La Rioja

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Fecha: febrero, 2017
El cuento de la condena
María Antonia San Felipe 25-02-2017 | 8:15 | 0

Cuenta la prensa que en el Reino de España la Justicia ha condenado ejemplarmente a un infante consorte. Dicen las voces del coro del gran teatro español que, como el sol al mediodía, la justicia reluce y brilla con la absolución de una infanta. Proclaman los abogados del infantado que la justicia es igual para todos. Salgo a la calle y observo que nadie en el bar, en la fila de la carnicería, en la peluquería, en el andamio o en la oficina cree que se haya hecho justicia, incluso se duda de su exitencia. En minutos España se llenó de chistes y chirigotas, los wasaps colapsados y el twiter desbocado.
           -¡Qué vergüenza!- es la frase más escuchada.
          -¿Y qué esperabas?- es la respuesta más repetida.
          Instalada en la desilusión general, leo que Luis Roldán, el político corrupto más famoso del país hasta que llegó la nueva hornada de sinvergüenzas, da varios consejos a Iñaki, el infante consorte, para que su posible estancia en prisión le resulte más llevadera. La soledad es una maldición para quienes han vivido entre aduladores y oropeles.
           También me cuentan que Bárbara Rey está desolada ya que, tras haber ocupado portadas por los amoríos con el rey emérito, ha vuelto al plano oscuro de la actualidad, del que muchos piensan que jamás debió haber salido. Ya saben que la tradición secular enseña que en palacio los trapos sucios (bragas o calzoncillos) se lavan en la lavadora que deja las reputaciones más limpias que la patena, ¡gracias a Dios! Hay que aparentar armonía ya que la Corona es cosa importante para el futuro una nación que tiene a la monarquía ensamblada en la Constitución.
           Parece que de la princesa Corinna ya nadie se acuerda, ni tampoco del elefante de Botsuana pero cuando se escriba la crónica de este período de nuestra historia se explicará que, en junio de 2014, sería el estallido del caso Noos el que unido a todo lo anterior, puso contra las cuerdas la estabilidad de la Corona de España. El desconcierto fue tal y el descrédito tan amplio que la popularidad de la institución quedó tan menguada que obligó a todos los poderes fácticos del Estado a propiciar la abdicación de Juan Carlos I, algo impensable pocos años antes. Es evidente que el acceso al trono de Felipe VI es la consecuencia directa de los escándalos que iban cercando a la familia real y que se agravaron con los negocios de    Urdangarín realizados, se diga lo que se diga, a la sombra de la Corona.
           La inocencia de la infanta Cristina sustentada jurídicamente en que nada sabía ni nada recordaba causa, como en el caso de Ana Mato o de la mujer de Bárcenas, tanta indignación como cabreo. En el caso de la infanta que todo lo ignora, porque gracias a su condición de miembro de la Familia Real se efectuaron los negocios. Lo que ha ocurrido estaba escrito. Cristina Federica de Borbón con pagar una multa, que como dice el pueblo llano le sale a devolver, supera el molesto incidente. En conclusión, la infanta ha sido preservada del escarnio y el mochuelo de la condena se lo ha llevado el infante republicano. Lo llamo así porque pocos, como Iñaki Urdangarín, han hecho tanto a favor de la causa republicana en España. Nadie duda que el descrédito del reinado de su suegro fue paralelo a la palmaria evidencia y magnitud del escándalo de sus delitos ya juzgados y, tímidamente, condenados.
           El final del cuento es conocido. Urdangarín  de momento elude la prisión y seguirá viviendo en Suiza, la tierra prometida de los evasores de fortunas. En lo político, la tormenta pasará y pronto será pasto del olvido. La operación de quienes precipitaron la salida de Juan Carlos I a fin de preservar la continuidad de la Corona en España se ha culminado con gran éxito. Cuentan que el infante republicano puede que algún día visite las mazmorras, pero menos tiempo que el que cuesta amanecer. La infanta Cristina será protegida de su pena en un torreón dorado y lejano, para no ser molestada por ningún intruso. Mientras, en palacio serán felices y comerán perdices por una eternidad. Y colorín, colorado…este cuanto se ha acabado.

