La Rioja

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Fecha: marzo, 2017
El corazón de la Tierra
María Antonia San Felipe 25-03-2017 | 10:30 | 0

Esta semana de nuevo la locura envenena la Tierra y nos deja un doloroso balance de víctimas inocentes frente al parlamento británico. El incomprensible atentado se ha perpetrado  un año después de los atentados yihadistas que sufrieron el aeropuerto de Bruselas y la estación de metro de Maelbeek que sumaron 32 víctimas mortales de diversas nacionalidades. Mientras se recordaba a los difuntos y a sus familias, en Londres se contaban ya cuatro muertos, entre ellos el infame terrorista, y más de cuarenta heridos. Este es el descorazonador panorama de un mundo enfermo, muy enfermo.
Precisamente el día anterior, con motivo del Día Internacional de la Poesía, leía a Gloria Fuertes y me preguntaba qué mirada aportaría hoy a este mundo que parece no tener arreglo. Según ella: “El corazón de la Tierra/ tiene hombres que le desgarran./La Tierra es muy anciana./Sufre ataques al corazón/-en sus entrañas-./Sus volcanes,/laten demasiado/por exceso de odio y de lava”.
           Pues sí, Gloria. La Tierra está malherida por el odio y la violencia y no veo que esta espiral de resentimientos y rencores vaya a parar algún día.  La ausencia de principios morales y la extinción del respeto, impregna hasta los aconteceres más cotidianos de la vida.
           Si analizamos, por ejemplo, lo ocurrido este fin de semana en Mallorca se te ponen los pelos de punta de los derroteros que está tomando este mundo sin cabeza en el que vivimos. Se jugaba un partido de fútbol entre el Alaró y el Collerense, dos equipos de infantiles. Pues bien, en el transcurso del mismo varios de los padres de los equipos rivales comenzaron a increparse y finalmente se produjo una pelea multitudinaria y vergonzosa se mire por donde se mire. Se supone que los chavales van a divertirse y a pasar un buen rato con amigos y familiares. Tras el alboroto, el partido se suspendió. Muchos lloraron y otros se fueron avergonzados. No es para menos. ¿Cómo van a inculcar valores de respeto hacia los otros esos padres? ¿Cómo  van a enseñar a esos niños a alejarse de cualquier tipo de violencia si a la menor ocasión ellos la emprenden a puñetazos? No podemos olvidar que la familia es la base fundamental de la educación y que los niños imitan lo que ven en los mayores.
           También esta semana, el mismo día del atentado, se ha difundido un vídeo en el que varios jóvenes, en Bilbao, pelean violentamente jaleados por sus compañeros mientras unas niñas tratan, sin éxito, de separarlos. No es la primera vez que ocurre ni tampoco que se agreda, insulte o acose a compañeros dentro de las escuelas o fuera de ellas. Es la última moda grabar las agresiones con los teléfonos móviles con la finalidad de enviar el macabro suceso a las redes sociales. No podemos olvidar, en este irracional contexto, el elevado número de mujeres maltratadas o asesinadas por sus parejas cada año. Entre 2007 y lo que va de este año, se cuentan 684 muertas y no parece que las autoridades ni la propia sociedad se tomen suficientemente en serio este problema.
           En definitiva, me asusta la normalidad con la que nos acostumbramos a la monstruosidad del asesinato, a la brutalidad de los golpes, a la anomalía del insulto. Parece como si la violencia formara parte de nuestras vidas y sólo nos escandalizáramos de ella cuando es irreversible. No debiéramos tolerar ningún tipo de violencia a nuestro alrededor porque esa es la única forma de no habituarnos a lo que es una aberración que degenera la condición humana. No dejemos que nuestro corazón enferme, como el corazón de la Tierra, porque, como dice Gloria Fuertes: “La Tierra no está para muchos trotes/está cansada./Cuando entierran en ella/niños (hombres y mujeres) con metralla/le dan arcadas”.

