La Rioja
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Cuando huele a podrido
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María Antonia San Felipe | 20-01-2018 | 08:00| 0

correa¿Qué hacer cuando huele a podrido? La respuesta es sencilla, se cogen las manzanas dañadas y se tiran a la basura. Si esta sencilla operación no se hace con rapidez el tiempo, que es un experto destructor de la materia orgánica, y los líquidos putrefactos emitirán un olor inconfundible que obligará a tirar todo el cesto al contenedor. Después conviene lavar bien el cubo y echarle, como se dice en esta tierra, un buen chorrotón de lejía. Así ocurre en la vida pero en política no actuar como enseña el sentido común deja en el aire una evidencia que huele no a desidia, sino a culpabilidad.
Me refiero, claro está, a esa corrupción que durante la interminable historia del procés catalán ha quedado oculta para satisfacción de los implicados. El independentismo ha sido una bendición para algunos, aunque ninguno de ambos problemas ha terminado. Hay cosas que tienden al infinito, que ya nos lo advirtió Einstein, respecto de la dimensión de la estupidez humana. Constituido el Parlament queda en el aire la pretendida investidura de Puigdemont que nos dará todavía muchos días de verbena.
La sentencia por el saqueo del Palau de la Música ha confirmado que Convergencia, el partido de Jordi Pujol y Artur Mas, se financió ilegalmente. El expolio se ha cifrado en más de 23 millones de euros y el peaje ascendía no al 3%, como se creía, sino al 4% que se repartía entre Convergencia (2,5%) y 1,5% para los intermediarios. Es una de las razones por las que Artur Mas pasó del catalanismo al independentismo y de Convergencia al PDCat, ya se sabe que las banderas también sirven para tapar vergüenzas de sinvergüenzas. Ahora Mas anuncia que se va, que esta sentencia es excesiva, que su tesorero era una persona tan honorable como Pujol y que Convergencia ya no existe y tra-la-rá, la-rá. Vamos que como siempre nadie sabe nada pero el dinero circulaba, las mordidas se cobraban y todos eran felices culpando a España de robarles.
En el resto de España el tráfico de sobres tenía un circuito parecido. Enero ha puesto ante nuestras narices el cesto de la fruta del PP en avanzado estado de putrefacción. Quisieron convertir el caso Gürtel en una conspiración urdida contra el PP, negaron lo que era evidente y el tiempo, implacable, ha desenterrado un pasado negro, como el dinero que circulaba por negras manos. Ahora Francisco Correa, tras afinar las cuerdas vocales en la cárcel, se ha puesto a cantar y sus socios, Pablo Crespo y Álvaro Perez “el bigotes”, no sabemos si se arrancarán por fandangos o por soleás. Veremos hasta donde llega la trama. La otra bomba a punto de estallar la ha activado el constructor implicado en la trama Púnica, David Marjaliza, que ha confirmado en la Audiencia Nacional que tanto él como Francisco Granados, entonces consejero de Transportes de Esperanza Aguirre y el empresario Javier López Madrid, se repartieron 3,6 millones de euros por la adjudicación de obras del Metro de Madrid. Hay más, muchos más, tendiendo a infinito, sin olvidar, porque pasará a la historia, el tono chulesco y prepotente de Rodrigo Rato en la comisión sobre la estafa de Bankia cuyo rescate milmilonario todavía pesa sobre nuestras espaldas.
¡Qué repugnancia produce todo! Durante esta injusta crisis hemos realizado un acelerado máster en tipologías de sinvergüenzas, estafadores y vividores del erario público en cuyos ámbitos de actuación la fiesta no terminaba nunca (Ricardo Costa, dixit). Nos han engañado, nos han mentido e insultado y todavía pretenden nuestra comprensión y nuestro voto. Rajoy no debió ser candidato, no asumió que el pasado siempre regresa. Desde Moncloa, el indolente estratega contempla ante sí dos mapas complicados: Cataluña y la corrupción, dos inmensos errores que lastran su futuro y el nuestro.

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¡Busquen a los culpables!
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María Antonia San Felipe | 10-01-2018 | 22:34| 2

autopista-nieveDicen que año de nieves, año de bienes. Veremos que nos deparan estas nevadas. De momento, el fenómeno atmosférico ha tenido la virtud de resucitar un elemento peculiar de la política española: la irresponsabilidad.

Durante el temporal de nieve de la noche de Reyes, en la autopista AP-6, a su paso por Segovia, más de 3.000 vehículos quedaron atrapados durante casi 20 horas. Las explicaciones dadas por el director general de Tráfico, Gregorio Serrano, han traído a mi mente el episodio final de la película Casablanca cuando, después de que Rick (Humphrey Bogart) dispare contra Strasser, el capitán Renault (Claude Rains) grita a los gendarmes: -Han matado al mayor Strasser. Arresten a los sospechosos habituales.