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Cajas mágicas
María Antonia San Felipe 18-02-2017 | 8:15 | 0

Las cajas mágicas sirven para deslumbrarnos con un engaño y no es fácil adivinar cuál es el truco que te encandila. El espectáculo ofrecido por el PP en el recinto madrileño de la Caja Mágica fue de una armonía tan idílica que simulaba el jardín del Edén. La actuación del mago Rajoy desbordó los aplausos. Hay que reconocerle a Mariano que, pareciendo un hombre aburrido, es un prestidigitador consumado. El mago Houdini sería un aprendiz a su lado, como él, no sólo aturde a las masas con falsos ilusionismos, sino que también es un escapista consumado. Hasta ahora ha escapado sin ningún rasguño de los múltiples incendios que ha sufrido su partido.
           Rodeado de corrupción sobrevive como el superman de la Gürtel, no hay condena judicial ni criptonita que rebaje sus mágicos poderes. Mientras era aclamado conocíamos las condenas de la trama por la financiación ilegal de las campañas electorales del PP de Valencia, en las que participó Rajoy. Pero nada de ello quebró el ánimo del mago Mariano ni de su ayudante Dolores de Cospedal en el escenario central de la Caja Mágica. Los aplausos cerrados ocultaron el ruido de cuchillos contra la secretaria general, negar el malestar es otra mentira. Pese a todo, Mariano y María Dolores vendieron unidad frente a las divisiones ajenas. Según ellos, sólo el PP lucha por España, el resto por el poder, pero ninguno cede el testigo después de haber popularizado la corrupción como distintivo de la Marca España. Es triste comprobar lo fácilmente que el pueblo perdona y lo pronto que olvidan los implicados sus tropelías.
           En Vistalegre la batalla por el control de Podemos ha sido más explícita, a pecho descubierto, sin caretas que distraigan la atención de la tarea principal. Son jóvenes y predicaban la transparencia incluso amplificando las discrepancias. Aunque hay que reconocer que la espontaneidad no ha sido la que hubo en Vistalegre I. El ambiente era tenso, el aire enrarecido, los asistentes reclamaban unidad y abrazos, que los hubo, pero forzados por las bases que huelen el peligro y perciben la falsedad. El balance es sencillo: ha habido un debate, sin duda enriquecedor, y mucha participación en las votaciones por internet (lo que excluye a una franja de la población). Ningún partido se abre tanto a la sociedad que lo examina pero, tras la confrontación, quedan las heridas. Hay vencedores y vencidos, Pablo Iglesias ha ganado a su antiguo amigo Íñigo Errejón y la brecha, en lo humano y en lo político, no duden que sigue abierta.
           Al final, Podemos se ha hecho mayor y ha mimetizado los defectos de los partidos a los que habían criticado sin piedad. Pablo Iglesias acaba de advertir a Errejón que las discusiones deben hacerse en los órganos internos y no airearlos en la prensa. Es decir, lo que han hecho siempre los partidos tradicionales. Los trapos sucios se lavan dentro para no producir quebrantos como ha ocurrido con el PSOE y como ahora temen en Podemos, ya se sabe que el electorado castiga las divisiones. Lo siguiente que ocurrirá será la depuración de los vencidos. Lo de que todos caben dentro es mentira, en realidad muchos desean que Errejón se marche. Sería otra forma de vencerlo. Lo más chocante es que para destituirlo de la portavocía en el Congreso se hable de feminizar a sus portavoces. Otra vez el viejo truco de utilizar a las mujeres para ocultar las purgas.
           Lo que ocurra a partir de ahora depende de la generosidad de los vencedores y de la inteligencia de los vencidos. Iglesias y los suyos han ganado el congreso pero está por ver si han ganado la calle. Errejón, por coherencia, deberá esperar. El tiempo da y quita razones. Mucho me temo que, más pronto que tarde, vamos a saberlo porque las elecciones se convocarán cuando al mago Mariano le convenga.

