La Rioja
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Preparen vendas
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María Antonia San Felipe | 14-09-2018 | 22:52| 0

monton-casadoDimitir sigue siendo un verbo difícil de conjugar en España, pero ya hay quien ha comenzado a practicarlo aunque sea forzado por las circunstancia, porque también existe el verbo cesar y la experiencia demuestra que es mejor irse al menos un minuto antes de que te echen, como le pasó a Cifuentes.

         No puede negarse que la dimisión resulta una práctica muy higiénica y necesaria si queremos mejorar la calidad de nuestra democracia damnificada por años de impunidad y abusos. La ciudadanía llevaba demasiados años tragando ruedas de molinos, mentiras evidentes y saqueos variados por eso se ha vuelto exigente. Ya era hora. Ocurre que tenemos la sensibilidad a flor de piel y ocurre que el número de quienes cuestionan la inmoralidad política ha crecido. A los siempre pensamos que cualquier comportamiento éticamente reprobable, por pequeño que pareciera, era causa de dimisión se han unido quienes, tras perdonar durante años las tropelías, han decidido volverse intransigentes. Así es la vida. Se ha abierto la puerta a un nuevo tiempo y ahora quienes jamás fueron a clase tienen que aprender de  los golpes que da la vida, que siempre es la mejor maestra.

          Que Carmen Montón, la ministra de Sanidad, tenía que dimitir se veía desde el principio y la inicial resistencia no ha hecho sino complicar las cosas al gobierno de Sánchez y a ella misma. No obstante, su dimisión marca el camino a otros. Una de las razones que justificaron la presentación de la moción de censura, tras la sentencia del caso Gürtel, fue la de elevar el listón moral y ético del ejercicio de la política. No has de pedir a otro lo que tú no eres capaz de dar. Si alzas el nivel de exigencia no te puedes quedar por debajo porque el discurso no resulta creíble y pierdes la confianza de unos ciudadanos que ya están hartos con lo que llevan aguantando tras diez años de crisis económica, política y ética.

          Carmen Montón ha hecho lo correcto. Ha dimitido sin estar investigada por el Tribunal Supremo pero Casado fue elegido secretario general del PP llevando en la mochila la investigación judicial. Ambos han dado argumentos muy semejantes. El quiz de la cuestión es que los regalos no es obligatorio aceptarlos y menos si llevan implícitos un trato de favor que discrimina negativamente al resto de alumnos a los que no se les dio la oportunidad de obtener un título oficial haciendo nada o muy poco. Resulta pintoresca esta afición por embellecer el currículum, por aparentar el prestigio profesional del que se carece o por simular ser especialista en alguna disciplina del saber.
          Por los resultados obtenidos parece que la tómbola de másteres VIP de la Universidad Rey Juan Carlos está siendo más letal que las bombas de destrucción masiva, porque está hundiendo el prestigio de esa universidad y de toda la Universidad española. La Rey Juan Carlos ya tuvo a un rector experto en plagios, Fernando Suárez, y nadie dijo nada. Si hay corporativismo en la clase política también existe en la Universidad. Hay que reclamar que se cierren las tómbolas y que cesen los apaños. Algunas familias han pedido créditos para financiar másteres de sus hijos, otros han compatibilizado trabajos con la asistencia a clases y ahora resulta que es mejor decir que tienes un gato que un máster de la universidad Rey Juan Carlos. Una locura y una vergüenza.

          Mientras, en el PP siguen instalados en su propia ceguera, no entienden que las cosas están cambiando. Pablo Casado se ha encastillado en pobres argumentos y como no tiene costumbre de ir por clase sigue sin aprender la lección. La ley de la gravedad existe y si caes de muy arriba la bofetada siempre es mayor. Preparen vendas.

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Tres años después
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María Antonia San Felipe | 07-09-2018 | 20:01| 0
alan-kurdi

La vida es más impactante que el cine e indudablemente más cruel y dolorosa. Nos hemos acostumbrado a procesar imágenes hasta confundir la realidad con la ficción y al revés. Hace tres años, el 2 de septiembre de 2015, una imagen dio la vuelta al mundo: un niño sirio vestido con una camiseta roja y un pantalón corto de color azul yacía ahogado, como dormido, en una playa de Bodrum (Turquía). Era Aylan Kurdi, hoy sabemos que se llamaba Alan y que no tenía tres años sino dos. La crudeza de la imagen conmovió corazones y golpeó conciencias, abrió informativos, inundó las redes sociales y luego se olvidó. Hoy ya no recordamos sin Alan existió. Su tía, Tima Kurdi nunca lo olvidará. Desde Vancouver (Canadá), acaba de escribir un libro en el que cuenta el impacto que le produjo reconocer a su sobrino yacente con la ropa que ella le había regalado. Confiesa que cargará toda su vida con su muerte, la de su cuñada y la de dos sobrinos más, pues fue ella quien les envió los 5.000 dólares que necesitaban para el viaje en patera. La familia de su hermano no quería abandonar Siria pero la guerra los empujó, después de muchas desgracias, a intentar llegar a Grecia. Denuncia las malintencionadas informaciones y lamenta que tres años después nada haya cambiado.