Digamos que, ante la magnitud de la improvisación y la evidente falta de coordinación, el gobierno se vio obligado a dar explicaciones y no encontrando ninguna más allá de su incompetencia se puso a buscar culpables, por supuesto, lejos de la esfera gubernamental.  En este país cuando hay un problema no se corre a buscar soluciones sino culpables: ¡que los arresten! Es muy tranquilizador para las conciencias de los esforzados gobernantes tener alguien hacia quien orientar las iras de los afectados, todo vale antes que asumir errores y mucho menos responsabilidades.

Impregnado de esta filosofía, el director general Gregorio Serrano se puso a buscar sospechosos. Primero pensó en culpar a la nieve. Desde el sofá de su casa, saboreando el roscón de Reyes, se percató de que teniendo el gobierno a su disposición la Agencia Estatal de Meteorología y estando obligados a conocer sus previsiones, solo podía culpar parcialmente al fenómeno atmosférico. Escuchándole uno podía pensar que había nevado en agosto y no en enero. Así que añadió nuevos sospechosos a la lista de culpables: los ciudadanos. ¡A quién se le ocurre! salir a la carretera como locos para volver a casa el día de Reyes con la intención de trabajar al día siguiente, llenar las autopistas sin consultar, sin cadenas, todos de repente y al mismo tiempo, ¡cómo si no hubiera más días en el año para circular! Ante las protestas por los peregrinos argumentos, el director encontró una sutileza legal que le pareció incontestable: la concesionaria. Así ministros y directores generales culparon a Iberpistas del caos y anunciaron rápidamente la apertura de un expediente informativo (largo me lo fiáis) ya que es la empresa quien debe organizar los operativos, explicó el director general. Se olvida tan ilustre mandamás de que la infraestructura es propiedad del Estado y la obligación de controlar al adjudicatario es del gobierno y no del maestro Armero. Claro que él estaba en Sevilla, que ya se sabe que es una maravilla.

En definitiva, a contracorriente y haciendo gala de una chulería insultante, marca de la casa, el señor Serrano siguió repartiendo culpas y eludiendo responsabilidades minusvalorando la inteligencia de los ciudadanos desde la prepotencia que gastan desde el gobierno. ¡Qué habilidad para poner siempre el foco en lo accesorio y jamás en lo importante! Este señor debió ser cesado el lunes cuando los conductores de las quitanieves y de los servicios de emergencia llegaban a casa por no estar al pie del cañón y por eludir ejercer la responsabilidad que el cargo le confiere. Éste es solo un ejemplo de lo que ocurre en este país en el que nadie paga por los errores que comete. La factura siempre les es ajena, casi siempre es nuestra. Lo sorprendente es que nos hemos resignado, esa es la cuestión.

Gobernar es difícil pero el cargo se asume libremente para buscar soluciones a los problemas de la gente. Lo que dignifica al gobernante no solo es su capacidad para resolverlos sino la valentía de decir la verdad cuando se mete la pata. Como en este país nadie asume las consecuencias de sus actos hay un batallón de dirigentes políticos, encaramados a sus puestos, que lavan su mala conciencia perdiendo el tiempo en la búsqueda de culpables para ocultar que carecen de soluciones.

bogart
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La maté porque era mía
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María Antonia San Felipe | 06-01-2018 | 07:47| 0

mujeres-asesinadasLo normal es aquello a lo que te acostumbras, señala Margaret Atwood en El cuento de la criada y eso es lo que me asusta al comenzar este nuevo año, que nos acostumbremos a considerar la violencia contra las mujeres como parte consustancial de la vida contra la que es imposible luchar. Por eso temo que se banalice el dolor de las víctimas, temo que no seamos capaces de discernir entre el sensacionalismo y la verdad, temo que nos perdamos en la hipocresía para eludir nuestra propia responsabilidad. Me asusta que sucumbamos a la resignación y nos acostumbremos a considerar normal lo intolerable.

Se habla mucho del pacto de estado contra la violencia de género pero todo suena a propaganda que oculta la carencia de medios reales para acometer no un problema sino un drama. Este año han muerto a manos de maltratadores 48 mujeres y 8 niños, para castigar a sus madres. Solo con lamentos y condenas no se erradica el problema, hace falta continuar luchando en varios frentes y para eso hacen falta recursos en educación, en atención social especializada y en instrumentos de protección de las víctimas que denuncian. Una de las últimas jóvenes asesinadas fue secuestrada por su asesino cuando no tenía protección policial, pero el fallo no es de la policía sino de la escasez de efectivos y de medios para estas tareas. Durante años este país tuvo, desgraciadamente, una legión de guardaespaldas para proteger a las potenciales víctimas de ETA, supongo que incluso en estos tiempos podemos permitirnos un mayor grado de amparo a quienes ya tienen órdenes de alejamiento. Estamos ante un problema de primer orden. Entre 2007 y 2017 han asesinado a 713 mujeres, una cifra que debe mover a hacer algo más que lamentarse y guardar minutos de silencio.

