La Rioja
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Fecha: junio, 2018
Mentiras en cadena
María Antonia San Felipe 30-06-2018 | 7:48 | 0

soraya-y-cospedalLas mentiras suelen proporcionar triunfos efímeros y es que los engaños son como las bombas, que al final explotan en el momento más inoportuno para el embustero. Esto le ha ocurrido al PP y de ahí nace su desconcierto. La ristra de mentiras acumuladas ha terminado actuando como las bombas de racimo. Lanzada la bomba madre las sucesivas explosiones tienen ahora un área de impacto cada vez mayor.

Los dirigentes del PP llevaban tanto tiempo invertido en simulaciones que se convirtieron en catedráticos en el oficio de mentir, un título que no necesita convalidación académica sino caradura y voluntad de persistir en la argucia. Alzaron su poder sobre un barrizal hasta que su propio fango los ha engullido. Es natural que estén desconcertados, el problema de los mentirosos es que terminan por creerse sus propios embustes y creen que el resto del mundo no advierte el engaño. Llevaba razón Rajoy cuando, en 2013, sostenía que el caso Gürtel era una conjura contra ellos de las fuerzas del mal y entonces lanzó una de sus famosas frases que algún día aparecerán subrayadas en los libros de historia: -Todo es absolutamente falso, salvo alguna cosa.

Efectivamente todo era una farsa. Falsa era su contabilidad, falsas muchas de sus promesas, falsas las amnistías (llamadas regularizaciones fiscales), falsos los títulos de muchos de sus dirigentes, falso que la corrupción organizada no existiera, falso que los corruptos eran casos aislados (Zaplana, Matas, Rato, Ana Mato, el marido de Mato, Bárcenas, Camps, Carlos Fabra, Alfonso Rus, Granados, González,…). Lo único cierto del balance son los recortes sociales que hemos padecido, el incremento de la desigualdad y la pobreza, y el retroceso en derechos y libertades.

Están en el PP estupefactos, todavía no han comprendido que la caída de Rajoy es el resultado del desbordamiento del hartazgo generalizado que habían producido con su resistencia a asumir la verdad de sus propias mentiras. Rajoy los ha dejado huérfanos de liderazgo, él amalgamaba las diferentes corrientes y ambiciones, no tanto por su capacidad de liderazgo sino porque detentar el poder une y acalla diferencias internas. Su precipitado adiós ha desencadenado una guerra a la que el PP no está acostumbrado. Al líder se le señalaba y se le aceptaba, ahora lo van a elegir. El miedo a las primarias abiertas les hizo optar por un procedimiento que hoy demuestra ser una trampa para su propia credibilidad. Es normal que sus militantes y sus votantes, más los segundos que los primeros, estén desorientados porque la sucesión ha alumbrado nuevas falsedades.

La primera era evidente, el PP no es un partido unido, ahí están Cospedal y Santamaría para certificarlo. El portazo de Alberto Núñez Feijoo ha dejado a la organización abierta en canal y eso produce un vértigo inédito que tendrán que administrar. El segundo fraude que ha aflorado es que el PP tampoco es el partido fuerte que predicaban. Resulta que lo del partido más grande de España, 860.000 afiliados, también es mentira. Sólo 65.000 se han inscrito para votar y de ellos una mayoría son los propios cargos orgánicos y públicos que tienen en la actualidad. Pueden decir lo que quieran pero esta contabilidad es la guinda de un pastel inmenso que sin sacarlo del horno ya huele a fracaso. No sabemos quién sucederá a Rajoy pero, sea quien sea, nace lastrado por la escasez de votantes, la carencia de debate ideológico y por la ausencia de autocrítica de sus errores. Sin olvidar los sucesivos agravios a los ciudadanos que, como muestra de su actitud, fueron resumidos por Andrea Fabra en 2012 y por la secretaria de Estado de Comunicación, Carmen Martínez Castro hace un mes, dirigiéndose a los parados y pensionistas, con un demoledor: -¡Qué se jodan!

Ya lo dijo Rajoy, todo era falso, salvo alguna cosa.