Yo creo que muchas cosas han cambiado en este tiempo, al menos en Europa. La experiencia demuestra que un problema que no se afronta desde el principio es un problema que se enquista, deteriora y acaba produciendo desastres imprevisibles. La incapacidad de la Unión Europea para abordar conjuntamente el problema humanitario que supone la llegada de víctimas de las guerras, la confusión entre inmigrantes económicos, refugiados, exiliados, mafias y víctimas está complicando un problema ya difícil en sí mismo. Al no adoptar medidas compartidas ante una crisis humanitaria y de emergencia se está incubando de nuevo en Europa el huevo de la serpiente. Este verano en España se está alentando el germen de la xenofobia con intereses electorales. La frase del verano es “nos invaden”. En Italia el ultra Salvini está avisando el incendio del racismo. En Suecia, la ultraderecha xenófoba puede convertirse en fuerza de gobierno. En Hungría, Viktor Orbán, se sostiene gracias al discurso anti-inmigración y recortando libertades.

En Alemania, en los últimos días de agosto las manifestaciones neonazis han incendiado las calles de Chemnitz (Sajonia) alentados por la formación de origen euroescéptico, Alternativa para Alemania (AfD) y por Patriotas Europeos contra la islamización de Occidente (PEGIDA). Los añorantes del nazismo se han paseado brazo en alto y persiguiendo inmigrantes, tras un lamentable suceso en el que había muerto un alemán de origen cubano a manos, presuntamente, de dos refugiados ya detenidos. En EEUU, un personaje como Trump sustenta un discurso semejante aplaudido por supremacistas blancos que se manifiestan anualmente tras los sucesos de Charlottesville. No es casualidad no son hechos aislados, son movimientos organizados.

Los discursos son iguales, el nacionalismo extremo, el antieuropeismo y el relato anti-inmigración alimenta a la serpiente, aquella que en los años treinta del pasado siglo condujo al ascenso del nazismo. El discurso es sencillo y comprensible: nos invaden, nos quitan el trabajo, las subvenciones, tienen más hijos que nosotros, pronto serán más… Así comenzó la catástrofe. No hay que exagerar pero si hay que prevenir. La Unión Europea no afrontando la inmigración y las causas que la producen como un problema común, mirando para otro lado, está poniendo en riesgo su propio futuro. Todos estos movimientos son antieuropeos y si por falta de resolución, si por exceso de burocracia y ausencia de voluntad política no se afronta antes de que un nuevo deterioro de la economía se produzca, las consecuencias pueden ser imprevisibles. Tres años después de la muerte de Alan, tres años más de guerra y tres años más de muertes en el mar, las cosas están peor porque no hemos hecho nada.

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Un dolor eterno
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María Antonia San Felipe | 01-09-2018 | 11:20| 0

papa-francisco-3En ocasiones el dolor se atenúa pero no desaparece. Las heridas físicas se curan más fácilmente que las que afectan a la mente y al corazón. Negarlo es desconocer la condición humana o querer eludir la responsabilidad cuando se ha causado un daño que el tiempo sentencia como irreparable. Muchos depredadores sexuales desde su elevado o diminuto pedestal de poder lo han olvidado. Así ha debido considerarlo el papa Francisco que, el 20 de agosto, ha dejado escrito que las heridas “nunca prescriben”, “al constatar una vez más el sufrimiento vivido por muchos menores a causa de abusos sexuales, de poder y de conciencia cometidos por un notable número de clérigos y personas consagradas”. Un reconocimiento explícito y doloroso de la degradación de su propia Iglesia.

Una vez más, y suman muchas, vuelve a conocerse un impresionante escándalo de violaciones y abusos de sacerdotes a menores. La pederastia parece un mal endémico en la Iglesia. El penúltimo caso conocido afectaba a la iglesia católica chilena, 34 obispos dimitieron forzados por el papa Francisco que el 31 de mayo, escribió que “la cultura del abuso y del encubrimiento es incompatible con la lógica del Evangelio”. En 2010, fue Irlanda, donde la justicia desveló abusos cometidos por 400 sacerdotes contra 12.000 menores durante 30 años. Ahora, ante el informe del fiscal general de Pensilvania (EEUU), Josh Shapiro, identificando a más de 1.000 menores que fueron abusados o violados por parte de 300 “sacerdotes depredadores”, un nuevo terremoto sacude a la Iglesia. Son 1.356 páginas de espanto, “la investigación revela –por ejemplo- redes de sadomasoquismo y violaciones en hospitales o con somníferos encubiertas durante décadas por la Iglesia”.