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Zipi y Zape
María Antonia San Felipe 18-03-2017 | 8:14 | 0

Cuando dos cosas se parecen decimos que son como dos gotas de agua. Pues bien en la política española el partido de Jordi Pujol y Artur Mas se parece al de José María Aznar y Mariano Rajoy  como la oveja Dolly a su clon. En fin, que Convergencia Democrática de Cataluña (CDC) y el PP son como Zipi y Zape. No hay que ser un lince para detectar que ambos partidos han construido su supremacía política, en Cataluña y en España, en base a idénticos argumentos que el tiempo va demostrando que son fantásticas mentiras. Digo fantásticas porque parecen de ciencia ficción, como propias de un mundo, más bien mundillo, que sólo ellos habitan. El resto de los españoles bastante tenemos con sobrevivir a sus mentiras y al saqueo del país.
          Estos días se está celebrando el juicio por el “caso Palau” y hemos escuchado, no sin sonrojo e indignación, como Félix Millet, el todopoderoso director de la emblemática institución catalana del Palau de la Música, confesaba que algunas empresas, como Ferrovial, hacían donaciones para que el dinero fuera a Convergencia a cambio de obra pública que les adjudicaban. Su número dos, Jordi Montull, con total naturalidad, ha explicado que el “presunto”soborno“primero era del 3% y después del 4%”. El fiscal Emilio Sánchez Ulled, a fin de aclarar, le preguntó: “¿subieron por el incremento en el coste de la vida?” y Montull respondió “no, porque Convergencia quería más dinero”. Es decir, que CDC era como el tragantúa que  todo lo come. El reparto era sencillo: un 2,5% para CDC, un 1% para Millet, y un 0,5% para Montull. Primero la organización y después los recaudadores, a cada cual según el escalafón.
          Lo mismo prácticamente ha explicado Correa en la Audiencia Nacional al desvelar que también el PP participaba en una trama para recaudar el 3%. Por este motivo el juez de la Audiencia Nacional, José de la Mata, ha ordenado la reapertura del caso de la caja b del PP. Según explica Correa, el entonces gerente del PP, Luis Bárcenas, mediaba con los ministerios de Fomento, Agricultura y Medio Ambiente para conseguir obras para sociedades como OHL o ACS y estas empresas pagaban a cambio una comisión que se repartían entre el líder de la Gürtel, Bárcenas y el Partido Popular.
           Ya ven, como dos gotas de agua. Y ante estas cosas tan grotescas, que ponen los pelos de punta y agrian el estómago, ¿cuál ha sido la reacción de Zipi y Zape? Pues, como procede entre iguales: negarlo todo. Según Zipi, todo son invenciones para acabar con el “procés independentista català”. Según Zape, todo son confabulaciones para minar al gobierno. Y además como dice Mariano, “esto son cosas del pasado” y por supuesto, “todo es mentira salvo alguna cosa”. Aun poniendo cara de tonto todo indica que casi todo es verdad y que la única mentira es la que ellos nos cuentan.
          Pero la pretensión del engaño va más lejos todavía. Igual que los gemelos se echan en falta cuando se alejan, CDC y el PP se necesitan como la playa al mar. Los de Convergencia se hacen las víctimas del PP y el PP anuncia, por activa y por pasiva, que no se doblegarán a las pretensiones de Mas y Puigdemont. Ambos partidos, enfangados hasta las cejas, se levantan sobre su propio barro mientras esquilman la sanidad, los servicios públicos y las prestaciones sociales. Perfectamente coordinados se acusan de anticatalanes y antiespañoles, respectivamente. Al tiempo que abren una brecha en la sociedad, cada vez más profunda, pretenden distraernos del tufo que emerge de las cloacas sobre las que están instalados. Es cada día más complicado para Zipi y Zape continuar negando lo que todo el mundo sabe que es verdad. Espero que la justicia termine por mostrarnos la inmensidad del expolio perpetrado al presupuesto público y que, una vez probadas judicialmente las mentiras, se les caiga la cara de vergüenza  a quienes insisten en tratarnos como a imbéciles.