Hay otro aspecto que también me asusta y es el papel que, tanto en negativo como en positivo, pueden tener los medios de comunicación. El caso de La Manada, esos “buenos hijos” que violaron colectivamente en Pamplona a una joven o el recientemente esclarecido caso de Diana Quer, deben mover a la reflexión. El sensacionalismo ha trivializado el carácter o las reacciones de las víctimas solo para conseguir minutos de programación. Sin ningún rigor se ha insinuado incluso la culpabilidad en lo que les había sucedido. Es terrible pero es así y mientras seguimos mirando la pantalla como si estuviéramos viendo una película de ficción. En realidad, también nosotros tenemos parte de culpa en fomentar maledicencias que abonan el machismo que persiste y persiste con una fortaleza milenaria. Debemos exigir rigor, esa debe ser nuestra misión.

Permítanme añadir que quienes creemos que la igualdad y la libertad de las mujeres debe ser sagrada no podemos dejar de congratularnos con esos pequeños gestos que nos demuestran que todavía queda esperanza. Anna Muzychuk, la joven ucraniana campeona mundial de ajedrez, se ha negado a competir en Arabia Saudí por las condiciones que imponen a las mujeres. Es un pequeño gesto pero es una gran gesta en un mundo tan competitivo y egoísta. Por eso espero que el lema machista por excelencia, “la maté porque era mía” se sustituya algún día por la amé porque era libre. Espero que los Reyes Magos, que son los padres de la patria, tengan a bien no romper esta carta a la esperanza.

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Campanadas
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María Antonia San Felipe | 30-12-2017 | 11:38| 0

chicas-banderasA punto de despedir el año y antes de que suenen las campanadas el ambiente ya huele a resaca, cuando abramos la puerta al 2018 la realidad nos dará la bienvenida. El tiempo vuela pero la realidad jamás salió corriendo, tratamos de olvidarla entre los vinos espumosos pero ella nos sonríe socarronamente desde la espera.

Pasaron las elecciones catalanas, cayeron los millones de euros, se repartieron las pedreas, nos comimos los langostinos y en Cataluña los canelones partidos en dos, dos mitades que se alejan entre ellas tanto como de nosotros. Dicen algunos que hemos vuelto a la casilla de salida, pero no, la realidad es que nada sigue igual. La gente está agotada, independentistas o unionistas, ya que al hacer balance del año todos han comprobado que en el camino han perdido a gran parte de sus amigos y con ellos la tranquilidad de compartir los pocos buenos momentos que nos regala la vida. Esto es lo que tienen las trincheras, aunque sean dialécticas, que el enemigo siempre tira a dar en el orgullo ajeno y cuesta reponerse de las lanzadas.

Es difícil aventurar qué va a ocurrir, nadie lo sabe, ni siquiera quienes han tejido por activa o por pasiva esta red de desencuentros. Creo que muchos pagarían por volver al pasado pero del pasado solo quedan los errores y nunca vienen con manual de instrucciones. Tampoco veo a nadie con voluntad de bajarse del burro para poder hablar sin hacer teatro. Las consecuencias letales de todo lo ocurrido van a ser palpables social y económicamente a partir de ahora. Los independentistas vuelven a sumar mayoría de escaños, aunque no de votos, pero ya saben que empecinarse no lleva a ninguna parte, eso ya está visto y comprobado. Esquerra, la CUP y los herederos de Convergencia no tienen otra causa en común que el sueño de la independencia y la lucha contra el ficticio estado opresor.

El cuento es muy viejo pero es como los cuentos antiguos, que da gusto escucharlos aunque uno se los sepa de memoria. Lo que ocurre es que además de soñar hay que comer, hay que vivir y hay que convivir, ese es el problema. La declaración unilateral de independencia no ha traído el paraíso, porque no ha sido reconocida por nadie. Era mentira desde el principio y los cuentacuentos lo sabían. Los secesionistas están fortalecidos en su fe y no han juzgado a Puigdemont, Junqueras y Forcadell por el fracaso ni por las mentiras sino por la esperanza que aun mantienen viva. Habrá que esperar a ver con qué grado de eficacia gestionan ahora el “éxito”  que proclaman. La suma de sus éxitos parciales no deja de estar teñida de amargura porque el triunfo de Ciudadanos, claro ganador de las elecciones, no les ha llenado de alegría porque saben que entre sus votantes también ha prendido otra esperanza, ya que en torno a ellos se ha posicionado mayoritariamente otra sensibilidad que no se sentía representada. El resto deberá reflexionar sobre la redefinición de su discurso y de su espacio electoral. El último de la fila, el PP no va a poder digerir fácilmente el descalabro sobre todo porque en tantos años de gobierno no ha sido capaz de ofrecer nada más allá de la invocación al cumplimiento de la ley.

Por cierto, es buen momento para hacer un poco de pedagogía democrática básica a unos y a otros. Ni a las causas judiciales abiertas por vulnerar la Constitución y el Estatut contra los independentistas ni a las instruidas por corrupción contra numerosos dirigentes del PP les dan carpetazo los resultados electorales. Seamos serios, o respetamos la división de poderes o luchamos porque la independencia judicial sea efectiva o la democracia habrá muerto de verdad y entonces si regresará la dictadura, la del ganador. No nos destruyamos como siempre en este país, ¡convivamos! No se sabe que va a pasar pero si nadie se baja del burro, el burro se cansará. Cuando suenen las doce campanadas queridos lectores, procuren disfrutar. Tarde o temprano ello parará.