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¡Que se calle el Papa!
María Antonia San Felipe 23-06-2018 | 7:56 | 0

ninos-jaulasCuando se niegan los problemas, no se abordan las soluciones. La Unión Europea lleva tiempo evitando afrontar la inmigración como problema común y ello está debilitando el proyecto europeo. Juncker, forzado por la emergencia, se ha visto obligado a convocar una cumbre “informal” de jefes de estado y de gobierno para analizar lo que a todas luces es un fracaso. Años de titubeos, desde la crisis de la guerra de Siria hasta el buque Aquarius, han dejado claro ante los ojos de los ciudadanos europeos que estamos frente un problema que nos afecta a todos y que no puede solventarse con apaños puntuales. La política del avestruz puede acabar dinamitando Europa dando alas a los euroescépticos y a los populismos xenófobos que alientan posiciones políticas erróneas entre quienes creen que simplemente cerrando fronteras y levantando muros se soluciona un asunto tan complejo.

España ante la crisis del buque Aquarius ha hecho lo que tiene que hacer un país con dignidad y valores éticos, pero ya se han apresurado, unos desde las tertulias y otros desde las redes sociales, a difundir bulos y medias verdades para dificultar el estudio de soluciones. Tratan de generar inquietud, temor, recelo hacia el diferente e incluso odio a los extranjeros reforzando un discurso simplista pero fácilmente asumible cuando no se profundiza. Es la forma de abonar el terreno para que lleguen al poder personajes como el ministro del interior italiano y líder de la ultraderechista Liga Norte, Matteo Salvini o el presidente americano, Donald Trump. Veremos adónde nos llevan.

Salvini no solo ha negado ayuda humanitaria al Aquarius sino que ha anunciado que quiere hacer un censo de gitanos. Cuando los tenga perfectamente contados en su negro cuaderno de supuestos enemigos de Italia y de los italianos, dirá que son muchos y que hay que expulsarlos. Después contará a los negros y después vendrán otros hasta que la pureza italiana quede a salvo. ¿A qué les suena esto? Pues sí, al regreso del fascismo. Además esto lo hace con el apoyo del Movimiento Cinco Estrellas, un partido antisistema y antieuropeo que no tiene inconveniente en apoyar posiciones que vulneran los principios éticos que deben sustentar a cualquier país democrático que se precie.

Estamos ante un fracaso colectivo evidente. No se ha sabido, en esta larga crisis política y económica que vivimos, ni explicar las cosas ni adoptar medidas que rescataran de la desesperación a muchos ciudadanos que ahora han sido seducidos por lo que podemos llamar la antipolítica. Desde la tragedia de Lampedusa en octubre de 2013 (518 cadáveres), el cuerpo sin vida del niño Aylan, en 2015, en una playa turca hasta la llegada del Aquarius, el Mediterráneo ha sepultado, como mínimo, a 16.000 personas. Europa tiene una parte indudable de responsabilidad en este cementerio.

En la Unión Europea, los partidos de extrema derecha se están organizando con el viento a favor de la desunión y con la inmigración como pilar de sus programas políticos. Lo mismo ocurre en EEUU. Estos días hemos visto los resultados de la política migratoria del ultraconservador Donald Trump. Encoge el corazón ver a numerosos niños llorando, metidos en unas jaulas y gritando que los lleven con sus padres que, para ellos, son la única referencia de seguridad incluso en momentos de adversidad. Y vuelvo a preguntar: ¿a qué nos recuerdan esas jaulas? Ya saben la respuesta. Resulta tan desgarrador que no hay ideología política que pueda engrandecerse desde la ignominia.

Ante el escándalo por todo lo que está ocurriendo, el Papa Francisco ha vuelto a alzar su voz denunciando que los populistas están “creando una psicosis” en el tema de la inmigración y señalando que Europa está viviendo “un gran invierno demográfico” y que necesita por tanto más inmigrantes. Seguramente, algunos de los que usan la religión cuando les conviene, al escucharle habrán pensado espetarle al Papa: ¡Francisco!, ¿por qué no te callas?