El problema es que se sabía, muchos lo intuían y otros tenían la total certeza pero todos callaban. Mientras, las víctimas sufrían traumas a veces sin horizonte de superación. Una mujer que ha padecido lo indecible ponía el dedo en la llaga del delito de la Iglesia y, según su propia doctrina, de su pecado: Lo que hizo el sacerdote abusador en mi cuerpo, no es nada comparado con el daño que la Iglesia ha perpetrado al no hacer nada. Lo hacen ahora porque los han pillado. A menos que los pillen y se les denuncie, no habrá cambios. Comprendo su escepticismo son años de silencio ante un problema real que desacredita a la Iglesia no solo por la naturaleza de los hechos sino por encubrirlos y ocultarlos. Mientras los tribunales hacen su trabajo podían adoptar medidas de sanción interna contra los pederastas y sus encubridores, proteger a las víctimas y dejar una temporada de juzgar severamente las conductas ajenas.

La sexualidad es un asunto que la Iglesia católica nunca ha sabido afrontar sin prejuicios. Ha sido muy dura con las mujeres ensalzando su maternidad pero jamás su libertad tras relegarlas a siglos de sumisión. Tan severa con el aborto y con quienes que se ven obligadas a recurrir a él y tan laxa con los abusadores y violadores que alberga en su seno. Tan intransigente con la homosexualidad, que todavía aspira a curar como si se tratara de una epidemia vergonzante, y tan compasiva con sus propios pederastas. No puede ser que los delitos, pecados y abusos de los suyos sean benévolamente tratados y encubiertos durante décadas mientras se condena a las mujeres que abortan o se niega la diversidad sexual. La Iglesia católica ha sido madre para unos y madrastra para otros.

Que el papa Francisco, inste a reconocer “con vergüenza y arrepentimiento”, que no actuaron “a tiempo reconociendo la magnitud y la gravedad del daño que se estaba causando”, es un gesto importante pero además de pedir perdón la Iglesia deberá afrontar la realidad para que la historia no se repita. El único camino pasa por impulsar reformas de calado, precisamente las que no quieren quienes lo atacan desde dentro. Han de plantearse la supresión del celibato, la normalización de la homosexualidad y la libertad de las mujeres. Francisco ha marcado el camino pero la Iglesia en su conjunto debe ponerse en el lugar de aquellos que acudieron a ella buscando a Dios y encontraron la personificación del Diablo.

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Conflicto vital
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María Antonia San Felipe | 24-08-2018 | 20:43| 0

cornella

 

 

 

 

 

A veces la vida nos lleva a lugares por los que nunca quisimos transitar y nos pone en situaciones límites. A algunos estos caprichos del destino los destruye para siempre, a otros los trastorna y a quienes se ponen en el lugar de los afectados les conmueve intentar comprender el desenlace y a sus protagonistas.

La noticia inicial impacta y más tras conocerse detalles de la investigación. Según ha desvelado la exmujer de Taib, el joven vivía un enorme conflicto interior al no admitir la realidad de su condición sexual que entraba en pugna con sus creencias religiosas musulmanas. Estamos de nuevo ante el recurrente tema de la no aceptación por las religiones de la homosexualidad, negando una realidad que existe desde que el mundo es mundo y cuya cualidad no se elige, la da la naturaleza. Lo que sí hace la religión en condenarla, demonizarla, clasificarla como pecado, catalogarla como enfermedad y reprimirla lo que lleva a muchas personas a sentirse culpables de lo que son, a esconder su condición y en el caso de Taib a buscar la redención a través de la muerte. Por eso Taib escribió una plegaria pidiendo ayuda a su Dios. Probablemente este joven argelino buscaba morir más que matar, pero para conseguir inmolarse como un héroe ante los suyos debía aparentar que era un enviado de ese Dios que, según los radicales, pide como sacrifico morir matando. Este joven quiso disfrazarse de héroe islamista y eligió un objetivo reconocible fácilmente como enemigo, era la forma de transmutar en misión sagrada la confusión vital en la que vivía. Una agente policial acabó con su conflicto interior, lo liberó de su dolor pero, antes que las balas, psicológicamente ya lo había matado la angustia de su propio dilema moral y vital.

En el caso de la agente de los Mossos, la irrupción de Taib en su comisaría la enfrentó a otro conflicto moral, no de la misma naturaleza, pero seguramente con consecuencias psicológicas y vitales para ella. No voy a entrar en la proporcionalidad de la respuesta, solo trato de ponerme en su lugar. Inesperadamente debió hacer frente a una situación límite, en segundos el estrés y la adrenalina se multiplicaron, la mente se le llenó de preguntas que hubo de responder de forma instantánea. ¿Qué debo hacer?, ¿corre riesgo mi vida?, ¿debo dar el alto? Si no retrocede ¿debo usar mi arma reglamentaria? ¿Apunto? ¿Disparo? Tras los disparos, cuando el agresor cae, imagino a la agente desconcertada, desplomada interiormente, sumida en una confusión doliente y dolida, confundida. No creo que acabar con la vida de alguien, aunque sea en defensa propia, sea tan sencillo ni tan inocuo como en las películas que banalizan la violencia.