Nota: Queridos lectores gracias por leerme. De todo corazón os deseo un buen año y que ¡la fuerza os acompañe! La vida ya la iremos afrontando como venga. Buen 2018

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Tolerar el mal
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María Antonia San Felipe | 23-12-2017 | 08:02| 0


bernard-lawCuando toleramos lo que nos parece mal, cuando guardamos silencio ante una injusticia, un abuso, un delito nos volvemos cómplices y lo sabemos. Sin embargo hacemos como que no nos damos cuenta porque el grupo, la sociedad nos vuelve un poco egoístas y bastante hipócritas. Nos volvemos ciegos, mudos y sordos hasta que estalla el escándalo y entonces nos rasgamos las vestiduras como si nada supiésemos. Cuando la denuncia alcanza su punto máximo y rompe el círculo donde ocurrían los hechos entonces condenamos, criticamos y ponemos el grito en el cielo pero, al tiempo, nos olvidamos y la rueda vuelve a girar. Al fin y al cabo en este mundo todo va y vuelve, sobre todo la maldad, siempre la injusticia.

Acaba de fallecer Bernard Law, el cardenal que encubrió en Boston uno de los mayores casos de pederastia. Cientos de abusos sexuales de sacerdotes a niños que fue destapado por el Boston Globe. Una investigación periodística rigurosa que ennoblece a la profesión. Era el año 2002, el escándalo llenaba de asombro al mundo entero. En realidad, en el entorno de su diócesis se sabía, se sospechaba, se intuía, se compraban silencios y se silenciaban denuncias. La Iglesia católica, como todas las organizaciones, no temen el delito y, en este caso, el pecado sino el escándalo. Sobre todo, que no se sepa, echar tierra encima, enterrar la ignominia porque el tiempo todo lo cura. El alboroto fue mayúsculo, la película Spotlight, ganadora de un oscar en 2015, contó lo sucedido. Pese a todo el purpurado ha vivido estos años tranquilamente en Roma como arcipreste de Santa María la Mayor. Ha muerto sin haber comparecido ante ningún tribunal civil ni parece ser que religioso. Desconocemos, cuando esto escribo, si la justicia divina le tendrá reservado un pedestal destacado en el infierno, un lugar que ya conocieron en vida las víctimas de sus encubrimientos. Si sabemos, porque lo ha informado la Santa Sede, que su funeral tendrá lugar en la basílica de San Pedro. Vamos, que no digo yo que el cardenal no deba ser enterrado, pero no en el corazón del Vaticano en una ceremonia concelebrada por arzobispos y obispos, con la asistencia del papa Francisco que no sabemos si pedirá perdón a las víctimas de los abusos por haberlas olvidado tan pronto como cedió el clamor del escándalo.

En la sede mundial del glamour, en la Meca del Cine el brillo de las estrellas más refulgentes ya no centellea ni por Navidad, ya se sabía que durante décadas algunos productores, directores y mandamases de la industria cinematográfica habían practicado el abuso y la coacción a las actrices. El mal parecía endémico. Muchos sabían, muchos callaban y muchos, sobre todo mujeres, sufrían para sostener sus carreras o para evitar concluirlas si decían que no al depredador de turno. Los casos de Kevin Spacey, Brett Ratner y de otros han precipitado un tsunami. No obstante, el caso de Harvey Weinstein uno de los más influyentes productores, ha sido una bomba que ha convulsionado la industria del cine americano. Solo unos días después de que The New York Times y The New Yorker (otro éxito del periodismo serio) destapara los abusos sexuales cometidos por Weinstein durante décadas la Academia de las Artes de Hollywood lo ha expulsado. Es algo sin precedentes pero que marca el camino para la erradicación de estas prácticas delictivas. Ahora son decenas de actrices, todas ellas muy conocidas, quienes se han decidido a denunciar violaciones y acoso, algo que muchos encubrían. De nuevo, el estallido del escándalo puede frenar los abusos, hasta que de nuevo gire la rueda de la maldad. Muchos se preguntan por qué se tarda tanto en denunciar, la respuesta es sencilla, la vergüenza y la humillación son difíciles de confesar y el poder de los agresores a veces asusta. Imaginen a muchas mujeres que sufren cotidianamente estas agresiones en el trabajo y que encima tienen que aguantar, incluso de otras mujeres, que ellas se lo andaban buscando.

No se puede aceptar lo intolerable y eso solo se consigue no cerrando los ojos ni callando los abusos, sean de la índole que sean, salvo que decidamos instalarnos para siempre en la hipocresía renunciando, por miedo, a nuestra dignidad.

winstein
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Pararse a pensar
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María Antonia San Felipe | 16-12-2017 | 08:11| 0

eduardo-mendoza“Casi siempre es tarde cuando nos ponemos a pensar las cosas”, con esta opinión el escritor barcelonés Eduardo Mendoza concluye su último ensayo recién publicado. Tras concluir la lectura de ¿Qué está pasando en Cataluña?, repaso la irracionalidad en la que vivimos estos días y el panorama me parece desolador.