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La única patria
María Antonia San Felipe 16-06-2018 | 8:00 | 0

lopeteguiQue es mi barco mi tesoro,
que es mi Dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

(Espronceda, 1835)

Ya les confieso que yo de fútbol no entiendo pero la noticia del fichaje del Julen Lopetegui por Florentino Pérez, anunciada a 72 horas de dar comienzo el mundial de fútbol, me ha dejado perpleja. Yo creía que nada había más importante para un entrenador que serlo de la Selección española, pero por lo visto el prestigio y la ética profesional son menos atractivos que el dinero y éste mucho más importante que la ilusión de un país. Al escuchar el fichaje estrella del Real Madrid me ha venido a la mente el poema de Espronceda La canción del pirata, solo que aquí la única patria no es el mar sino el vil metal. Ya no quedan románticos y a los soñadores los llaman tontos. Todos fantaseando con nuevas gestas deportivas de La Roja, todos con el corazón ensanchado y los puños prietos a ver si repetimos la hazaña de 2010 y el seleccionador negociando un sustancioso contrato para él en vez de pensar en la estrategia deportiva que conduce al éxito colectivo.

Llevamos años viendo como las patrias se invocan cuando interesa cuando la única patria verdadera parece ser el dinero. ¡Cuántas miserias ocultan las patrias! También en el fútbol ocurren cosas muy sospechosas, excesos que no se quieren ver porque afectan a los símbolos de nuestro deporte rey. Estos días muchos corruptos han entrado en prisión, el último Jaume Matas, exministro de Aznar y expresidente de Baleares. Iñaki Urdangarín, el yerno del Rey emérito y el cuñado del Rey actual, va camino de la cárcel, no será el último de la fila. Durante años en este país han ocurrido escándalos de los que muchos no querían darse por enterados hasta que ha sido necesario hacer limpieza general. Afrontamos un tiempo nuevo de mayor exigencia ética y espero que de fomento de valores universales. Aunque mirando al mundo he de confesar que el apretón de manos entre el dictador Kim Jong-un y el excéntrico presidente Trump o la actitud hipócrita de Europa y del ministro italiano, el ultraderechista Salvini, respecto al salvamento humanitario del Aquarius te vuelven escéptica respecto al futuro.

Pero volvamos a España. Luis Rubiales, presidente de la Federación Española de Fútbol cesó el miércoles a Julen Lopetegui. Pese a las voces que lo han criticado, yo creo que ha hecho lo que debía. Si a los jugadores se les pide que no piensen en sus equipos sino en la selección, el entrenador no puede tener la cabeza en otro sitio que no sea cohesionar a los seleccionados en aras de la efectividad deportiva. El mismo día, el ministro de Cultura, Màxim Huerta, ha presentado su dimisión al conocerse una sentencia descubriendo que defraudó 256.778 euros al fisco entre 2006 y 2008. Es cierto que ha pagado dos veces, la multa y la dimisión, pero deja alto el listón del que no puede despistarnos el cinismo del PP. A partir de ahora, un entrenador podrá errar en la estrategia, un ministro podrá cometer errores de gestión pero ninguno puede equivocarse en la honestidad de sus comportamientos públicos.

El cese de Lopetegui y la renuncia de Huerta son dos señales importantes que marcan el comportamiento ético para el futuro y sientan un precedente de ejemplaridad. Ni la Federación española de fútbol puede permitirse una mancha, ni el gobierno de Sánchez un borrón cuando ambos están tratando de regenerar la herencia del reciente pasado. Es bueno que corra el aire, que La Roja meta goles y que el gobierno acierte. Yo, con permiso de Espronceda, me atrevo a esta licencia poética: Que España es nuestro tesoro,/nuestro Dios la libertad,/la ley, la que iguala todo,/nuestra patria, la verdad.