Creo que aquel día en la comisaría de Cornellá dos seres humanos quedaron atrapados en conflictos vitales divergentes. La víctima de la intolerancia buscó la muerte y al conseguirla nació otra víctima que vivirá en su propia angustia. El ser humano es más frágil que su destino.

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El flautista de Hamelín
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María Antonia San Felipe | 18-08-2018 | 10:57| 0
sir-ingles

En este tiempo, en todos los tiempos, en este lugar próximo y en el más lejano siempre hubo y habrá un flautista de Hamelín dispuesto a seducir con música celestial. La historia se repite cíclicamente y el asombro siempre llega al final del cuento. No puedo sino sonreír ante la evidencia. No, no me ha dado una calentura y he regresado a la infancia huyendo de la realidad, simplemente buceo en un mar de noticias.

Leo en El País, que “el hombre más rico del Reino Unido, y defensor del brexit duro, se convierte en exiliado fiscal”. Aunque, La Voz de Galicia me reconocerán que es más contundente: “El inglés más rico huye a Mónaco. James Ratcliffe, un sir entusiasta del brexit, se refugia en el paraíso fiscal para que su imperio siga en la Unión Europea”.

Este señor, hasta ahora desconocido por el gran público, es un empresario petroquímico de esos que dicen que se han hecho a sí mismos. Posee una fortuna estimada en más de 23.500 millones de euros y administra un holding de 21 empresas agrupadas en torno a Ineos. Este verano fue condecorado Sir con la Orden del Imperio Británico y hoy toma su dinero y corre al paraíso fiscal de Mónaco, es sabido que el capital nunca tuvo patria, solo aspira a multiplicarse hasta el infinito.

Hace dos años, 23 de junio de 2016, los británicos votaron a favor de abandonar la Unión Europea. Este hecho fue considerado un éxito por los ultranacionalistas y euroescépticos y el resultado fue aplaudido por líderes de la ultraderecha europea. El número de partidarios de la salida de la Unión fue creciendo con promesas de que Inglaterra sería más rica y los ingleses más felices fuera. Los flautistas tocaban músicas deliciosas: Reino Unido ganará 28.000 millones lejos de la UE. El estribillo repetía las bondades de un futuro perfecto alejado de un presente imperfecto porque es el único que se conoce. Por su parte, Nikel Farage, el líder xenófobo del UKIP, interpretaba la canción que le pedían en los conciertos: “Bruselas nos roba”. ¿A qué les suena la tonadilla? Después, él fue el primero en abandonar el barco.

Según se aproxima la hora de la verdad los flautistas desaparecen. El siguiente ha sido Nigel Lawson, un lord de rancio abolengo, ministro de Hacienda de Margaret Thatcher y presidente de la plataforma Vote Leave. El lord se ha largado a Francia, a su inmensa finca de la Gascuña, la patria del supermosquetero D’Artagnan y acaba de solicitar su permiso de residencia en esa tierra novelesca donde piensa mantener sus privilegios como ciudadano europeo.

Concluyendo en esta película el reparto está completo. Tenemos a D’Artagnan (Nigel Lawson) respaldado por Athos (Nigel Farage) y Aramis (James Ratcliffe) porque de Porthos ya estaba Gérard Depardieu que se nacionalizó ruso para pagar menos impuestos. A Porthos hay que agradecerle que, al menos, ni mintió ni intentó engañar a nadie.

Dicen también las noticias que desde el referéndum, más de 100 distritos electorales han cambiado de parecer y que si la votación se repitiera esos escaños que votaron por el abandono de la Unión Europea hoy lo harían por la permanencia, según The Observer. Veremos que ocurre pero hay que reconocer que el asunto es muy viejo. Dice el poeta León Felipe, “que el miedo del hombre ha inventado todos los cuentos”. Y es que el truco es conocido, inoculado el miedo al futuro todos los cuentos parecen verdad. El problema es que quienes creyeron a los flautistas del nacionalismo antieuropeo que favoreció el brexit no pueden ahora largarse con su dinero como hacen ellos sino padecer las consecuencias de las mentiras. Por eso a mí nunca me gustó ese cuento, prefiero el del Principito que ya te advierte que lo esencial es invisible a los ojos.

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Al calor del verano
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María Antonia San Felipe | 11-08-2018 | 06:34| 0

obama-winnieHuyendo del calor del verano y del máster de Pablo Casado me refugio delante del ventilador y me dedico a explorar las noticias. Leo, estupefacta, que el 7 de agosto a las 15:44, hora local de Estonia, un misil aire-aire AIM-120 AMRAAM fue disparado desde un Eurofighter español que participa en una misión de la OTAN en el Báltico. Dice el Ministerio de Defensa que se trata de un accidente “sin consecuencias” y anuncia la apertura de una investigación. Me percato de que el incidente ha tenido lugar a 100 Km. de la frontera rusa. ¡Madre mía, menuda historia para Mortadelo y Filemón! ¡Menos mal que Putin estaba en la siesta! Dicen los expertos que este modelo de misil está equipado con un mecanismo de autodestrucción. Si no se fija un objetivo, el proyectil se autofulmina en 10/12 segundos, como en las películas. Se desconoce si el caza español extravió el misil por casualidad o con intención, si se autodestruyó o llegó a tocar tierra y se encuentra durmiente en la reserva natural de Endla. Cuando esto escribo no se descarta ninguna hipótesis como en el atentado contra Nicolás Maduro.