El profesor Jordi Borrell, director del Instituto de Nanotecnología de la Universidad de Barcelona, acaba de demostrar que el cerebro también puede menguar de repente. Ha llamado a Miquel Iceta, candidato del PSC, “ser repugnante” que tiene “los esfínteres dilatados”. Unos comentarios denigrantes y homófobos que retratan al personaje. El actor Toni Albà, humorista de TV3, ha dedicado un poema, de ínfima calidad y extremo mal gusto, a la candidata de Ciudadanos. Según él, una tal Inés: “Se disfraza en la gruta,/en demócrata se transmuta,/sueña que votos escruta,/y grita ¡míos! la mala puta”. Ni puta gracia tienen estos ripios que ahora dice que no son para Inés Arrimadas.

Un joven subido a un tanque del Ejército Español amenaza a Puigdemont y a Pablo Iglesias afirmando que “aquí estamos, buscando soluciones a los problemas de España”, “70 toneladas de puro amor y pura democracia”. El académico Pérez-Reverte se burla del diputado de Esquerra, con su “a Rufián le pegaban en el colegio o temía que le pegaran”, una forma de banalizar el acoso escolar.

Rodrigo Lanza, conocido militante antisistema, ha sido encarcelado como presunto autor de la paliza propinada a Víctor Láinez y que finalmente acabó con su vida. La discusión política, que terminó en la brutal agresión, se inició al observar el antisistema los tirantes con la bandera de España que llevaba la víctima.

Este es el clima de enfrentamiento y degradación de la convivencia en el que estamos inmersos sin que nos paremos a pensar dos veces lo que decimos, lo que divulgamos en las redes sociales o lo que hacemos. Damos prioridad a las emociones, nos puede el pálpito afectivo e ignoramos la voz de la inteligencia. Olvidamos, el razonamiento y la reflexión pausada para reprocharnos luego a nosotros mismos cómo no fuimos capaces de pensar antes de hablar, antes de actuar, antes de romper el vínculo de la amistad, antes de que los daños sean irreversibles.

Me invade, como a Eduardo Mendoza, un cierto desaliento. El escritor, desde la perspectiva que le da la distancia, observa el terremoto producido en la convivencia y lamenta no ver la salida “porque se ha llegado muy lejos sin saber ni cómo ni para qué. A menudo da la impresión de que ambas partes desearían poner fin a una tensión que ya no beneficia a nadie, que desgasta a sus protagonistas, desacredita al conjunto del país y causa unas pérdidas económicas, reales, visibles y muy difíciles de corregir a corto plazo”. Si en algún tiempo hubo dos Españas, también hay dos Cataluñas en pleno hervor. Hay riesgo de que ambas se desborden sin remedio al alcanzar el punto de ebullición, que más bien parece el punto de fisión. Ya no hay tiempo para el asombro, el camino recorrido no se desanda mirando atrás, porque no se puede borrar lo acontecido.

El odio florece y el ruido es tal que nadie escucha. Las mentiras han jalonado el camino, aunque es obvio que la dimensión de los embustes de los impulsores del procés ha sido inmensa aunque ahora quieran ocultarla. La campaña electoral se está desarrollando en las trincheras emocionales. Si no se superan los odios aflorados el desastre se consumará. Solo hay un modo de superar el enfrentamiento, comenzar a tolerarse. Tras de leer estos días La ciudad de los prodigios, que Eduardo Mendoza publicó en 1986, me he preguntado si en la situación actual le habrían concedido el Premio Ciudad de Barcelona o lo hubieran lapidado en plaza Cataluña. Una trágica remembranza. Comparto con él la desazón de que puede ser demasiado tarde, que los errores de ayer cubran de niebla el mañana. Confío, sin esperanza, en que entierren el odio y todos se pongan a pensar.

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Principio de incertidumbre
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María Antonia San Felipe | 09-12-2017 | 08:08| 0

indepes-bruselasEn el 39 aniversario de la Constitución española se ha hablado de su posible reforma. En la calle, muchos nos preguntamos si alguien sabe adónde vamos. Sería frustrante que el final de este camino sea otra decepción más a añadir a la larga lista de desengaños que llevamos acumulados. Los últimos años han sido prósperos en mediocridades, corrupciones y otras miserias que empañan nuestro optimismo ante un futuro que, desde que el mundo es mundo, se rige por el principio de incertidumbre. 

Durante la Transición, ni tan glamurosa ni tan desastrosa como proclaman de uno u otro lado, había algo que marcaba el camino y aunaba voluntades, mayoritariamente queríamos una Constitución homologada con la tradición democrática occidental que nos permitiera entrar en Europa y garantizara la convivencia. Sabíamos de dónde veníamos: una dictadura y a dónde queríamos llegar: una democracia. España es hoy un país diferente, muy diferente al de 1978 pero con retos muy complejos y muy distintos a los de entonces que nuestros representantes no deben esquivar.