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Cuestión de bemoles
María Antonia San Felipe 11-03-2017 | 9:41 | 0

En pleno siglo XXI un individuo se ha permitido argumentar la inferioridad de las mujeres sin que se le caiga la cara de vergüenza y lo ha hecho nada menos que en el Parlamento Europeo. El personaje debe creer, a estas alturas del milenio, que la inteligencia no habita en el cerebro sino que el asunto es, simplemente, cuestión de bemoles. ¡Manda güevos! Y no lo duden, los huevos mandan porque el eurodiputado polaco Janusz Korwin-Mikke ha defendido que “las mujeres deben ganar menos que los hombres porque son más débiles, más pequeñas, menos inteligentes”. Lanzó la pedrada revestida de humillación e insulto y se quedó tan ancho.
           En el europarlamento debió escucharse, a continuación, un abucheo masivo contra el europarlante pero esto no sucedió. Los escaños estaban vacíos y sus ilustres señorías vaya usted a saber de qué peligro nos defendían. Así que fue una diputada española, Iratxe García, la que plantó cara al extremista espetándole que ella estaba allí para defender a las mujeres de hombres como él. Menos mal que había alguien porque de no haber sido así el caso hubiera pasado desapercibido a la opinión pública.
           Este individuo de extrema derecha hace dos veranos tuvo a bien concluir su intervención con un saludo nazi que le salió del alma y de más abajo. Pero tampoco pasó nada. El hecho es que, poco a poco, algunos van expresando ideas absolutamente totalitarias y retrógradas sin recibir una respuesta adecuada por parte del resto de nuestros representantes políticos. Si este personaje hubiera dicho que son seres inferiores los italianos, los franceses, los ingleses, los alemanes o los polacos se hubiera armado la marimorena. Se hubiera considerado una agresión y una ofensa intolerable al honor de cada una de las naciones mencionadas. Sin embargo, cuando se insulta, menosprecia y humilla a las mujeres muy pocos alzan su voz. Al menos, a mi juicio, no dicen ni hacen lo suficiente para frenar actitudes cada vez más peligrosas, sólo condenas suaves en la línea de lo políticamente correcto. Pero la agresión verbal de este parlamentario vulnera la dignidad y maltrata, al menos, a la mitad de las personas que pueblan la Unión Europea y el mundo.
           Estas actitudes revelan el machismo secular que todavía perdura en muchos rincones del mundo y en la mentalidad obtusa de muchos hombres y, desgraciadamente, también mujeres. En medio de esta polémica que pasará pronto al olvido he recordado que, en el siglo XIX, hubo mujeres como Concepción Arenal que tuvieron que disfrazarse de hombres para poder acudir a estudiar en la universidad. Tras siglos teniendo prohibido el acceso a la cultura y al conocimiento algunas mujeres lucharon contracorriente para demostrar lo obvio: que somos iguales.  Concepción Arenal, en 1892, formulaba un razonamiento que me parece irrefutable:
           “¿El hombre más inepto es superior a la mujer más inteligente?
           ¿Quién se atreve a responder que sí? Resulta, pues, de los hechos que hay hombres, no se sabe cuántos, ineptos para ciertas profesiones; mujeres, no se sabe cuántas, aptas para esas mismas profesiones; y si al hombre apto no se le prohíbe el ejercicio de una profesión porque hay algunos ineptos, ¿por qué no se ha de hacer lo mismo con la mujer? ¿Se dirá que la ineptitud es en ella más general? Aunque esto se probara, no se razonaría la opinión ni se justificaría el hecho de vedar el ejercicio de las facultades intelectuales al que las tenga”.
           Dicho lo cual, me pregunto: ¿cuántos hombres ineptos ejercen la política hoy en día? Seguramente más que mujeres porque son muchos más los que ocupan las posiciones claves en los órganos de decisión que nos están vedados. Este europarlante, Janusz Korwin-Mikke, ha dejado demostrado las cumbres tan altas que puede escalar la ineptitud.