Va a ser más fácil aclarar lo del misil que lo de Venezuela, porque allí todas las versiones son creíbles. Puede ser un autogolpe, un golpe interno o exterior. Lo cierto es que ahora nadie se cree nada, demasiados intereses en torno a la mentira. Maduro se presenta como una víctima, es una forma de despistar al pueblo de los problemas reales y de fortalecerse frente a los críticos, los de su propio partido, los que hay en el ejército y los opositores. Demasiados críticos a los que ahora tendrá que detener, neutralizar y reprimir legitimándose con la excusa de la autodefensa. A mí, que no soy espía aunque me guste James Bond, lo que me parece más increíble es lo de la injerencia extranjera pero ya se sabe que lo del enemigo exterior siempre ha sido una excusa perfecta para perpetuar el autoritarismo.

Mientras Maduro no para de abrir investigaciones su enemigo americano, Donald Trump, el más chulo del barrio, solo quiere que se cierren. Especialmente las que le persiguen como su sombra. Enfadado, ha exigido al fiscal general que cesen de una puñetera vez las pesquisas sobre las posibles conexiones entre su equipo de campaña y Rusia para hacerlo presidente. Ya está bien de dar explicaciones y de tocarle los cataplines ¡Ay, Donald, qué bonito es el Kremlin y que puñetera la Casablanca! Mucho más práctico para evitar disgustos suprimir la prensa libre que sigue con la matraca de la trama rusa. Por si fuera poco el desasosiego de nuevo la prensa le arruina sus megacumbres mundiales. Según The Washington Post, citando fuentes de inteligencia norteamericanas, está confirmado que Pyongyang trabaja en armamento de largo alcance después que Trump anunciara, tras su reunión con el líder norcoreano, que ya no eran “una amenaza nuclear”. Kim Jong-un sigue a lo suyo, produciendo potentes misiles en las mismas instalaciones donde se fabricó el modelo que puede alcanzar EEUU. Con hechos, Kim ha desmentido la imprudencia de las palabras del amigo americano. Y es que Donald no sabe que Kim Jong-un va siempre acompañado de unos señores con libretas que anotan las palabras de su amado líder, siguiendo el ejemplo de su abuelo Kim II-sung. Nada más despedir a Trump, los de la libreta anotaron: hacer lo contrario de lo que he prometido.

En medio de este tórrido verano leo que va a estrenarse la nueva película de Winnie the Pooh, el osito de Walt Disney, aunque su nueva aventura no se verá en los cines de China porque desde que los internautas lo compararon con el presidente Xi Jinping, los censores han hecho su trabajo prohibiendo al oso de ficción. ¡Pobre Winnie the Pooh, menos mal que siendo una fantasía no pueden destruirte! Querido osito, no desees ser real porque si se cumple tu sueño advertirás que la Tierra está llena de locos con dispositivo de autodestrucción. Bueno, Winnie si te empeñas a lo mejor, puedes venir a salvarnos. ¡Vaya calor!

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Nada nuevo bajo el sol
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María Antonia San Felipe | 04-08-2018 | 06:26| 0

casado-y-rivera-2Tarde o temprano llega el calor, aunque cierto es que en política siempre es verano. En agosto, el viento dominante es de componente electoral y esos aires siempre han traído ardores a las formaciones políticas. Hubo un tiempo, no lejano, en el que parecía que en España moría una etapa vieja, resignada a la inercia de la Transición política y nacía otra que prometía revolucionar nuestro universo político. El aire fresco que nos vendieron era de componente renovador, transformaría el modo de hacer política y prometía resultados milagrosos. Hoy constatamos con un toque de frustración evidente que no hay nada nuevo bajo el sol; calor y demagogia viajan de la mano.

Además si abandonamos tanto los prejuicios como los apriorismos y miramos la realidad política nacional, podremos concluir que estamos en un terreno de discusiones ideológicas similar al que hemos estado siempre. Entre otras cosas porque la política es también una forma de entender la vida. Es cierto que hoy en España hay más partidos y por lo tanto la representación popular está más fragmentada, esto sí es nuevo y todavía es pronto para aventurar si es mejor o peor pero, indudablemente, es un cambio en el panorama político. Sin embargo, las controversias ideológicas se siguen moviendo en el eje izquierda-derecha. En este terreno la novedad es menor, ya que el centro, siempre etéreo, bascula hacia ambos lados según soplan los vientos dominantes.