De las decisiones de hoy depende el porvenir. Los efectos de la crisis económica persisten todavía. Pueden contarnos lo que quieran pero está constatado que no hemos recuperado lo perdido en derechos laborales ni sociales suprimidos en la práctica. La precariedad y la baja calidad del empleo que se crea es la prueba que rebate el optimismo gubernamental.

La crisis política e institucional sigue agravándose. La desconfianza que ha generado la corrupción y la mediocridad de esos políticos, preocupados solo de forrarse, ha minado la credibilidad de todas las instituciones del Estado. El deterioro no va a solucionarse con más apaños. Es necesario reformar la Constitución para incorporar en torno a ella a las nuevas generaciones que no la votaron, para incluir derechos sociales entre los derechos fundamentales, profundizar en la independencia judicial y en la participación ciudadana.

El PP es el más reacio a la reforma porque la condiciona solo al problema territorial. Es el terreno en el que se ha sentido muy cómodo desde hace años y ya ven ustedes a dónde hemos llegado. La miopía de Rajoy niega la trascendencia del problema, la reforma no debe hacerse para contentar a los secesionistas, dice. Claro que no, a ellos no va a satisfacerlos nada, salvo la independencia. La Constitución debe reformarse para ilusionar a los españoles, para aglutinar en torno a ella a más ciudadanos en vez de a menos. Hay que dar respuesta al problema territorial afrontando la desigualdad que es el sustento de la quiebra social que se está produciendo y devolviendo a las instituciones la credibilidad perdida tras años de corrupción. Para lograrlo hay que consensuar el proyecto de España, de la España actual, comprendiendo su pasado pero mirando hacia el futuro. A lo mejor para conseguirlo hay que renovar a ciertas élites que se han sentido muy cómodas en esa ciénaga moral llena de ranas que ha gangrenado nuestras instituciones democráticas que conseguimos con dolor y renuncias.

Mientras esto escribo más de 45.000 catalanes se manifiestan en Bruselas, hablan de ausencia de libertades, de presos políticos y de persecución ideológica. La libertad de expresión de la que gozamos en Europa permite decir muchas cosas aquí y allí. Los manifestantes pedían una Cataluña independiente pero seguramente no había entre ellos una nutrida representación del casi medio millón de parados que hay en Cataluña, ni personas dependientes que se quedan sin ayudas, ni víctimas de la desigualdad de una sociedad empobrecida. Afrontar el problema supone huir de los dos polos que se atraen tanto como se necesitan. Yo creo que hay muchos que creemos en el futuro de una España de todos por eso exigimos reformas compartidas para no sentir, como decía Machado, que vivimos “entre una España que muere y otra España que bosteza”.

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Buenos hijos
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María Antonia San Felipe | 02-12-2017 | 08:04| 0

la-manadaSegún sus defensores José Ángel Prenda, Jesús Escudero, Ángel Boza, Alfonso Jesús Cabezuelo y A. M. G. son “patanes, infantiloides, simples o primarios en sus pensamientos” y aunque tienen “comportamientos que merecen reprobación” (tres de ellos tienen condenas previas de cárcel), en realidad son “buenos hijos, algunos trabajan, otros lo intentan, están muy unidos a sus familias”. Además, todas las mañanas al salir de casa saludaban a los vecinos y hasta en alguna ocasión, siempre que no fueran en manada, ayudaban a cruzar el paso cebra a las ancianitas. Según los abogados de la defensa debe conmovernos el juicio paralelo que está habiendo en la calle y en las redes sociales. El injusto calvario está destrozando sus vidas.

Entiendo que todo el mundo tiene derecho a la defensa aunque los argumentos de algunos abogados de La Manada me producen escalofríos. No puedo olvidar que estos “buenos hijos”, cuando salen de cacería son unos salvajes y cuando La Manada actúa grupalmente el nivel de estupidez y de maldad crece exponencialmente. Lo que hemos escuchado a lo largo del juicio no debe olvidarse fácilmente. Los jueces tienen ahora la palabra pero socialmente, hombres y mujeres, debemos ser intolerantes con las vejaciones de cualquier tipo hacia las mujeres. Mucho más ante una violación grupal que es el punto máximo del desprecio y del sadismo de los implicados.

Esta manada de “buenos hijos” todavía se consideran inocentes porque no entienden la magnitud de su felonía. No le dieron importancia entonces ni ven ahora la gravedad de su hazaña porque, aunque según sus abogados quieren mucho a sus madres, las mujeres para ellos son un objeto de usar y tirar. Por eso la joven quedó tirada en el portal, semidesnuda, sin teléfono, aterrada y sola. Obviaron su libertad y su dignidad como persona.