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¡Menudo carnaval!
María Antonia San Felipe 04-03-2017 | 8:15 | 0

La semana pasada se respiraba Carnaval, miraras donde miraras todo el mundo anduvo disfrazado aparentando ser lo que no era. La Justicia (española) anduvo perdida, se le había caído la venda de los ojos, la que simboliza que, siendo ciega, es igual para todos y no se deja impresionar ni por el dinero ni por la posición social de los encausados. Pero no sólo extravió la venda sino que parece que la tal Justicia había entrado en una tienda de “Compro Oro” a empeñar la balanza de la equidad en el mercado negro de las influencias y de los favores que anda muy concurrido en el zoco en que se ha convertido el suelo patrio en los últimos tiempos.
          Como dice mi vecina, es que nos tienen cogido el tranquillo y si no quieres taza pues nada, taza y media. Lo cierto es que más que taza fue tazón. Después de la absolución de la infanta Cristina Federica de Borbón, la que nada sabía, ni oía, ni veía vino la “condenilla” de su marido. Como la sentencia va a ser recurrida, ya veremos en qué termina la historia. Pero de momento ya le han puesto colofón al asunto. La aceptación de que su no ingreso en prisión se debía al “arraigo” es una tomadura de pelo del tamaño de los Alpes suizos. Es que Urdangarín de pequeño veía Heidi y de ahí el arraigo en ese país de cuento. A lo que vamos, que el exduque de Palma de Mallorca no estaba arraigado en las Baleares como debía desprenderse de su título consorte sino en Suiza que, como bien nos han enseñado en los últimos escándalos judiciales, ese país es la verdadera patria de los patriotas españoles desde tiempo inmemorial.
         Boquiabiertos estábamos cuando el Fiscal General del Estado, José Manuel Maza, nombrado hace tres meses, se pone a hacer lo que le han mandado desde arriba, es decir, purgar a fiscales anticorrupción. Uno de los destituidos es el fiscal de Murcia, Manuel López Bernal, que llevaba la investigación de un caso que afectaba al presidente de la Comunidad, Pedro Antonio Sánchez. López Bernal, no se ha mordido la lengua y nos ha contado a toda España que “no puede ser que los perseguidos sean los fiscales por delante de los corruptos”. La situación ha llevado a que la Unión Progresista de Fiscales haya denunciado la situación de muchos de sus asociados, entre ellos, el caso del calagurritano, Miguel Ángel Subirán, Fiscal Anticorrupción de Palma de Mallorca, que está sufriendo un acoso inaudito desde hace tres años por una investigación de corrupción en la Policía Local. Mientras, el ministro de Justicia, Rafael Catalá en una incontinencia verbal, poco recomendable en un cargo como el suyo, arremete contra los fiscales en vez de esmerarse en no interferir en la administración de Justicia.
          A estas alturas pueden contar lo que quieran, pero se está consintiendo un deterioro continuado de uno de los pilares del estado de derecho: el poder judicial. La predicada independencia e imparcialidad del poder judicial y el principio de la división de poderes es hoy una quimera. Cuando un poder trata de influirir tan claramente en el funcionamiento de otro es que algo huele a podrido en el sistema.
           Algunos creen que la sentencia condenatoria de Miguel Blesa, Rodrigo Rato y otros directivos de Bankia por el uso indebido de las tarjetas black aliviaría la sensación de impunidad de los corruptos en España, pero eso no ha ocurrido. Este país no puede permitirse que la ciudadanía desconfíe de la Justicia porque eso resquebraja la fortaleza de la democracia. Pero desgraciadamente esta es la consecuencia de los reiterados abusos cometidos. Que en medio de esta tormenta el PP y el PSOE hayan llegado a un acuerdo para la renovación por cuota (dos cada  uno) de cuatro magistrados del Tribunal Constitucional es una provocación totalmente inoportuna, un suma y sigue de despropósitos. Hasta ahora la paciencia de los ciudadanos parece infinita pero no está demostrado que lo sea. Tras el carnaval viene la cuaresma, que dicen es tiempo de ayuno y abstinencia. Clamemos para que algunos se abstengan de interferir en la justicia antes de que la conviertan en una máscara de carnaval.

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Funcionaria. Aficionada a la escritura que en otra vida fue política.