 

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Tontadas
María Antonia San Felipe 11-02-2017 | 8:15 | 0

Me han contado que una de las principales noticias de la semana es que Jorge Javier Vázquez está peleado con Isabel Pantoja por una perrita llamada Sissi (como la emperatriz) que el presentador regaló a la cantante. Según me explican, el conflicto bélico comenzó por unas declaraciones de la exreclusa en el programa de Pablo Motos. Parece ser que aireando esta guerra de malos quereres llevan días y pueden pasar meses hasta que cese el bombardeo de insultos y la Pantoja se siente en el sillón de Sálvame para hacer las paces con Jorge Javier, firmar el cese de las hostilidades y restablecer las relaciones diplomáticas, todo ello en horas de máxima audiencia.
             A mí estas cosas me causan un desasosiego interior que me tiene en un sinvivir constante. La verdad es que no duermo desde que me enteré de esta desgracia que amenaza con tumbar las columnas que sostienen a esta España repleta de gente que no llega a fin de mes. ¿Cómo es posible que la cantaora ingrata le reproche al presentador de moda que le regalara un perro? Esto se tiene que acabar que los españoles no se merecen este disgusto. España podrida de corrupción y ahora resulta que la pobre Sissi (como la emperatriz) está triste. No importa que sigan saqueando España o que los hospitales se queden sin médicos, lo importante es que Sissi tiene derecho a ser feliz con su dueña la emperatriz de la copla.
             El siguiente acontecimiento interplanetario de la semana es que Donald, no el pato Donald, el de siempre, sino el nuevo Donald, el emperador de América, ha llamado al presidente Mariano Rajoy a fin de darle instrucciones para el correcto funcionamiento de la alianza. Cuentan que antes de producirse la llamada de la Casablanca al presidente Donald, no al pato, le han señalado con un puntero en un mapamundi dónde estaba España, ya que él no sabía si se situaba cerca de Brasil o de Rusia. Por fin entendió que estaba en esa zona del mundo que llaman Europa y que está  llena de calzonazos y cobardes que gastan poco en armamento y mucho en tontadas.  Así que él aprovechó para aconsejar a Mariano que hay que poner más dinero para tanques y menos para que los niños aprendan lo que son los derechos, las libertades y la democracia.
           -Yes, Mariano?- preguntó a fin de confirmar que le había entendido.
           -Yes, president (cuenta Iñaki Gabilondo que respondió Rajoy).
           Claro que como la ocasión la pintan calva (no como Trump que peina flequillo), Mariano aprovechó para ofrecerse como correveidile con América Latina, dada su demostrada trayectoria de hombre dialogante y negociador por lo que es conocido en toda España y, en especial, en Cataluña. Sobre defender el honor de los latinos a los que ha insultado Donald (el presidente, no el pato), no dijo ni mu. Para mostrarse servicial con el emperador de América también se ofreció a ser su edecán en el norte de África y Oriente Medio (de donde llegan los inmigrantes) algo que dejó estupefacto a Donald que le dijo: -Adiós, Mariano, más huevos, Mariano. Y ahí se quedó todo.
           Desasosegada, leo que ha fallecido Tzvetan Todorov, un pensador y escritor búlgaro al que seguramente casi nadie conoce porque jamás ha ido con su perro ni a Sálvame ni al Hormiguero ni a Gran Hermano pero que pasó su vida reflexionando sobre el hombre y el mundo, sobre la vida y la libertad, es decir, sobre tontadas. Decía Todorov, que “la humanidad no puede vivir sin ideales. Si no tuviera más ideales, habría habido una mutación de la especie. Hay momentos de ceguera e inconsciencia, pero uno se puede despertar de esos momentos”.
            En fin, estamos rodeados de tontos y de tontadas confío que de tanta estupidez nos despierten algún día, espero que no lejano, los ideales.