En el campo de la izquierda española, la división ha sido constante. En la actualidad también. Podemos quiso, de forma voluntarista, superar esa dicotomía y situarse en el territorio «de la gente», pero la gente no es un ente homogéneo sino variado y cambiante. Es evidente que tanto el PSOE como Podemos aspiran a consolidar el voto de una parte del electorado que se considera de izquierdas porque eso supone un suelo electoral importante sobre el que poder crecer. Hay por tanto una parte en la que ambas izquierdas se tocan y otra en la que divergen. Cuantificarlo es difícil. La llegada de Sánchez al gobierno, con el apoyo de Podemos, no trastoca el eje de la discusión, pero puede favorecer al PSOE. Por esta razón, Iglesias-Podemos está tratando de diferenciarse ocupando el territorio de la calle. La huelga del taxi, que ha paralizado las grandes ciudades en un conflicto sin precedentes, es un buen ejemplo. Veremos quien puede más en este combate por seducir a la izquierda de siempre.

La novedad, nadie puede negarlo, se ha producido en el territorio de la derecha. El PP y Ciudadanos compiten por ese espacio con más claridad de lo que parecía hace unos meses cuando Albert Rivera simulaba haber ocupado el centro político. Hoy está claro que no es así, palabras y hechos lo desmienten. Por su parte, el nuevo líder del PP tiene prisa por cubrir con un velo la crudeza del pasado corrupto de su partido y para ello no hay nada mejor que recurrir al territorio de las emociones. Por eso la elección de los temas ha sido fácil: inmigración y unidad de España. Ambos mensajes van dirigidos al territorio más visceral de nuestras desazones aunque no olvidemos, como señalaba Ortega y Gasset en 1914, “una misma palabra pronunciada por unos o por otros significa cosas distintas, porque va, por decirlo así, transida de emociones antagónicas”.

El caso es que ambos líderes, Rivera y Casado, como un par de gemelos, se han presentado Ceuta tratando de competir en la rotundidad de los mensajes como si el problema migratorio hubiera surgido ese mismo día. Para ello no han ahorrado ni obviedades ni, en el caso de Casado, tampoco mentiras. Ni vienen millones, ni hay papeles para todos, ni el problema es solo de España. Allí donde aparece Rivera, llega después Casado a predicar el apocalipsis que ha traído Pedro Sánchez. Exagerar los problemas no ayuda a erradicarlos pero consigue votos y aplausos por eso los gemelos están de gira, como las orquestas del verano. La demagogia es la canción del verano. Nada nuevo bajo el sol, está visto y comprobado.

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Volver a casa
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María Antonia San Felipe | 27-07-2018 | 21:03| 0
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“¡Qué importa un día! Está el ayer alerto
al mañana, mañana al infinito,
hombres de España, ni el pasado ha muerto,
ni está el mañana –ni el ayer− escrito”
(A. Machado)

Los aplausos cerrados producen espejismos porque esconden realidades que incomodan. Las convenciones de los partidos son un buen ejemplo. Al finalizar el congreso del PP, Pablo Casado, escuchó una ovación que ocultó las espadas blandidas en el camino. Ahora todos son de Casado. Él será quien haga las listas y en el Congreso la mayoría eran cargos públicos. El tiempo dirá cuánto hay de apoyo real al elegido y cuánto ha cosechado por la aversión de los seguidores de Cospedal a Soraya Sáenz de Santamaría. El devenir del tiempo despejará todas las dudas, esa es la enseñanza de Rajoy. En cualquier caso, estrenar liderazgo siempre da impulso a las organizaciones políticas, ya veremos hasta qué altura llega el nuevo líder del PP.

En sus primeras palabras Casado ha anunciado que el PP ha vuelto y efectivamente todo indica que regresa por donde solía. Es sorprendente que una de sus primeras propuestas haya sido la de regresar a leyes, cuya vigencia ha sido ya sobrepasada por la propia sociedad española, como la ley del aborto de los años ochenta. Para volver a las esencias no hay mejor cosa que pretender recortar derechos a las mujeres. A falta de otras ideas el conservadurismo se atrinchera en la nostalgia.

Tras su entrevista protocolaria para despedir a Rajoy, Casado ha abierto las puertas de par en par a José María Aznar. El expresidente ha vuelto a la casa que él edificó desde el partido fundado por Manuel Fraga. Su éxito fue construir la casa común de la derecha, de todas las derechas, incluso de aquella desde la que jamás se vislumbró el centro. De su presidencia en el partido y en el gobierno viene la herencia de la que surgieron todos los lodos que hundieron a Rajoy.

