de ti mismo. Hay que aceptar que los que consideramos nuestros amigos no tienen por qué hacer lo que nos gustaría que hiciesen.
Cuando en la vida te sientes desilusionado, lo importante es sobreponerse, aceptar las cosas como son, y a la vez tener el coraje de seguir adelante. Hay veces en que la frustración es fruto de darse cuenta del autoengaño en el que uno ha vivido respecto a una relación. Resulta que esa persona no es como pensábamos que era. Y es entonces cuando aparece ese sentimiento inevitable, como la vida misma, y pensamos ¡qué decepción!

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