Ellos actuaban según sus propios códigos que ignoran la libertad ajena, ellos ya saben lo que quieren las mujeres, las mujeres quieren hombres que les den caña. Ellas disfrutan mientras cinco animales en manada las penetran anal, vaginal y bucalmente en un portal sin ninguna contemplación, sin preservativos, sin pedir permiso porque ella, puesto que no se quejaba, consentía. De lo contrario no hubiera tenido los ojos cerrados. Los cerró porque estaba encantada. Jesús Pérez, uno de los defensores, ha preguntado al tribunal: “¿Qué mujer hace una felación con los ojos abiertos”?, mientras que el otro, Agustín Martínez, ha apostillado: “es difícil hacer una felación con los ojos abiertos”. Incluso han lamentado que no haya estadísticas para demostrar que esa es una forma de disfrute.

Al escuchar estos argumentos he recordado los pelotones de fusilamiento, seguramente el que va a ser fusilado también cierra los ojos deseando morirse de miedo antes de que lo maten. Cuando no hay salida uno cierra los ojos para no ver, para desear que todo pase cuanto antes, para llorar hacia adentro, para tragarse el desconsuelo, para huir del horror, para morirse en la angustia. Ese y no otro es el sentido de los ojos cerrados de la víctima de La Manada.

Aventurar que esa mujer tan salvajemente agredida, como hacen los defensores de La Manada, disfrutaba durante esos 17 minutos que debieron parecerle infinitos es una osadía y un desprecio hacía todas las mujeres. Nadie conoce los recovecos del alma ajena, porque como, diría Alejandra Pizarnik: “lo que pasa con el alma es que no se ve/lo que pasa con la mente es que no se ve/lo que pasa con el espíritu es que no se ve”.

Los integrantes de La Manada son unos “buenos hijos” aunque íntimamente sus madres no estén orgullosas de ellos. Solo les deseo que la condena se ajuste a la magnitud de su hazaña.

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Dignidad
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María Antonia San Felipe | 24-11-2017 | 21:55| 0
GRA404 MADRID 24 06 2015 - Fotografia facilitada por el Ayuntamiento de Madrid de su alcaldesa Manuela Carmena junto al secretario de Estado de Seguridad Francisco Martinez d durante el acto solemne del patron de la Policia Municipal celebrado en el Parque del Retiro EFE

Vivimos en un tiempo en el que nada es lo que parece. Se vive de apariencias, del postureo y lo políticamente correcto pero en privado en cuanto no hay ojos que puedan observar aflora la verdad, la cruda verdad. La igualdad real entre hombres y mujeres no existe, ni siquiera en el ámbito europeo, y la violencia es tan cotidiana como el sol cada mañana. Lo que ha ocurrido con la víctima de La Manada y el intento grosero de culpabilizarla ha sido una patada en nuestras conciencias. En vísperas del Día contra la Violencia de Género tanta indignidad no debiera pasar desapercibida para nadie. Recordemos los tiempos duros de ETA, aquello de “algo habrá hecho” para ser señalado. Ahora resulta vomitivo pero algunos lo aceptaron durante años como justificación de lo intolerable. Es lo mismo. Quizás la falda era corta, vestía como una puta, quizás le apetecía pero hubo que insistirle, era una mala madre o la muy puta me quería dejar. Con estas excusas nos matan y nos violan. Hay una violencia explícita que nos enerva de inmediato pero hay mucha violencia soterrada y sutil, mucho día a día insoportable que no vemos. La banalización del dolor no va a aliviar las secuelas psicológicas de la víctima de La Manada. No ampararla también es violencia.

Seamos sinceros, en esta sociedad mentirosa y discriminatoria se habla de la igualdad de las mujeres en público pero cuando algunos hablan en círculos de confianza en seguida se nos envía a fregar los platos. Lo que le ha ocurrido a la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, es otro episodio, no tan grave, pero indicativo de qué poco han cambiado algunas cosas que creíamos superadas. En ese chat en el que participan unos cien policías locales madrileños, funcionarios públicos que simbolizan la autoridad y portan armas, se han permitido lanzar todo tipo de insultos contra Carmena. Si fueran críticas a su actuación política, divergencias con su concepción de la seguridad pública, no habría nada que objetar, pero se trata de proclamas fascistas, racistas, elogios a Hitler, odio concentrado e insultos inequívocamente machistas. Es todo ello una concentración ideológica explosiva.

Es sabido que Carmena sobrevivió a un atentado de la ultraderecha en 1977 en el que cinco de sus compañeros abogados fueron asesinados. Estos policías, con más odio que cerebro, le dedican frases escalofriantes: “Lo que es terrible es que ella no estuviera en el despacho de Atocha cuando mataron a sus compañeros”, “qué vejestorio más despreciable”, “Que se muera la zorra vieja ya”, “Hija de la grandísima puta roja de mierda mal parida”. Ya ven, además de roja como insulto ideológico, las palabras son “puta” (su madre), “zorra” y “vieja” (ella), palabras todas de desprecio a su condición de mujer y con contenido sexual peyorativo inequívoco. Al viejo se le respeta, simboliza la sabiduría, pero las viejas ya no sirven ni para el placer por eso se les desea que mueran y, en este caso, sufriendo.