No es sorprendente este reencuentro, era necesario para evitar el naufragio. En los dirigentes del PP de toda España había cundido el pánico, los votos se les iban a raudales hacia Ciudadanos con las elecciones municipales a la vuelta de la esquina. En medio del desconcierto, alcaldes, concejales y diputados vieron que hasta José María Aznar, el guardián de las esencias, veía con buenos ojos la mirada seductora de Albert Rivera. Así que Casado lo primero que ha hecho es abrirle las puertas de su casa, para que todos los que lo echaban de menos puedan regresar a ella olvidando el hedor intenso de la corrupción. El otro reto de Casado será conseguir la unidad interna del partido. El discurso le ha quedado divino pero toda España ha visto a Cospedal y a Santamaría, juntas pero jamás unidas, separadas por una silla, símbolo inequívoco de su hoy frustrada ambición. No parece que Casado y su socia Dolores de Cospedal practiquen la unidad más allá de las palabras. Las heridas están abiertas.

De lo ocurrido en estos dos meses hay dos hombres especialmente sorprendidos. El primero es Rajoy, al que la corrupción echó del gobierno y al que han despedido los suyos con iguales aplausos que él despidió a Cristina Cifuentes en Sevilla para después olvidarla. El otro, es Albert Rivera que se había creído el cuento de la lechera y que ahora tendrá que competir con Casado, su propio gemelo, en el campo de la derecha.

Casado, en su primer discurso, dijo que el ayer y el mañana no están escritos. Para ello citó a Machado, un republicano muerto en el exilio. En realidad, Machado había escrito: hombres de España, ni el pasado ha muerto, ni está el mañana –ni el ayer− escrito. Que no olvide Casado que él y el PP también tienen pasado.

 

 

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El chulo del barrio
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María Antonia San Felipe | 20-07-2018 | 22:34| 0

trump-putinCuando llega el chulo del barrio el ambiente se enrarece porque actúa como un ciclón que arrasa las normas básicas de educación y, tras haberlo destrozado todo, se ausenta regalando al atónito auditorio un sonoro portazo. Donald Trump ha venido a Europa a demostrarnos que tiene el ego del tamaño de un oso polar y los principios del tamaño de una pulga. Trump es el chulo americano que mira al mundo por encima de su suficiencia que, en el fondo, es el síntoma de sus propias carencias como líder.

Primero la preparó en la OTAN, después en Alemania ofendió a su primera ministra Angela Merkel y, a renglón seguido, hizo lo mismo en Reino Unido con Theresa May ¡Qué casualidad que las dos son mujeres! Lo nunca visto. El presidente de la primera potencia mundial llega a otros países aliados y los insulta en la persona de sus más altas representantes. En el caso de Alemania, puso en duda su independencia respecto a Rusia y después se inmiscuyó en los asuntos internos del brexit británico, en un momento en que su primera ministra está tratando de sofocar una rebelión interna. Trump se permitió revelar que le había dado consejos a May y que no le había hecho caso, por eso estimaba que Boris Johnson podía ser un buen sustituto. Seguramente pensó que tenía más gordos atributos que la señora May. Además de la mala educación tampoco tuvo reparos en ensalzar a los sectores más eurófobos para, a continuación, apuntar que la Unión Europea, que Europa, en general, es enemiga de los EEUU.

Donald Trump es como un niño grande al que hay mucha gente que le ríe las bravuconadas aunque no tengan ninguna gracia, pero, conviene dejar claro que Trump es un patán, pero no un imbécil. En el fondo su viaje ha sido un aliento indirecto y un apoyo a los mayores enemigos de la Unión Europea dentro de la propia Europa. Su actitud ha sido un continuo desprecio a los valores democráticos y humanísticos que desde el inicio inspiraron la construcción europea, algo que, en un contexto de cuestionamiento de esos principios por parte de algunos gobiernos del este europeo y de ascenso de posiciones ultraconservadoras en el resto, es un peligroso juego cuyas consecuencias desconocemos.

No es broma lo sucedido en el viaje de este coloso de la mala educación. El colofón del espectáculo ha sido la reunión en Helsinki con Vladimir Putin, la única parte del periplo europeo que ha cautivado a Trump. Es tan evidente su fascinación por él que le resulta imposible disimularlo. En realidad a Trump le gustaría ser Putin, es decir, detentar un poder sin contrapesos ni límites como tiene el presidente americano en una democracia consolidada. Putin, otro chulo, hace lo que Trump sueña, dar órdenes sin que nadie le rechiste, sin ningún juez que lo limite ni parlamento que le replique. La falsa democracia de Putin es su sueño, el espejo en el que quisiera mirarse.

Ha sido en este embeleso evidente cuando Trump ha dejado patente su falta de principios. Al otorgar más credibilidad a la palabra de Putin que a los propios servicios de inteligencia americanos respecto a la injerencia rusa ha mostrado su debilidad emocional, su escasa talla como líder y el desprecio a su propio país. América no es lo primero, solo Trump es importante para Trump. Si Europa es su enemiga y él vive un idilio diplomático con Putin y con Kim Jong-un no es de extrañar que al volver a casa se haya encontrado a la clase política revolucionada. Sirven de ejemplo las palabras de John Brennan, exdirector de la CIA que en Twitter, resumió: “La actuación de Donald Trump excede los delitos graves y faltas. No ha sido menos que traición…está completamente en el bolsillo de Putin. Patriotas republicanos, ¿dónde estáis?”. Trump no sé si sabe adónde va pero intuyo que nos lleva a la Edad de Piedra. Solo queda una esperanza, en las pelis del oeste, el chulo bravucón siempre encuentra a alguien que la saca más rápido y le para los pies. No perdamos la esperanza.