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Todo cambia
María Antonia San Felipe 09-06-2018 | 9:19 | 0

consejo-de-ministras-2Cambia lo superficial/Cambia también lo profundo/Cambia el modo de pensar/ Cambia todo en este mundo. Así cantan los poetas y como vemos, en política, las cosas cambian a velocidad de vértigo. El que parecía un gobierno eterno y sin alternativa naufragó ante el mecanismo constitucional de la moción de censura. Se fue un presidente legítimo, Rajoy y llegó otro, Sánchez, con igual legitimidad. Quienes se predican constitucionalistas no debieran poner en duda el procedimiento porque les convenga ocultar que han sido desalojados del gobierno porque la corrupción lo impregnaba todo, incluso, la credibilidad de España en el exterior. Era tal el hedor que el ambiente se había hecho irrespirable, no para ellos, que estaban en su salsa sino para la ciudadanía.

Tras la conmoción no vino la calma, sino los anuncios del apocalipsis. Las trompetas del PP y de Ciudadanos advertían de la llegada del fin de España, cuando todos sabemos que más fragmentada que ahora no ha estado desde la restauración de la democracia hace ya cuarenta años. En una semana Rajoy se ha ido del gobierno y de la dirección del PP sin hacer ninguna autocrítica, como si fuera víctima de un complot y no de sus propios errores. Aznar, cabalgando en su propio cinismo, ha querido apuntillarlo olvidando que fue él quien le legó el fango que lo ha ahogado. Ahora buscan un líder que, a poder ser, no estuviera en la boda de El Escorial. Ya ven que todo cambia, ¡quien se lo iba a decir!

Inopinadamente alguien ha abierto una ventana a la esperanza para quienes creían que Rajoy no podía continuar. Pedro Sánchez lo tiene muy difícil, es cierto. La fragilidad parlamentaria es innegable pero este hombre, hay que reconocerlo, se ha fraguado en la adversidad que es mejor maestra que la universidad. De momento, Sánchez ha tenido la virtud de dejarnos boquiabiertos con su gabinete. Seguramente nadie se esperaba el perfil de solvencia profesional, con personas procedentes de muchos ámbitos, con tanta variedad de perfiles y sensibilidades como la propia sociedad a la que han de servir. Es una forma de sintonizar con la ciudadanía, once mujeres y seis hombres, un guiño evidente al movimiento del 8 de marzo. Este mensaje es muy potente, todo el mundo lo resalta. Yo tampoco puedo sustraerme a esta realidad porque es un hito en la historia reciente de España. Ya vemos que hay muchas mujeres comprometidas con el servicio público y con la necesidad de pintar con otras miradas el gris predominante, es decir, aquello que nos han hecho creer que es lo normal. Por fin, alguien ha entendido nuestro mensaje.

La convicción europeísta es otra apuesta de Sánchez. Puede ser la visión supranacional del sueño europeo la que puede ayudar a diluir las veleidades secesionistas. Ahí estará, Josep Borrell y el resto de ministras del área económica y territorial, Nadia Calviño, María Jesús Montero y Meritxell Batett. En este asunto no se puede olvidar a la propia vicepresidenta, Carmen Calvo que es catedrática de derecho constitucional y que tendrá la complicada tarea de coordinar todas las áreas y a tan diversas personalidades, entre ellas, a los titulares de Justicia, Interior y Defensa, los tres provenientes del ámbito judicial en unos momentos muy especiales. La lucha contra la desigualdad y la pobreza, la sanidad y la educación, es decir, la prioridad de la agenda social y la necesidad de abordar los problemas medioambientales apuntan también como señas de identidad del nuevo gabinete. No podemos olvidar a la estrella interestelar, el astronauta Pedro Duque. Pienso, por ejemplo, en Cristóbal Montoro o en José Ignacio Wert, de infausto recuerdo y, claro, si he de elegir me quedo con el astronauta. Reconozco que este fichaje me encanta porque sorprende y porque es un guiño inequívoco a la necesidad de mirar lejos, un poco más allá de nuestras propias narices, respirar oxígeno y sentar las bases para que la investigación pase a ser un pilar de nuestro propio desarrollo tecnológico y económico.

¡Presidente Sánchez, lo tiene usted muy difícil, pero ya ha llegado adónde nadie pensaba! Incluso lo que parece inmutable, también cambia.

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Funcionaria. Aficionada a la escritura que en otra vida fue política. "Entre visillos" es un homenaje a Carmen Martín Gaite con esa novela ganó el Premio Nadal en 1957, el año en que yo nací.