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La que se avecina
María Antonia San Felipe 04-02-2017 | 8:33 | 0

No pasa hora sin que alguien invente un nuevo chiste o una chirigota sobre Trump, pero tampoco pasa día sin que crezca la preocupación por la que se avecina. Ha entrado en la Casablanca como Atila en el mundo antiguo, arrasando con todo, agrediendo a pueblos y naciones, destituyendo fiscales generales del estado y defendiendo la tortura. Tampoco se ha olvidado de insultar a la prensa. Intenta asustarla porque él sabe que una prensa libre es un pilar importante de cualquier democracia. En el fondo Trump, aunque obtuvo casi tres millones de votos populares menos que Clinton, es un presidente elegido democráticamente pero que tiene vocación de dictador porque es la “autoridad” ilimitada lo que le apasiona de verdad.
          Trump se ha apresurado a cumplir lo que prometió a unos votantes a los que trata de fidelizar como hacen las grandes marcas con sus clientes. Su política migratoria está apoyada, total o parcialmente, por el 49% de los estadounidenses aunque haya levantado ampollas en el resto del mundo. El Parlamento europeo ha pedido vetar a Ted Malloch, el embajador para la Unión Europea que piensa nombrar Washington, un antieuropeísta que afirma que Europa está acabada. Ya saben, el Imperio como en la Guerra de las Galaxias, siempre contraataca. Ya verán como todo se queda en nada. La respuesta del gobierno de Rajoy es una buena prueba del sometimiento y el compadreo que se va a producir. Los gobiernos conservadores no quieren plantar cara al nuevo líder mundial. Pese al ataque directo a todo lo hispano la respuesta de nuestro gobierno ha sido timorata y miedosa. Ya saben, el Imperio es el Imperio y Mariano Rajoy no pilota el Halcón Milenario, las alturas siempre le han dado pánico.
          El hecho innegable es que en estos momentos Trump está llevando la iniciativa política en todo el planeta, está marcando el paso y abriendo caminos a otros que piensan como él. En Europa, lo que se avecina puede acabar con nuestros principios tradicionales que ya han sido minados en los últimos tiempos. En EEUU, Obama no ha evitado declarar que Trump es un peligro para los verdaderos valores americanos. Se trata de una advertencia pero también de una premonición. Si alguna vez alguien ha creído que Europa podía ser el contrapeso al poder anómalo de Trump o que este rey Sol se calmaría al llegar al poder estaba totalmente equivocado.
             En Europa ahora solamente hay una ideología política en alza: la ultraderecha. Los pilares sobre los que elabora su discurso son sencillos: el ultranacionalismo, el antieuropeísmo y el odio al diferente. Veremos a ver qué ocurre dentro de unos meses en Francia pero si ante los escándalos que rodean al líder conservador, François Fillon y la división palpable de los socialistas franceses, Marine Le Pen alcanza la presidencia o se queda en puertas, será un motivo más para dar alas a una ideología que puede destruir la Europa que hoy conocemos. Desgraciadamente, la socialdemocracia, la única que puede servir de contrapeso, camina sin rumbo hace tiempo. En este panorama resulta muy difícil forjar liderazgos cuando no hay ideas. De momento sólo hay divisiones y enfrentamientos de los que España es un buen ejemplo. Ante este desierto de propuestas los ciudadanos desesperanzados se dejan seducir por quienes, como Trump, afirman combatir a unos poderes que se han dormido en los laureles.
            Este es el momento en el que los líderes conservadores, socialistas o liberales, que han gobernado Europa en estos años de crisis, comienzan a darse cuenta de que ha sido un error gobernar sin escuchar a la calle. Han impuesto unas políticas que han agredido a las clases medias y trabajadoras, han hecho lo contrario de lo que prometieron y ahora llega un excéntrico ofreciendo un paraíso de mentiras y puede contagiar el triunfo a quienes, igual que él, tienen como último objetivo utilizar la democracia para después anularla. Malos tiempos se avecinan.

 

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Funcionaria. Aficionada a la escritura que en otra vida fue política.