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No siempre lo peor es cierto
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María Antonia San Felipe | 13-07-2018 | 21:04| 0
GRAF6449. MADRID (ESPAÑA), 09/07/2018.- El presidente del gobierno Pedro Sánchez y el president de la Generalitat Quim Torra, durante la reunión que ambos mantienen en el Palacio de La Moncloa en Madrid.- EFE/Ballesteros

No siempre lo peor es cierto, aunque en política muchos quisieran que así fuera. Exagerar para reforzar discursos y ganar audiencia es muy habitual en estos tiempos. Ante la entrevista entre el presidente del gobierno, Pedro Sánchez y el president catalán, Quim Torra, algunos habían hecho sonar de antemano las trompetas del Apocalipsis. Se insinuaba la genuflexión del Estado ante los independentistas, pago de deudas y devolución de favores. Es comprensible que el PP, al borde de la implosión y en momentos de grandes mudanzas, esté de los nervios y sobreactuando. Han pasado los tiempos en los que al PP la tensión con Cataluña le daba tan buenos resultados electorales que se negaba a ver que estaba dando alas al secesionismo llegando a impulsar el incremento de independentistas hasta un porcentaje jamás conocido. A ambos adversarios les iba bien en el desencuentro. Pero los españoles no debemos olvidar que ha sido gracias a la acción del PP cuando España ha estado a punto de quebrarse. Rajoy fue dejando hacer hasta que estalló el despropósito del procés y entonces Ciudadanos, a través de Inés Arrimadas, les robó el discurso y el espacio político hasta dejarlos en Cataluña reducidos a la mínima expresión.

Todos sabíamos que los Mossos no impedirían el referéndum ilegal del 1 de octubre, todos menos el ministro del Interior, tan propenso a confiar en la Virgen en vez de transmitir órdenes precisas a unas fuerzas y cuerpos de seguridad que se sintieron desprotegidos y abandonados. Una vez fracasado el cierre de los colegios electorales, las posteriores cargas policiales fueron el siguiente fiasco porque ofreció la mejor baza jamás soñada por el independentismo para victimizar su lucha en el tablero internacional.

No quiero insistir porque conocemos la historia. Ahora solo quedan dos posibilidades: continuar profundizando la brecha o tratar de revertirla. De momento Torra ha acudido a Madrid, han hablado y ambas partes han ratificado sus posturas, no puede ser de otra manera. El presidente Sánchez, que apoyó la aplicación del 155, ni puede ni debe negociar al margen de la legalidad y por mucho que Torra insista en aparentar lo contrario ni está en el mismo sitio ni olvida que hay cosas imposibles. La justicia en este país es independiente. Los jueces decidirán sobre los políticos presos que siguen en las cárceles catalanas que son igual de españolas. Tanto los falsos presos políticos como los falsos exiliados saben que no se le pueden pedir peras al olmo, han infringido el ordenamiento jurídico y eso tiene consecuencias imposibles de eludir. Como confesó la exconsejera Ponsatí, ahora huida en Escocia, “estábamos jugando al póker y jugábamos de farol”, no hay mejor definición. Han perdido y lo saben, pero después de tanta mentira y tras haber convencido a una parte importante de la población de que la república catalana era posible y sería realidad al alba del procés, no es fácil rectificar. Ahora saben que todo era mentira.

El pasado lunes una encuesta apuntaba que el 62% de los catalanes quiere negociar una mejora del autogobierno, mientras que el 21,5% apuesta por buscar la independencia para construir una nueva república. Creo que el dato es alentador.

Por eso la tarea del nuevo gobierno de España debe, con las cautelas debidas, centrarse en dos acciones fundamentales. En el exterior, nuestras embajadas han de contrarrestar las mentiras sobre España de los independentistas, algo que espero haga con acierto Josep Borrell. En el interior, rebajar la tensión política para que disminuya la tensión social que es alta y dolorosa. Todos los gestos del gobierno han de dirigirse sobre todo a los propios ciudadanos de Cataluña. Si en los próximos meses, el número de conversos de última hora al independentismo, disminuye y se sustenta nuestra posición internacional, el esfuerzo habrá merecido la pena. Es pronto para sacar conclusiones pero no es tarde para tener esperanza. El tiempo lo dirá.

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Funcionaria. Aficionada a la escritura que en otra vida fue política. "Entre visillos" es un homenaje a Carmen Martín Gaite con esa novela ganó el Premio Nadal en 1957, el año en que yo nací.