Siento una enorme solidaridad con Carmena. En 1983, a los 26 años me eligieron alcaldesa de Calahorra, comprobé entonces que algunos veteranos de la policía me veían con recelo (qué sabía yo de seguridad, decían, si ni siquiera había hecho la mili). Lo dejo ahí, no precisaré más detalles, pero desde lo alto de la pirámide del mando policial sentí el machismo cotidiano. Las insinuaciones y bulos insultantes de las malas lenguas eran habituales y como muchas otras mujeres, me inmunicé. Siempre creí, y creo todavía, que la democracia cambiaría las mentalidades. Por eso los comentarios de esto policías hijos de la democracia me asustan porque huelen a fracaso. La lucha por nuestros derechos, como por el resto de derechos sociales, continúa. No podemos volver al siglo XIX. No olvidéis que las palabras “puta” y “zorra” no manchan nuestra dignidad sino la de quienes las pronuncian. Por las innumerables víctimas, por nuestra dignidad: ¡Ni un paso atrás!

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¡Ella se lo ha buscado!
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María Antonia San Felipe | 17-11-2017 | 23:09| 0

la-manada¡Ella se lo ha buscado! Cuántas veces hemos oído esa frase sin asumir que, por muy compleja que sea la ecuación, si en ella hay una mujer el resultado siempre es “culpable”. Siento indignación, dolor y angustia al ver lo que está ocurriendo en el juicio por la acusación de violación presentada por una joven contra La Manada. No hay aspecto que no ponga los pelos de punta.
Está tan arraigado desde el origen de los tiempos, se ha mamado durante tantos siglos que la mujer es la tentación, la maldad y la provocación que no es posible para muchos aceptar la igualdad y la libertad y mucho menos en el campo de la sexualidad. La mujer es la víctima ancestral de todas las religiones, en su malignidad pecaminosa encandila a los ingenuos hombres con sus faldas cortas y sus escotes largos. Estos chicos tan majos, que temen que se vulnere su derecho a la intimidad, fueron a Pamplona a rezar a San Fermín. Confío que después de este juicio quede claro que no fueron a correr el encierro sino a cazar una víctima.

Solo tener que rememorar lo sucedido ya tiene que ser espeluznante para la víctima. La historia de los violadores enseña que su defensa pasa por argumentar que la relación fue consentida. Tener que justificar que no se resistió más porque entró en estado de “shock” es humillante para esta mujer. Me la imagino rodeada por La Manada presintiendo lo que le podía ocurrir y me bloqueo yo incluso en mi casa. Pero todavía habrá, también mujeres, que piensen que no luchó bastante por su honor, que quizás La Manada que, actúa en grupo, se hubiera entonces conmovido. Pues no.

Todo esto es indignante y aun más que el Tribunal haya admitido como prueba un informe de un detective privado pagado por uno de los acusados. Si el machismo no existiera, los detectives, en su código ético, tendrían prohibido seguir a la víctima para comprobar si sufría lo suficiente como para deducir a simple vista que había sido violada. Por haber aceptado el encargo debiera perder la licencia y contratarlo debiera ser un agravante. Pero el machismo existe, vive entre nosotros, crece y se reproduce.

Sabemos que todavía hoy hay mujeres que son violadas y que sobreviven en silencio porque tienen miedo a contarlo, al rechazo social, a tener que justificar que fueron violadas porque no pudieron psicológicamente resistir más, que viven en un pozo temiendo no poder rehacer su vida. Y esto no pasa solo en países lejanos, pasa en España donde, según el Barómetro 2017 de ProyectoScopio elaborado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud, uno de cada cuatro jóvenes ve normal la violencia machista en la pareja. Y donde dos de cada diez creen que la violencia contra las mujeres se exagera porque el problema está “muy politizado”.

Esto lo piensan los jóvenes y desgraciadamente también el resto de la sociedad. Hay quienes creen que el feminismo está pasado de moda, que ya se ha conseguido la igualdad y que las feministas son unas pelmas, unas feminazis aburridas y amargadas. Como no se aborda la dimensión real del problema a pocos importa que durante la crisis se hayan suprimido recursos formativos porque no se consideran prioritarios. Negando que el monstruo del machismo crece, nadie se rebela. Pero la realidad se impone. En España este año se han asesinado a 55 mujeres, la última delante de su hijo a la salida del colegio o se ha degollado a una niña de dos años en Alzira para castigar a su madre.

Estos días nos ha indignado la frialdad de estos cinco encantadores jóvenes que sostienen que no violaron a la joven sino que la amaron colectivamente con ternura. Nosotros pronto lo olvidaremos, la joven no lo hará jamás. Ellos son fuertes en La Manada pero hay muchas manadas silenciosas o cómplices. Desgraciadamente nada de esto es una fatalidad del destino, es el fruto de nuestra resignación.

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Funcionaria. Aficionada a la escritura que en otra vida fue política. "Entre visillos" es un homenaje a Carmen Martín Gaite con esa novela ganó el Premio Nadal en 1957, el año en que yo nací.